Archivo de febrero, 2012

Contenido misterioso y desconcertante revela la falta de resultados en el septuagésimo quinto párrafo de El Origen de las Especies

 

WIDE-RANGING, MUCH DIFFUSED, AND COMMON SPECIES VARY MOST.

Comienza ahora una sección dedicada a la variación en especies muy difundidas. En el primer párrafo de ésta sección el autor menciona una tabla que ha debido de usar en sus investigaciones pero que no la presenta en su obra.

 

¿Qué dice éste párrafo? Analicémoslo en orden de aparición:

 

  1. El autor primero creyó que algún resultado interesante se podría obtener en relación con las especies que más varían, mediante el método de tabular las variedades de algunas floras.
  2. Mr. H.C. Watson le dijo que la tarea era difícil. También Hooker le indicó lo mismo en términos más duros.
  3. El asunto es desconcertante y no pueden evitarse las alusiones a la lucha por la existencia.

 

En resumen: nos encontramos ante  un párrafo totalmente desprovisto de contenido e impublicable de no ser en las condiciones ventajosas en que publica nuestro autor.

 

 

75.

Guided by theoretical considerations, I thought that some interesting results might be obtained in regard to the nature and relations of the species which vary most, by tabulating all the varieties in several well-worked floras. At first this seemed a simple task; but Mr. H.C. Watson, to whom I am much indebted for valuable advice and assistance on this subject, soon convinced me that there were many difficulties, as did subsequently Dr. Hooker, even in stronger terms. I shall reserve for a future work the discussion of these difficulties, and the tables of the proportional numbers of the varying species. Dr. Hooker permits me to add that after having carefully read my manuscript, and examined the tables, he thinks that the following statements are fairly well established. The whole subject, however, treated as it necessarily here is with much brevity, is rather perplexing, and allusions cannot be avoided to the “struggle for existence,” “divergence of character,” and other questions, hereafter to be discussed.

 

Guiado por consideraciones teóricas, pensé que podrían obtenerse resultados interesantes respecto a la naturaleza y relaciones de las especies que más varían, formando listas de todas las variedades de diversas floras bien estudiadas. Al pronto parecía esto un trabajo sencillo; pero míster H. C. Watson, a quien estoy muy obligado por valiosos servicios y consejos sobre este asunto, me convenció en seguida de que había muchas dificultades, como también lo hizo después el doctor Hooker, todavía en términos más enérgicos. Reservaré para una obra futura la discusión de estas dificultades y los cuadros de los números proporcionales de las especies variables. El doctor Hooker me autoriza a añadir que, después de haber leído atentamente mi manuscrito y examinado los cuadros, cree que las siguientes conclusiones están bien e imparcialmente fundadas. Todo este asunto, sin embargo, tratado con mucha brevedad, como es aquí necesario, es algo desconcertante, y no pueden evitarse las alusiones a la lucha por la existencia, divergencia de caracteres y otras cuestiones que han de ser discutidas más adelante.

 

Etiquetas:

Charles Darwin contra el concepto de especie en el párrafo septuagésimo cuarto de El Origen de las Especies

 

El estilo del autor es verdaderamente curioso. Se extiende a menudo en largos párrafos para no decir nada y, de repente, introduce un párrafo breve en el que dice un disparate tremendo.

El párrafo septuagésimo cuarto es uno de éstos breves y desconcertantes párrafos de El origen. Para todos los naturalistas el concepto de especie es fundamental en la descripción de la naturaleza. Por muchos ejemplos y casos dudosos en los que un naturalista no sepa si dos individuos pertenecen o no  a la misma especie o son especies diferentes; por muchas y variadas dificultades que el zoólogo, el entomólogo o el botánico puedan encontrar en sus clasificaciones, constantemente recurrirán al concepto de especie porque es fundamental y así lo ha sido durante cientos de años. En la naturaleza no hay, al contrario que expone el autor, una gradación continuada, sino que los individuos pertenecen a especies.

La especie no sólo es, como dice aquí el autor, un grupo de individuos muy semejantes. Existe además el criterio de reproducción. Los individuos de una especie pueden reproducirse entre sí. Es un criterio   que nos indica que entre las células de individuos de la misma especie hay determinado nivel de compatibilidad basado en homología genética y cromosómica. En esto difiere, el concepto de especie del de variedad. Sean cuales fuesen las consideraciones del autor, el concepto de especie se basa en una realidad insoslayable.

