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El suelo, un recurso natural amenazado. Global Soil Week, 27-31 October 2013

Autora: María Alcázar y Saturnino de Alba, doctores en Geología, Universidad Complutense de Madrid

Del 27 al 31 de octubre se celebra en Berlín la segunda Semana Mundial del Suelo (“Global Soil Week”), organizada por el Global Soil Forum del Instituto de Estudios de Sostenibilidad Avanzados (IASS) de Potsdam (Alemania) y apoyada por la Comisión Europea, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), la Convención de Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (UNCCD) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), entre otras organizaciones internacionales.

El tema central del acontecimiento, titulado “Losing Ground?”, es la pérdida de suelo y se debatirán cuestiones como la implicación de la pérdida de suelo en la alimentación, el agua y la seguridad energética y la gestión sostenible del suelo. El programa se estructura en torno a cuatro ejes temáticos: ciclos de materia, gestión sostenible del territorio e ingeniería del suelo, políticas internacionales del suelo y objetivos de desarrollo sostenible y gobernanza responsable.

El suelo es un recurso natural no renovable a una escala temporal humana y el soporte básico imprescindible para la existencia de los ecosistemas terrestres. Su naturaleza como recurso no renovable hace que cualquier proceso de degradación que sufre tenga consecuencias irreversibles en la mayor parte de los casos. Los ecosistemas agrícolas son especialmente sensibles ante los procesos de degradación del suelo ya que su productividad depende, en buena medida del estado de conservación del mismo. Más aún en los paisajes mediterráneos de agricultura extensiva donde las condiciones climáticas ya son, por sí mismas, una importante limitación para la productividad.

España es el país mediterráneo europeo con tasas más elevadas de erosión actual y potencial (García Ruíz y López Bermúdez, 2009), y en la mayor parte del territorio español la erosión del suelo representa una seria amenaza para la sostenibilidad de los agroecosistemas y el sistema socio-económico rural. Según cifras provenientes del Ministerio de Medio Ambiente (MARM, 2005), un 30% de la superficie de nuestro país se ve afectada por tasas de erosión que son calificadas como medias (pérdidas de suelo de 10-50 Mg ha-1 año-1) y más de un 10% por tasas altas (>50 Mg ha-1 año-1).

Sin embargo, a pesar de la gravedad del problema, existe una importante carencia en el estado de conocimiento de los procesos erosivos en los paisajes agrícolas mediterráneos, así como de datos medidos directamente en campo que permitan cuantificar las pérdidas de suelo que tienen lugar en los distintos escenarios agroambientales (De Alba et al., 2011). Esta información resulta necesaria en el proceso de toma de decisiones respecto a modelos de gestión del territorio que consideren como premisa la sostenibilidad de la calidad y cantidad de la productividad biológica de los suelos, así como para el desarrollo de modelos predictivos que permitan evaluar la respuesta de las distintas alternativas de uso y sistemas de manejo del suelo para las características específicas del territorio (De Alba et al., 2003).

En este contexto se desarrolla una de las líneas de investigación del grupo del Departamento de Geodinámica de la UCM, dedicado al estudio de los procesos de degradación del suelo por erosión en ecosistemas agrícolas mediterráneos en relación con diferentes usos y manejos del suelo. El grupo dispone de un campo experimental situado en la Finca Experimental La Higueruela CSIC (Toledo), operativo desde el año 1992, que representa una referencia única a nivel internacional, tanto por la información detallada que aporta sobre la respuesta hidrológica y erosiva de usos agrícolas de secano (De Alba et al., 2009), como por la amplia serie de datos actualmente disponible con un total de 20 campañas agrícolas consecutivas, de 1992/93 a 2012/13 (Alcázar, 2013).

Imágenes del campo experimental sobre erosión de suelos agrícolas (1992-2013) situado en la Finca Experimental La Higueruela del CSIC (Santa Olalla, Toledo)

Referencias

Alcázar, M. 2013. Evaluación de la erosión hídrica en parcelas experimentales en campos agrícolas de secano mediterráneo. Tesis Doctoral, Facultad de Geológicas. Universidad Complutense de Madrid.

De Alba, S.,  Benito, G.; Lacasta, C.; Pérez-González, A. 2003. Erosión hídrica en campos de agricultura extensiva de clima mediterráneo. Influencia del manejo del suelo en Castilla-La Mancha. Edafología, 10-3: 103-113 (2003).

De Alba, S., Alcázar, M., Lacasta, C. y Benito, G. 2009. Water Erosion on Agricultural Lands in a Mediterranean Semiarid Climate in Central Spain. En: Faz Cano, A., Mermut, A. R., Arocena, J. M. y Ortiz, R. (Eds.) Land Degradation and Rehabilitation. Dryland Ecosystems. Catena Verlag, Advances in GeoEcology, 40: 27-36.

De Alba Alonso, S., Alcázar Torralba, M., Cermeño Martín, F. I. y Barbero Abolafio, F. 2011. En: Meco Murillo, R., Lacasta Dutoit, R. y Moreno Valencia, M.M. (Coord.) Agricultura ecológica en secano. Soluciones sostenibles en ambientes mediterráneos. Ministerio de Medio Ambiente Medio Rural y Marino, Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, Sociedad Española de Agricultura Española y Ediciones Mundi-Prensa, pp. 13-38.

