Archivo de febrero, 2011

Morfogénesis: Jardim Porcelánico

Subjacente ao arranjo delicado das pétalas e das folhas de flores silvestres, existe um outro mundo de padrôes, invisibel au olho nu, revelado apenas con microscópios potentes, que ampliam e desvendan estruturas celulares…………..

Em 2010 Rob Kessler trabalhou com cientistas do IGC, recorrendo as técnicas de microscopia disponiveis no instituto, para examinar as estructuras celulares de flores silvestres portuguesas, incluindo algumas orquídeas raras, que escondem uma variedade assombrosa de padrôes e formas.

O processo criativo iniciou-se com passeios primaveris no Alentejo,  e nos jardins de Lisboa, onde desenhou e tirou fotografías das flores que ia encontrando………….

Rob Kesseler uniu a sua vasta experiencia nas áreas de artes aplicadas e Design e a tradiçao científica singular de Portugal, para criar una parcería com a produtora de porcelanas Vista Alegre. As suas “imagens microbotanicas” formam a base de uma colecçâo exclusiva de designs que serâo aplicados num novo serviço de peças de porcelana de formas irregulares…..

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Texto de: Fundaçào Calouste Gulbenkian NEWSLETTER. Número 120. Fevereiro 2011, p 15.

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Buscando nexos en relación con la catástrofe

De las páginas 23, 24 y 25 del libro de José Antonio Zamora titulado “ Th W Adorno. Pensar contra la Barbarie” copio los siguientes párrafos:

Los horrores del proceso colonizador, los costes humanos y sociales de la industrialización, las guerras de los últimos siglos, las formas de embrutecimiento que impone a los individuos el capitalismo salvaje, los múltiples genocidios de la Era Moderna, etc..no permiten albergar dudas sobre la existencia de un vínculo entre Modernidad y barbarie, incluso sobre la existencia de una barbarie específicamente moderna. A quienes se sorprendan de este vínculo quizás habría que recordarles las palabras de W Benjamin en su tesis VIII sobre el concepto de historia, que denunciaba el asombro de muchos ante el hecho de que la barbarie nacionalsocialista todavía fuera posible en pleno siglo XX, afirmando que dicho asombro “no se encuentra en el origen de ningún conocimiento, a no ser el de que no se puede mantener la idea histórica del que procede”.

El modo más radical de realizar una indagación sobre los vínculos entre Modernidad y barbarie es enfrentarse a la forma más brutal de barbarie que ha tenido lugar en su seno: el genocidio. Frente a estrategias relativizadotas del sufrimiento y del dolor humano padecidos por los individuos bajo las diferentes formas de violencia conocidas, el genocidio deja pocas escapatorias discursivas, nos pone al límite. No hablamos, pues, de cualquier forma de barbarie, sino de la más extrema y de su relación con una época que, bajo el signo de la ilustración, se identifica con la promesa de quebrar la historia natural de la muerte violenta, pero que puede pasar a la historia como la “época de los genocidios”.

Sin embargo, una vez precisado el fenómeno en el que fijamos nuestra mirada, es necesario añadir que la mirada que resulta pertinente de cara a esclarecer su vínculo con la Modernidad se interesa ante todo por el sistema de estructuras, instituciones y comportamientos que han originado y dado cumplimiento a una violencia mortífera y aniquiladora que busca algo más que el mero asesinato de seres humanos: la total liquidación y destrucción de las víctimas sin dejar huella ni eco de ellas. Así pues, sin despreciar las características singulares de los actores implicados, los rasgos que aquí resultan especialmente relevantes tienen que ver con el carácter colectivo de la barbarie, con el orden social, político y cultural con el que está imbricada, con las tendencias sociales dominantes y hegemónicas que la hicieron posible. Y, si está permitida la expresión, con la “normalidad” de la vida cotidiana.

Al mismo tiempo, no se trata sólo ni primariamente de un enfoque cuantitativo, del número de víctimas o del número de genocidios que se acumulan en la Época Moderna, sino de un enfoque cualitativo que tiene que ver con la pregunta por aquello que en la Modernidad ha posibilitado dichos genocidios y, en este sentido, con una cuestión que afecta e implica a quien la plantea, al menos en la medida en que es heredero, más o menos crítico con la herencia, de dicha Modernidad. No estamos hablando de una época histórica remota, de un pasado clausurado, si es que existe algún pasado que lo esté, al que nos enfrentemos desde la distancia tranquilizadora de la historización, sino de una herida abierta y quizás no cicatrizable.