 

 

 

74.

From these remarks it will be seen that I look at the term species as one arbitrarily given, for the sake of convenience, to a set of individuals closely resembling each other, and that it does not essentially differ from the term variety, which is given to less distinct and more fluctuating forms. The term variety, again, in comparison with mere individual differences, is also applied arbitrarily, for convenience sake.

 

 

 

Por estas observaciones se verá que considero la palabra especie como dada arbitrariamente, por razón de conveniencia, a un grupo de individuos muy semejantes y que no difiere esencialmente de la palabra variedad, que se da a formas menos precisas y más fluctuantes. A su vez, la palabra variedad, en comparación con meras diferencias individuales, se aplica también arbitrariamente por razón de conveniencia.

Etiquetas:

Contradicción en el párrafo septuagésimo tercero de El Origen de las Especies

 

Así es como terminaba el párrafo anterior (72):

Una variedad bien caracterizada puede, por consiguiente, denominarse especie incipiente, y si esta suposición está o no justificada, debe ser juzgado por el peso de los diferentes hechos y consideraciones que se expondrán en toda esta obra.

Pero ahora éste (73) empieza así :

No es necesario suponer que todas las variedades o especies incipientes alcancen la categoría de especies.

Es decir que algunas especies incipientes no darán lugar a especies. Entonces,…¿Por qué llamarlas especies incipientes si no lo son?

 

El autor pretende quitar peso al concepto de especie y a tal fin va aportando aquí y allá, si no argumentos, si frases, construcciones verbales, juegos de palabras. En definitiva, confusión. Todos los ejemplos recopilados en este capítulo apuntan en esta dirección, pero si se hubiese molestado en juntar ejemplos para apoyar la idea contraria, es decir la importancia del concepto de especie, entonces no le habría bastado con un capítulo.   Por muchos ejemplos que junte  a favor o en contra hay un criterio: La reproducción. Las variedades pueden entrecruzarse, las especies, no.  Pero la variación en la naturaleza,  que es el tema del capítulo,  no debe limitarse a una discusión de la importancia o no de la especie. Además existen otras categorías taxonómicas bien definidas: El género, la familia, el orden la clase y el Philum. Louis Agassiz, contemporáneo de Darwin, se había preocupado seriamente por estas categorías en un trabajo riguroso, científico y metódico del que no se han editado ni la milésima parte de la cantidad de los ejemplares de OSMNS: Essay on Classification. En el Essay, Agassiz expresaba su opinión limpiamente, sin los ambages característicos de Darwin. Decía:

 

I confess that this question as to the nature and foundation of our scientific classifications appears to me to have the deepest importance

 

 

73.

It need not be supposed that all varieties or incipient species attain the rank of species. They may become extinct, or they may endure as varieties for very long periods, as has been shown to be the case by Mr. Wollaston with the varieties of certain fossil land-shells in Madeira, and with plants by Gaston de Saporta. If a variety were to flourish so as to exceed in numbers the parent species, it would then rank as the species, and the species as the variety; or it might come to supplant and exterminate the parent species; or both might co-exist, and both rank as independent species. But we shall hereafter return to this subject.

 

No es necesario suponer que todas las variedades o especies incipientes alcancen la categoría de especies. Pueden extinguirse o pueden continuar como variedades durante larguísimos períodos, como míster Wollaston ha demostrado que ocurre en las variedades de ciertos moluscos terrestres fósiles de la isla de la Madera, y Gaston de Saporta en los vegetales. Si una variedad llegase a florecer de tal modo que excediese en número a la especie madre, aquélla se clasificaría como especie y la especie como variedad; y podría llegar a suplantar y exterminar la especie madre, o ambas podrían coexistir y ambas se clasificarían como especies independientes. Pero más adelante insistiremos sobre este asunto.

