Archivo de junio 17th, 2011

Procrusto en acción: El concepto de especie

 

De Procrusto o  Procustes ya tratamos en otra ocasión.  Era un bandido de la Mitología Griega que tenía dos lechos, uno corto y otro largo.  Obligaba a sus víctimas a tenderse en uno de ellos: a los altos, en el corto; a los bajos, en el largo.  Para adaptarlos a todos, altos y bajos, al tamaño de la cama, a los primeros les cortaba los pies;  mientras que a los de baja estatura, les estiraba violentamente las extremidades para alargarlos.

Viene a cuento tan cruel historia por  esa extraña capacidad tan desarrollada en  algunos científicos para adaptar la realidad a sus opiniones, dogmas y pre-conceptos, eliminando de ella todo aquello que les moleste, por real que sea; o bien añadiendo los elementos que consideren necesarios, aunque procedan de su imaginación más desbordada.

A propósito de la Realidad de las Especies,  Coyne y Orr citan, en las primeras páginas de su libro “Speciation”, a unos cuantos autores de decidida vocación procustiana,  por ejemplo el bueno de JBS Haldane, estadístico de fama pero más bien nulo como biólogo,  quien se atrevió a decir que el concepto de especie es una concesión a las costumbres lingüísticas y a los mecanismos neurológicos. Curiosa afirmación.  Habría que ver la repercusión si un biólogo hubiera dicho que el concepto de número es  una concesión a las costumbres lingüísticas y a los mecanismos neurológicos.

También las naves de Raven, Mishler y Donoghue y Nelson  naufragaron en similares argumentos. Pero entre todos estos aprendices de navegante, se lleva la palma el señor J Mallet, quien en un párrafo especialmente mitológico dice:

Today, an essential species “reality” strongly conflicts with our understanding of gradual speciation, and is no longer accepted at all generally. (p 887)

 

Que me  permito traducir:

 

Hoy en día, la realidad esencial de la especie entra fuertemente en conflicto con nuestra comprensión de la especiación como proceso gradual, y, por lo general, ya no es aceptada.

 

O sea que,  cuando la realidad o alguno de sus aspectos incomoden al científico, será lícito ignorarlos. Si las escrituras dictan que la especiación es proceso gradual, entonces no se admite la realidad de la especie. La literatura biológica está llena de estos ejemplos. Autores que habiendo superado milagrosamente sus exámenes de reválida, han llegado a la cima a base de dar gusto a las exigencias más ridículas de los mundos editoriales.

 

 

Referencias

 

Coyne JA and Orr HA. 2004. Speciation. Sinauer

Mallet J. 2001. The speciation revolution. J Evol Biol 14: 887-888.

 

Imagen de Mythweb

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