Jardinero del lenguaje. Comentario del libro “Expressions and Interpretations”, de Jon Hellevig

En las páginas finales del manuscrito que sirve de pretexto para la obra “El nombre de la Rosa”, Adso de Melk, su autor-protagonista y alter ego del autor real de la novela se preguntaba si en su escrito habría algo de utilidad para el lector; alguna clave que a él mismo hubiese podido pasar desapercibida. La pregunta es retórica puesto que su autor sabe bien que, cuando un libro está escrito sobre una base sólida, sus significados se multiplican con el tiempo.

El Nombre de la Rosa, un gran éxito de ventas del lingüista Umberto Eco, relata una serie de aventuras en un monasterio medieval. Se supone que el monasterio contiene una de las mejores bibliotecas de la época que, al final desaparece consumida en un incendio precedido de una serie de intrigas y crímenes que habrían tenido lugar a finales del año 1327, cuando el poder del Papa instalado en Avignon y asociado a los dominicos, se enfrenta al poder de Luis, rey de Baviera.

Uno de sus temas centrales consiste en la defensa de la orden de los franciscanos y su principio de aceptación de la pobreza en imitación de Cristo. Guillermo de Baskerville, el sagaz protagonista es un franciscano amigo de Guillermo de Ockham. En algún momento se lee en la novela que el poder eclesiástico no tiene interés en defender la pobreza como valor puesto que esto traería como consecuencia indeseada que el pueblo rechazaría a los clérigos ricos. Éste que, como digo, es tema central e ineludible, pronto es sofocado para dar paso al segundo.

Otro tema importante y relacionado con el primero consiste en la gestión de la información. La magnífica biblioteca encierra un ejemplar único de un tratado de Aristóteles sobre la risa. Algunos monjes lo guardan celosamente. En particular Jorge de Burgos, quien por ser venerable anciano y ciego y hallarse vinculado a una biblioteca-laberinto, recuerda a Jorge Luis Borges. Aquel Jorge de ficción, el de Burgos, es contrario a la risa y piensa que la difusión del manuscrito sería peligrosísima puesto que llevaría a que el pueblo se tomase el conocimiento como motivo de risa. Por lo tanto, ambos temas principales, la pobreza como virtud y el control de la biblioteca se relacionan entre sí y giran en torno a un eje central: la gestión del conocimiento. Aunque algunos aspectos dan un tinte superficial a la novela, en ningún caso ocultan que está edificada sobre un fondo teórico importante. Quien tiene en su poder un tratado y desea ocultarlo bien podría hacerlo desaparecer en secreto, con lo cual se habrían evitado males mayores, en este caso crímenes y la ruina de la biblioteca y el convento. Pero las novelas parten de la combinación de elementos reales e imaginarios y los segundos tienden más a la exageración.

Que la gestión de la cultura y el saber, que el conocimiento en la Edad Media estuvo en manos de los religiosos es algo que deja poco lugar a dudas. Tampoco deja lugar a dudas que quien tiene en sus manos el conocimiento, acumula poder y lo utiliza en servicio de sus intereses que a menudo van más allá de la propia cultura.

Quien tiene poder hace lo posible por mantenerlo y esto incluye modelar el conocimiento a su gusto y dirigir su  transmisión. Comprobamos esto tanto en la novela de Eco como sentándonos frente al televisor o leyendo la prensa a diario. No en vano, en su novela 1984, indicaba Orwell:

‘Who controls the past controls the future: who controls the present controls the past.’

Ahora bien, lo que no sabemos todavía plenamente es hasta dónde puede llegar esta situación y en qué medida será irreversible; es decir, si vamos hacia el punto en el que el poder generará un conocimiento que sólo servirá para mantenerse y perpetuarse a sí mismo, ahogando toda posible alternativa.