Etiquetas: , , ,

El error crece y se mezcla con la herencia de caracteres adquiridos y la selección natural en el párrafo septuagésimo segundo de El Origen de las Especies

 

Al error que el autor había introducido peligrosamente en el párrafo anterior, es decir,  que en la naturaleza existe una gradación y que las diferencias entre especies son diferencias graduales del mismo género que las diferencias entre variedades o entre individuos, vienen ahora a  sumarse nuevos problemas:

  1. I look at individual differences, dice el autor. Pero de nada sirve mirar a diferencias individuales si se quiere estudiar la transformación de las especies. En cada especie hay miles de diferencias individuales sin importancia a tal efecto.
  2. As being the first step towards such slight varieties, sigue diciendo. De ninguna manera.  Las diferencias individuales no tienen porque ser paso hacia las variedades.
  3. I look at varieties which are in any degree more distinct and permanent, as steps toward more strongly marked and permanent varieties. Incorrecto. No todas las variedades son pasos hacia variedades más marcadas ni permanentes. No todas las variedades permanentes son intermedios hacia especies. El autor debería aportar pruebas de lo que dice.

 

El carácter acumulativo de la selección natural queda pendiente para explicación posterior en frase ya familiar de sus lectores (hereafter be explained), en la que el autor vuelve a prometer lo que nunca llegará:

the passage from one stage of difference to another may be safely attributed to the cumulative action of natural selection, hereafter to be explained

Así va la lectura: girando sobre sí misma una y otra vez  para volver siempre al  mismo punto.  Volviendo a remitirnos a una explicación futura que nunca llega, se acumula ahora este hipotético carácter acumulativo  a otras explicaciones pendientes en relación con el disparate de la selección natural.

 

La idiosincrasia del autor resplandece en los finales de párafo. Ya hemos visto algunos ejemplos de ambigüedad. Este es buena muestra de confusión:

A well-marked variety may therefore be called an incipient species; but whether this belief is justifiable must be judged by the weight of the various facts and considerations to be given throughout this work.

 

(Una variedad bien caracterizada puede, por consiguiente, denominarse especie incipiente, y si esta suposición está o no justificada, debe ser juzgado por el peso de los diferentes hechos y consideraciones que se expondrán en toda esta obra).

Tal creencia no es justificada ni justificable en éste momento de la  lectura, ya veremos si lo es más adelante. Sospechamos que tampoco,…

 

 

72.

Hence I look at individual differences, though of small interest to the systematist, as of the highest importance for us, as being the first step towards such slight varieties as are barely thought worth recording in works on natural history. And I look at varieties which are in any degree more distinct and permanent, as steps toward more strongly marked and permanent varieties; and at the latter, as leading to sub-species, and then to species. The passage from one stage of difference to another may, in many cases, be the simple result of the nature of the organism and of the different physical conditions to which it has long been exposed; but with respect to the more important and adaptive characters, the passage from one stage of difference to another may be safely attributed to the cumulative action of natural selection, hereafter to be explained, and to the effects of the increased use or disuse of parts. A well-marked variety may therefore be called an incipient species; but whether this belief is justifiable must be judged by the weight of the various facts and considerations to be given throughout this work.

 

De aquí que yo considere las diferencias individuales, a pesar de su pequeño interés para el clasificador, como de la mayor importancia para nosotros, por ser los primeros pasos hacia aquellas variedades que apenas se las considera dignas de ser consignadas en las obras de Historia Natural. Y considero yo las variedades que son en algún modo más distintas y permanentes como pasos hacia variedades más intensamente caracterizadas y permanentes, y estas últimas como conduciendo a las subespecies y luego a las especies. El tránsito de un grado de diferencia a otro puede ser en muchos casos el simple resultado de la naturaleza del organismo y de las diferentes condiciones físicas a que haya estado expuesto largo tiempo; pero, por lo que se refiere a los caracteres más importantes de adaptación, el paso de un grado de diferencia a otro puede atribuirse seguramente a la acción acumulativa de la selección natural, que se explicará más adelante, y a los resultados del creciente uso o desuso de los órganos. Una variedad bien caracterizada puede, por consiguiente, denominarse especie incipiente, y si esta suposición está o no justificada, debe ser juzgado por el peso de los diferentes hechos y consideraciones que se expondrán en toda esta obra.

 

 

Etiquetas:

Error grave y contaminación mental en el párrafo septuagésimo primero de El Origen de las Especies

Lo mismo que constantemente el autor pasa de la granja a la naturaleza, también salta arbitrariamente de una situación teórica a una real. Para un científico es importante distinguir entre ambas y no hacerlo tiene sus riesgos. Así, tal indeterminación le lleva a errores como el que se condensa en el breve párrafo que hace el número septuagésimo primero. Si el autor quiere referirse a la compleja situación que existe en la naturaleza, cierto es que hay casos dudosos en los que no sabremos si debemos clasificar como especies distintas o variedades. A tal fin, hay criterios, aplicables después de cierto trabajo de tal manera que,  no necesariamente ha de existir siempre la confusión que el autor pretende.  Al contrario de lo que indica este autor subversivo para la taxonomía, sí que se ha trazado una línea fija de demarcación entre especies y subespecies: Si los individuos pueden reproducirse entre sí, nos encontramos con individuos de la misma especie.