MARM, 2005. Perfil Ambiental de España 2005: Informe basado en Indicadores. D.G. de Calidad y Evaluación Ambiental, SGT, Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino. Madrid.

García Ruiz, J.M. y López Bermúdez, F. 2009. La erosión del suelo en España. Sociedad Española de Geomorfología.

 

Enlaces de interés

-               Red de Estaciones Experimentales de Seguimiento y Evaluación de la Erosión y la Desertificación (RESEL) del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente: http://www.magrama.gob.es/es/biodiversidad/temas/desertificacion-y-restauracion-forestal/lucha-contra-la-desertificacion/lch_resel.aspx

-               Global Soil Week: http://globalsoilweek.org/

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Cambio global y sus efectos sobre la biosfera

Dra. Alba Gutiérrez Girón, Facultad de Farmacia, Universidad Complutense de Madrid

Los procesos implicados en el cambio global son múltiples e interactivos. Tres son los factores determinantes del cambio global: incremento del CO2 atmosférico, incremento en la fijación y deposición del nitrógeno (N) y cambio en el uso del suelo (Vitousek 1994). Una de las manifestaciones más evidentes del cambio global son las alteraciones climáticas como consecuencia del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero desde la era preindustrial. Durante los últimos 100 años (desde 1906 a 2005) la tendencia de calentamiento de la superficie terrestre ha sido de 0,74 ºC (IPCC 2007). Las tendencias de precipitación también han variado en los últimos 100 años, en particular las precipitaciones han disminuido en la región mediterránea, el Sahel, Sur de África y Sur de Asia, mientras que en otras regiones han aumentado (IPCC 2007). A los procesos de cambio climático hay que sumarles la alteración de ciclo de N y el cambio en el uso del suelo. Los cambios en el ciclo del N son tan drásticos que actualmente se fija más N por la actividad humana que mediante procesos naturales (Smil 1991; Vitousek et al. 1997). Por otro lado, el cambio en el uso del suelo es de los tres procesos el más heterogéneo en intensidad y naturaleza (Vitousek 1994); se estima que la mitad de la superficie terrestre libre de hielo ha sido transformada por la actividad humana (Kates et al. 1990), que controla aproximadamente un tercio de la producción neta primaria terrestre (Chapin et al. 2000).

En términos generales los cambios climáticos afectan a la distribución y abundancia de las especies, al reciclado de nutrientes y la productividad de los ecosistemas. La alteración en la fijación y deposición de N tiene consecuencias en la productividad neta de los ecosistemas, y por tanto en la fijación de CO2 (Vitousek et al. 1997; Gruber y Galloway 2008), pero también en la composición, estructura y riqueza de las biocenosis (e.g. Tilman 1987; Huenneke et al. 1990; Lilleskov et al. 2002). Los cambios en el uso del suelo determinan cambios rápidos en el funcionamiento y composición de los ecosistemas, contribuyen al cambio en los ciclos biogeoquímicos del carbono (C) y del N, y tienen también efectos locales y regionales sobre el clima (Vitousek et al. 1994).

A pesar de que a lo largo de la historia de la Tierra la condiciones climáticas y los ciclos biogeoquímicos han experimentado importantes variaciones, los procesos de cambio global que se producen actualmente como consecuencia de la actividad humana suceden a una velocidad anormalmente grande (Gitay et al. 2001). Estos procesos de cambio global amenazan gravemente la biodiversidad en gran parte del planeta (Chapin et al. 2000; Sala et al. 2000) y las evidencias sobre cambios actuales en la biosfera son numerosas (Hughes 2000; IPCC 2007). Entre las respuestas al cambio global de los organismos se han detectado alteraciones en la fenología de las especies, desajustes de las interacciones entre especies, desplazamientos altitudinales y latitudinales en sus área de distribución o incluso extinciones locales (Hughes 2000; Walther et al. 2002; Parmesan 2006). Sin embargo existe una gran incertidumbre sobre los impactos potenciales de estos cambios en los ecosistemas, puesto que la respuestas en la biosfera son sinérgicas (Chapin et al. 2000; Brook et al. 2008), lo que puede determinar cambios en cascada en la biodiversidad, que alteren drásticamente la estructura y funcionamiento de los ecosistemas. Por otro lado no todas las especies ni los ecosistemas que constituyen son igualmente sensibles al cambio lo que condiciona los potenciales efectos del cambio global y determina la capacidad de respuesta a estos cambios.

Esquema de los procesos múltiples e interactivos causantes del cambio global y sus efectos en la biosfera.

Referencias:

 

Brook BW, Sodhi NS, Bradshaw C. 2008. Synergies among extinction drivers under global change.Trends in Ecology & Evolution 23: 453-459.

Chapin III FS, Zavaleta ES, Eviner VT, Naylor RL, Vitousek PM, Reynolds HL, Hooper DU, Lavorel S, Sala OE, Hobbie SE, Mack MC, Diaz S. 2000. Consequences of changing biodiversity. Nature 405: 234-242.

