¿Es el ganado una amenaza para los cardonales de Suramérica?
Autor: Grupo de Ecología y Conservación de Ecosistemas Terrestres, Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Participante en el Programa de Actividades de I+D entre Grupos de Investigación de la Comunidad de Madrid REMEDINAL-2.
Los paisajes desérticos con cactus columnares (“cardonales”), tan familiares gracias a las películas de cowboys, podrían verse amenazados por otro cliché de los westerns: el ganado ávido de comida y agua. En el desierto argentino, el ganado asilvestrado es responsable de serios daños en la corteza de los cactus, y los cactus más dañados producen menos flores y frutos, potencialmente reduciendo a largo plazo su capacidad regenerativa.
Recientemente, investigadores del Grupo de Ecología y Gestión de Ecosistemas Terrestres del Departamento de Ecología de la UAM, en colaboración con investigadores de la Universidad Nacional de San Juan (Argentina), del Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas (CONICET) y de la Universidad de Zúrich, han publicado los resultados de una serie de estudios que evaluaron el rol de los grandes herbívoros en los daños que presentan los cactus columnares del desierto argentino (Echinopsis (=Trichocereus) terscheckii), y su posible repercusión en la capacidad reproductiva de estas impresionantes plantas que pueden alcanzar los 8 metros de altura.
En un primer trabajo, los investigadores evaluaron en el Sitio Patrimonio de la Humanidad Ischigualasto-Talampaya (provincias de San Juan y La Rioja) los daños que presentaban los cactus en diferentes poblaciones, midiendo la ubicación, el número y volumen de los daños en la corteza de cada planta. El análisis de estos datos permitió comprobar que el nivel de daños es variable entre zonas, llegando a ser muy considerable en algunas (más de 5 litros de volumen por planta), y que son producidos por una o varias especies de grandes herbívoros. Una evaluación en paralelo de la abundancia de herbívoros silvestres (guanacos -Lama guanicoe), burros y vacas en cada zona permitió comprobar que los daños se asocian con la presencia de las especies domésticas, y no con el guanaco. Otros indicios apuntan a que los burros asilvestrados son los principales responsables de estos daños.
En el segundo trabajo se analizó la relación entre los daños que sufre cada planta y su producción de flores y frutos, así como el tamaño de estos últimos. Con estos datos se comprobó que los cardones a los que los herbívoros arrancan una mayor cantidad de corteza disminuyen la intensidad de su floración, de modo que en las poblaciones más dañadas se reduce en un 12-15% la producción de flores. Este efecto se traslada posteriormente al número de frutos por planta, que disminuye en un 6-8% en las poblaciones más afectadas. Dado que el tamaño de los frutos producidos por los cactus no cambia, la producción de semillas se ve reducida de modo simlar a la de frutos.
En conclusión, la presencia de ganado asilvestrado en el área protegida conlleva daños a los cactus columnares que le otorgan al paisaje su particular apariencia, y estos daños reducen el potencial reproductivo de estas plantas. Aunque el paso desde la producción de semillas hasta el crecimiento de nuevos cactus es un proceso complejo y de difícil predicción, los resultados alertan del potencial riesgo que supone la existencia de ganado asilvestrado para el mantenimiento, a largo plazo, de los cactus de este particular paisaje. Por precaución, deberían controlarse tanto la existencia de ganado asilvestrado en las áreas desérticas protegidas como el estado de los cactus, en especial allá donde persisten poblaciones extremas de estos últimos. Dichas tareas de seguimiento y control deberían, además, acompañarse de la concienciación de los habitantes locales para frenar la llegada de nuevos animales desde la periferia de las áreas protegidas.

