Curiosa manera de hablar de Genética

   

La imagen presenta la portada del libro de Alfred Sturtevant titulado “A History of Genetics” que fue publicado por primera vez en 1965 por Harper & Row y en una edición más reciente (la que yo tengo) por Cold Spring Harbor Laboratory Press en 2001. Su primer capítulo, titulado Before Mendel, ocupa un poco más de siete páginas (pp 1-8). En el se mencionan algunos investigadores que realizaron cruzamientos con el fin de ver cómo se heredan los caracteres como Kölreuter, Gärtner, Herbert o Lecoq. Asimismo se cita también la obra de Darwin titulada “The variation in animals and plants under domestication”, si bien como Sturtevant reconoce:

 Darwin was looking for generalizations, and extracting them from masses of observations was his special hability. But, in the case of heredity, the method yielded very little.

 Y más adelante:

 On the origin of variability, Darwin had little to say that sounds modern.

He compuesto una tabla que contiene los autores citados en dicho capítulo y el número de veces que se cita a cada uno:


Aristoteles

9

Hipocrates

4

Darwin

17

Zirkle

1

Nehemiah Grew

1

Camerarius

1

Linnaeus

1

Cotton Mather

1

Kölreuter

12

Mendel

13

Gärtner

7

Roberts

2

Weismann

1

De Vries

1

Herbert

2

Lecoq

2

Wichura

2

Maupertuis

3

Glass

1

Naudin

4

Leewenhoek

1

Thuret

1

Pringsheim

1

De Barry

1

Amici

1

Nageli

1

Tabla 1. Autores citados por Sturtevant en el primer capítulo del libro “A History of Genetics”. Los autores están alineados en la tabla por orden de aparición.

 
En dicho capítulo (siete hojas) el autor más mencionado es Darwin, cuyo nombre aparece diecisiete veces (17), cuatro más que el del propio Mendel (que no debería aparecer mucho en un capítulo titulado Before Mendel). Darwin, Mendel y Kölreuter son los tres autores más citados. Los siguientes lo son menos de diez veces y entre ellos están estudiosos de la herencia como Gärtner y Naudin, mientras que Darwin apenas se preocupó especialmente por estudiar sus mecanismos. ¿A qué se debe entonces esta necesidad de mencionarle colocándole en un lugar que no le corresponde?.

 Pues bien, tanta mención de Darwin lo que nos viene a indicar es, simple y llanamente que el autor del libro, Alfred Sturtevant, es darwinista. Concediendo una importancia a Darwin en Genética que éste no tiene, proporciona un ejemplo más de lo que es la constante en el comportamiento de los darwinistas: Poner a Darwin siempre en un lugar prominente en Biología. La sombra de Darwin es, como veremos, tan alargada que ha servido de cobijo a muchos científicos que decidieron desarrollar sus carreras a cubierto de las dificultades e inconvenientes de una exposición directa a la radiación solar.

Bibliografía

Alfred Sturtevant “A History of Genetics. Cold Spring Harbor Laboratory Press. 2001.

 

Related posts:

  1. ¿Por qué hablar hoy de Goethe?
Etiquetas:

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

Suelo leer sus artículos con agrado, aunque no siempre estoy acuerdo con sus tesis (sobre los datos, nada que objetar). A colación de este artículo y como observador desde la distancia, repito el mismo ejercicio con sus varios "posts" para sacar una conclusión: "algo le pasa con Darwin".

Hay una frontera muy sutil entre la duda racional y las fobias personales y mi impresión, y digo impresión porque no tengo el placer de conocerlo en persona, es que usted a veces la cruza.

He leído con mucho placer los libros de divulgación de Stephen Jay Gould y, sinceramente, creo que tienen un nivel muy superior al que usted sugiere en alguno de sus comentarios. Tal vez emanen una cierta propaganda anglosajona, pero van mucho más allá de eso.

Y sobre su obra póstuma, un mamotreto de notable espesor, puede que no sea aconsejable como libro de cabecera, pero cualquiera que se haya adentrado por los laberintos intelectuales que formula reconocerá el esfuerzo y brillantez del gran Gould.

Sin él, el mundo se ha vuelto más aburrido y los pandas vuelven a tener pulgar…

Un saludo de uno de sus lectores asiduos,

Daniel

Estimado Daniel,

Gracias por su comentario y por su interés por el blog y también por su opinión sobre mis planteamientos que, a veces, pueden parecer críticos en exceso o incluso producto de "fobias" personales.

He comentado el libro de Gould sobre la teoría evolutiva en el blog "la vida y la biología", en una entrada que titulé "Una Teoría indigesta". Un comentario parecido de este mismo libro lo publiqué en el libro "Veintisiete libros y un prólogo abierto para una nueva biología". No he comentado otros libros de Gould, entre otras razones, porque la lectura del libro mencionado me "inhibió" para leer con detenimiento otros libros suyos.

Estoy de acuerdo con usted en que ese libro, obra póstuma de Gould o mamotreto como usted lo llama, puede, ¿cómo no?, sugerir múltiples lecturas. En mis comentarios me he centrado en lo que considero uno de sus puntos débiles y que a mi entender consiste en utilizar el término Teoría Evolutiva de manera confusa.

Un profesor de la categoría indudable de Gould no debería haber utilizado el término como lo utiliza en su libro. No existe una sóla Teoría Evolutiva. La palabra Teoría es, en este sentido engañosa puesto que se puede interpretar en dos sentidos bien diferentes.

En su sentido amplio, Teoría Evolutiva es un conjunto de conocimientos y no Una Teoría.

En su sentido restringido, teorías evolutivas hay muchas y hay que entrar en el análisis detallado de cada una.

Mi "fobia", a la que usted se refiere como tal y que yo preferiría denominar "visión crítica", nunca es personal y puede tener que ver con aquellos textos en los cuales se utilizan ciertas ambigüedades del lenguaje para presentar la realidad de manera tendenciosa.

Algo que va siendo relativamente frecuente en general y muy, muy frecuente en el entorno darwinista.

No tengo ninguna fobia a Darwin. Me molesta que haciéndolo pasar por lo que no fue se impida el correcto estudio de lo que otros pudieron haber sido. El ejemplo del primer capítulo en el libro de Sturtevant que he comentado en esta entrada es una prueba de ello.

(requerido)

(requerido)


*