Ejemplos de especies dudosas en el sexagésimo cuarto párrafo de El Origen de las Especies

En el primer capítulo el autor se complacía presentando grandes diferencias en variedades de paloma, sin prestar atención al hecho fundamental que consiste en que, por muy diferentes que fuesen, todas pertenecían a la misma especie. Es decir,  que el concepto de especie es muy robusto y está basado en una propiedad observable en la naturaleza que consiste en la tendencia a mantener agrupadas determinadas características y, sobre todo,  la posibilidad de reproducción entre los individuos de distinto sexo que las poseen.

 

Ante tan abrumadora evidencia el  autor mira para otro lado haciendo caso omiso de la robustez del concepto de especie.  Cuando contempla la naturaleza en el segundo capítulo, el autor vuelve a fijarse en aquellos aspectos que convienen a su visión preconcebida, es decir, carga las tintas y dedica párrafos interminables a los casos dudosos en los que no hay diferencia clara si se trata de variedades o especies.  Serán muchos, sobre todo en aquellos casos en los que las especies correspondientes hayan sido insuficientemente estudiadas.  Podría haber hecho el autor el ejercicio complementario y nos habría asombrado con la cantidad de ejemplos que la naturaleza ofrece en apoyo de la solidez del concepto de especie.

 

La siguiente frase, no sabemos por qué viene entrecomillada en el texto original, puede que el autor la haya tomado de otro texto sin indicarlo. En cualquier caso no es correcta:

“No hay ninguna prueba posible, sino la opinión individual para determinar cuáles de ellos serán considerados como especies y cuáles variedades”.

 

Y es discutible en su contexto:

 

Las razas geográficas o subespecies son formas locales completamente fijas y aisladas, pero como no se diferencian entre sí por caracteres muy marcados e importantes, “No hay ninguna prueba posible, sino la opinión individual para determinar cuáles de ellos serán considerados como especies y cuáles variedades”.

Evidentemente, ante la falta de estudio, no hay prueba. Las pruebas sólo surgen como consecuencia del estudio que ha de consistir en la aplicación de una serie de métodos basados en criterios adecuados. Por ejemplo, si las razas a las que se refiere el autor pueden reproducirse entre sí, entonces pertenecen a la misma especie.

Parece que el autor cultiva la secreta intención de que la naturaleza le vaya mostrando lo que el espera encontrar. Descuida así el autor un aspecto importante que consiste en que  la tarea del naturalista es interpretar la naturaleza, no imponerle  su criterio.

 

64.

That varieties of this doubtful nature are far from uncommon cannot be disputed. Compare the several floras of Great Britain, of France, or of the United States, drawn up by different botanists, and see what a surprising number of forms have been ranked by one botanist as good species, and by another as mere varieties. Mr. H.C. Watson, to whom I lie under deep obligation for assistance of all kinds, has marked for me 182 British plants, which are generally considered as varieties, but which have all been ranked by botanists as species; and in making this list he has omitted many trifling varieties, but which nevertheless have been ranked by some botanists as species, and he has entirely omitted several highly polymorphic genera. Under genera, including the most polymorphic forms, Mr. Babington gives 251 species, whereas Mr. Bentham gives only 112—a difference of 139 doubtful forms! Among animals which unite for each birth, and which are highly locomotive, doubtful forms, ranked by one zoologist as a species and by another as a variety, can rarely be found within the same country, but are common in separated areas. How many of the birds and insects in North America and Europe, which differ very slightly from each other, have been ranked by one eminent naturalist as undoubted species, and by another as varieties, or, as they are often called, geographical races! Mr. Wallace, in several valuable papers on the various animals, especially on the Lepidoptera, inhabiting the islands of the great Malayan Archipelago, shows that they may be classed under four heads, namely, as variable forms, as local forms, as geographical races or sub-species, and as true representative species. The first or variable forms vary much within the limits of the same island. The local forms are moderately constant and distinct in each separate island; but when all from the several islands are compared together, the differences are seen to be so slight and graduated that it is impossible to define or describe them, though at the same time the extreme forms are sufficiently distinct. The geographical races or sub-species are local forms completely fixed and isolated; but as they do not differ from each other by strongly marked and important characters, “There is no possible test but individual opinion to determine which of them shall be considered as species and which as varieties.” Lastly, representative species fill the same place in the natural economy of each island as do the local forms and sub-species; but as they are distinguished from each other by a greater amount of difference than that between the local forms and sub-species, they are almost universally ranked by naturalists as true species. Nevertheless, no certain criterion can possibly be given by which variable forms, local forms, sub species and representative species can be recognised.