Dos burros captados in fraganti en el momento en que uno se alimenta de un cactus columnar en el Parque Provincial Ischigualasto (San Juan, Argentina)
Referencias
Malo, J.E.; Acebes, P.; Giannoni, S.M. & Traba, J. 2011. Feral livestock threatens landscapes dominated by columnar cacti. Acta Oecologica 37: 249-255. doi:10.1016/j.actao.2011.02.008
Peco, B.; Borghi, C.E.; Malo, J.E.; Acebes, P.; Almirón, M. & Campos, C. 2011. Effects of bark damage by feral herbivores on columnar cactus Echinopsis (=Trichocereus) terscheckii reproductive output. Journal of Arid Environments 75: 981-985. doi:10.1016/j.jaridenv.2011.05.001
La biodiversidad es un elemento clave para mantener la funcionalidad de los ecosistemas áridos
Un equipo internacional de investigadores, liderado por el ecólogo y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos Fernando T. Maestre, concluye un estudio empírico cuyos resultados sugieren que la preservación de la biodiversidad vegetal es crucial para frenar los efectos negativos del cambio climático y la desertificación en zonas áridas. El trabajo se ha publicado en la prestigiosa revista Science bajo el título “Plant species richness and ecosystem multifunctionality in global drylands”
Los resultados de este estudio indican que el número de especies de plantas vasculares está directa y positivamente relacionado con el funcionamiento del ecosistema, y que éste está inversamente relacionado con la temperatura media anual, en zonas de clima árido, semiárido y seco-subhúmedo (zonas áridas) de todo el planeta. Las zonas áridas constituyen uno de los biomas más importantes a nivel mundial, ya que cubren el 41% de la superficie terrestre, alojan al 38% de la población humana y tienen gran importancia para el mantenimiento de la biodiversidad, al albergar el 20% de los principales centros de diversidad de plantas y el 30% de las principales áreas de aves endémicas a nivel global. Estos ecosistemas son también muy vulnerables ante el cambio climático y la desertificación, dos de los principales problemas ambientales a los que se enfrenta la humanidad.
Si bien existen evidencias de que la biodiversidad es un factor importante para el correcto funcionamiento de los ecosistemas y que, por lo tanto, aquellos en los que conviven más especies proporcionan más servicios y funcionan mejor, este estudio es el primero en evaluar de forma explícita las relaciones entre la funcionalidad del ecosistema y la biodiversidad bajo condiciones naturales a una escala global.
El muestreo de campo ha consistido en una observación directa de 224 ecosistemas naturales dispersos a lo largo de 16 países de todos los continentes excepto la Antártida. Este trabajo ha sido completado por un escrupuloso examen de más de 2600 muestras de suelo, llevado a cabo en los laboratorios de las universidades Rey Juan Carlos (REDLABU), Pablo de Olavide (Sevilla) y de Jaén, donde se han analizado 14 variables relacionadas con el ciclo de elementos esenciales para la vida como el carbono, el nitrógeno y el fósforo. Las variables evaluadas están directamente relacionadas con el funcionamiento de los ecosistemas, así como con los servicios que nos prestan (mantenimiento de la fertilidad del suelo, control de la erosión, regulación del clima mediante la fijación de CO2 atmosférico, etc.), por lo que al medirlas no sólo se estima el estado funcional de los ecosistemas, sino que se obtiene información para poder identificar el inicio de procesos de degradación de los mismos, que en zonas como las estudiadas pueden llevar a su desertificación.
Los resultados obtenidos proporcionan evidencias empíricas sobre la importancia de la biodiversidad para mantener y mejorar la funcionalidad de las zonas áridas. La calidad y cantidad de servicios ecosistémicos depende en buena medida de variables como las evaluadas, por lo que los resultados obtenidos indican que el aumento del número de especies de plantas puede mejorar la provisión de los mismos. Asimismo, y dado que la desertificación a menudo comienza con la pérdida de la fertilidad del suelo, dicho aumento puede también aumentar la resistencia del ecosistema frente a la desertificación. En definitiva este trabajo pone de manifiesto la necesidad de considerar la biodiversidad a la hora de conseguir ecosistemas más funcionales y resistentes frente al cambio climático y la desertificación. En este sentido, los resultados de este estudio indican que el calentamiento global que está sufriendo el planeta disminuirá la funcionalidad de las zonas áridas, lo que repercutirá negativamente en su capacidad de producir servicios clave para el mantenimiento de la vida sobre el planeta. Es por ello que se puede contribuir a minimizar las consecuencias negativas del mismo, y a promover la resistencia de los ecosistemas frente a la desertificación, si se toman acciones decididas para conservar y restaurar la biodiversidad vegetal.
