Archivo de enero, 2012

El señorito ocioso: un caso de vocación malograda de sportsman y de cazador

 

En su libro titulado El último cambio de siglo: gloria y crisis de Occidente 1870-1914 y publicado por la Editorial Ariel,  José Luis Comellas indica erróneamente que Darwin era médico.  Ni lo era ni tenía ninguna titulación académica en ámbito científico alguno.  Pero dejemos que sea el mismo Darwin quien corrija el error y aclare la situación, puesto que en su autobiografía (p 55) indica:

 

 

Cambridge, 1828-1831.- Tras haber pasado dos cursos en Edimburgo, mi padre se percató, o se enteró por mis hermanas, de que no me agradaba la idea de ser médico, así que me propuso hacerme clérigo. Mi padre estaba vehementemente en contra de que me volviera un señorito ocioso, cosa que entonces parecía mi destino mas probable. Pedí algún tiempo para considerarlo, pues, por lo poco que había oido o pensado sobre la materia, sentía escrúpulos acerca de la declaración de mi fe en todos los dogmas de la Iglesia Anglicana aunque, por otra parte, me agradaba la idea de ser cura rural. Por consiguiente leí con atención: Pearson on the Creed (Pearson: acerca del credo) y otros cuantos libros de teología y, como entonces no dudé lo más mínimo sobre la verdad estricta y literal de cada una de las palabras de la biblia, me convencí inmediatamente de que debía aceptar nuestro credo sin reservas

Eugenio d’Ors había captado la idea: Un caso de vocación malograda de sportsman y de cazador.

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Jornada de trabajo del genio

 

 

En muchas ocasiones se habla de Darwin como genio y se le compara con Copernico, Galileo o Newton. Ignoro las jornadas de trabajo de estos últimos pero de la del primero tengo algún dato.

El  capítulo cuarto de la Autobiografía de Charles Darwin editada por Alianza Editorial (Madrid, 1977)  se titula Recuerdos de la vida cotidiana de mi padre.  El libro no es  autobiografía al uso sino que se trata de una composición de su hijo Francis.  En cuanto al cuarto capítulo, será dificil encontrar lectores que lo hayan leido con detenimiento puesto que se encuentra detrás de un tercer capítulo laberíntico dedicado a, ni más ni menos, la religión. El afortunado superviviente de catorce páginas describiendo la tumultuosa relación de Darwin con la religión se enfrentará así,  mermado de fuerzas,  al próximo envite:  la descripción que Francis, hijo del genio, hace de la vida cotidiana de su padre. Es ahí donde  leemos  (p 125):

Después de desayunar a solas alrededor de las 7, 45, se iba en seguida a trabajar; consideraba la hora y media comprendida entre las 8 y las 9, 30 una de sus mejores horas de trabajo. A las 9, 30 iba a buscar sus cartas a la sala de estar; se alegraba cuando la correspondencia era escasa, y a veces le molestaba mucho que no fuera así.  Luego, tumbado en el sofá solía escuchar la lectura de alguna carta familiar.

Esta lectura en voz alta, que también incluía un trozo de alguna novela, duraba hasta alrededor de las diez y media, en que volvía a ponerse a trabajar hasta las doce o doce y cuarto. Sobre esta hora daba por terminado el trabajo del día,  y a menudo decía con voz de satisfacción: ¡He hecho una buena jornada!

En resumen:  Tres horas o tres horas y cuarto de trabajo. Ciertamente una buena jornada!

Si bien unas pocas páginas más adelante leemos (p 135):

De cuatro y media a cinco y media trabajaba; luego iba a la sala y se quedaba sin hacer nada hasta que llegaba la hora (alrededor de las seis) de subir y descansar otro poco con lectura de novela y cigarrillo.

Es decir que la jornada no había terminado como se indicaba antes, sino que se prolongaba todavía por una hora. De acuerdo, entonces tenemos  en total cuatro horas o cuatro horas y cuarto de trabajo.

Empero,  más adelante, al referirse a la asistencia a una reunión de la Linnean Society, tenemos (p 141):

Únicamente por la mañana temprano podía realizar algún esfuerzo de este tipo con relativa impunidad. Y así sucedía que hacía sus visitas a amigos científicos de Londres preferentemente a una hora tan temprana como las diez de la mañana. por la misma razón emprendía sus viajes en el primer tren que hubiera, y solía llegar a las casas de sus parientes de Londres cuando éstos empezaban la jornada.

Anotaba con exactitud en un diario las jornadas que trabajaba y aquellas en que su mala salud le impedia hacerlo, con objeto de que le fuera posible decir el número de días en que no había hecho nada en un año determinado,………..

O sea que, el horario laboral mencionado de, aproximadamente,  tres o cuatro horas, se refería sólo a aquellas jornadas en las que trabajaba. Aquellas en las que no, estaban anotadas en un diario.  Al no decir cuántas eran, podemos sospechar que eran muchas.

 

 

 

Imagen de arriba:  estudio de Darwin en su casa de Down. tomada de The complete work of Charles Darwin online.

Pequeña imagen de abajo: Portada del libro del que se mencionan aquí unos fragmentos bien curiosos. El reloj procede del Diccionario de Neolengua.

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Esperando la explicación prometida se encuentran algunas falacias en el párrafo sexagésimo primero de El Origen de las Especies

 

Había terminado el párrafo anterior con la promesa de una explicación de esta manera:

 

Me inclino a sospechar que, por lo menos en algunos de estos géneros polimorfos, vemos variaciones que no son ni de utilidad ni de perjuicio para la especie, y que, por consiguiente, la selección natural no ha recogido ni precisado, según se explicará más adelante.

 

¿Nos explicará alguna una vez el autor  cómo ha intervenido la selección natural para recoger variaciones que no son ni de utilidad ni de perjuicio para la especie? Sospecho que no. Antes  debería dar una explicación de lo que es la Selección Natural, para lo cual a su vez, debería haber empezado por el principio definiendo bien lo que entiende por selección:

Initium doctrinae sit consideratio nominis (principio de toda doctrina es la consideración o estudio de su nombre) decía Epicteto, citado por don Luis Mendizábal en su Tratado de Derecho Natural, quien añadía: “y a la verdad, examinar la significación de los términos, suele ayudar no poco a descubrir la naturaleza de las cosas por ellos representadas” .