 

Haya muchos o pocos casos difíciles, lo importante es que, al contrario de lo que indica el autor en este párrafo, si que existe un criterio de discontinuidad. No hay una serie continua y la mente no debe dejarse contaminar por falsas ideas. Las especies son una realidad muy importante en la naturaleza, al igual que en las granjas. Las diferencias, al contrario de lo que el autor indica, son notables y el tránsito no es gradual.

 

 

 

 

71.

Certainly no clear line of demarcation has as yet been drawn between species and sub-species—that is, the forms which in the opinion of some naturalists come very near to, but do not quite arrive at, the rank of species; or, again, between sub-species and well-marked varieties, or between lesser varieties and individual differences. These differences blend into each other by an insensible series; and a series impresses the mind with the idea of an actual passage.

 

Indudablemente, no se ha trazado todavía una línea clara de demarcación entre especies y subespecies -o sean las formas que, en opinión de algunos naturalistas, se acercan mucho, aunque no llegan completamente, a la categoría de especies-, ni tampoco entre subespecies y variedades bien caracterizadas, o entre variedades menores y diferencias individuales. Estas diferencias pasan de unas a otras, formando una serie continua, y una serie imprime en la mente la idea de un paso real.

 

Imagen de Percrucem and lucem

Etiquetas:

La Variación en la Naturaleza: Charles Sanders Peirce cita a Agassiz

 

Charles Sanders Peirce (1839- 1914)  fue un científico estadounidense, autor de numerosas publicaciones sobre lógica y filosofía y considerado fundador de la semiótica.

El artículo de Charles S. Peirce titulado Acerca de la Ciencia y sus divisiones naturales (1902) se encuentra en la web del Grupo de Estudios Peirceanos en su versión castellana de Jorge Zenón González y con la revisión técnica de Oscar Pablo Zelis (2002).

 

De él tomamos las siguientes párrafos en los que el autor trata de la clasificación, de los puntos de vista clásicos y formales en relación con la clasificación (Agassiz) y de los puntos de vista opuestos a Agassiz,………

 

 

Aunque soy un ignoramus en biología, a esta altura debería reconocer la metafísica cuando la encuentro; y es mi parecer que aquellos biólogos cuyos puntos de vista de clasificación son los más opuestos a los de Agassiz, están saturados con metafísica en su forma más peligrosa, -es decir, la forma inconsciente-, en tal grado que lo que dicen al respecto es más bien la expresión de una metafísica del siglo catorce absorbida en forma tradicional que de una observación científica.

 

Sería inútil para nuestro propósito copiar las definiciones de Agassiz  si él mismo no las hubiera expresado en los términos más breves, como sigue: Ramas (Filum) son caracterizadas por el plan de estructura; Clases, por la manera en que ese plan es ejecutado, en lo que concierne a modos y medios (“Estructura es la palabra clave para el reconocimiento de las clases”); órdenes, por los grados de complicación de esa estructura (“la idea determinante … es la de un ordenamiento definido entre ellos”); Familias, por su forma, tal como es determinada por la estructura (“cuando vemos nuevos animales, acaso ese primer vistazo, esto es, la primera impresión que recibimos a través de su forma, ¿no nos confiere una muy correcta idea de su relación más cercana?…Así, la forma es característica de las familias; … No me refiero solamente a su mero perfil, sino la forma como determinada por la estructura.”); Géneros, por los detalles de la ejecución en partes especiales; Especies, por las relaciones de individuos entre sí y con el mundo en el que viven, así como por las proporciones de sus partes, su ornamentación, etc.

 

Toda clasificación, ya sea artificial o natural, es la disposición de objetos de acuerdo a ideas. Una clasificación natural es la disposición de ellos de acuerdo a esas ideas de las cuales resulta su existencia. Un taxonomista no puede tener mayor mérito que aquel de tener sus ojos abiertos a las ideas que hay en la naturaleza; ni peor ceguera puede afligirlo que aquella de no ver que son ideas en la naturaleza las que determinan la existencia de los objetos. Las definiciones de Agassiz nos harán al menos el servicio de dirigir nuestra atención a la suprema importancia de tener en mente la causa final de los objetos al buscar sus propias clasificaciones naturales.

