Archivo de mayo 13th, 2008

Claude Bernard en el laboratorio II: El páncreas, el silogismo y la experiencia

                  

    Sigo copiando del mismo libro que en la entrada anterior (Bernard, C. 1865. Introducción al Estudio de la Medicina Experimental. Ed Fontanella. Barcelona. 1976), un ejemplo que nos demuestra en primer lugar que, no por envejecer un libro se hace obsoleto y, en segundo lugar que entre los contemporáneos de Darwin, no todo tiene que ser especulación sin fundamento o transnochada sino que hay textos que son todavía de una enorme utilidad porque se escribieron partiendo de experiencias fundamentales.

Segundo ejemplo (continuación del anterior).

Al sacrificar los conejos a los que había hecho comer carne, noté que los quilíferos, blancos y lechosos, comenzaban a ser visibles en el intestino delgado, en la parte inferior del duodeno, a partir de unos treinta centímetros por debajo del píloro. Este hecho atrajo mi atención, porque en los perros los quilíferos comienzan a ser visibles mucho más arriba del duodeno, e inmediatamente después del píloro. Examinando las cosas más de cerca, comprobé que esta particularidad en el conejo coincidía con la inserción del canal pancreático, situado en un punto muy bajo y precisamente cerca del lugar en donde los quilíferos comenzaban a tener quilo vuelto blanco y lechoso por la emulsión de las materias grasas alimenticias.

La observación fortuita de este hecho despertó en mí una idea, e hizo nacer en mi espíritu el pensamiento de que el jugo pancreático bien podía ser la causa de la emulsión de las materias grasas, y, por consiguiente, la de su absorción por los vasos quilíferos. Hice entonces instintivamente el siguiente silogismo: El quilo blanco es debido a la emulsión de la grasa; es así que en el conejo el quilo blanco se forma a partir de la entrada del jugo pancreático en el intestino; luego es el jugo pancreático el que emulsiona la grasa y forma el quilo blanco. Esto era lo que debía juzgarse por la experiencia.

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