La naturaleza no es clara;  su intérprete en esta gran obra tan celebrada y que tanto tiempo nos consume (OSMNS),  menos. A menudo parece  que su intención es crear la confusión. A tal efecto la obra está llena de falacias de todo tipo. Veamos algunos ejemplos:

1. Falacia ad populum (Argumentum ad populum). Al principio del párrafo:

Como todo el mundo sabe, los individuos de la misma especie presentan muchas veces, independientemente de la variación, grandes diferencias de conformación, como ocurre en los dos sexos de diversos animales, en las dos o tres clases de hembras estériles u obreras en los insectos, y en los estados joven y larvario de muchos de los animales inferiores

Al decir al principio de la frase Como todo el mundo sabe, impone su argumento mediante la aprobación popular. A continuación puede decir cualquier cosa que deberá admitirse porque todo el mundo la admite. Pero: ¿Cuáles son las diferencias independientes de la variación? Ninguna.

2. Falacia ad ignorantiam (Argumentum ad ignorantiam). Cuando el autor no encuentra lo que espera, se lo imagina. Lanza su argumento sin prueba alguna:

Aunque en la mayor parte de estos casos las dos o tres formas, tanto en los animales como en los vegetales, no están hoy unidas por gradaciones intermedias, es probable que en otro tiempo estuviesen unidas de este modo.

Y la simplificación a veces alcanza cotas inesperadas:

Nevertheless these cases are only exaggerations of the common fact that the female produces offspring of two sexes which sometimes differ from each other in a wonderful manner.

Sin embargo, estos casos son exageraciones sólo del hecho común de que la hembra produce crías de ambos sexos que a veces difieren entre sí de una manera maravillosa.

Da la sensación de que el autor estaría más a gusto si la naturaleza fuese más dócil. Si en la naturaleza no se presentasen exageraciones, sino tan solo el “hecho común” que el podría administrar a su gusto. Empero la nota dominante es siempre la contradicción, la ambigüedad, que a veces explota incontenible como al final del párrafo:

Sin embargo, estos casos son exageraciones sólo del hecho común de que la hembra produce crías de ambos sexos que a veces difieren entre sí de una manera maravillosa.

¿Qué quiere decir que es hecho común que las crías de ambos sexos difieren de manera maravillosa? ¿Acaso no hay contradicción entre hecho común y maravilloso? ¿Es lícito llamar exageraciones a casos naturales?

 

 

61.

Individuals of the same species often present, as is known to every one, great differences of structure, independently of variation, as in the two sexes of various animals, in the two or three castes of sterile females or workers among insects, and in the immature and larval states of many of the lower animals. There are, also, cases of dimorphism and trimorphism, both with animals and plants. Thus, Mr. Wallace, who has lately called attention to the subject, has shown that the females of certain species of butterflies, in the Malayan Archipelago, regularly appear under two or even three conspicuously distinct forms, not connected by intermediate varieties. Fritz Muller has described analogous but more extraordinary cases with the males of certain Brazilian Crustaceans: thus, the male of a Tanais regularly occurs under two distinct forms; one of these has strong and differently shaped pincers, and the other has antennae much more abundantly furnished with smelling-hairs. Although in most of these cases, the two or three forms, both with animals and plants, are not now connected by intermediate gradations, it is possible that they were once thus connected. Mr. Wallace, for instance, describes a certain butterfly which presents in the same island a great range of varieties connected by intermediate links, and the extreme links of the chain closely resemble the two forms of an allied dimorphic species inhabiting another part of the Malay Archipelago. Thus also with ants, the several worker-castes are generally quite distinct; but in some cases, as we shall hereafter see, the castes are connected together by finely graduated varieties. So it is, as I have myself observed, with some dimorphic plants. It certainly at first appears a highly remarkable fact that the same female butterfly should have the power of producing at the same time three distinct female forms and a male; and that an hermaphrodite plant should produce from the same seed-capsule three distinct hermaphrodite forms, bearing three different kinds of females and three or even six different kinds of males. Nevertheless these cases are only exaggerations of the common fact that the female produces offspring of two sexes which sometimes differ from each other in a wonderful manner.

 

 

Como todo el mundo sabe, los individuos de la misma especie presentan muchas veces, independientemente de la variación, grandes diferencias de conformación, como ocurre en los dos sexos de diversos animales, en las dos o tres clases de hembras estériles u obreras en los insectos, y en los estados joven y larvario de muchos de los animales inferiores. Existen también casos de dimorfismo y trimorfismo, tanto en los animales como en las plantas. Así, míster Wallace, que ha llamado recientemente la atención sobre este asunto, ha señalado que las hembras de algunas especies de mariposas en el Archipiélago Malayo, aparecen normalmente bajo dos, y aun bajo tres, formas notablemente distintas, no enlazadas por variedades intermedias. Fritz Müller ha descrito casos análogos, pero aún más extraordinarios, en los machos de ciertos crustáceos del Brasil: así, el macho de un Tanais se presenta normalmente bajo dos formas distintas: una de ellas tiene pinzas fuertes y de diferente hechura, y la otra tiene las antenas provistas de pelos olfativos mucho más abundantes. Aunque en la mayor parte de estos casos las dos o tres formas, tanto en los animales como en los vegetales, no están hoy unidas por gradaciones intermedias, es probable que en otro tiempo estuviesen unidas de este modo. Míster Wallace, por ejemplo, describe cierta mariposa que, en la misma isla, presenta una gran serie de variedades unidas por eslabones intermedios, y los eslabones extremos de la cadena se asemejan a las dos formas de una especie dimórfica relacionada que habita en otra parte del Archipiélago Malayo. Así también con las hormigas, las diversas castas de los trabajadores en general son bastante distintas, pero en algunos casos, como veremos después, las castas están conectadas entre sí por variedades finamente graduadas. Así ocurre, como yo mismo he observado, con algunas plantas dimorfas. Ciertamente, a primera vista parece un hecho muy notable que la misma mariposa hembra debe tener la capacidad de producir al mismo tiempo tres formas distintas femeninas y una masculina, y que una planta hermafrodita debe producir de la misma cápsula de la semilla tres formas distintas hermafroditas, teniendo tres tipos diferentes de hembras y tres o incluso seis tipos diferentes de machos. Sin embargo, estos casos son exageraciones sólo del hecho común de que la hembra produce crías de ambos sexos que a veces difieren entre sí de una manera maravillosa.

 

 

Imagen: Ejemplo del “hecho común” al que se refiere el autor al final de este párrafo. Tomada de Focuspsychology.

Referencia

[1] SANCHO IZQUIERDO, Miguel, Tratado elemental de Filosofía del Derecho y Principios de Derecho Natural. Segunda edición, Librería General, Zaragoza, 1944, pp. 7 y 8.