Conviene, pues, hacer justicia a la singularidad histórica de cada genocidio, singularidad que tiene que ver en primer lugar con las víctimas de la aniquilación, pero también con las formas específicas que dicha aniquilación adopta, con sus elementos de contingencia irreducible a partir de elementos previamente existentes –y no sólo allí donde se perpetra el asesinato masivo-, su singular resistencia a una explicación exahustiva de carácter racional, etc. ..Sin embargo, tampoco conviene pasar por alto los rasgos estructurales comunes y las condiciones sociales de posibilidad que traspasan la frontera temporal de su supuesta superación histórica. Si la búsqueda de una racionalidad económica, demográfica, ideológica, etc., en la perpetración del crimen puede llevar aparejada una cierta racionalización del mismo, que lleve implícitamente a su justificación, el rechazo de toda vinculación entre las “racionalidades” dominantes en el proceso de modernización y el genocidio puede conducir a una especie de vacío interpretativo que anule toda crítica de la sociedad y la cultura que, cuando menos, fracasó a la hora de capacitar a sus miembros para resistir y enfrentarse al crimen masivo. Pero este enfoque de la cuestión corre un peligro que conviene tener presente. Es importante no sucumbir a la trampa de una explicación causal determinista. Si buscamos nexos entre, por un lado, el desarrollo tecnológico y su aplicación en el terror genocida, la universalización de la organización burocrática de la vida social, el sesgo autoritario de los Estados-nación, el darwinismo social como ideología popular, la sustracción de los procesos administrativos a la determinación moral y a la acción de los sujetos implicados en el funcionamiento, etc.., en la Época Moderna, y, por otro, los genocidios que la pueblan, se puede caer en una especie de fatalización de la historia que convertiría todo intento de crítica en una empresa absurda. Ya lo advertían Th W Adorno y M Horkheimer en relación con el genocidio judio: “Ciertamente, desde el punto de vista retrospectivo, todo parece haber sucedido tal y como tenía que ocurrir y no de otra manera. (….) pero al repetir una y otra vez en el concepto la fatalidad del acontecimiento, uno se la apropia en cierto sentido”. Esto no impide que para una mirada retrospectiva, crítica frente a supuestas teleologías fatales o necesidades causales, muchos de los elementos emblemáticos de la Modernidad aparezcan bajo una nueva luz y manifiesten una responsabilidad en relación con la catástrofe.

Referencia
José Antonio Zamora. Th W Adorno. Pensar contra la Barbarie. Editorial Trotta. 2004. Madrid

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Máximo Sandín presenta su libro Pensando la Evolución, Pensando la Vida (Cauac Editorial) en la librería Bertrand de Alcalá de Henares el próximo jueves 24 de febrero

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Estirando la goma: Traducción al español de la Recensión de On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life, de Charles Darwin, por Brad Haugaard

Traduzco aquí al español la recensión de “On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life”, de Charles Darwin, por Brad Haugaardal (La versión original inglesa se encuentra al final de la traducción).

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En su obra clásica, El Origen de las Especies, Charles Darwin muestra en un trabajo admirablemente documentado que las plantas y los animales pueden cambiar. Lo hace con absoluto detalle, examinándolo todo, desde el ganado a las palomas, y demostrando más allá de la capacidad de nadie para dudar, que los cambios en la vida vegetal y animal pueden ser provocados no sólo por la mejora dirigida por el hombre, sino también por lo que podríamos llamar la mejora natural, o ” la selección natural “, como Darwin lo llama. Su testimonio es simplemente abrumador.

Pero lo que demuestra es lo que nadie duda. Piensen en todas las variedades de perros, desde Chihuahuas a San Bernardos, o en todas las clases de gente que hay. ¡Por supuesto que las especies varían! Como el propio Darwin dice: “Entre los seres orgánicos en un estado de la naturaleza hay cierta variabilidad individual, de hecho yo no soy consciente de que esto haya sido discutido.”

Sin embargo, siendo este examen de la variabilidad sólo la Prueba A, sería un comienzo de gran alcance, al menos si la Prueba B fuese igualmente convincente. Pero no lo es. De hecho, sería difícil decir que la Prueba B existe. El siguiente paso lógico hubiera sido demostrar que la selección natural en realidad ha dado lugar a cambios completos en las especies. Él podría haber hecho esto documentando los fósiles para algunas de las miles de transiciones que según predijo serían necesarias para el tránsito entre especies, o mostrando que la mejora genética ha dado lugar a alguna especie nueva.

Pero esto no lo hace. De hecho por no ser capaz de hacer esto, es por lo que con razón llamó a su propuesta una “teoría”. Lo que hace en cambio, es proporcionar varios capítulos en los que explica por qué no puede proporcionar la evidencia. Afirma que el registro geológico es incompleto, porque faltan los fósiles que vendrían a probar su caso; dice que la evolución avanza demasiado despacio para ver, por lo que presumiblemente, también es lenta para ponerla a prueba mediante la cría, y que pone en duda lo que constituye exactamente una especie.

No es que ignore por completo los ejemplos, sino que lo mejor que hace es especular. Sugiere, por ejemplo, que el tapir puede haber evolucionado a caballo, que algo como un lemur puede haberse convertido en un murciélago, y, extrañamente, que los osos (o algo así como los osos), nadando a través del agua con la boca abierta, pueden haber sido los ancestros de las ballenas.

Aunque Darwin hizo la mejor defensa posible de la evolución, acabamos pensando que las pruebas que presentó no responden a la pregunta principal: ¿Puede la vida evolucionar a partir de una sola célula dando los árboles y los elefantes y los canguros y la gente, o puede simplemente evolucionar para dar Chihuahuas y San Bernardos?

Quizás una buena analogía es una banda de goma. Darwin demostró claramente que la vida es flexible, como una  goma. Pero,…¿se puede estirar una banda elástica para siempre? Creo que no demostró que se pueda.

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In his classic work, The Origin of Species, Charles Darwin does an admirable job of documenting that plants and animals can change. He does this in excruciating detail, examining everything from cattle to pigeons, and proving beyond anybody’s ability to doubt that changes to plant and animal life can be brought about not only by human breeding, but also by what you might call natural breeding, or “natural selection,” as Darwin calls it. His evidence was simply overwhelming.

But what he proves is what nobody ever doubted. Think of all the varieties of dogs, from Chihuahuas to St. Bernards, or think of all the kinds of people there are. Of course species vary! As Darwin himself says, “Amongst organic beings in a state of nature there is some individual variability; indeed I am not aware that this has ever been disputed.”

Nevertheless, if this examination of variability is just Exhibit A, it is a powerful start, at least if Exhibit B is equally persuasive. But it isn’t. In fact, it would be difficult to say that Exhibit B exists. The next logical step would have been to demonstrate that natural selection has actually resulted in complete changes of species. He could have done this by documenting a few of the myriad of step-by-step fossils that he predicted would be necessary to bridge the species, or by showing that human breeding efforts had resulted in a species-to-species change.

He doesn’t do this. In fact, he wasn’t able to do this, which is why he quite properly called his proposal a “theory.” What he does instead is provide several chapters in which he explains why he can’t provide the evidence. He contends that the geological record is incomplete, so the fossils that would prove his case are missing; he says that evolution proceeds too slowly to see, so presumably, it is too slow to test by breeding; and he calls into question what exactly constitutes a species.

He doesn’t completely ignore examples, but the best he can do is to speculate. He suggests, for example, that the tapir may have evolved into the horse, that something like a lemur may have become a bat, and, rather oddly, that bears (or something like bears) which swam through the water with their mouths open, may have been the ancestors of whales.

While Darwin made the best case for evolution that he could, I ended up thinking that the evidence he presented did not answer the main question: Can life evolve from a single cell into trees and elephants and kangaroos and people, or can it just evolve from Chihuahuas into St. Bernards?

Maybe a good analogy is a rubber band. Darwin clearly showed that life is flexible, like a rubber band. But can you stretch a rubber band forever? I don’t think he proved that you can.

Imagen tomada de Fotolog

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La selección natural, agente mejorador, idea fundamental del darwinismo

Corrí hasta el quiosco de periódicos más cercano y busqué todo lo que había sobre la crisis petrolera y los peligros de la energía nuclear. Acababa de decidir comprar un billete aéreo para ir a Nueva York.

-Vaya mundo en el que vivimos, ¿verdad? -el propietario era un negro delgado de mala dentadura y evidente peluca. Asentí, buscando monedas en los bolsillos del pantalón, deseando encontrar un banco de parque donde poder sumergirme en la dura evidencia de la casi distopía humana en que vivimos-.

– Pero podría ser peor, ¿verdad?

-Así es -dije-, o peor aún, podría ser perfecto.

El hombre se quedó mirándome mientras me alejaba por la calle con mi pequeño fajo de catástrofes condensadas.

W. Gibson. El contínuo de Gernsback

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Por encima de los doce o catorce significados diferentes que Darwin da en su obra principal a la Selección Natural (causa de extinción, medio de modificación,  proceso general,  agente,  poder o fuerza, preservación de caracteres, expresión de la bondad, agente y modificador autorizado,  supervivencia del más apto,  etcétera) y también por encima de la otra docena de significados adicionales que han venido dando los darwinistas a lo largo de la historia (ley, hipótesis, teoría, explicación, teorema, mecanismo, diseño sin diseñador);  pues bien,  digo: por encima de todo ello planea otro significado de índole principal…..

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La postmodernidad desnuda y otras bromas de mal gusto

Una famosa “broma” fue protagonizada por Alan Sokal, al enviar un artículo escrito en jerigonza, es decir en un lenguaje difícil de entender pero al parecer carente de contenido científico, a la revista Social Text.  En el momento en que el artículo fue aceptado, Sokal  envió otro a la revista Lingua Franca ridiculizando a la primera revista por haber aceptado el primero, que no iba en serio sino de broma.  No contento con la hazaña, Sokal escribió el  libro titulado Intelectual Impostures en el que, con más o menos razón, crítica los textos de otros muchos autores. No sé si todos los que están incluidos en el libro son protagonistas de engaños o imposturas, pero sí me consta que son muchos los que no están.

Conociendo la historia, es fácil calificar como impostura al  artículo que hizo famoso a Sokal (“Transgressing the Boundaries: Towards a Transformative Hermeneutics of Quantum Gravity“) , pero aún siendo éste escrito para pasar por tal impostura, hay que reconocer que  otras más graves llevan décadas pasando por no serlo. Incluso muchas de ellas permanecen en las estanterias de bibliotecas públicas en instituciones académicas y son habitualmente objeto de recomendada lectura, justa tortura para un alumnado siempre dócil. El libro de Sokal en colaboración con Bricmont parece interesante aunque seguro que no lo es tanto como el de Horace Freeman Judson;  pero,  por encima de todo,  lo que más  llama la atención es descubrir que un comentario al mismo publicado en Nature y pomposamente titulado Postmodernism Disrobed: La postmodernidad desnuda había sido escrito ni más ni menos que por ……….Richard Dawkins …..

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Esoterismo y exoterismo en la ciencia: Un matrimonio oficiado por Charles Sanders Pierce en 1893 y nuevos secretos del diccionario de Neolengua

Imagen: Matrimonio Arnolfini, de Jan van EycK (1434). Tomado de EMFC (Expressing myself for clarity)

 

 

Transgressing disciplinary boundaries … [is] a subversive undertaking since it is likely to violate the sanctuaries of accepted ways of perceiving. Among the most fortified boundaries have been those between the natural sciences and the humanities.

Valerie Greenberg, Transgressive Readings (1990, 1)

Ya vimos  el caso común de quienes sentados frente a un libro rumian bondadosamente sus páginas como benditas ovejas que todo se lo creen mientras que a la hora de enfrentarse con la lectura de los textos de un blog se convierten en lobos.

Una frase en respuesta a un comentario en la sección Blog del Día de Madrimasd tuvo que soportar las críticas de algún lector. Independientemente de su poca exactitud  su análisis puede llevarnos lejos. La frase es:

La ciencia no se ocupa de los hechos que nadie puede negar

Intentaremos analizarla pero en primer lugar llama la atención que a veces  importa más el origen de la frase que su contenido. Al parecer para admitir una frase se necesita el refrendo de autor consolidado por el mundo editorial y así un lector no para en su empeño de preguntarme quién sea el filósofo de la Ciencia autor de la referida frase.

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El darwinismo, ganzúa de manipuladores

“Dal momento che l’amore e la paura possono difficilmente coesistere, se dobbiamo scegliere fra uno dei due, è molto più sicuro essere temuti che amati.”

(Niccolò Machiavelli, Il principe)

Presento aquí traducido el artículo de Francesco Agnoli, titulado Il darwinismo, grimaldello dei manipolatori (El darwinismo, ganzúa de manipuladores). En su versión italiana el artículo apareció en la revista Future Shock en Octubre de 2007.

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De un tiempo a esta parte, los grandes periódicos, y diversas revistas, han empezado a proponer al gran público simpáticos dibujitos en los que simios peludos van pasando a ser poco a poco bípedos, pierden un poco de pelusa por el cráneo y,… voilà!, llegan a ser hombres. Los dibujitos en cuestión tienen un objetivo: recordarnos a todos que somos únicamente bestias. Nada de alma inmortal, nada de dignidad espiritual, fin de la concepción del hombre como rey de la creación e hijo de Dios. Sin embargo, a diferencia de lo que tanto se quiere hacer pensar, esta pertinaz pinturita con la tenacidad del antiguo pensamiento de Charles Darwin, no tiene nada de ciencia.

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Navegar al nuevo mundo: Las Corbetas del Rey. El viaje alrededor del mundo de Alejandro Malaspina (1789-1794), por Andrés Galera Gómez

Navegar al nuevo mundo fue un hecho corriente en la España de 1700, y Cádiz, la sirena del Océano imaginada por Lord Byron, la cuna de ese tráfico marítimo. Por aquel entonces, dos convoyes oficiales enfilan anualmente el atlántico desde aguas gaditanas, protegidos, eso sí, por galeones para ahuyentar al pirata: El conocido como la Flota de Nueva España, con destino Veracruz, y el llamado de los Galeones de tierra Firme, con destino a Cartagena de Indias y Portobelo. Con este vaivén marinero, la popular Tacita de Plata es un hervidero de mercancías consecuencia del monopolio comercial disfrutado por la ciudad hasta la década de los ochenta. Del otro lado se recibe azúcar, café, cacao, harina, pimienta de tabasco, tabaco, lana de vicuña, pieles de guanaco, cueros, tintes, oro, plata, cobre, embarcándose chacina, aguardiente, vino, lienzos, paño y demás. La economía marca la pauta con ultramar, y la monarquía española contempla tan alejados dominios como una fuente inagotable de riqueza. Tremenda heredad por disfrutar.

 

 

Seguir leyendo el libro Las Corbetas del Rey. El viaje alrededor del mundo de Alejandro Malaspina (1789-1794). Por Andrés Galera Gómez

Imagenes tomadas de:   Oromaster , Grevylathersabacus.bates dictadura global, ojodigital, conocetucocina, Asociación de cacaoteros de Santa María,   irestaurante.com

 

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La ciencia se basa en el lenguaje: respuesta a un extraño comentario

Un inquietante comentario aparece  en la sección Blog del día de Madrimasd dedicada a la entrada de este blog titulada ¿Es la selección natural ley natural? Discusión con la ayuda de Rafael Sánchez-Ferlosio.

Su autor  hace en primer lugar una extraña pregunta:

¿Si alguien dice ‘a la luz de los datos de que disponemos no se puede negar que los perros son mamíferos’ o ‘no hay duda de que la tuberculosis está causada por esta bacteria’ estamos fuera del campo de la ciencia? ¿La zoología o la microbiología ya no son ciencias?

Supongo que en referencia a un comentario mío anterior en el que decía lo siguiente:

La ciencia no se ocupa de los hechos que nadie puede negar. Por lo tanto si como usted dice la evolución por selección natural pertenece a esa categoría, esto nos dice tan sólo que no es ciencia.

El autor del comentario muestra un comportamiento propio de niño enrabietado. Lo siento por él, pero  repito, la ciencia no se ocupa de los hechos que nadie puede negar. Lo importante no son tales hechos y,….en principio ¿Por qué no?  cualquiera puede negar cualquier cosa, pero……. no desordenadamente sino mediante un método. A nadie se le ocurriría hoy negar que el perro es un mamífero, por ejemplo, pero eso no quiere decir que vayamos a admitir todo lo que está escrito.

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