La publicación de este estudio es la culminación de cinco años de investigaciones, y de un esfuerzo colectivo en el que han participado más de 50 investigadores pertenecientes a 30 instituciones de 16 países diferentes. Todo este trabajo, coordinado y liderado desde la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) por el profesor Maestre, ha podido ser ejecutado gracias a la financiación aportada por numerosos organismos públicos y fundaciones privadas en los distintos países. Entre los fondos recibidos destacan muy especialmente el proyecto BIOCOM, dirigido por Maestre y financiado por el programa Starting Grants del Consejo Europeo de Investigación, así como la red de investigación EPES, financiada por el programa Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED) y coordinada por el Catedrático de Ecología de la URJC Adrián Escudero. El programa REMEDINAL, financiado por la Comunidad de Madrid y liderado por el Dr. Escudero, permitió también el muestreo de distintas parcelas en Australia y Estados Unidos.
¿Son realmente útiles las medidas agroambientales para la conservación de las aves esteparias?
Un equipo de investigadores del Grupo de Ecología Terrestre de la UAM ha revelado cómo las medidas agroambientales diseñadas y aplicadas para mejorar el estado de conservación de algunas aves vinculadas a medios agrarios pueden resultar ineficientes o incluso perjudiciales para otras especies.
Autor: Grupo Ecología y Conservación de Ecosistemas Terrestres, Universidad Autónoma de Madrid. Programa REMEDINAL-2.
Uno de los efectos negativos de la gestión agraria en Europa ha sido el declive de las aves esteparias, el grupo que, entre todos los de la avifauna europea, muestra las tendencias más regresivas. Esta es la razón por la que, durante las últimas dos décadas, la Unión Europea ha dedicado enormes cantidades de dinero a la aplicación de medidas agroambientales para mejorar el estado de conservación de las aves esteparias vinculadas a los medios agrarios.

Un sisón (/Tetrax tetrax/) a punto de tomar tierra en un área de cultivos cerealistas de la Zona de Especial Protección para la Aves del Campo de Calatrava. Esta especie, una de las incluidas en el cuestionario enviado a expertos, es dependiente de prácticas agrarias que garanticen la presencia de un mosaico de usos agrarios (cereales, barbechos, labrados) en sus áreas de exhibición.
Sin embargo, en España existen hasta el momento pocos estudios sobre el impacto y efectividad real de dichas medidas. Advirtiendo esto, investigadores del Departamento de Ecología de la UAM —Violeta Moreno, Juan Traba y Manuel B. Morales— realizaron una evaluación de las medidas aplicadas para la conservación de cuatro especies de aves esteparias, mediante la utilización de una consulta a un panel de expertos (método Delphi).
El trabajo, publicado en el último número de la prestigiosa revista “Journal of Environmental Management”, ha permitido evaluar por primera vez la efectividad —particularizada por especie— de las medidas europeas para la conservación de las aves esteparias. Los investigadores lograron demostrar el escaso nivel de adecuación de los programas actuales para la conservación multipropósito (de varias especies simultáneamente); en otras palabras: demostraron que algunas medidas que son útiles para una o unas pocas especies, pueden resultar ineficientes o incluso perjudiciales para otras especies coexistentes.