Referencias al trabajo de Agassiz en el texto citado de Peirce:

Essay on Classification, 4th, 1857, p.170. El lector se dará cuenta a través de la fecha, de que estas ideas fueron expuestas en un momento de alguna manera poco propicio. [Nota de CSP]

 

Peirce adjuntó los siguientes números de páginas a las frases citadas del libro de Agassiz (referenciadas en la nota 3): p.145 para la cita después de Clases; p. 151 después de órdenes; y pp. 159 y 160 después de Familias. [Nota de EP]

 

Imagen de Charles Sanders Peirce tomada de Pragmatism Cybrary

 

 

Etiquetas:

La Variación en la Naturaleza: Louis Agassiz

 

En el capítulo II de su libro Essay on Classification, Agassiz pone todo su empeño en describir lo que son las categorías taxonómicas. Empieza así el capítulo:

 

The use of the terms types, classes, orders, families, genera, and species in the systems of Zoology and Botany is so universal, that it would be natural to suppose that their meaning and extent are well determined and generally understood; but this is so far from being the cause that it may on the contrary be said that there is no subject in Natural History respecting which there exists more uncertainty or a greater want of precission. Indeed, I have failed to find anywhere a definition of the character of most of the more comprehensive of these divisions, while the current views respecting genera and species are very conflicting. Under these circumstances it has appeared to me particularly desirable to inquire into the foundation of these distinctions, and to ascertain if possible how far they have a real existence. And, while I hope the results of this inquiry may be welcome and satisfactory, I am free to confess that it has cost me years of labor to arrive at a clear conception of their true character.

 

El uso de los términos tipo, clases, órdenes, familias, géneros y especies en los sistemas de Zoología y Botánica es tan universal, que sería natural suponer que su significado y alcance están bien determinados y en general se entienden, pero está esto tan lejos de ser así que, por el contrario,  se puede decir que no hay tema en la historia natural respecto al cual exista una mayor incertidumbre o falta de precisión. De hecho, no he podido encontrar en lugar alguno una definición del carácter de la mayoría de las más amplias de estas divisiones, mientras que las visiones actuales de géneros y especies son muy contradictorias. Bajo estas circunstancias, me ha aparecido particularmente deseable investigar el fundamento de estas distinciones, y para determinar si es posible, hasta qué punto tienen una existencia real. Y, mientras espero que los resultados de esta investigación puedan ser acogidos y satisfactorios, tengo la libertad de confesar que me ha costado años de trabajo llegar a una concepción clara de su verdadero carácter.

 

Prueba de que sus resultados fueron satisfactorios y bien acogidos, como Agassiz esperaba, se encuentra en que, como pronto veremos, fueron resumidos por el filósofo y lingüista Charles Sanders Peirce………………..

 

 

 

Agassiz L. Chapter II.  Essay on Classification. Edited by Edward Lurie. The Belknap Press of Harvard University Press. Cambridge Mass. 1962. (En Google Books). (En Internet Archive)

 

 

 

Imagen: fotografía de Louis Agassiz de Science Photo Library

 

 

Etiquetas: ,

Consejos a un joven naturalista en el párrafo septuagésimo de El origen de las Especies

 

Nos sorprenden  ahora los consejos a un joven naturalista por parte del autor, alguien  con una experiencia tan poco ortodoxa en la materia y que nunca había estado integrado en institución universitaria ni había tenido a su cargo disciplina académica alguna. La conclusión es demasiado explícita:

 

and his difficulties will rise to a climax.

sus dificultades se elevarán a un clímax.

 

No tanto, pensamos. La ciencia de la taxonomía ha funcionado durante muchos años antes de que el autor publique sus especulaciones y puede soportar infinidad de recopilaciones de casos dudosos, realizadas por naturalistas aficionados.

A diferencia de los consejos que aquí indica el autor, me permito dar otros consejos diferentes al joven naturalista: Lea algún tratado de taxonomía. Lea la obra de Agassiz, por ejemplo, quien, mientras Darwin escribía esta charlatanería (OSMNS) se preocupaba cuidadosamente de investigar en la historia el significado de las categorías taxonómicas: ¿qué es un género?, ¿Qué es una familia?, ¿Qué es un Orden? y ¿Qué es una clase?. De tal modo que hasta un filósofo y lingüista, Charles Sanders Peirce fue influido por los escritos de Agassiz………

 

 

70.

