Archivo de septiembre 5th, 2011

El niño monstruo del racionalismo cartesiano

 

En el segundo precepto del Discurso del Método propone Descartes :

Dividir cada una de las cuestiones que examinare en cuantas partes fuere posible y en cuantas requiriese su mejor solución

Pero,…..¿hasta qué punto la cuestión inicial se mantiene o desaparece por efecto de la división?

Ante la propuesta cartesiana de dividir alegremente,  la alternativa es mantener unido;  ante la duda permanente, la necesidad de mantener cierta confianza en la naturaleza.

Spinoza, lúcido rival de Descartes, dice:

 

”…

conciben al hombre, dentro de la naturaleza, como un imperio dentro de otro imperio. Pues creen que el hombre perturba, más bien que sigue, el orden de la naturaleza que tiene una absoluta potencia sobre sus acciones y que sólo es determinado por sí mismo. Atribuyen además la causa de la impotencia e inconstancia humanas, no a la potencia común de la naturaleza, sino a no sé qué vicio de la naturaleza humana, a la que, por este motivo, deploran, ridiculizan, desprecian o, lo que es más frecuente, detestan”.

 

Frases que hacen pensar en aquella sentencia en la que Descartes describe a un tipo de monstruo hoy ya casi-habitual:  El niño cerebral:

 

Y también pensaba yo que, como hemos sido todos niños antes de ser hombres y hemos tenido que dejarnos regir durante mucho tiempo por nuestros apetitos y nuestros preceptores, que muchas veces eran contrarios unos a otros, y ni unos ni otros nos aconsejaban siempre a caso lo mejor, es casi imposible que sean nuestros juicios tan puros y tan sólidos como lo fueran si, desde el momento de nacer, tuviéramos el uso pleno de nuestra razón y no hubiéramos sido nunca dirigidos más que por esta.

 

La imagen está tomada de Nnguna palabra cae al vacio, entrada titulada Los niños monstruos.

 

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