Adicionalmente, los investigadores comprobaron el elevado nivel de solapamiento o coincidencia en la eficacia de otras numerosas medidas que son aplicadas simultáneamente, lo que conduce igualmente a un bajo nivel de eficiencia. Y denominaron a esto efecto de sobreaplicación; es decir: la aplicación de medidas coincidentes no mejora el estado de conservación de las especies, aunque puede incrementar el coste de un modo significativo.
Los autores del trabajo en cuestión han dado además un paso adelante realizando una propuesta de medidas agroambientales para ser aplicadas en un caso concreto de estudio (la Zona de Especial Protección para las Aves de los ríos Jarama y Henares, en Madrid). Estas son medidas relativas a cuestiones como el mantenimiento de barbechos, la prohibición de uso de agroquímicos y la no realización de ciertas prácticas agrícolas en el momento de reproducción de las especies, descartando otras medidas frecuentemente propuestas como el barbecho con picado de paja o el abandono de tierras de la producción, de forma que se limita la sobreaplicación.
La ventaja de dicha propuesta radica en su sólida base científica, ya que emana del proceso de compilación de respuestas de los expertos, y en la valoración económica de la misma sobre 3 escenarios diferentes de aplicación, que la sitúan en todo caso como una propuesta mejor y más barata de las que actualmente de están aplicando en Madrid.
Arrendajos y retamas. Un tándem importante para la expansión de los encinares en el centro de la Península Ibérica.
Autores: Pedro Villar-Salvador, Lorenzo Pérez Camacho y Jesús A. Cuevas. Departamento de Ecología, Universidad de Alcalá (Grupo UAH, Programa de Investigación REMEDINAL-2)
Paseando recientemente por un retamar en el norte de la Comunidad de Madrid, al que hacía muchos años que no visitaba, noté que su aspecto había cambiado. No era tanto que las retamas (Retama sphaerocarpa) fuesen más grandes y viejas o más numerosas, sino que habían aparecido pequeñas encinas y otros arbustos típicos de los encinares salpicados por el retamar. Es decir, el encinar próximo estaba expandiéndose hacia el retamar. Lo más curioso fue observar que la mayor parte de estas nuevas plantas crecían junto a las retamas o debajo de ellas (Foto 1) y muy pocas aparecían salpicadas por los grandes claros que había entre las retamas o en los pastizales adyacentes desprovistos de retamas. Ello me hizo recordar el gran papel que tienen los arbustos y algunos animales en la expansión de algunos tipos de bosques como los encinares, robledales o los sabinares. Los seres humanos realizamos ingentes esfuerzos para establecer masas forestales pero a menudo no somos conscientes de que otros organismos también contribuyen de manera importante e inexorable a la expansión de los bosques y, lo que es fundamental, ¡gratis! Este es el caso del tándem arrendajo eurosiberiano (Garrulus glandarius)-retama, que ayuda a la expansión y regeneración de los encinares.