When a young naturalist commences the study of a group of organisms quite unknown to him he is at first much perplexed in determining what differences to consider as specific and what as varietal; for he knows nothing of the amount and kind of variation to which the group is subject; and this shows, at least, how very generally there is some variation. But if he confine his attention to one class within one country he will soon make up his mind how to rank most of the doubtful forms. His general tendency will be to make many species, for he will become impressed, just like the pigeon or poultry fancier before alluded to, with the amount of difference in the forms which he is continually studying; and he has little general knowledge of analogical variation in other groups and in other countries by which to correct his first impressions. As he extends the range of his observations he will meet with more cases of difficulty; for he will encounter a greater number of closely-allied forms. But if his observations be widely extended he will in the end generally be able to make up his own mind; but he will succeed in this at the expense of admitting much variation, and the truth of this admission will often be disputed by other naturalists. When he comes to study allied forms brought from countries not now continuous, in which case he cannot hope to find intermediate links, he will be compelled to trust almost entirely to analogy, and his difficulties will rise to a climax.

70

Cuando un joven naturalista empieza el estudio de un grupo de organismos completamente desconocido para él, al principio vacila mucho en determinar qué diferencias ha de considerar como específicas y cuáles como de variedad, porque nada sabe acerca de la cantidad y modo de variación a que está sujeto el grupo, y esto muestra, por lo menos, cuán general es el que haya algo de variación; pero si limita su atención a una clase dentro de un país, formará pronto juicio sobre cómo ha de clasificar la mayor parte de las formas dudosas. Su tendencia general será hacer muchas especies, pues -lo mismo que el criador de palomas y aves de corral, de que antes se habló- llegaría a impresionarse por la diferencia que existe en las formas que está continuamente estudiando, y tiene poco conocimiento general de variaciones análogas en otros grupos o en otros países con el que poder corregir sus primeras impresiones. A medida que extienda el campo de sus observaciones tropezará con nuevos casos dificultosos, pues encontrará mayor número de formas sumamente afines; pero si sus observaciones se extienden mucho podrá generalmente realizar por fin su idea, mas esto lo conseguirá a costa de admitir mucha variación, y la realidad de esta admisión será muchas veces discutida por otros naturalistas. Cuando llega a estudiar formas afines traídas de países no continuos, en cuyo caso no puede esperar encontrar intermediarios, se verá obligado a confiar casi en su totalidad a la analogía, y sus dificultades se elevará a un clímax.

Etiquetas:

El caso del roble según de Candolle en el sexagésimo noveno párrafo de El Origen de las Especies

 

Alphonse de Candolle escribió varios libros sobre botánica. Entre ellos uno titulado “Introduction à l’étude de la botanique, ou traité élémentaire de cette science ; contenant l’organographie, la physiologie, la méthodologie, la géographie des plantes, un aperçu des fossiles végétaux, de la botanique médicale, et de l’histoire de la botanique”. En éste volumen se dedican catorce páginas a la taxonomía.  Otro libro  de Alphonse de Candolle es el resumen de las leyes de la nomenclatura botánica,  en cuya página 14 (Art 8 del capítulo 2) se lee:

 

Tout individu végétal appartient à une espèce (species), toute espèce à un genre (genus), toute genre a une famille (ordo, familia), toute famille à un cohhorte (cohors), toute cohorte a une classe, toute classe a une division.

 

Pero todo esto parece no importar a nuestro autor quien busca en la obra de Candolle la excepción que le permita rebajar la importancia indiscutible del concepto de especie. El autor como de costumbre, busca en el ingente trabajo de Candolle hasta encontrar aquellos párrafos que convienen a sus intereses:

 

69.