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Epíteto mal traducido y eterna promesa de una explicación futura en el sexagésimo párrafo de El Origen de las Especies

El autor no pone mucho cuidado en distinguir lo que son diferencias individuales de las diferencias entre especies, pero esto no nos sorprende porque las categorías taxonómicas es algo que no le preocupa lo más mínimo. Si su definición de especie es peregrina, la de género,  familia, orden o clase,  no aparecen por ningún lado.

Donde  en inglés dice:

in which species present an inordinate amount of variation

Se ha traducido a veces:

en los cuales las especies presentan una extraordinaria variación

 

Pero la  traducción correcta del epíteto inordinate es inmoderado o excesivo, con lo cual en español la frase es:

en los cuales las especies presentan una inmoderada variación

 

O bien:

en los cuales las especies presentan una variación excesiva

Pero,…….: ¿Quién puede aspirar a la objetividad si encuentra en la naturaleza aspectos inmoderados o excesivos?

Lo correcto sería decir simplemente:

 

in which species present a great amount of variation

en los cuales las especies presentan una gran variación

 

Esto sería más exacto, pero iría contra la retórica pomposa del autor a quien como en otros casos,  una traducción justa habría puesto en evidencia, revelando la incorrección.  El autor habla de la naturaleza como quien habla de una obra humana. A un edificio, a una granja, a un cuartel se pueden aplicar los epítetos inmoderado o excesivo; a una obra de la naturaleza, no. Ni el Kilimanjaro es inmoderado ni el Nilo excesivo.

 

La frase final tiene mucha gracia y nos deja en suspense en espera de una explicación que nunca llegará:

 

I am inclined to suspect that we see, at least in some of these polymorphic genera, variations which are of no service or disservice to the species, and which consequently have not been seized on and rendered definite by natural selection, as hereafter to be explained.

 

Me inclino a sospechar que, por lo menos en algunos de estos géneros polimorfos, vemos variaciones que no son ni de utilidad ni de perjuicio para la especie, y que, por consiguiente, la selección natural no ha recogido ni precisado, según se explicará más adelante.

 

There is one point connected with individual differences which is extremely perplexing: I refer to those genera which have been called “protean” or “polymorphic,” in which species present an inordinate amount of variation. With respect to many of these forms, hardly two naturalists agree whether to rank them as species or as varieties. We may instance Rubus, Rosa, and Hieracium among plants, several genera of insects, and of Brachiopod shells. In most polymorphic genera some of the species have fixed and definite characters. Genera which are polymorphic in one country seem to be, with a few exceptions, polymorphic in other countries, and likewise, judging from Brachiopod shells, at former periods of time. These facts are very perplexing, for they seem to show that this kind of variability is independent of the conditions of life. I am inclined to suspect that we see, at least in some of these polymorphic genera, variations which are of no service or disservice to the species, and which consequently have not been seized on and rendered definite by natural selection, as hereafter to be explained.

 

Existe un punto relacionado con las diferencias individuales que es en extremo desconcertante: me refiero a aquellos géneros que han sido llamados proteos o polimorfos, en los cuales las especies presentan una extraordinaria variación. Por lo que se refiere a muchas de estas formas, difícilmente dos naturalistas se ponen de acuerdo en clasificarlas como especies o como variedades. Podemos poner como ejemplo Rubus, Rosa y Hieracium, entre las plantas; algunos géneros de insectos y de braquiópodos. En la mayor parte de los géneros polimorfos, algunas de las especies tienen caracteres fijos y definidos. Los géneros que son polimorfos en un país parecen ser, con pocas excepciones, polimorfos en otros países, y también -a juzgar por los braquiópodos- en períodos anteriores. Estos hechos son muy desconcertantes, porque parecen demostrar que esta clase de variabilidad es independiente de las condiciones de vida. Me inclino a sospechar que, por lo menos en algunos de estos géneros polimorfos, vemos variaciones que no son ni de utilidad ni de perjuicio para la especie, y que, por consiguiente, la selección natural no ha recogido ni precisado, según se explicará más adelante.

 

 

Imagen: Polyommatus icarus, una especie, al parecer, polimorfa. Tomada de  Asturnatura.com

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Como un fantasma (semántico): sorprendente entrada de la Selección Natural junto a la descripción de un razonamiento circular en el párrafo quincuagésimo noveno de El Origen de las Especies

 

Después de una breve pero impresionante introducción al segundo capítulo, tres párrafos a partir del quincuagésimo noveno tratan de las diferencias individuales. Curiosa manera de describir de la variación en la naturaleza, puesto que otros aspectos merecerían tal vez considerarse antes que las diferencias individuales.

Aquí si que se toma la molestia el autor de dar una definición, aunque algo cuestionable puesto que las diferencias individuales ni tienen por qué darse en una localidad confinada, ni tienen por qué darse en la descendencia de los mismos parentales, ni tampoco tienen por que ser las más ligeras.

 

Las diferencias individuales son las que tienen lugar entre individuos, viene a decir.  O ,….más exactamente en otra de sus frases lapidarias:

 

No one supposes that all the individuals of the same species are cast in the same actual mould

Es decir:

Nadie supone que todos los individuos de la misma especie estén fundidos absolutamente en el mismo molde

 

Cierto. Decir lo contrario habría sido equivalente a admitir el círculo cuadrado o el negroblanco. Aunque puede ser que todos los individuos de una misma especie respondan a la misma idea, compartan características o se parezcan, no es correcto decir que todos están fundidos en el mismo molde.  Al menos,  no antes de haber visto el molde.  Siendo tal visión improbable, tal y como ocurre el desarrollo de los organismos, parece acertado el autor al indicar ausencia de moldes.   Otra cosa son, como digo, las ideas, terreno muy lejano al autor, quien sigue así con su costumbre de introducir un tema de manera obvia, para luego pasar a los disparates. Una manera de solipsismo, o de hablar consigo mismo. Boxeando con su propia sombra,  pero en terrenos peligrosos en los que  fácilmente se pasa de la obviedad al error porque leemos:

 

These individual differences are of the highest importance for us, for they are often inherited, as must be familiar to every one; and they thus afford materials for natural selection to act on and accumulate, in the same manner as man accumulates in any given direction individual differences in his domesticated productions.

 

Es decir:

 

Estas diferencias individuales son de la mayor importancia para nosotros, porque frecuentemente, como es muy conocido de todo el mundo, son hereditarias, y aportan así materiales para que la selección natural actúe sobre ellas y las acumule, de la misma manera que el hombre acumula en una dirección dada las diferencias individuales de sus producciones domésticas

 

Y esto es una sarta de disparates. En primer lugar, las diferencias individuales no tienen por qué ser hereditarias. Además,  el hombre no acumula diferencias individuales mediante selección, sino mediante mejora (selección y mejora son cosas diferentes; mejora, además de selección incluye apareamiento con descendencia). La selección es según la RAE, Acción y efecto de elegir a una o varias personas o cosas entre otras, separándolas de ellas y prefiriéndolas. Acción y efecto de elegir,  voluntariamente y con una finalidad, en el caso de la mejora genética.