Por ello todo intento de poner de manifiesto las intenciones de controlar y de manipular el conocimiento será bienvenido. No importa si los resultados son exagerados, estrepitosos o nos producen risa porque ocurre que las relaciones entre el conocimiento y la risa pueden ser muy complicadas. En muchos casos históricos, conceptos o teorías que comenzaron provocando carcajadas estrepitosas terminaron admitiéndose con gran seriedad y viceversa, también es posible que muchas de las teorías que son tomadas con gran seriedad acaben provocando risas un día no muy lejano. En definitiva, quien ríe el último ríe mejor, pero en cualquier caso la risa no es permanente y ha de tener sus pausas porque no sólo de risa vive el hombre. El conocimiento sobre el mundo y la risa comparten el mismo ámbito: el del lenguaje. Con o sin risa, se trata de cuidarlo. Por eso algunos filósofos se han definido como jardineros del lenguaje.

La Ciencia nos informa acerca de cómo es el Mundo y nuestras relaciones con los seres que lo habitan. Pero la ciencia cambia y con ella sus argumentos y explicaciones. Hoy están en decadencia explicaciones del tipo astrológico que eran habituales en tiempos pasados. Por ejemplo se tendía a explicar el comportamiento basándose en la posición de los astros en el momento del nacimiento y así podría ocurrir que dos personas por el hecho de haber nacido en el mismo día compartiesen determinados aspectos. Un planteamiento que, mediante las explicaciones en vigor hoy en día, de índole principalmente genético, ni siquiera existe o incluso puede ser motivo de risa. Pero hoy como ayer, estamos sometidos en el mundo a relaciones desconocidas y aunque descubrirlas es la función de la ciencia, a veces la risa se le adelanta.

Pasado un periodo de especialización extremada, la Ciencia moderna necesita ser holística, globalizante. Los tiempos de la especialización ya han quedado atrás dejando abundantes ejemplos de su inoperancia: Libros y revistas conteniendo artículos super-especializados que no interesan más que a sus propios autores y ponen de manifiesto una preocupante lejanía entre las ocupaciones del científico y las preocupaciones reales de sus contemporáneos.

Jon Hellevig es finlandés. Tras unos años de experiencia como abogado en Rusia, y escribir algunos libros sobre leyes, decidió hace ya unos años escribir sobre materias más amplias, digamos filosofía. Sobre el conocimiento en general y en particular el uso del lenguaje y su manipulación con fines de adoctrinamiento. Su aproximación a la ciencia no es la de un profesional especializado lo cual permite una visión amplia, abierta del panorama científico. En el libro titulado “Expressions and Interpretations (Our perceptions in competition. A  Russian case)”, propone una visión holística del conocimiento. En una de sus páginas se lee:

The yearning for rigid rules, frames, boundaries, is the positivist fallacy connected with collective aspect-blindness

Además de esta aproximación global, otras dos son las características principales del libro: Concede una destacada importancia al lenguaje y pone el debido énfasis en las emociones como aspectos centrales en la elaboración de las interpretaciones y por tanto del conocimiento.

Por razones que un astrólogo medieval podría explicar mejor que un moderno psicólogo, además de coincidir con Jon Hellevig en varios aspecto puntuales, coincido en estos tres puntos fundamentales de su obra: Aproximación global (holística), interés por el lenguaje y énfasis en el sentimiento y en la emoción. De ellas, es la tercera la más desconcertante y su análisis más complicado. Aunque, a veces, aquello que nos resulta difícil de entender puede ofrecer aspectos de una claridad meridiana.

Hace ya tiempo que cuando tomo un libro busco en él la huella de su autor, su expresión personal que me emocione para implicarme en la lectura. En este libro la huella no tarda en aparecer. En la página 37, en el capítulo segundo titulado “Philosophical Introduction”, un subcapítulo se titula “Where I come from”. En él explica el autor sus motivos personales para escribir el libro. Se lee:

I bumped in to philosophical investigations quite accidentally. I entered philosophy as the result of having to uncover one and another piece of plain nonsense that my research in law had led me to see. I was shocked and amused by “the bumps that the understanding had got by running its head against the limits of language”

(La frase entrecomillada en el párrafo precedente es de Wittgenstein: Los coscorrones del entendimiento al golpear su cabeza contra los límites del lentuaje),

I came to see that, in fact, this kind of anthropomorphic treatment of law is internationally the standard…..