I may here allude to a remarkable memoir lately published by A. de Candolle, on the oaks of the whole world. No one ever had more ample materials for the discrimination of the species, or could have worked on them with more zeal and sagacity. He first gives in detail all the many points of structure which vary in the several species, and estimates numerically the relative frequency of the variations. He specifies above a dozen characters which may be found varying even on the same branch, sometimes according to age or development, sometimes without any assignable reason. Such characters are not of course of specific value, but they are, as Asa Gray has remarked in commenting on this memoir, such as generally enter into specific definitions. De Candolle then goes on to say that he gives the rank of species to the forms that differ by characters never varying on the same tree, and never found connected by intermediate states. After this discussion, the result of so much labour, he emphatically remarks: “They are mistaken, who repeat that the greater part of our species are clearly limited, and that the doubtful species are in a feeble minority. This seemed to be true, so long as a genus was imperfectly known, and its species were founded upon a few specimens, that is to say, were provisional. Just as we come to know them better, intermediate forms flow in, and doubts as to specific limits augment.” He also adds that it is the best known species which present the greatest number of spontaneous varieties and sub-varieties. Thus Quercus robur has twenty-eight varieties, all of which, excepting six, are clustered round three sub-species, namely Q. pedunculata, sessiliflora and pubescens. The forms which connect these three sub-species are comparatively rare; and, as Asa Gray again remarks, if these connecting forms which are now rare were to become totally extinct the three sub-species would hold exactly the same relation to each other as do the four or five provisionally admitted species which closely surround the typical Quercus robur. Finally, De Candolle admits that out of the 300 species, which will be enumerated in his Prodromus as belonging to the oak family, at least two-thirds are provisional species, that is, are not known strictly to fulfil the definition above given of a true species. It should be added that De Candolle no longer believes that species are immutable creations, but concludes that the derivative theory is the most natural one, “and the most accordant with the known facts in palaeontology, geographical botany and zoology, of anatomical structure and classification.”

 

 

Puedo referirme aquí a la notable memoria publicada recientemente por A. de Candolle sobre los robles del mundo entero. Nadie tuvo nunca materiales más abundantes para la distinción de las especies, ni pudo haber trabajado sobre ellos con mayor celo y perspicacia. Da primero detalladamente los numerosos pormenores de conformación, que varían en las diversas especies, y calcula numéricamente la frecuencia relativa de las variaciones. Detalla más de una docena de caracteres que pueden hallarse variando aun en la misma rama, a veces según la edad o desarrollo, a veces sin causa alguna a que puedan atribuirse. Estos caracteres no son, naturalmente, de valor específico; pero, como ha advertido Asa Gray al comentar esta Memoria, son como los que entran generalmente en las definiciones de las especies. De Candolle pasa a decir que él da la categoría de especie a las formas que difieren por caracteres, que nunca varían en el mismo árbol y que nunca se hallan unidas por grados intermedios. Después de esta discusión, resultado de tanto trabajo, hace observar expresamente: «Están equivocados los que repiten que la mayor parte de nuestras especies se hallan claramente limitadas y que las especies dudosas están en pequeña minoría. Esto parecía ser verdad mientras que un género estaba imperfectamente conocido y sus especies se fundaban en unos pocos ejemplares, es decir, mientras eran provisionales; al momento en que llegamos a conocerlas mejor surgen formas intermedias y las dudas sobre límites específicos aumentan. “También añade que las especies más conocidas presentan el mayor número de variedades espontáneas y subvariedades. Así, Quercus robur tiene veintiocho variedades, las cuales, a excepción de seis, se agrupan alrededor de tres sub-especies, es decir, Q. pedunculata, sessiliflora y pubescens.  Las formas que conectan estas tres subespecies son relativamente raras, y, como Asa Gray hace notar, que si estas formas de conexión que son raras se extinguieran totalmente,  las tres sub-especies tendrían exactamente la misma relación entre sí como las cuatro o cinco especies admitidas de forma provisional que rodean a la típica de Quercus robur. Finalmente, de Candolle admite que de las 300 especies, que se enumerarán en su Prodromus como pertenecientes a la familia del roble, por lo menos las dos terceras partes son especies provisionales, es decir, no se sabe que cumplan estrictamente la definición dada arriba de una especie de verdad. Hay que agregar que de Candolle no cree que las especies sean creaciones inmutables, pero concluye que la teoría de derivados es la más natural “, y la más concordante con los hechos conocidos en la paleontología, la botánica y la zoología geográfica, de la estructura anatómica y clasificación.”

 

La Imagen de de Candolle tomada del Diccionario de Neolengua.

