Archivo de mayo, 2012

La competencia es la madre de la ciencia en el párrafo centésimo nono de El Origen de las Especies

 

Vuelve a sorprendernos el autor por su exceso de imaginación, lo cual es sinónimo,  en este caso,  de falta de rigor. En esta sentencia:

 

In this case we can clearly see that if we wish in imagination to give the plant the power of increasing in numbers, we should have to give it some advantage over its competitors, or over the animals which prey on it.

 

En este caso podemos ver claramente que si queremos con la imaginación conceder a la planta el poder de aumentar en número tendremos que concederle alguna ventaja sobre sus competidores o sobre los animales que la devoran.

 

El párrafo entero es una exaltación de la competición y nada nos dice acerca de la formación de una especie nueva.

 

 

 

 

109.

Look at a plant in the midst of its range! Why does it not double or quadruple its numbers? We know that it can perfectly well withstand a little more heat or cold, dampness or dryness, for elsewhere it ranges into slightly hotter or colder, damper or drier districts. In this case we can clearly see that if we wish in imagination to give the plant the power of increasing in numbers, we should have to give it some advantage over its competitors, or over the animals which prey on it. On the confines of its geographical range, a change of constitution with respect to climate would clearly be an advantage to our plant; but we have reason to believe that only a few plants or animals range so far, that they are destroyed exclusively by the rigour of the climate. Not until we reach the extreme confines of life, in the Arctic regions or on the borders of an utter desert, will competition cease. The land may be extremely cold or dry, yet there will be competition between some few species, or between the individuals of the same species, for the warmest or dampest spots.

 

Consideramos una planta en el centro de su área de dispersión. ¿Por qué no duplica o cuadruplica su número? Sabemos que puede perfectamente resistir bien un poco más de calor o de frío, de humedad o de sequedad, pues en cualquier otra parte se extiende por comarcas un poco más calurosas o más frías, más húmedas o más secas. En este caso podemos ver claramente que si queremos con la imaginación conceder a la planta el poder de aumentar en número tendremos que concederle alguna ventaja sobre sus competidores o sobre los animales que la devoran. En los confines de su distribución geográfica, un cambio de constitución relacionado con el clima sería evidentemente una ventaja para nuestra planta; pero tenemos motivo para creer que muy pocas plantas y animales se extienden tan lejos que sean destruidos por el rigor del clima. La competencia no cesará hasta que alcancemos los límites extremos de la vida en las regiones árticas, o en las orillas de un desierto absoluto. La tierra puede ser extremadamente fría o seca, y, sin embargo, habrá competencia entre algunas especies, o entre los individuos de la misma especie, por los lugares más calientes o más húmedos.

 

Imagen de Losing paradise?

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Más lucha y nuevas perogrulladas en el párrafo centésimo octavo de El Origen de las Especies

Hasta la semilla de judia viene armada para una lucha sin tregua, nos viene a decir el autor en este párrafo de espíritu belicoso.

108.

The store of nutriment laid up within the seeds of many plants seems at first sight to have no sort of relation to other plants. But from the strong growth of young plants produced from such seeds, as peas and beans, when sown in the midst of long grass, it may be suspected that the chief use of the nutriment in the seed is to favour the growth of the seedlings, whilst struggling with other plants growing vigorously all around.

 

La provisión de alimento almacenada en las semillas de muchas plantas parece a primera vista que no tiene ninguna clase de relación con otras plantas; pero, por el activo crecimiento de las plantas jóvenes producidas por esta clase de semillas, como los guisantes y las judías, cuando se siembran entre hierba alta, puede sospecharse que la utilidad principal de este alimento en la semilla es favorecer el crecimiento de las plantitas mientras que están luchando con otras plantas que crecen vigorosamente a todo su alrededor.

 

Imagen: Ben Pea seedlings del Dept of Botany Wisconsin Univ.

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Un misterioso corolario en el párrafo centésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

El autor encuentra semejanza entre los dientes del tigre y los del parásito (sin especificar qué parasito) que se agarra a los pelos del tigre. También extiende dicha semejanza a la semilla del diente de león con las patas del escarabajo acuático. Una frase poética que requiere análisis psicológico es la siguiente:

 

But in the beautifully plumed seed of the dandelion, and in the flattened and fringed legs of the water-beetle, the relation seems at first confined to the elements of air and water.

 

Quizás se entienda major en verso:

 

But in the beautifully plumed seed of the dandelion,

and in the flattened and fringed legs of the water-beetle,

the relation seems at first confined

to the elements of air and water.

 

 

107.