Si la naturaleza no es favorable, no hay mejora y toda selección es inútil. Selección implica intención, voluntad. En la naturaleza no hay intención y, por lo tanto,  en la naturaleza no hay selección. La idea de selección natural se ha introducido ilícitamente como consecuencia de que el autor no entiende el significado de selección (acción voluntaria humana) y tampoco entiende que la selección es parte del proceso de mejora.

 

Párrafos atrás el autor había dicho que el tipo de condiciones es de importancia secundaria en comparación a la naturaleza del organismo en la determinación de cada forma particular de variación. Cierto. Pues ahora debería haber tenido en cuenta que el hombre no puede mejorar sólo mediante selección puesto que después de la selección vendrá un proceso de cruzamientos dirigidos (este es el plan de un programa de mejora, actividad que incluye la selección, pero que va más allá de ella, mientras que el autor confunde ambas).

Al final del párrafo se incluye un buen ejemplo de razonamiento circular, con lo cual podemos deducir que  el autor sabía bien lo que hacía al introducir la tautología de la selección natural y que, por lo tanto,   aplica un rasero diferente, más estricto para otros autores y menos estricto,  más relajado para sí mismo. No será la única vez que, en esta obra, observemos tal contradicción, tan ajena a la ciencia y muy propia del discurso ideológico o autoritario. Pero para tratar acerca del discurso ideológico o autoritario necesitaremos acudir a otros autores y lo haremos en próximas ocasiones. Entretanto, no se pierdan la frase a que me refiero, es la última del párrafo:

 

 

 

59.

 

The many slight differences which appear in the offspring from the same parents, or which it may be presumed have thus arisen, from being observed in the individuals of the same species inhabiting the same confined locality, may be called individual differences. No one supposes that all the individuals of the same species are cast in the same actual mould. These individual differences are of the highest importance for us, for they are often inherited, as must be familiar to every one; and they thus afford materials for natural selection to act on and accumulate, in the same manner as man accumulates in any given direction individual differences in his domesticated productions. These individual differences generally affect what naturalists consider unimportant parts; but I could show, by a long catalogue of facts, that parts which must be called important, whether viewed under a physiological or classificatory point of view, sometimes vary in the individuals of the same species. I am convinced that the most experienced naturalist would be surprised at the number of the cases of variability, even in important parts of structure, which he could collect on good authority, as I have collected, during a course of years. It should be remembered that systematists are far from being pleased at finding variability in important characters, and that there are not many men who will laboriously examine internal and important organs, and compare them in many specimens of the same species. It would never have been expected that the branching of the main nerves close to the great central ganglion of an insect would have been variable in the same species; it might have been thought that changes of this nature could have been effected only by slow degrees; yet Sir J. Lubbock has shown a degree of variability in these main nerves in Coccus, which may almost be compared to the irregular branching of the stem of a tree. This philosophical naturalist, I may add, has also shown that the muscles in the larvae of certain insects are far from uniform. Authors sometimes argue in a circle when they state that important organs never vary; for these same authors practically rank those parts as important (as some few naturalists have honestly confessed) which do not vary; and, under this point of view, no instance will ever be found of an important part varying; but under any other point of view many instances assuredly can be given.

 

 

 

 

Las muchas diferencias ligeras que aparecen en la descendencia de los mismos padres, o que puede presumirse que han surgido así por haberse observado en individuos de una misma especie que habitan una misma localidad confinada, pueden llamarse diferencias individuales. Nadie supone que todos los individuos de la misma especie estén fundidos absolutamente en el mismo molde. Estas diferencias individuales son de la mayor importancia para nosotros, porque frecuentemente, como es muy conocido de todo el mundo, son hereditarias, y aportan así materiales para que la selección natural actúe sobre ellas y las acumule, de la misma manera que el hombre acumula en una dirección dada las diferencias individuales de sus producciones domésticas. Estas diferencias individuales afectan generalmente a lo que los naturalistas consideran como partes sin importancia; pero podría demostrar, mediante un largo catálogo de hechos, que partes que deben llamarse importantes, tanto sí se las mira desde un punto fisiológico como desde el de la clasificación, varían algunas veces en los individuos de una misma especie. Estoy convencido de que el más experimentado naturalista se sorprendería del número de casos de variación, aun en partes importantes de estructura, que podría recopilar autorizadamente, como los he recopilado yo durante el transcurso de años. Hay que recordar que los sistemáticos están lejos de complacerse al hallar variabilidad en caracteres importantes, y que no hay muchos hombres que laboriosamente hayan examinado los órganos internos e importantes, y los hayan comparado en muchos ejemplares de la misma especie. Nunca se habría esperado que las ramificaciones de los nervios principales cerca del gran ganglio central de un insecto fuesen variables en la misma especie, sino que podría haberse pensado que cambios de esta naturaleza podría haber sido efectuada sólo por lentas gradaciones; sin embargo, Sir J. Lubbock ha mostrado un grado de variabilidad de estos nervios principales en Coccus, que casi se puede comparar a la ramificación irregular del tronco de un árbol. Este naturalista filosófico, puedo agregar, también ha demostrado que los músculos de las larvas de algunos insectos distan de ser uniformes. Los autores argumentan a veces en círculo cuando afirman que no varían los órganos más importantes, ya que los mismos autores clásifican esas partes tan importantes (como pocos naturalistas han confesado con sinceridad) como aquellas que no varían, y, bajo este punto de vista, ningún caso se se encontrará de una parte importante que varía, pero bajo cualquier otro punto de vista, seguramente se pueden dar muchos casos.

 

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Nada se produce en estado perfecto en el quincuagésimo octavo párrafo de El Origen de las Especies

Lo mejor es enemigo de lo bueno, dice el refrán, y es que la perfección es una tomadura de pelo,  otro invento.

Analizada la variación en estado doméstico, se propone ahora el autor analizar la variación en la naturaleza. Pero le cuesta salir de su terreno favorito: el de la granja. Por eso comienza este párrafo como si todavía perteneciese al capítulo anterior (La variación en estado doméstico), de esta manera:

 

It may be doubted whether sudden and considerable deviations of structure, such as we occasionally see in our domestic productions, more especially with plants, are ever permanently propagated in a state of nature….