 

Es indiscutible que las variedades de esta naturaleza dudosa distan mucho de ser raras. Compárense las diversas floras de la Gran Bretaña, de Francia y de los Estados Unidos, escritas por diferentes naturalistas, y véase qué número tan sorprendente de formas han sido clasificadas por un botánico como buenas especies y por otro como simples variedades. Míster H. C. Watson, al cual estoy muy agradecido por auxilios de todas clases, me ha señalado 182 plantas británicas que son consideradas generalmente como variedades, pero que han sido todas clasificadas como especies por algunos botánicos, y al hacer esta lista omitió muchas variedades insignificantes que, no obstante, han sido clasificadas por algunos botánicos como especies, y ha omitido por completo varios géneros sumamente polimorfos. En los géneros que encierran las formas más polimorfas, míster Babington cita 251 especies, mientras que míster Bentha cita solamente 112. ¡Una diferencia de 139 formas dudosas! Entre los animales que se unen para cada cría y que cambian mucho de lugar, rara vez pueden hallarse en un mismo país formas dudosas clasificadas por un zoólogo como especies y por otro como variedades; pero son comunes en territorios separados. ¡Cuántos pájaros e insectos de América del Norte y de Europa que difieren entre sí ligerísimamente han sido clasificados por un naturalista eminente como especies dudosas y por otro como variedades, o razas geográficas,  Mr. Wallace, en varios documentos de valor en los distintos animales, especialmente en los lepidópteros, que habitan en las islas del gran archipiélago malayo, demuestra que se pueden clasificar en cuatro capítulos, a saber, las formas variables, como las formas locales, las razas geográficas o sub-especies, y como especies representativas verdaderas. Las primeras formas o variables varían mucho dentro de los límites de la misma isla. Las formas locales son medianamente constantes y distintas en cada isla por separado, pero cuando todos los de las islas se comparan varios juntos, las diferencias se ven tan ligeras y graduales en que es imposible de definir o describirlas, aunque al mismo tiempo la formas extremas son lo suficientemente distintas. Las razas geográficas o subespecies son formas locales completamente fijas y aisladas, pero como no se diferencian entre sí por caracteres muy marcados e importantes, “No hay ninguna prueba posible, sino la opinión individual para determinar cuáles de ellos serán considerados como especies y cuáles variedades”. Por último, las especies representativas ocupan el mismo lugar en la economía natural de cada isla, al igual que las formas locales y subespecies, pero a medida que se distinguen entre sí por una mayor cantidad de diferencia que la existente entre las formas locales y subespecies, son casi universalmente tomadas entre los naturalistas viajeros como especies verdaderas. Sin embargo, no hay un criterio determinado, posiblemente, que pueda darse por el cual las formas variables, las formas locales, las especies y sub especies representativas se puedan reconocer.

 

Y,  para terminar, parafraseando al autor:

 

………as some few naturalists have honestly confessed…….

…..como pocos naturalistas han confesado con sinceridad…

En serio, …..¿A esto llama el autor tratar sobre la variación en la naturaleza?


 


 

 

 

 

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Comentarios

¿ El criterio de especie es muy robusto? ¿ EL criterio? El de Mayr es sólo uno de los muchos que se manejan y en absoluto muy ” robusto” ( aunque sea válido y muy interesante). ¿ Qué pasa con los intercambios genéticos entre bacterias de diferentes ” especies”? ¿ Y los cientos de casos de especies híbridas de plantas? ¿ Quieres decir que cuando se habla de que el filo Nematoda tiene unas 20 000 especies conocidas alguien se ha puesto a comprobar aplicar el concepto de Mayr de especie a todas ellas? ( el único válido según parece)

El críterio de Linneo es válido en plantas y animales. El concepto de especie en bacteria no responde al mismo criterio que en animales o plantas.

Las especies híbridas son híbridos entre especies diferentes, luego está claro lo que son especies diferentes.

Cuando se habla de 20000 especies alguien ha decidido que puede aplicarse el criterio de Linneo.

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