Archivo de agosto 7th, 2009

El agricultor responsable: Comentario del libro “La Tierra es generosa” de José María Arias Rodríguez. Serie Agricultura y Ambiente. Editorial Universidad Estatal a Distancia. San José, Costa Rica 2007. 162 pp.

Comenzamos el comentario de este libro escrito ya hace años en Costa Rica y del que tanto tenemos que aprender hoy en Europa con una frase de su contraportada que dice así:

Es impostergable tomar las medidas heroicas que detengan el fuerte deterioro, el cual está arruinando nuestro potencial agronómico y sus colaterales recursos ecológicos, en las últimas décadas.

Su autor, José María Arias, falleció en 1986. Nacido en 1898 en Tibás (San José de Costa Rica), durante su larga y fructífera vida entre otras cosas fue graduado en Farmacia, padre de diez hijos, profesor de Agricultura en la Escuela Normal de Heredia y en la Escuela de Agricultura y, sobretodo, agricultor ejemplar a juzgar por la lectura de su obra y el reconocimiento público de la misma. En 1968 la Cámara Nacional de Costa Rica le otorgó el Diploma al Mérito Agrícola. En 1976, el Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA) declaró su libro “Cultivando la Tierra. Treinta años con plantas y libros ” (1957) como el mejor libro científico sobre agricultura de Centroamérica.

“La tierra es generosa” contiene una versión personal de lo que supuso para su autor la dedicación agrícola a lo largo de una vida que vino a coincidir prácticamente con el siglo XX. En su reciente edición de la Universidad Estatal a Distancia el texto viene precedido de una presentación a cargo de Jaime E. García acertadamente titulada “José María Arias Rodríguez: Un conservacionista visionario que predicó con el ejemplo” y de un prólogo de Marco Tulio Salazar no menos acertadamente titulado “Un hombre en su parcela”. El texto consta de una introducción y once breves capítulos precedidos todos ellos de una breve sinopsis de sus contenidos. Se lee muy bien como corresponde a lo escrito con dedicación y entrega y por la sencilla razón de su necesidad. Cada página lleva la impronta del autor, persona responsable y honesta con una doble vocación de agricultor y maestro. Alguien que ha pasado dificultades para su propia realización personal y, en consecuencia se ve obligado a relatar su experiencia a sus semejantes (Enseñar es un deber, pero enseñar con el ejemplo, edifica, deja escrito al comenzar el prólogo). El autor es, pues, rara avis en sus agitados tiempos del siglo XX, especie casi extinguida en la actualidad.

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