Y también :

I claim that when we strip philosophy and social sciences of the layers of illegitimate questions, and the masks of concepts, then there is nothing left but pragmatism, a scientific pragmatism, which really is the new paradigm

El autor se propone así la loable tarea de limpiar la filosofía de conceptos ilegítimos. En biología hay también algunos.

Tras la poda, lo que queda es un pragmatismo científico, nos dice; un nuevo paradigma que consiste en distinguir para cada lenguaje la paja del grano, lo útil de lo inútil, ambiguo y confuso.

Es útil concebir la obra del filósofo y del científico crítico como una obra de jardinería del lenguaje, como limpieza y poda de un jardín que, sin lugar a dudas está ya demasiado poblado. No obstante, como en toda poda, la dificultad estriba en saber por dónde cortar, qué elementos conservar y cuáles descartar y el riesgo puede consistir tanto en que sea excesiva como en que,  por temor a ello,  se quede corta. Sólo la lectura del libro nos dirá en este caso la calidad de la poda.  Sea como sea, se habrán abierto nuevas vías para la discusión.

La idea procede directamente de Ludwig Wittgenstein quien en su obra Culture escribe la siguiente frase que Hellevig cita en la página 60 del libro:

Doing philosophy we should be like the gardeners of language, engaged in directing language to a healthy practice and sometimes pulling out the weed by the roots. But, in practice the philosophers are the ones that, like Hegel, are sowing the weed that take over reality and infect the healthy mind.- “Philosophers use a language that is already deformed as tough by shoes that are too tight”.

Aunque no conozco tanto la obra de Hegel como para manifestarme a favor o en contra de  esta afirmación, sí puedo afirmar que en biología existe un ejemplo muy bueno de la tarea descrita de sembrar la mala hierba tomando el control de la realidad e infectando la mente sana: La idea de selección natural.

El libro está dividido en una introducción y veintisiete capítulos de temática y contenido variados que son:

Introduction. With a brief and Mottos and Quotes

  1. Expressions and Interpretations.
  2. Philosophical introduction.
  3. Philosophy and language.
  4. Truth and facts
  5. Meaning and Concepts
  6. The thing:
  7. Perceptions and perspectives
  8. Interpretation
  9. Arguments
  10. Competition
  11. Infinite Variances
  12. Social Sciences versus Natural Sciences
  13. Empiricism
  14. A critique of pure nonsense
  15. Logic and Reasoning
  16. Mathematics
  17. Moral
  18. What Law is
  19. Legal Practices
  20. Norms and Rules
  21. Competitive Justice
  22. Marx
  23. Russian Law
  24. The European Union
  25. Final Words
  26. Appendix- Damasio social homeostasis
  27. Summary

Aunque algunas de sus ideas principales se establecen ya en la introducción, los primeros capítulos son importantes para entender el resto del libro. Ponen énfasis en el hecho de que la lengua trata expresiones e interpretaciones y que estos tienen sus orígenes en sentimientos. Tal punto de vista se extiende a lo largo del libro, y será utilizado como tijera de podar con generosidad que puede considerarse a veces excesiva.

Por ejemplo, la critica de Kant empieza pronto en el primer capítulo (p 21) y continúa a lo largo del texto acentuándose en el capítulo 14 titulado “A critique of pure nonsense”. Puede, en algunos párrafos llegar a ser excesiva pero, en cualquier caso servirá para marcar los puntos donde tendría que intervenir una defensa. De modo parecido, se pone demasiado énfasis sobre las diferencias entre cosas y expresiones (ver por ejemplo p 17). Tal diferencia no es tan clara, las expresiones existen.

