Archivo de agosto, 2009

La Planta: Estructura y Función, de Eugenia Flores-Vindas. Un excelente tratado de botánica en español

En su introducción a la Crítica de la Razón Pura de Immanuel Kant, publicada en Londres por Everyman’s Library en 1993 Vasil Politis indica:

Descartes uses reason to purify concepts along these lines and he concludes that , if we can know what things are truly like, all we can know about them is that they are extended and capable of motion, so geometry and mechanics will make up the proper science of things.

Es decir, que para Descartes, en su objetivo de depurar conceptos mediante la razón, la ciencia consistiría principalmente en Geometría y Mecánica. Nada es más necesario para la biología de hoy que la depuración de conceptos y por eso el libro de Eugenia Flores-Vindas que comentaré a continuación, fiel a la consigna cartesiana, merece ser recibido con elogios.

“La Planta: Estructura y Función”,  como su propio nombre indica  se dedica  al estudio de la botánica desde una óptica que, en el sentido indicado es casi estrictamente cartesiana, es decir muy próxima al estudio de su geometría y mecánica. Si el libro no es más cartesiano, es por la diferencia entre la estructura y la geometría, separadas ambas entre sí por una distancia que se acortará a medida que aumente la  dedicación a la segunda. La geometría es la gran asignatura pendiente en biología. Su destierro se debe a un darwinismo excesivamente centrado en la función. La adecuada aplicación de la geometría en botánica dará mucho quehacer y será fuente de sorpresas.

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La semejanza como guía del conocimiento



Imagen: Tómbolo de Punta Uvita en el Parque Nacional Marino Ballena, Costa Rica. 
Tomada de PérezCeledón.net

El capitulo segundo de la obra “Las palabras y las cosas” de Michel Foucault, titulado “La Prosa del Mundo”, comienza de esta manera :

Hasta fines del siglo xvi, la semejanza ha desempeñado un papel constructivo en el saber de la cultura occidental. En gran parte, fue ella la que guió la exégesis e interpretación de los textos; la que organizó el juego de los símbolos, permitió el conocimiento de las cosas visibles e invisibles, dirigió el arte de representarlas. El mundo se enrollaba sobre sí mismo: la tierra repetía el cielo, los rostros se reflejaban en las estrellas y la hierba ocultaba en sus tallos los secretos que servían al hombre. La pintura imitaba el espacio. Y la representación —ya fuera fiesta o saber— se daba como repetición: teatro de la vida o espejo del mundo, he ahí el título de cualquier lenguaje, su manera de anunciarse y de formular su derecho a hablar.

Un poco más adelante indica:

La trama semántica de la semejanza en el siglo xvi es muy rica: Amicitia, Aequalitas (contractus, consensus, matrimonium, societas, pax et similia), Consonantia, Concertus, Continuum, Paritas, Proporfío, Similitudo, Conjuctio, Copula.  Existen, desde luego, muchas otras nociones que se entrecruzan en la superficie del pensamiento, se superponen, se refuerzan o se limitan. Por el momento, bastará con indicar las figuras principales que prescriben sus articulaciones al saber de la semejanza. Hay cuatro que son, con toda certeza, esenciales.

Lo cual le permite extenderse a continuación en las cuatro figuras mencionadas: Convenientia, Aemulatio, Analogia y Simpatia. Tratando de la primera (Convenientia), explica: (más…)

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El agricultor responsable: Comentario del libro “La Tierra es generosa” de José María Arias Rodríguez. Serie Agricultura y Ambiente. Editorial Universidad Estatal a Distancia. San José, Costa Rica 2007. 162 pp.

Comenzamos el comentario de este libro escrito ya hace años en Costa Rica y del que tanto tenemos que aprender hoy en Europa con una frase de su contraportada que dice así:

Es impostergable tomar las medidas heroicas que detengan el fuerte deterioro, el cual está arruinando nuestro potencial agronómico y sus colaterales recursos ecológicos, en las últimas décadas.

Su autor, José María Arias, falleció en 1986. Nacido en 1898 en Tibás (San José de Costa Rica), durante su larga y fructífera vida entre otras cosas fue graduado en Farmacia, padre de diez hijos, profesor de Agricultura en la Escuela Normal de Heredia y en la Escuela de Agricultura y, sobretodo, agricultor ejemplar a juzgar por la lectura de su obra y el reconocimiento público de la misma. En 1968 la Cámara Nacional de Costa Rica le otorgó el Diploma al Mérito Agrícola. En 1976, el Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA) declaró su libro “Cultivando la Tierra. Treinta años con plantas y libros ” (1957) como el mejor libro científico sobre agricultura de Centroamérica.

“La tierra es generosa” contiene una versión personal de lo que supuso para su autor la dedicación agrícola a lo largo de una vida que vino a coincidir prácticamente con el siglo XX. En su reciente edición de la Universidad Estatal a Distancia el texto viene precedido de una presentación a cargo de Jaime E. García acertadamente titulada “José María Arias Rodríguez: Un conservacionista visionario que predicó con el ejemplo” y de un prólogo de Marco Tulio Salazar no menos acertadamente titulado “Un hombre en su parcela”. El texto consta de una introducción y once breves capítulos precedidos todos ellos de una breve sinopsis de sus contenidos. Se lee muy bien como corresponde a lo escrito con dedicación y entrega y por la sencilla razón de su necesidad. Cada página lleva la impronta del autor, persona responsable y honesta con una doble vocación de agricultor y maestro. Alguien que ha pasado dificultades para su propia realización personal y, en consecuencia se ve obligado a relatar su experiencia a sus semejantes (Enseñar es un deber, pero enseñar con el ejemplo, edifica, deja escrito al comenzar el prólogo). El autor es, pues, rara avis en sus agitados tiempos del siglo XX, especie casi extinguida en la actualidad.

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Sobre la biodiversidad: videos y pregunta incómoda

Hace unas semanas, Olga Zafra escribió un post titulado “El darwinismo en la actualidad” en la bitácora sobre BioCiencia y Tecnología que, con mano firme gobierna JAL desde estos weblog de Madrimasd. Según la autora, la Teoría Sintética o Neodarwinismo explicaría no sólo la evolución, sino en un planteamiento más dificil todavía y ya casí decididamente acrobático, el mismo origen de las especies. Por mi parte, en una actitud mucho más propia del espectador que del acróbata y teniendo en cuenta que el neodarwinismo no es sino darwinismo actual y que, por tanto, se basa ni más ni menos que en ese concepto tan peliagudo y controvertido de la Selección Natural, no puedo estar ni mucho menos de acuerdo con tales opiniones tan frecuentes en las pistas del actual circo de la ciencia. En la discusión surgida a continuación se sorprendía mucho un contertulio cuando le indiqué que la biodiversidad se podría explicar de muchas maneras, queriendo expresar con ello que tan científica es la Selección Natural como cualquier otro Mito. No pretendía yo decir que fuese capaz de explicar la biodiversidad de manera convincente, ni menos aún científica, sino que dudo que pueda haber una explicación científica para tamaña cuestión. Y es que, además de los inconvenientes habituales que la mayoría de los mitos tienen para ser considerados pruebas científicas, la Selección Natural, presenta otra seríe adicional de dificultades que curiosamente parecen ser invisibles a los ojos de muchos científicos especializados. Así, algunos de los participantes en el debate compartían con la autora la opinión de que la biodiversidad se explica bien mediante la Selección Natural. Tal opinión es para mí, como decía arriba, pirueta acrobática y como tal arriesgada. Analicémosla  y veamos luego alguno de sus riesgos.

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