Archivo de enero 19th, 2011

Construida la trampa, aparece el fantasma semántico

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Sigue  en esta entrada el artículo titulado “Economía semántica para la manipulación del conocimiento: la palabra Evolución y su uso como trampa en “On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life””. El comienzo de este artículo se encuentra aquí. El artículo completo aquí.

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3. Primer párrafo: Construida la trampa, aparece el fantasma semántico

Con su característica ambigüedad, escribe Darwin:

At the present day almost all naturalists admit evolution under some form. Mr. Mivart believes that species change through “an internal force or tendency,” about which it is not pretended that anything is known. That species have a capacity for change will be admitted by all evolutionists; but there is no need, as it seems to me, to invoke any internal force beyond the tendency to ordinary variability, which through the aid of selection, by man has given rise to many well-adapted domestic races, and which, through the aid of natural selection, would equally well give rise by graduated steps to natural races or species. The final result will generally have been, as already explained, an advance, but in some few cases a retrogression, in organisation.

Aunque aquí se han puesto en juego varias ideas y conceptos diferentes, las reglas de tal juego no están claras.

En primer lugar se afirma que la mayoría de los naturalistas admite la evolución de alguna manera. Si la evolución pudiera referirse tanto a ontogenia como a filogenia la frase sería completamente estúpida. Sería imposible que algún naturalista no admitiese la evolución, al menos en su sentido de Ontogenia. Esto sugiere que desde el primer momento en que aparece la palabra Evolución lo hace con una marcada intención: Definirla exclusivamente como Filogenia y borrar todo resto de su significado anterior (ontogenia). Una intención de Darwin es divorciar la ontogenia de la filogenia, apoderarse de la palabra evolución para, mediante esta trampa semántica, describir la segunda según convenga utilizando la calidad que a la palabra otorga su significado antiguo que se refiere a la primera.

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La crisis latente del darwinismo

La editorial Cauac ha publicado un nuevo libro: La Crisis Latente del Darwinismo, de Mauricio Abdalla, profesor de Filosofía de la Ciencia y autor, entre otros artículos y libros del libro El principio de cooperación, del prólogo del libro Pensando la Evolución, Pensando la Vida, de Máximo Sandín y del texto titulado ¿por qué celebrar a Darwin?.

SINOPSIS
La percepción que tenemos de nosotros mismos como especie, y por extensión la interpretación
del fenómeno de la vida en este planeta, condiciona profundamente nuestra vida y nuestra
convivencia. En nuestra sociedad la proyectamos desde una teoría cientíca fuertemente basada en conceptos como el azar y la competencia, que además está en apariencia firmemente asentada y sólidamente fundamentada. Pero vivimos tiempos de crisis, en los que todo lo que antaño parecía firme y estable hoy tiembla como un castillo de naipes…

Mauricio Abdalla, autor de El principio de cooperación (2002), se topó inesperadamente con el darwinismo como un obstáculo cuando trató de defender su teoría de la cooperación. Inició entonces un trabajo de investigación que, como él admite, acabó alejándole de sus ideas preconcebidas. Su intuición inicial fue que el darwinismo podía ser un paradigma válido para el estudio de la evolución de los seres vivos, pero no para las ciencias sociales. Sin embargo lo que descubrió fueron síntomas de una gran inestabilidad latente del paradigma en el propio seno de la
biología. Como resultado nació este libro, donde nos presenta una pequeña muestra de propuestas científicas completamente diferentes para abordar el fenómeno de la evolución y la realidad de la vida orgánica, basadas en la acumulación de evidencias y hallazgos experimentales, inexistentes en el momento en que se formularon las bases teóricas que conforman la biología darwinista que conocemos hoy.
No obstante, no nos encontramos ante una mera colección de reseñas de obras cientícas, ni ante una de esas “opiniones de experto” como a las que habitualmente tenemos acceso en los medios o los libros de texto. Este trabajo es una evaluación rigurosa, con una metodología clara y asequible, del estado de salud de un paradigma cientíco, elaborado con mimo y detalle por un filósofo de las ciencias.

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