Gitay H, Brown S, Easterling W, Jallow B. 2001: Ecosystems and their goods and services. Climate Change 2001: Impacts, Adaptation, and Vulnerability. Contribution of Working Group II to the Third Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change, McCarthy JJ, Canziani OF, Leary NA, Dokken DJ, White KS. Eds. Cambridge University Press, Cambridge.

Gruber N, Galloway JN. 2008. An Earth-system perspective of the global nitrogen cycle. Nature 451: 293-296.

Huenneke LF, Hamburg SP, Koide R, Mooney HA, Vitousek PM. 1990. Effects of Soil Resources on Plant Invasion and Community Structure in Californian Serpentine Grassland. Ecology 71: 478-491.

Hughes L. 2000. Biological consequences of global warming: is the signal already apparent? Trends in Ecology & Evolution 15: 56-61.

IPCC. 2007. Climate change 2007: the scientific basis. Synthesis report. Contributions of Working Groups I, II, and III to the Fourth Assesment Report of the Intergovernmental Panel of Climate Change. IPCC. Ginebra.

Lilleskov EA, Fahey TJ, Horton TR, Lovett GM. 2002. Belowground ectomycorrhizal fungal community change over a nitrogen desposition gradient in Alaska. Ecology 83: 104-115.

Kates RW, Turner PL, Clark WC. 1990. The great transformation. In: Turner PL, Clarck WC, Kates RW, Richards JF, Mathews JT and Meyer WB, eds. The earth as transformed by human action. Cambridge University Press, Cambridge.

Parmesan C. 2006. Ecological and evolutionary responses to recent climate change. Annual Review of Ecology and Systematics 37: 637-669.

Sala OE, Chapin FS, Armesto JJ, Berlow E, Bloomfield J, Dirzo R, Huber-Sanwald E, Huenneke LF, Jackson RB, Kinzig A, Leemans R, Lodge DM, Mooney HA, Oesterheld MÌn, Poff NL, Sykes MT, Walker BH, Walker M, Wall DH. 2000. Global Biodiversity Scenarios for the Year 2100. 1770-1774.

Smil V. 1991. Population Growth and Nitrogen: An Exploration of a Critical Existential Link. Population and Development Review 17: 569-601.

Tilman D. 1987. Secondary Succession and the Pattern of Plant Dominance Along Experimental Nitrogen Gradients. Ecological Monographs 57: 189-214.

Vitousek PM. 1994. Beyond Global Warming: Ecology and Global Change. Ecology 75: 1862-1876.

Vitousek PM, Aber JD, Howarth RW, Likens GE, Matson PA, Schindler DW, Schlesinger WH, Tilman DG. 1997. Human alteration of the global nitrogen cycle: sources and consequences. Ecological Applications 7: 737-750.

Walther GR, Post E, Convey P, Menzel A, Parmesan C, Beebee TJC, Fromentin J-M, Hoegh-Guldberg O, Bairlein F. 2002. Ecological responses to recent climate change. Nature 416: 389-395.

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Importancia de la trashumancia en el mantenimiento de las dehesas.

Dra. Begoña Peco Vázquez, Catedrática de Ecología, Universidad Autónoma de Madrid.

Entre el 6 y el 8 de febrero de 2013 tuvo lugar en Évora, Portugal, el congreso Acknowledging the MONTADOS and DEHESAS as High Nature Value Farming Systems: implications for classification and for policy support. En dicha conferencia, se presentó el trabajo realizado por algunos miembros del Grupo de Ecología Terrestre de la UAM en el contexto del Programa REMEDINAL-2, y titulado: Assessing the effects of transhumant grazing on the regeneration and vegetative status of holm oaks in Dehesas”. Este trabajo se centra en la falta de regeneración del arbolado, uno de los principales problemas que amenazan a las dehesas, poniendo en riesgo la estabilidad a largo plazo de estos sistemas.

Las dehesas han sido tradicionalmente el área de invernada de los rebaños trashumantes, pero en las últimas décadas las prácticas trashumantes han experimentado un importante declive debido a múltiples factores. En este estudio se compararon el estado vegetativo y la regeneración de encinas de fincas pastoreadas por ganado trashumante con los de fincas con presencia permanente de ganado. Los resultados mostraron que las encinas juveniles de fincas trashumantes sufren una intensidad de ramoneo mucho menor y que, a consecuencia de esto, tanto el área ocupada por encinas juveniles  como la densidad de encinas adultas de tamaño medio es superior a las de las fincas con ganado estante.

Estos resultados sugieren que la falta de regeneración de las encinas en dehesas puede no ser debida sólo a la alta carga ganadera que sufren, sino también al abandono de prácticas tradicionales como la trashumancia, e indican que la recuperación de este tipo de prácticas debería contemplarse como una de las medidas dirigidas a mejorar el estado de conservación de las dehesas.

 

Referencias

C.P. Carmona, F.M. Azcárate, E. Oteros-Rozas, J.A. González, B. Peco. 2013. Assessing the effects of seasonal grazing on holm oak regeneration: Implications for the conservation of Mediterranean dehesas. Biological Conservation 159, 240-247.

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