 

Puede dudarse si las anomalías súbitas y considerables de estructura, como las que vemos de vez en cuando en nuestros productos domésticos, y especialmente en las plantas, se propagan alguna vez con permanencia en estado natural.

 

Pero… ¿no habíamos quedado en hablar aquí de variación en la naturaleza (in a state of nature)?, ¿Acaso el autor quiere seguir tratando de la variación en estado doméstico (domestic productions)?

Lo que ocurre es que para él no hay gran diferencia pues, ya lo hemos visto, todo lo que ocurra en la granja será igual en la naturaleza, pues, en definitiva, considera a la naturaleza como una granja o más exactamente considera a la granja, modelo para la naturaleza.

 

El autor se encuentra a gusto en su terreno que,  por un lado es  el terreno de la granja, pero por otro lado es el de la indeterminación y la ambigüedad. Huye de toda claridad demostrando su escasa preocupación por la precisión del lenguaje, característica central del darwinismo.  Incluso voluntariamente omite dar referencias y ejemplos claros para permanecer en la ambigüedad. Así por ejemplo: ¿a qué anomalías súbitas se refiere al comienzo de  este párrafo?

Cierto es, como dice a continuación que en la naturaleza no hay partes perfectas. Por un lado la perfección es idea de difícil correspondencia con la realidad; pero por otro lado, y esto es más importante, si hubiese que buscar algo que pudiese  tender hacia algo remotamente parecido a la perfección,  no habría que buscarlo ese algo en las partes,  sino en el todo.  La frase siguiente es una alteración del argumento principal a favor del diseño. No hay perfección en la naturaleza, lo que hay es adaptación y la adaptación es clarín que anuncia el diseño:

 

it seems as improbable that any part should have been suddenly produced perfect, as that a complex machine should have been invented by man in a perfect state.

 

parece tan improbable el que una parte haya sido producida súbitamente perfecta, como el que una máquina complicada haya sido inventada por el hombre en estado perfecto.

 

Pero donde dice perfecto, el autor  quiere decir adecuado, las manos no son perfectas son adecuadas, los ojos no son perfectos, son adecuados, adaptados. Tal adaptación reclama un diseño pero,….. ¿Dará el autor alguna explicación a ello?

No. De momento se conforma con mantener que las monstruosidades se mantienen si el ambiente es propicio. No hay más explicación y nos quedamos sólo con el extraño ejemplo de la proboscis en algunos cerdos, otro caso poco documentado …….

 

 

 

 

 

58.

It may be doubted whether sudden and considerable deviations of structure, such as we occasionally see in our domestic productions, more especially with plants, are ever permanently propagated in a state of nature. Almost every part of every organic being is so beautifully related to its complex conditions of life that it seems as improbable that any part should have been suddenly produced perfect, as that a complex machine should have been invented by man in a perfect state. Under domestication monstrosities sometimes occur which resemble normal structures in widely different animals. Thus pigs have occasionally been born with a sort of proboscis, and if any wild species of the same genus had naturally possessed a proboscis, it might have been argued that this had appeared as a monstrosity; but I have as yet failed to find, after diligent search, cases of monstrosities resembling normal structures in nearly allied forms, and these alone bear on the question. If monstrous forms of this kind ever do appear in a state of nature and are capable of reproduction (which is not always the case), as they occur rarely and singly, their preservation would depend on unusually favourable circumstances. They would, also, during the first and succeeding generations cross with the ordinary form, and thus their abnormal character would almost inevitably be lost. But I shall have to return in a future chapter to the preservation and perpetuation of single or occasional variations.

 

 

 

Puede dudarse si las anomalías súbitas y considerables de estructura, como las que vemos de vez en cuando en nuestros productos domésticos, y especialmente en las plantas, se propagan alguna vez con permanencia en estado natural. Casi todas las partes de todo ser orgánico están tan hermosamente relacionadas con sus complejas condiciones de vida, que parece tan improbable el que una parte haya sido producida súbitamente perfecta, como el que una máquina complicada haya sido inventada por el hombre en estado perfecto. En domesticidad, algunas veces, aparecen monstruosidades que se asemejan a conformaciones normales de animales muy diferentes. Así, alguna vez han nacido cerdos con una especie de trompa, y si alguna especie salvaje del mismo género hubiese tenido naturalmente trompa podría haberse dicho que ésta había aparecido como una monstruosidad; pero hasta ahora no he podido encontrar, después de diligente indagación, casos de monstruosidades que se asemejen a conformaciones normales en formas próximas, y sólo estos casos tienen relación con la cuestión. Si alguna vez aparecen en estado natural formas monstruosas de estas clases y son capaces de reproducción (lo que no siempre ocurre), como se presentan rara vez y en un solo individuo, su conservación dependería de circunstancias extraordinariamente favorables. Además, durante la primera generación y las siguientes . Ellos, también, durante la primera y sucesivas generaciones se cruzarían  con la forma ordinaria, y por tanto su carácter anormal, casi inevitablemente, se perdería. Pero tendré que volver en un capítulo futuro a la preservación y perpetuación de las variaciones individuales u ocasionales.

 

 

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Charles Darwin, fundador del creacionismo. Impresionante comienzo del capítulo Segundo (Variation under nature) en el párrafo quincuagésimo séptimo de El Origen de las Especies

En veintiocho párrafos,  veintiocho (28),  va a tratar el autor sobre la variación en la naturaleza. Curioso si se tiene en cuenta que a la variación en estado doméstico ha dedicado cuarenta y siete (47). Como si las operaciones de los ganaderos y agricultores, que se conocen con el nombre de mejora genética (en inglés, breeding) y que el autor confunde sistemáticamente con selección (en inglés, selection), tuviesen algo que aportar para entender el proceso de transformación de las especies y fuesen más importantes que el propio estudio de las condiciones de vida en la naturaleza…….

Curioso, sí,  y sin duda desproporcionado. Empero, tan importante dato nos dice mucho acerca de la obra en cuestión (“The book called The Origin of Species is not really on that subject”; El libro llamado Sobre el Origen de las Especies no trata realmente de ese tema, dijo Georges Gaylord Simpson allá por 1964). Frase de Simpson que sugiere que,  a nuestro autor le preocupa poco el origen de las especies, un tema de complejidad elevada,  para cuyo abordaje se requiere una gran formación académica de la cual sin duda carece.

Otros cualesquiera, bien diferentes, son sus objetivos, probablemente ni el mismo los conozca,  o al menos en ningún momento los hemos leído hasta ahora claramente expuestos.  Tal vez se trate aquí de objetivos inconscientes, como ese curioso proceso que ha dado en llamar, con toda libertad, selección inconsciente, Conscientes o inconscientes,  los objetivos de ésta obra están más relacionados con un fin social que con un fin científico.