La expansión de las encinas hacia el retamar cuenta como primer aliado con el arrendajo. Esta ave forestal de la familia de los córvidos habita principalmente en encinares y robledales y le chiflan las bellotas de encina (Video 1). Tiene un peculiar hábito que consiste en esconder bellotas en determinados puntos de su territorio en otoño, cuando estas están maduras y listas para su dispersión. Con este comportamiento, el arrendajo consigue un almacén altamente energético con el que alimentarse durante el duro invierno. El arrendajo es una especie forestal por lo que concentra su esfuerzo de esconder bellotas en el interior de los encinares y robledales, colaborando a que los bosques se cierren. Sin embargo, también dispersan bellotas a los retamares cuando estos bosques se encuentran próximos a un retamar, colaborando en la expansión de los bosques. Esto lo hacen desde las encinas que están en el borde del bosque con el retamar, pero sobretodo desde encinas aisladas dentro del retamar. Por ello es muy importante conservar y promocionar estos ejemplares de encina solitarios. Curiosamente los arrendajos esconden las bellotas preferentemente debajo de las retamas, evitando los claros. Es posible que las retamas pueden representar hitos que ayuden a recordar más tarde donde han sido escondidas las bellotas, pero además pueden brindar a los arrendajos cierta protección en estos medios tan abiertos y expuestos a los depredadores. Más adelante, a lo largo del invierno y la primavera el arrendajo recupera las bellotas cuando otros alimentos escasean. Y es aquí donde empieza lo más interesante para la encina: el arrendajo tiene sus despistes y una parte de las bellotas no son recuperadas por los arrendajos, ni tampoco encontradas por otros depredadores que merodean por los retamares, como los ratones, jabalíes, corzos y ovejas. Además, algunos arrendajos mueren o son depredados durante el invierno con lo que todo su almacén de bellotas cae en el olvido. Se ha constatado que un 10% de las bellotas de las encinas dispersadas por estas aves no son recuperadas o depredadas. Este hecho es muy importante para la expansión de la encina porque implica que un gran número de bellotas quedan intactas y están listas para germinar en la primavera siguiente y producir plantitas. Esto cobra aun mayor relevancia si tenemos en cuenta que el arrendajo es una especie relativamente abundante y ampliamente distribuida en España, y que un solo arrendajo puede dispersar varios miles de bellotas en una temporada, lo que da una idea del potencial “repoblador” que tiene esta ave. En este sentido, se ha estimado que el coste económico que supondría reemplazar el servicio de repoblación de robles que hace una pareja de arrendajos en una zona forestal de Suecia por los procedimientos convencionales de repoblación forestal, varía entre los 3.800 y los 17.300 € según la repoblación fuese por siembra directa de bellotas o una plantación de plantas previamente cultivadas en un vivero3.
Pero la influencia de la retama no se reduce a la atracción sobre los arrendajos en otoño e invierno, también se extiende a las bellotas olvidadas en la primavera, el verano y más allá. Las bellotas germinan mejor en primavera y sobreviven en mayor número a la sequía del verano debajo de la copa de las retamas que en los claros del retamar. Después, la influencia de la retama sobre las plantitas de encina continúa, pues estos juveniles se encuentran más resguardados de las fuertes heladas invernales y de los herbívoros bajo las retamas1. Además de a los arrendajos, los arbustos mediterráneos como la retama atraen a algunas pequeñas aves frugívoras que usan los arbustos como posaderos o se alimentan sobre los arbustos. Estas aves defecan semillas intactas de muchas especies típicamente forestales como el enebro, el majuelo, la esparraguera o los rosales silvestres, que se concentran debajo de estos arbustos. Al igual que la retama, estos arbustos también ayudan al establecimiento de las plantitas jóvenes de estas especies.
Por ello cuando paseemos por el campo debemos recordar el importante papel que desempeñan algunas aves y arbustos en la expansión de los bosques y el elevado impacto que pueden tener cambios en sus poblaciones en dicho proceso.
Bibliografía
1. R. Zamora; J. Castro; J.M. Gómez; D. García; J.A. Hódar, L. Gómez y E. Baraza 2001. El papel de los matorrales en la regeneración forestal. Quercus 187:41-47.
2. J. Pons, J. y J.G. Pausas 2007. Acorn dispersal estimated by radio-tracking. Oecologia. 153: 903-911.
3. C. Hougner, J. Colding, T. Söderqvist 2006. Economic valuation of a seed dispersal service in the Stockholm National Urban Park, Sweden. Ecological Economics 59: 364-374.
Exposición “Curando las heridas de la Tierra”
La exposición “Curando las heridas de la Tierra”, sobre restauración ecológica como medio para la conservación de la biodiversidad y la mejora de la calidad de vida, permanecerá abierta al público entre el 24 de noviembre y el 19 de diciembre en el campus de Móstoles de la Universidad Rey Juan Carlos.