A corollary of the highest importance may be deduced from the foregoing remarks, namely, that the structure of every organic being is related, in the most essential yet often hidden manner, to that of all other organic beings, with which it comes into competition for food or residence, or from which it has to escape, or on which it preys. This is obvious in the structure of the teeth and talons of the tiger; and in that of the legs and claws of the parasite which clings to the hair on the tiger’s body. But in the beautifully plumed seed of the dandelion, and in the flattened and fringed legs of the water-beetle, the relation seems at first confined to the elements of air and water. Yet the advantage of the plumed seeds no doubt stands in the closest relation to the land being already thickly clothed with other plants; so that the seeds may be widely distributed and fall on unoccupied ground. In the water-beetle, the structure of its legs, so well adapted for diving, allows it to compete with other aquatic insects, to hunt for its own prey, and to escape serving as prey to other animals.

 

Un corolario de la mayor importancia puede deducirse de las observaciones precedentes, y es que la estructura de todo ser orgánico está relacionada de modo esencialísimo, aunque frecuentemente oculto, con la de todos los otros seres orgánicos con que entra en competencia por el alimento o residencia, o de los que tiene que escapar, o de los que hace presa. Esto es evidente en la estructura de los dientes y garras del tigre y en la de las patas y garfios del parásito que se adhiere al pelo del cuerpo del tigre. Pero en la simiente, con lindo vilano, del diente de león y en las patas aplastadas y orladas de pelos del ditisco, la relación parece al pronto limitada a los elementos aire y agua. Sin embargo, la ventaja de las simientes con vilano se halla indudablemente en estrechísima relación con el estar la tierra cubierta ya densamente de otras plantas, pues las simientes pueden repartirse más lejos y caer en terreno no ocupado. En el ditisco, la estructura de sus patas, tan bien adaptadas para bucear, le permite competir con otros insectos acuáticos, cazar presas para él y escapar de servir de presa a otros animales.

 

Imagen de Animales completos

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La lucha, será más rigurosa (o no) entre especies del mismo género en el párrafo centésimo sexto de El Origen de las Especies

 

Después de cinco párrafos que, aunque en principio se iban a dedicar a las complejas relaciones entre organismos, en buena medida se dedican a exaltar la importancia de la lucha, comienza una nueva sección, la última de éste capítulo dedicado a la Lucha por la Existencia, que se titula ahora La lucha por la vida es rigurosísima entre individuos y variedades de la misma especie. La lucha es más severa en la misma especie y también en especies del mismo género. Pero,… no siempre. Con su habitual ambigüedad el autor indica:

 

Como las especies de un mismo género tienen por lo común -aunque no, en modo alguno, constantemente- mucha semejanza en costumbres y constitución y siempre en estructura, la lucha, si entran en mutua competencia, será, en general, más rigurosa entre ellas, que entre especies de géneros distintos

 

Si entran en mutua competencia, la lucha será más rigurosa (en general, no siempre). Si no, no. Así concluimos este párrafo sabiamente:

pero probablemente en ningún caso podríamos decir con precisión por qué una especie ha vencido a otra en la gran batalla de la vida.

 

Y lo que es más importante: tampoco sabremos nada acerca de cómo se formaron cada una de las especies.

 

 

 

106.

As the species of the same genus usually have, though by no means invariably, much similarity in habits and constitution, and always in structure, the struggle will generally be more severe between them, if they come into competition with each other, than between the species of distinct genera. We see this in the recent extension over parts of the United States of one species of swallow having caused the decrease of another species. The recent increase of the mistle-thrush in parts of Scotland has caused the decrease of the song-thrush. How frequently we hear of one species of rat taking the place of another species under the most different climates! In Russia the small Asiatic cockroach has everywhere driven before it its great congener. In Australia the imported hive-bee is rapidly exterminating the small, stingless native bee. One species of charlock has been known to supplant another species; and so in other cases. We can dimly see why the competition should be most severe between allied forms, which fill nearly the same place in the economy of nature; but probably in no one case could we precisely say why one species has been victorious over another in the great battle of life.

 

Como las especies de un mismo género tienen por lo común -aunque no, en modo alguno, constantemente- mucha semejanza en costumbres y constitución y siempre en estructura, la lucha, si entran en mutua competencia, será, en general, más rigurosa entre ellas, que entre especies de géneros distintos. Vemos esto en la extensión reciente, por regiones de los Estados Unidos, de una especie de golondrina que ha causado disminución de otra especie. El reciente aumento del zorzal charlo en regiones de Escocia ha causado la disminución del zorzal común. ¡Con qué frecuencia oímos decir de una especie de rata que ha ocupado el lugar de otra especie en climas los más diferentes! En Rusia, la cucaracha pequeña asiática ha ido empujando ante sí por todas partes a su congénere grande. En Australia, la abeja común importada está exterminando rápidamente la abeja indígena, pequeña y sin aguijón. Se ha conocido una especie de mostaza suplantar a otra especie. Podemos entrever por qué tiene que ser severísima la competencia entre formas afines que ocupan exactamente el mismo lugar en la economía de la naturaleza; pero probablemente en ningún caso podríamos decir con precisión por qué una especie ha vencido a otra en la gran batalla de la vida.