Las motivaciones personales se explican en el sub-capítulo titulado “Where I come from” ( p 35), incluido en el segundo capítulo titulado “Philosophical introduction.”

El tercer capítulo, “Philosophy and language” se dedica a las relaciones entre ambos campos: por ejemplo en la página 49:

All philosophical problems are caused by linguistic confusion.

Y ciertamente ocurre así en biología.

Quizás de manera quizás un poco ingenua:

Language in the service of the good is weaker than we can imagine, but in purposeful seductive use it is a strong tool in service of the evil

O también más atrevida (p 52):

Language is bent and twisted to suit particular theories

Para concluir con la frase-clave (p. 60):

Doing Philosophy we should be like the gardeners of language

Los siguientes capítulos contienen una crítica de algunos aspectos de filosofía, en particular Kant, Durkheim y Hegel. La crítica se dirige a la confusión creada por estos autores por no distinguir entre  aspectos del lenguaje (sentimientos, expresiones) y objetos del mundo real dando a los primeros el valor de los segundos. Un problema que se habría dado igualmente en el campo de la filosofía del derecho (Law is not a thing, Posner). Distingue (p 87) entre cosas concretas y expresiones abstractas, pero puede que tal distinción no nos lleve tan lejos puesto que ya menciona (p 96) una frase importante de Witgenstein:

At the foundation of well founded beliefs lies beliefs that are not founded at all.

Ocurre como si, a medida que el jardinero poda su jardín, fueran creciendo más y más ramas a su alrededor; de manera que cuanto más poda, más crece la vegetación, porque está claro que “At no point do we reach a final meaning” (p 115).

El empeño por distinguir ciencias sociales de ciencias naturales, expresado en particular en el capítulo 12, es consecuencia del énfasis puesto en la distinción entre objetos (cosas) y expresiones e interpretaciones. Pero tal distinción no es tan clara. Las ciencias naturales emplean a menudo expresiones e interpretaciones y las sociales, cosas. De tomarse en serio tal distinción sería imposible seguir adelante con el análisis holístico propuesto en el libro en el que necesariamente se unen aproximaciones puramente experimentales (neurobiología) con otras procedentes de las ciencias sociales.

El autor se muestra partidario del empirismo británico (Locke, Hume) y también tiene algún comentario favorable del texto de Adam Smith “La riqueza de las naciones”. Por el contrario, ignora aspectos cruciales de la obra de grandes filósofos como por ejemplo Kierkegaard y Unamuno. Asi, en el capítulo titulado “Moral” donde dice:

The seeing of moral as the mode of relating has not even entered philosophical thinking at all, therefore all the talk of moral that occur in philosophy, and indeed in everyday language is in fact talk about macromorals, i.e. about analyzing different types of generally held macromoral convictions.

A partir del capítulo 18, titulado ”What law is”, el libro entra en los terrenos legales propios de la experiencia del autor (p 220: The essence of law is to produce justice). Ahí menciona otras de las cuestiones que están en su base:

Zweigert & Kotz say that if there is a “sick science” today, then it is the legal science and that comparative law shows the emptiness of legal dogmatism (p 33)- This sorry state of legal science is something that made me look for an alternative to the prevailing ideas, and that eventually led me to realize that legal theory is the perfect playground for testing Wittgenstein’s philosophy in practice (p 227)

One of the fundamental notions to master in order to open up the eyes, the mind to seeing what law is actually about, is the understanding that all social reality is dependent on how we look at life: the perceptions, aspects, perspectives.- and that there is no hard core to reality. (p 240)

Otros aspectos fundamentales se encuentran en el capítulo 21 titulado “Competitive Justice”:

Every day, everywhere people have an obligation to fight for individual justice- (This is the “duty”- the new categorical imperative). Life is beyond law, the highest value of justice, and can never be expropriated………….(p 259)

Understanding the real nature of law is a constituent part of honesty; honesty in turn is the fundament for making anything right………. (p 262)

It is most telling that legal literature rarely deals with the topic of justice itself…(p 270)

Y también en la crítica a Marx, el análisis de la situación legal en Rusia y de la Unión Europea y la crítica de Damasio.