 

El autor ha venido escribiendo hasta aquí de granjas con la libertad del granjero aficionado, cual  fellow countryman que no tiene por qué darle importancia a estilo académico ni cuidar protocolo alguno y utiliza las palabras según le vienen. En esto es el autor ejemplo de modernidad literaria (que no científica) , o más aún de post-modernidad: El significado importa poco y cuando está, tanto puede ser uno como su contrario.  No en vano Eugenio d’Ors, uno de los autores españoles que mejor lo comprendió,  escribió  que Darwin era un caso de vocación malograda de sportsman y de cazador.

En el primer capítulo de OSMNS, el autor no se molesta en definir selección, no se preocupa de distinguir selección (selection) de mejora (breeding) y cae en serias contradicciones al decir selección inconsciente y selección natural: Dos ejemplares de caza mayor de fantasmas semánticos. No da ninguna importancia a la corrección en el uso del lenguaje y lejos de conseguir la supuesta contribución relevante a la ciencia que los medios de propaganda vienen dando a entender de manera extraordinariamente interesada en las últimas décadas, por el contrario lo que consigue es ejemplo de fundamentalismo científicoTodo vale si al poder conviene. Cierto es, pues así me conviene. La ciencia en el cuartel.

 

El Origen de las Especies por medio de la Selección Natural (OSMNS),  obra fundamental del materialismo ateo, ha sido también herramienta básica para la corrupción del lenguaje en la ciencia:   Paso fundamental para poner la ciencia al servicio del capital. Con ésta obra se abrieron de par en par las puertas para la degradación de los valores académicos.  No en vano en su prólogo a una de las Ediciones de El Origen, ni corto ni perezoso, WR Thomson dijo: “The success of Darwinism was accompanied by a decline in scientific integrity” (El éxito del darwinismo se acompañó de una decadencia en la integridad científica). Entre otras cosas,  la obra presenta un nuevo e inflexible modelo para el comportamiento del ser humano en relación con la naturaleza. Pretendida o no por su autor, la conclusión, es la siguiente: Tratemos a la naturaleza como si fuese una granja, porque aunque no lo sea, si nos empeñamos acabará siéndolo. A este mandato hemos obedecido y si no,  vean:

 

Imagen de previsualización de YouTube

El video eliminado de YouTube puede verse (por ahora, 30-V-2012) en la web de RTVE:

http://www.rtve.es/television/20110511/documentos-tv-planeta-venta/431792.shtml

 

¿Qué nos deparará la lectura del segundo capítulo? Iremos viendo,……..

Por ahora, el autor muestra gran confianza en sí mismo en la manera como empieza :

 

Before applying the principles arrived at in the last chapter to organic beings in a state of nature

 

Como si hubiese descrito algún principio o hubiese llegado por sus propios medios a alguna idea en el capítulo precedente. Pero nada más lejos de la realidad porque resumiendo los contenidos del capítulo precedente no había tales principios y mucho menos que se pudiesen aplicar a la naturaleza.

No obstante seguimos leyendo:

 

we must briefly discuss whether these latter are subject to any variation

 

O sea que el autor se propone investigar si los seres vivos en la naturaleza se encuentran sometidos a variación. Curioso objetivo que así expuesto suena más a sermón que a tratado científico. Seguro que sí, habrá variación, sólo hace falta mirar alrededor de uno y encontramos la respuesta. Pero  es que aquí vuelve a ocurrir como con las palomas: párrafos y párrafos dedicados a descubrir que todas las variedades pertenecen a una misma especie.

 

Acto seguido viene uno de los párrafos más espectaculares de la obra. Su definición de especie:

 

 

No one definition has satisfied all naturalists; yet every naturalist knows vaguely what he means when he speaks of a species. Generally the term includes the unknown element of a distinct act of creation.

Ninguna definición ha satisfecho a todos los naturalistas; sin embargo, todo naturalista sabe vagamente lo que él quiere decir cuando habla de una especie. Generalmente, esta palabra encierra el elemento desconocido de un acto distinto de creación.

Hasta en la sexta edición se mantiene semejante definición superando todo tipo de pruebas y correcciones: the unknown element of a distinct act of creation. La especie, ese elemento desconocido de un acto independiente de creación.

 

El problema (otro más) es que esta definición es inadmisible en un libro de Historia Natural o de ciencia, en general. Admitirla supone invitar a la religión a participar en el debate científico, algo inaudito hasta el momento desde los tiempos de Galileo y que constituye la formulación del creacionismo, es decir la invitación que algunos sectores de la ciencia cursan a determinados discursos religiosos para que participen en los debates científicos. El pago a tan generosa invitación será la pena de no tener nunca razón, pues la invitación se cursa con el único interés de que los que invitan tengan siempre razón en el debate. Dicho de otro modo, los fundadores del creacionismo, son los darwinistas: inventan un enemigo al que siempre vencen y así pueden disimular, e incluso ocultar, la existencia de sus enemigos reales: aquellos científicos que no admiten sus juegos de palabras. La gloria y el mérito de tal fundación ha de atribuirse a su protagonista: Charles Darwin, fundador del creacionismo. El creacionismo, invento darwinista.

 

 

Para variedad, la definición también es intrigante:

 

The term “variety” is almost equally difficult to define; but here community of descent is almost universally implied, though it can rarely be proved.

 

Pero hay no un sólo error, sino varios. Primero, resulta más fácil definir especie que variedad porque pertenecen a una especie aquellos individuos cuya naturaleza no impide que puedan reproducirse entre sí. Si no tuviésemos definición alguna de especie, sería imposible definir variedad, puesto que las variedades pertenecen a especies. Segundo, la descendencia común no es necesariamente un requisito para la variedad, siempre que se mantengan una serie de características comunes. Pero el autor parece empeñado en introducir el concepto de Descendencia Común a todo trance así como está empeñado en hacer difusa la diferencia entre especie y variedad, dos conceptos bien diferentes para todo naturalista.