La exposición consta de 13 paneles llenos de un contenido riguroso y actual sobre restauración ecológica, asequibles a un público amplio, que se pueden consultar online aquí.
Esta exposición ha sido producida por el prestigioso Máster Universitario en Restauración de Ecosistemas de las universidades madrileñas de Alcalá (UAH), Complutense (UCM), Politécnica (UPM) y Rey Juan Carlos (URJC), y el Programa REMEDINAL-2 de Actividades de I+D entre Grupos de Investigación de la Comunidad de Madrid, y cofinanciada por la Fundación Internacional para la Restauración de Ecosistemas (FIRE), el Ministerio de Ciencia e Innovación (MICINN), la Comunidad de Madrid y la Unión Europea a través de FSE y FEDER.
Si alguna institución tiene interés en acoger esta Exposición, puede contactar con silviacorchero@sdlmedioambiente.com o por teléfono, en el 915102246 / 635490478.
Exposición “Curando las heridas de la Tierra”
Del 24 de noviembre al 19 de diciembre, ambos inclusive.
Horario: de 9 a 20:30, de lunes a viernes.
Sede: Hall del edificio Aulario I, campus de Móstoles, Universidad Rey Juan Carlos (Madrid).
¿Qué soluciones puede aportar la Restauración Ecológica a los problemas planteados por el Cambio Climático?
La semana del 5 al 8 de este mes de abril, la UICN organizó en la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid unas Jornadas Técnicas sobre Cambio Climático y Biodiversidad en la Península Ibérica. El investigador del Jardín Botánico de Madrid, Jesús Muñoz, presentaba la obra que ha coordinado junto con el profesor Angel M. Felicísimo de la Universidad de Extremadura, titulada “Análisis de impactos y vulnerabilidad de la flora y vegetación españolas ante el cambio climático”. En esta obra se presentan mapas de clima futuro (2040, 2070, 2100) para la Península Ibérica con una resolución de 1 km2, así como los modelos de distribución potencial futura de 75 especies vegetales autóctonas junto con una estimación de su vulnerabilidad frente al cambio climático. Con una herramienta tan valiosa podemos conocer qué especies verán reducido su área actual y que espacios podrán reunir las condiciones climáticas adecuadas para el establecimiento de estas especies en un futuro inmediato. Ante este panorama, podemos plantearnos cómo se deberían diseñar las actuaciones de mitigación de los efectos negativos del cambio climático sobre la biodiversidad.
El 35% de las semillas dispersadas en los excrementos son depredadas por hormigas
Grupo Ecología y Conservación de Ecosistemas Terrestres, Universidad Autónoma de MAdrid
Investigadores del Grupo de Ecología y Gestión de Ecosistemas Terrestres de la UAM han publicado recientemente los resultados de un interesante experimento desarrollado en los pastizales de la vecina localidad de Tres Cantos.
El estudio comprobó que ingentes cantidades de semillas son movilizadas en los excrementos del ganado: en verano los animales ingieren las semillas mezcladas con el pasto, y aquéllas no digeridas acaban resembrando el pastizal. Esto ya se sabía.
La novedad del experimento, publicado en la revista especializada en ecología Oikos, radica en que los investigadores miraron más allá, y trataron de seguir el rastro a las semillas así dispuestas en el pastizal. ¿Qué les ocurre hasta las lluvias del otoño, cuando llega la oportunidad de germinar y crecer? La dispersión de semillas por dos o más mecanismos sucesivos, y la depredación de semillas dispersadas inicialmente por un herbívoro se habían analizado en algunas ocasiones, pero pocas.
Especies exóticas: ¿suponen una amenaza real para los ecosistemas?
Autora: Dra. Pilar Castro Díez, Dpto. de Ecología, Universidad de Alcalá
Muchos artículos sobre especies exóticas invasoras comienzan su introducción apuntando que “las invasiones biológicas suponen la segunda causa de pérdida de biodiversidad en ecosistemas terrestres”. ¿Qué hay detrás de esta afirmación? ¿Debemos alarmarnos cuando vemos una planta exótica en un jardín? ¿Debemos lanzar costosas campañas de erradicación en cuando veamos un animal exótico por nuestros lares?
