Archivo de octubre 4th, 2010

La ciencia como Aparato de Convicciones: ¿Habría leído Juan Benet El origen de las especies?

Con Juan Benet, ingeniero y escritor,  autor de “Volverás a Región”,  el aire vibraba de manera especial en las entrevistas.  Algunas de las recogidas en el libro titulado “Juan Benet: Cartografía personal”, son memorables. Veamos como ejemplo el siguiente fragmento:

P- A la hora de construir un texto: ¿Qué diferencias hay entre uno puramente novelesco y otro claramente ensayístico analítico? Entiendo que en determinado momento ambos son narración, literatura perdiendo parte de su carácter ensayístico, analítico.

R.- Tú le llamas narrador a lo que simplemente es un estilista: de cualquier modo yo suscribo parcialmente tu teoría. Por ejemplo, El origen de las especies, creo, no hubiera tenido una influencia tan decisiva en todo el pensamiento posterior si no hubiera sido porque está magistralmente escrito. Y al manifiesto comunista, que está redactado con mucho primor, le pasa lo mismo; si no hubiera estado tan bien escrito el Manifiesto, el fantasma del comunismo hubiese sido menos peligroso y no habría convencido tanto. No olvides que la Ciencia es un aparato de convicciones; a ti la ciencia te convence de la ley de la gravedad, o de la segunda ley de la termodinámica aún no conociéndolas, y el estilo es un aparato tan poderoso para convencer como la Ciencia: pues para qué más quieres, es como el que ama a una mujer y además le gusta…………..

La Ciencia como Aparato de convicciones: Interesante Metáfora. Pero, reflexionemos………

¿Qué tipo de autor es el más adecuado para un aparato de convicciones?,

¿Será acaso aquel un escritor magistral de desbordante imaginación?

Mmmmmm………Sospecho que no siempre.

¿No será más útil para el Aparato de Convicciones disponer de escritores modestos e incluso mediocres pero que, en cada momento, digan una y otra vez, repitiendo hasta la saciedad, aquello que les indican quienes llevan el control del aparato?

Por lo que se refiere a originalidad o a calidad literaria ni por lo más remoto me parece que el Origen de las Especies esté magistralmente escrito. Por lo que se refiere a tesón, firmeza conseguida a base de insistencia, corrigiendo pruebas y alterando contenidos en sucesivas ediciones, sí;  es muy eficaz a la hora de transmitir firmemente una idea.

Si magistralmente se refiere a poder de convicción puede que tenga razón Benet y que El Origen sea, en ese dudoso sentido, magistral. No obstante, es sin duda también  oportunista y su difusión es inseparable de una importante red editorial, publicitaria y comercial.

Pero, por otra parte, tampoco creo que Benet le hubiese dedicado mucha atención a su lectura. Lo demuestra en una respuesta a una pregunta posterior:

P.- En algunas ocasiones has adoptado una actitud provocadora de provecho. En otros casos son opiniones que a mucha gente le parece una boutade, así sobre Joyce, Cortázar, Martín Santos. En una ocasión charlando sobre Sade lo comparaste con Benavente……

R.- Sade es Benavente y Klossowski el “El Caballero Audaz”, ni más ni menos.
Lo que pasa es que es muy fácil: Lo más fácil del mundo es ser Passolini. Los Klossowski y Passolinis se han subido al pedestal de lo maldito por voluntad propia. En 1977 con un Sade completamente perdonado, lo hemos convertido en un maldito. Ser maldito por tocar los tabúes ya me dirás lo que es, y Sade los conocía, sabía que en 1795 no se podía hablar de religión, de sexualidad; y construye un texto en contra de la sociedad, de la virtud. Sade tiene el mismo predicamento intelectual que el Play Boy, pues ya sabemos que poner a una señora con medias negras justas, pues eso es Sade. A la altura del Play Boy está Sade, que es lo mismo pero en el siglo XVIII…., no tenía estilo, ni gracia, no sabía hacer una metáfora, no sabía pasar a otro erotismo, es decir, no tenía ningún poder verbal ni ninguna gracia escribiendo. Y Darwin, sí: ¿El Origen de las Especies, qué es?, ¿Que hay una evolución?, ¡Qué va a haber una evolución! lo que pasa es que está muy bien escrito.

Francamente,  tan divertidas  conclusiones no parecen apropiadas para alguien que haya leido meticulosamente el Origen de las Especies. Ni la obra está tan bien escrita, ni su lectura permite concluir que no haya una evolución.   La lectura de El Origen no permite dirigir la crítica contra la evolución, sino que la guía indefectiblemente hacia el centro de la Teoría: La Selección Natural.


Imágenes de Blanca Andreu blog y Cinematismo.

Bibliografía:

Juan Benet: Cartografía personal. 1997. Cuatro Ediciones, Valladolid. 328 páginas.

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