 

Insiste también el autor en que las monstruosidades son graduales con las variedades, lo cual no es cierto:

 

We have also what are called monstrosities; but they graduate into varieties

 

Before applying the principles arrived at in the last chapter to organic beings in a state of nature, we must briefly discuss whether these latter are subject to any variation. To treat this subject properly, a long catalogue of dry facts ought to be given; but these I shall reserve for a future work. Nor shall I here discuss the various definitions which have been given of the term species. No one definition has satisfied all naturalists; yet every naturalist knows vaguely what he means when he speaks of a species. Generally the term includes the unknown element of a distinct act of creation. The term “variety” is almost equally difficult to define; but here community of descent is almost universally implied, though it can rarely be proved. We have also what are called monstrosities; but they graduate into varieties. By a monstrosity I presume is meant some considerable deviation of structure, generally injurious, or not useful to the species. Some authors use the term “variation” in a technical sense, as implying a modification directly due to the physical conditions of life; and “variations” in this sense are supposed not to be inherited; but who can say that the dwarfed condition of shells in the brackish waters of the Baltic, or dwarfed plants on Alpine summits, or the thicker fur of an animal from far northwards, would not in some cases be inherited for at least a few generations? And in this case I presume that the form would be called a variety.

 

Antes de aplicar a los seres orgánicos en estado natural los principios a que hemos llegado en el capítulo pasado, podemos discutir brevemente si estos seres están sujetos a alguna variación. Para tratar bien este asunto se debería dar un largo catálogo de áridos hechos; pero reservaré éstos para una obra futura. Tampoco discutiré aquí las varias definiciones que se han dado de la palabra especie. Ninguna definición ha satisfecho a todos los naturalistas; sin embargo, todo naturalista sabe vagamente lo que él quiere decir cuando habla de una especie. Generalmente, esta palabra encierra el elemento desconocido de un acto distinto de creación. La palabra variedad es casi tan difícil de definir; pero en ella se sobrentiende casi universalmente comunidad de origen, aunque ésta rara vez pueda ser probada. Tenemos además lo que se llama monstruosidades; pero éstas pasan gradualmente a las variedades. Por monstruosidad supongo que se entiende alguna considerable anomalía de conformación, generalmente perjudicial o inútil para la especie. Algunos autores usan la palabra variación en un sentido técnico, simplificando una modificación debida directamente a las condiciones físicas de la vida; y las variaciones en este sentido se supone que no son hereditarias; pero ¿quién puede decir que el nanismo de las conchas de las aguas salobres del Báltico, o las plantas enanas de las cumbres alpinas, o la piel más gruesa de un animal del norte, no podría ser hereditaria en algunos casos, por lo menos un par de generaciones? Y en este caso supongo que la forma sería llamada una variedad.

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Entrevistas en cadenas de radio Universitarias y en la revista CSIC Abierto de Digital CSIC

 

Varios minutos de charla pausada y amistosa entre Elena Villegas y Emilio Cervantes en torno a la obra Naturalistas Proscritos en el programa Buena Tinta de Universidad de Salamanca.

 

Varios minutos de entrevista pausada y amistosa a Máximo Sandín en el programa La Ciencia toma la calle, de la Universidad Miguel Hernández de Alicante.

 

Por su parte, la revista CSIC Abierto de Digital CSIC, ha dedicado en su número 5 correspondiente a invierno de 2011 unas páginas al Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología del CSIC en Salamanca, en las que se incluye la siguiente entrevista:

P. Una parte muy importante de su producción se encuentra disponible en abierto a través del repositorio institucional Digital.CSIC . Además, normalmente realiza el auto-archivo, ¿qué tipo de producción está depositando en el repositorio y cuáles son los mayores beneficios que ve en la plataforma para la comunidad científica del CSIC?

 

R. En el repositorio deposito dos tipos de artículos. En primer lugar artículos de investigación que han sido o van a ser publicados en revistas científicas al uso. Esto lo hago para darles más difusión ya que algunas revistas científicas son de dificil acceso para el profano o piden subscripción previa. En segundo lugar, estoy depositando artículos que, o bien  han tenido,  o es casi seguro que  tendrían, dificultades especiales a la hora de ser publicados. ¿Por qué? Muy sencillo. Por ser críticos con determinados aspectos intocables en la mayoría de las revistas. Dicho de otro modo: Cante usted las excelencias de Darwin y su tautología de la selección natural y usted publicará en papel couché con fotografías a todo color. Si por el contrario usted se atreve a ser crítico con él o con su teoría tautológica, que lo explica todo; o se atreve a investigar sobre sus relaciones con la eugenesia, etc, etc. Entonces la única salida para sus artículos será el cajón de su mesa de despacho en la versión tradicional y ahora, afortunadamente, un blog o Digital CSIC.

 

Por lo tanto los beneficios son los propios de un medio de difusión libre y abierto. Garantiza la libre expresión de las ideas. No es poco en este momento.

 

 

 

 

P-En su caso, además, presenta unas descargas muy considerables de algunos de sus trabajos como El traje nuevo de Darwin: Una opinión personal y otros puntos de vista sobre la Teoría de Evolución por Selección Natural

 

R. El éxito de este trabajo reside en su accesibilidad desde los blog. El enlace en la página principal del blog lleva a nuevos lectores a las páginas de Digital CSIC. Creo que sería bueno que pudiese haber reciprocidad, es decir que en la página de Digital CSIC en la que se encuentran mis artículos hubiese un enlace al blog.

 

 

P-Hace un uso frecuente de nuevas herramientas para divulgar sus investigaciones y temas relativos a su área de estudio. En sus blogs La vida y la biología y Biología y pensamiento ,  así como en su cuenta en Mendeley hay frecuentes enlaces a su producción depositada en Digital.CSIC. ¿Cuándo empezó a relacionar su cv científico y divulgativo en el repositorio con webs personales y cuentas en plataformas 2.0? ¿Cuál es el balance hasta ahora?

 

R. Durante toda mi carrera científica había echado de menos la opción de poder publicar con más rapidez y libertad. Es decir,  publicar no sólo resultados de un trabajo concienzudo y desarrollado a lo largo de los años en una linea de investigación consolidada, sino también publicar cuestiones más amplias: Dudas, hipótesis, reflexiones variadas y, sobre todo,  cuestiones que no tienen por qué pertenecer a los dominios bien definidos de una especialidad o disciplina científica al uso. En una palabra: Interdisciplinariedad. En el momento en que me enteré que uno podía construir un blog con relativa facilidad, lo hice. Se han cumplido ahora cuatro años y medio y el resultado es muy positivo. Espero poder seguir publicando sin tener que aguantar siempre y por necesidad los insultos, descalificaciones y muestras de arrogancia del evaluador de turno. Los sigo sufriendo cuando hay alguna opción, pero no los busco como objetivo.  Además, considero el español como lengua de preferencia para hablar de temas relacionados con la cultura científica. Es decir, no para hablar de temas especializados internos a las disciplinas científicas, sino para hablar de Ciencia en general con mayúscula. Puede que el mundo anglosajón sea mejor haciendo ciencia pero creo que el mundo hispano parlante está mejor capacitado para saber qué es lo que uno hace cuando hace ciencia.