Etiquetas:

Especies dudosas y un modo de razonar también dudoso en el sexagésimo octavo párrafo de El Origen de las Especies

El autor continúa con tesón en su empeño de mostrar la abundancia de casos en los cuales resulta imposible discernir si se trata de especies o variedades diferentes. Muchos más casos y, sobre todo mejor documentados, podría haber encontrado si se hubiese molestado en lo contrario, es decir en dar ejemplos en los que la especie es una entidad bien definida. Describir casos dudosos o difíciles no requiere protocolo alguno, en particular cuando (como en este caso), no están bien documentados.

 

Así como en el capítulo anterior el autor parecía incómodo con la idea de que todas las variedades domésticas pertenecen a una sola especie, lo cual indica la robustez del concepto de especie; en este capítulo, busca desesperadamente ejemplos de indefinición de especies en la naturaleza. El autor se muestra aparentemente desconcertado porque en la naturaleza hay tantas especies y variedades y algunos casos en los que es imposible saber si se trata de una especie o una variedad. Pero así como en el capítulo anterior la conclusión principal era que todas las variedades de paloma doméstica pertenecen a una misma especie, en este, por muchos ejemplos que encuentre, la conclusión será que hay también muchos ejemplos que apoyan el concepto de especie como una entidad importante en taxonomía.

 

La discusión es larga, dice en este párrafo, y el espacio no permite presentarla en su totalidad. Error. En la obra no hay discusión alguna, sino recuento, caso por caso. Todos ellos excepcionales. Para que hubiese discusión, las categorías taxonómicas deberían haberse presentado adecuadamente. No siendo éste el caso, La discusión brilla por su ausencia y en ningún momento nos ha dicho el autor qué utilidad pueda tener este recuento.

 

Así, de manera totalmente arbitraria y, según costumbre, sin documentar, indica:

Una atenta investigación llevará, sin duda, a los naturalistas a ponerse de acuerdo en muchos casos sobre la clasificación de formas dudosas; no obstante, hay que confesar que en los países mejor conocidos es donde encontramos el mayor número de ellas.

Evidentemente, en los países mejor conocidos encontramos el mayor número de formas dudosas. Curiosamente, también encontramos en ellos el mayor número de formas no-dudosas. Por eso son, precisamente, los paises mejor conocidos.

 

 

 

 

 

68.

Many of the cases of strongly marked varieties or doubtful species well deserve consideration; for several interesting lines of argument, from geographical distribution, analogical variation, hybridism, etc., have been brought to bear in the attempt to determine their rank; but space does not here permit me to discuss them. Close investigation, in many cases, will no doubt bring naturalists to agree how to rank doubtful forms. Yet it must be confessed that it is in the best known countries that we find the greatest number of them. I have been struck with the fact that if any animal or plant in a state of nature be highly useful to man, or from any cause closely attracts his attention, varieties of it will almost universally be found recorded. These varieties, moreover, will often be ranked by some authors as species. Look at the common oak, how closely it has been studied; yet a German author makes more than a dozen species out of forms, which are almost universally considered by other botanists to be varieties; and in this country the highest botanical authorities and practical men can be quoted to show that the sessile and pedunculated oaks are either good and distinct species or mere varieties.

 

Muchos de estos casos de variedades muy acentuadas o especies dudosas merecen ciertamente reflexión, pues se han aducido diversas e interesantes clases de razones procedentes de la distribución geográfica, variación analógica, hibridismo, etcétera, intentando determinar su categoría; pero el espacio no me permite discutirlas aquí. Una atenta investigación llevará, sin duda, a los naturalistas a ponerse de acuerdo en muchos casos sobre la clasificación de formas dudosas; no obstante, hay que confesar que en los países mejor conocidos es donde encontramos el mayor número de ellas. Me ha sorprendido el hecho de que si un animal o planta en estado silvestre es muy útil al hombre, o si por cualquier motivo atrae mucho su atención, se encontrarán casi siempre registradas variedades de ella. Además, estas variedades serán clasificadas frecuentemente como especies por algunos autores. Fijémonos en el roble común, que tan atentamente ha sido estudiado; sin embargo, un autor alemán distingue más de una docena de especies basadas en formas que son casi universalmente consideradas como variedades por otros botánicos, y en nuestro país pueden citarse las más elevadas autoridades botánicas y los prácticos para demostrar que el roble de frutos sentados y el roble de frutos pedunculados son buenas y distintas especies o que son simples variedades.

 

Imagen de Libros del zorro Rojo

Etiquetas: