Archivo de junio 10th, 2011

Empezando con cierta dificultad: primer párrafo de El Origen de las Especies

 

En nueve párrafos,  nueve,  despacha Darwin la introducción a su obra capital On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life.  Pocos son nueve párrafos. Sí, pocos, más no carentes de dificultades como algunos de sus lectores han hecho ver desde hace ciento cincuenta y dos años. Veamos algunas de estas dificultades que comienzan, como no, en la primera frase del primer párrafo.

Primera frase que si en la primera edición, decía:

When on board H.M.S. ‘Beagle,’ as naturalist, I was much struck with certain facts in the distribution of the inhabitants of  South America, and in the geological relations of the present to the past inhabitants of that continent.

En ediciones siguientes, a partir de la tercera de 1860,  pasa a decir:

When on board H.M.S. ‘Beagle,’ as naturalist, I was much struck with certain facts in the distribution of the organic beings inhabiting South America, and in the geological relations of the present to the past inhabitants of that continent.

Seguramente la corrección del autor tiene que ver con la crítica realizada desde un artículo anónimo  en The Edinburgh Journal de Abril de 1860 (páginas 487-532) y atribuido a Richard Owen (1804-1894),  prestigioso paleontólogo que tuvo un importante papel en la fundación del Museo de Historia Natural de Londres. El artículo indicaba:

¿Qué hay, nos preguntamos, al cerrar el libro para reflexionar sobre este párrafo, -qué puede haber en los habitantes, suponemos que se refiere a los aborígenes de América del Sur, o en su distribución en ese continente, que pueda sugerir a cualquiera que el hombre pueda ser un mono transformado, o para arrojar alguna luz sobre el origen de la especie humana o de otro tipo? ……………………..

Y más adelante:

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