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La proporción en la naturaleza: El tiempo y la tortuga, según Giacomo Leopardi

 

En su obra titulada ZIBALDONE y subtitulada Pensieri di varia filosofia e di bella letteratura, pausadamente escrita entre los años 1817 y 1832, Giacomo Leopardi presenta diversas reflexiones sobre aspectos variados de la naturaleza. Así por ejemplo, el siguiente fragmento que trata de la proporción:

La tartaruga lunghissima nelle sue operazioni ha lunghissima vita. Così tutto è proporzionato nella natura, e la pigrizia della tartaruga di cui si potrebbe accusar la natura non è veramente pigrizia assoluta cioè considerata nella tartaruga ma rispettiva. Da ciò si possono cavare molte considerazioni.

La tortuga lentísima en sus operaciones tiene una larguísima  vida. Así, todo es proporcional en la naturaleza, y la pereza de la tortuga de la cual podríamos acusar a la naturaleza no es verdaderamente pereza absoluta, sino que considerada en la tortuga, es relativa. De esto podemos obtener una gran cantidad de consideraciones.


 

Indicando también más adelante:

 

Di questi pensieri della tartaruga si potrà forse dire anche del Pigro della cui vita bisogna vedere presso i naturalisti se sia lunga.

Estos pensamientos que se aplican a la tortuga quizás también podrían servirle al perezoso, cuya vida tendrán los naturalistas que ver si es o no es larga.

 

Imágenes: Giacomo Leopardi (numéro cinq), Fontana delle tatarughe en Roma (flickriver), perezoso (wikifaunia).

 


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La claridad, virtud más propia de tratados botánicos para señoritas que de tratados académicos

 

Un párrafo de Rousseau había llamado nuestra atención  sembrando las dudas acerca de la pretendida condición virtuosa de la botánica. El párrafo era este:

Me tienta la idea de dedicarme a la botánica (….). Es la verdadera diversión de un solitario que pasea y que ya no desea pensar en nada. Nunca concibo una idea virtuosa y útil sin que vea a mi lado la horca o el cadalso. Espero que con Linneo en el bolsillo y heno en la cabeza no se me detenga (CC, XX, 44).

 

¿Por qué?, nos preguntamos,  ¿por qué al dedicarse a la botánica el autor está libre del riesgo habitual de ir a la horca o al cadalso,  riesgo que corre cuando se dedica en general a cualquier idea virtuosa o útil? ¿Acaso la botánica no es actividad llena de ideas virtuosas y de utilidad?

¿Acaso no hay cierta contradicción en estas frases de Rousseau?

 

La respuesta a todas estas cuestiones se encuentra en el hecho de que Rousseau no se dedica a la botánica como profesional, sino como aficionado. Como tal, lo que hace son textos elementales de botánica para señoritas y, sólo siendo así, puede permitirse ser virtuoso, es decir, expresarse con toda claridad. Si sus escritos políticos o sociales fuesen dirigidos a señoritas, el riesgo disminuiría notablemente. Eso es seguro.

En la edición de su obra “Cartas sobre botánica”, un estudio prelimiar de Fernando Calderón Quindós contiene en su página sesenta y uno el siguiente párrafo de Rousseau, con la muy interesante cita a pie de página que le acompaña.

El párrafo dice:

La precisión y la claridad con la que estos extractos y estos elementos están reunidos podrían volver esta obra muy útil para ofrecérsela a las mujeres, y sobre todo a las jóvenes señoritas, que tendrían en ellas un medio de volver sus pasos menos ociosos y más interesantes (CC XLII, 90).

 

Con lo cual parece indicar que la claridad que sin duda poseen las cartas sobre botánica es debida a que iban dirigidas a una señorita. No me cabe duda, pero el párrafo ofrece otra interpretación algo más maliciosa y no menos justa que no ha pasado desapercibida al autor del prólogo, quien, en su nota a pie de página indica:

 

Me parece necesario un estudio en el que se aclare por qué las cartas elementales fueron entendidas como un texto dirigido exclusivamente a un público femenino, y por qué las traducciones y obras que pretendían emular la claridad y precisión de estas cartas fueron expresamente dirigidas a mujeres. Thomas Martyn, profesor de la Universidad de Cambridge en el último cuarto del XVIII, afirmaba en el prólogo de su traducción al inglés que estas cartas estaban dirigidas a las damas de la Gran Bretaña. Priscila Wakefield escribió para un amiga “An introduction to botany in series of familiar letters” (Dublin, P Wogan, P Byrne, etc, 1976). Monsieur de Malesherbes, por su parte, escribió para instrucción de su hermana, madame de Senozan, una Introduction à la botanique (Manuscrito inédito conservado en la Bibliothèque de l’Institut de France. Su fecha de redacción es anterior a 1783). No parece que en España hubiera en el siglo XVIII intentos de divulgación de la botánica. La Biblioteca Nacional de Madrid sólo conserva entre sus fondos la traducción al francés, con el título Flore de jeunes persones, ou lettres élementaires sur la botanique (écrite par una Anglaise a son amie), la obra de Priscila Wakefield An introduction to botany in series of familiar letters.

 

 

Como indica Fernando Calderón Quindós puede ser cierto que todos estos tratados de botánica van dirigidos a señoritas por su claridad, pero,…..  ¿acaso los tratados académicos no podrían ser tan claros? Tal vez el estudio sugerido podría partir de la base o hipótesis que afirma que no. Que, precisamente,  una característica propia e ineludible en los tratados académicos ha de ser la obscuridad. Pero como digo, esto es sólo una hipótesis, y como dice Fernando Calderón Quindós, queda pendiente tal estudio.

 

El hallazgo de esta nueva propiedad tan necesaria en los tratados de botánica como en cualquier otra disciplina académica  vendría a sumarse a otras características y propiedades  de los tratados académicos que,  más que ejemplo de ciencia,  serían ejemplo de cómo la academia podría consentir que ésta se contaminase con el poder. Habíamos visto en este sentido como el binomio Con-Con (Confusión control) funcionaba mediante la proliferación de expresiones sin significado (fantasmas semánticos), muy útiles a los intereses de quien ostenta el poder y desea mantenerlo sin dificultad. La obscuridad vendría  a apoyar y a garantizar el perfecto funcionamiento del binomio Con-Con.

 

 

Referencia

Rousseau, Jean Jacques. Cartas sobre botánica. KRK Ediciones 2007. Oviedo.

 

Imagen de Alagarabía.com

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