Lo primero que hay que dejar claro es que no todas las especies exóticas son invasoras. Se considera especie invasora aquella que procede de otra región por tanto, exótica, que además es capaz de mantener poblaciones estables sin la ayuda del hombre, y que finalmente es capaz de propagarse a una distancia considerable del foco inicial, lo que le permite expandirse ampliamente (Richardson et al. 2000). De hecho, solo una fracción mínima de las especies exóticas llega a convertirse en invasoras.
Vunerabildad y resiliencia de los ecosistemas forestales al cambio climático
Autores: Dr. Miguel A. Zavala, Dra. Marta Benito-Garzón, Natalia Vizcaíno-Palomar, Paloma Ruiz Benito. Grupo CIFOR-INIA, Programa REMEDINAL-2
Durante los últimos años diferentes modelos han puesto de relieve la vulnerabilidad de los ecosistemas forestales ibéricos al cambio climático con reducciones importantes en la distribución potencial de las principales especies en un escenario de creciente aridificación (Benito Garzón et al., 2008). No obstante los ecosistemas presentan numerosos procesos a diferentes niveles de organización biológica que pueden conferir resiliencia al sistema en su conjunto. Así, la evolución por selección natural, la plasticidad fenotípica, la migración o la sucesión secundaria entre otros, son procesos que pueden resultar en ajustes del sistema a las nuevas condiciones climáticas incluyendo una nueva configuración espacial y estructural de las comunidades. Estos mecanismos no obstante están ausentes de la mayoría de modelos ecológicos tales como los modelos de distribución de especies (SDM) o los DGVM (Dynamic Global Vegetation Models), con lo que los que los niveles de vulnerabilidad predichos presentan una gran incertidumbre.

Fig 1 (Autor: Ricardo Alia; poblaciones de Pinus pinaster en Sierra Cómpeta, Málaga). La adaptación local y la plasticidad son elementos esenciales para comprender la respuesta de las especies forestales tales como el pino negral al cambio climático (Benito-Garzón et al. 2011).
El deterioro de la gestión de la biodiversidad
Dra. Rosario G. Gavilán. ENVIROVEG. Dpto. Biología Vegetal II, Facultad de Farmacia. Universidad Complutense
Me comenta un compañero que los trabajadores del Parque Natural de Peñalara están sin trabajar (y sin cobrar, por supuesto) desde que ha empezado el año. Parece ser que la causa es la demora en la publicación y posterior adjudicación del concurso para la gestión y conservación del mismo. La plantilla de dicho Parque está compuesta por profesionales de distinta índole que llevan sobre sus hombros todo el trabajo del Parque. En ella encontramos botánicos, zoólogos, expertos en restauración de la cubierta vegetal, ingenieros forestales, etc., comandados por el director del Parque que es el único que pertenece a la plantilla estable (de funcionarios) de la Comunidad de Madrid. La dedicación diaria de todos ellos hace que la montaña más emblemática de Madrid y todo su entorno estén salvaguardados de efectos adversos. Esto es muy importante si tenemos en cuenta que la Sierra de Guadarrama se encuentra a tan sólo 60 kilómetros de Madrid, una ciudad de más de tres millones de habitantes que buscan asueto y tienen como espacio de ocio a ésta a la que consideran ‘su Sierra’, eso sin olvidar el uso tradicional que se ha ejercido sobre la Sierra de Guadarrama y que también gestiona el personal de los distintos Parques Naturales de la Comunidad Autónoma. Sin embargo, me consta que esto mismo está pasando en otros parques de la geografía española, incluyendo a los ‘buques insignia’, los Parques Nacionales.



