Archivo de junio 7th, 2010

La perspicacia se pierde en el dogma

Cualidad menguante y ya casi extinguida, la perspicacia, solía reflejarse cual rayo de luz al leer textos de los periodistas antiguos, cuya agudeza penetraba en los recovecos de la realidad hasta puntos insospechados.

La perspicacia llevaba a veces al periodista a perderse en digresiones. Tan lejos habría llegado  en su sondeo de la realidad que luego resultaba difícil encontrar el camino de retorno. Así por ejemplo, llegado un artículo a una frase muy inspirada, podría continuar con otras bien confusas.

Al igual que mi amigo Joaquín, del Majao Público, he estado ojeando una reciente edición de las obras completas de Leopoldo Alas “Clarín”.

En un texto publicado en 1894, Clarín nos ofrece un magnífico ejemplo de perspicacia. Las dos primeras líneas son buena muestra de agudeza y capacidad de penetración. El resto es prueba de la confusión que proviene sin duda de haberse perdido o de haber dado por bueno un dogma. Veamos:

Porque, nótese, que así como ahora el transformismo transformado de los continuadores de Darwin no admite que entre en la herencia el resultado orgánico del uso individual, así en la ciencia que habíamos de continuar, heredaríamos, si acaso, de antiguas tendencias y aptitudes, rasgos generales, pero no la manera particular del pensamiento y de los ideales de entonces. Así, por ejemplo, nuestros nuevos metafísicos no necesitarían ser, ni serían como por herencia, ante todo teólogos de un dogmatismo positivo, y dentro de éste, defensores extremados de la concentración autoritaria. No es fácil prever qué sesgo tomarían las cualidades propias de la raza enfrente de la nueva vida científica emprendida, no por copia sacada, como al trasluz de los extranjeros, sino por asimilación seria, sistemática, constante.

Lo que hay que destacar es el “no admite”. Clarin se daba cuenta de que existía una prohibición en la ciencia. La prohibición generaba confusión y echaba a perder el discurso.

Referencia

Clarín. Un Proyecto. El Globo, 23 de Abril de 1894.

Tomado de:  Obras Completas de Clarín. VIII Artículos 1891-1894. p 725.

Ediciones Nobel SA Oviedo. 2005.

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