En su conclusión el libro regresa a Wittgenstein:

“The difficulty- I might say- isn’t one of finding the solution; it is one of recognizing something as the solution. We have already said everything, Not something that follows from this; no, just this is the solution!

This, I believe, hangs together with our wrongly expecting an explanation; whereas  a description is the solution of the difficulty, if we give it the right place in our considerations. If we dwell upon it and do not try to get beyond it.”

(p 314)

Párrafos éstos de Wittgenstein (Remarks Mathematics, p 102) que recuerdan algo a la enigmática frase del final del Nombre de la Rosa:

Stat rosa prístina nomine, nomina nuda tenemus.

Bibliografía

Eco, Umberto. El nombre de la rosa. Editorial Lumen 1980.

Hellevig, Jon. Expressions and Interpretations. My Universities Press. Moscow. 2006

Las imágenes son de Little Sparta Trust.

Versión PDF de éste comentario en Digital CSIC

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Comentarios

Emilio, en la escuela nos hicieron odiar tanto a la filosofía, que a algunos nos cuesta trabajo entender, que es parte ineludible de nuestra terca realidad, al igual que nuestros sentimientos. Por ahi lei que la psicología de los filósofos y porque no de los científicos es un campo casi inexplorado.
Hablando de podas una recomendada para los citricos envejecidos se llama esqueletonización, disculpa el terminajo, pero pudiera ser útil para muchos saberes.

Muchas gracias, Régulo. El término suena fuerte pero creo que puede expresar bien la idea general.

Nunca se insistirá lo suficiente sobre la necesidad, la obligatoriedad incluso, de la reflexión sobre el conocimiento por parte del científico. No hay otra ética de la ciencia que el “control de calidad ideológico” del propio conocimiento y de las fuentes del mismo, así como de los mecanismos de difusión/control del conocimiento mismo. Muy interesenta, y muy de agradecer la amplia información sobre esta obra, así como la insistencia en que parecer ridículo o exagerado no es en todos los casos algo negativo, sino algo sobre lo que dictaminarán el tiempo y la propia realidad.

Ahora bien, lo que no sabemos todavía plenamente es hasta dónde puede llegar esta situación y en qué medida será irreversible; es decir, si vamos hacia el punto en el que el poder generará un conocimiento que sólo servirá para mantenerse y perpetuarse a sí mismo, ahogando toda posible alternativa”

Esta pregunta ya esta contestada, ahora bien desde un punto de vista ligeramente diferente:

“….Mientras la autoridad inspira un temor respetuoso, la confusión y lo absurdo potencian las tendencias conservadoras de la sociedad. En primer lugar,
porque el pensamiento claro y lógico comporta un incremento de los conocimientos (la evolución de las ciencias naturales constituye el mejor ejemplo) y, tarde o temprano, el avance del saber acaba minando el orden tradicional.
La confusión de ideas, en cambio, no lleva a ninguna parte y se puede mantener indefinidamente sin causar el menor impacto en el mundo…”
STANISLAV ANDRESKI, Social Sciencies as Sorcery,

“….cuando se ataca la racionalidad,se encuentran innumerables aliados: todos los que creen en supersticiones, tanto las tradicionales (por ejemplo, el integrismo religioso), como las de la New Age Y si a eso le añadimos una fácil confusión entre ciencia y tecnología, nos encontramos con una lucha relativamente popular,
aunque no especialmente progresista…..….Quienes están investidos de poder político o económico preferirán, como es natural, los ataques a la ciencia y la tecnología como tales, porque contribuyen a disimular las relaciones de fuerza en las que se funda su poder. Por otro lado, atacando la racionalidad, la izquierda posmoderna se priva de un potente instrumento para criticar el orden social actual…..

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