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Una pregunta sin responder en el párrafo centésimo quinto de El Origen de las Especies

 

La lucha se encuentra por doquier en la naturaleza. No obstante, entre individuos de la misma especie la lucha será más severa, dice el autor. Puede ser, …….Al menos este es el caso en la especie humana si no estaba equivocado Malthus. También entre variedades de trigo, nos viene a decir el autor en este párrafo. También en los guisantes y en las ovejas, la lucha omnipresente. Pero, un momento,…..¿Cuál de tantos ejemplos describe, o al menos tiene algo que ver con,  la aparición de una nueva especie?

 

105.

The dependency of one organic being on another, as of a parasite on its prey, lies generally between beings remote in the scale of nature. This is likewise sometimes the case with those which may strictly be said to struggle with each other for existence, as in the case of locusts and grass-feeding quadrupeds. But the struggle will almost invariably be most severe between the individuals of the same species, for they frequent the same districts, require the same food, and are exposed to the same dangers. In the case of varieties of the same species, the struggle will generally be almost equally severe, and we sometimes see the contest soon decided: for instance, if several varieties of wheat be sown together, and the mixed seed be resown, some of the varieties which best suit the soil or climate, or are naturally the most fertile, will beat the others and so yield more seed, and will consequently in a few years supplant the other varieties. To keep up a mixed stock of even such extremely close varieties as the variously coloured sweet-peas, they must be each year harvested separately, and the seed then mixed in due proportion, otherwise the weaker kinds will steadily decrease in number and disappear. So again with the varieties of sheep: it has been asserted that certain mountain-varieties will starve out other mountain-varieties, so that they cannot be kept together. The same result has followed from keeping together different varieties of the medicinal leech. It may even be doubted whether the varieties of any of our domestic plants or animals have so exactly the same strength, habits, and constitution, that the original proportions of a mixed stock (crossing being prevented) could be kept up for half-a-dozen generations, if they were allowed to struggle together, in the same manner as beings in a state of nature, and if the seed or young were not annually preserved in due proportion.

 

La dependencia de un ser orgánico respecto de otro, como la de un parásito respecto de su víctima, existe generalmente entre seres distantes en la escala de la naturaleza. En este caso están también a veces los seres de que puede decirse rigurosamente que luchan entre sí por la existencia, como en el caso de las diferentes especies de langosta y los cuadrúpedos herbívoros. Pero la lucha será casi siempre muy severa entre los individuos de la misma especie, pues frecuentan las mismas regiones, necesitan la misma comida y están expuestos a los mismos peligros. En el caso de variedades de la misma especie, la lucha será por lo general igualmente severa, y algunas veces vemos pronto decidida la contienda; por ejemplo: si se siembran juntas diferentes variedades de trigo y la simiente mezclada se siembra de nuevo, algunas de las variedades que mejor se acomoden al suelo y clima, o que sean naturalmente más fértiles, vencerán a las otras, y producirán así más simiente, y, en consecuencia, suplantarán en pocos años a las otras variedades. Para conservar un conjunto mezclado, aun cuando sea de variedades tan próximas como los guisantes de olor de diferentes colores, hay que recoger el fruto separadamente cada año y mezclar entonces las semillas en la proporción debida; de otro modo, las clases más débiles decrecerían en número invariablemente y desaparecerían. Lo mismo ocurre también con las variedades de ovejas; se ha afirmado que ciertas variedades de monte harían morir de hambre a otras variedades de monte, de modo que no se les puede tener juntas. El mismo resultado ha ocurrido por tener juntas diferentes variedades de la sanguijuela medicinal. Hasta puede dudarse si las variedades de alguna de las plantas o animales domésticos tienen tan exactamente las mismas fuerza, costumbres y constitución que pudieran conservarse por media docena de generaciones las proporciones primitivas de un conjunto mezclado -estando evitado el cruzamiento-, si se les permitiese luchar entre sí, del mismo modo que los seres en estado natural, y si las semillas o crías no fuesen conservadas anualmente en la debida proporción.

 

Imagen: Tarasca. Del blog Cuentos de hadas

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Combate, un poema oculto entre los árboles en el párrafo centésimo cuarto de El Origen de las Especies

 

Este párrafo, de haber estado en verso, podría haber ganado, por su alto contenido lírico,  un concurso de poemas.  Veamos:

 

Su título, sin duda: Struggle:

What a struggle must have gone on during long centuries

between the several kinds of trees,

each annually scattering its seeds by the thousand;

what war between insect and insect

between insects, snails, and other animals with birds and beasts of prey

all striving to increase, all feeding on each other,

or on the trees, their seeds and seedlings,

or on the other plants which first clothed the ground

and thus checked the growth of the trees.

 

Throw up a handful of feathers,

and all fall to the ground according to definite laws;

but how simple is the problem

where each shall fall compared to that of the action and reaction

of the innumerable plants and animals which have determined,

in the course of centuries, the proportional numbers and kinds of trees

now growing on the old Indian ruins!

Poema:  Lucha por Charles Darwin. Traducción: Google translate.  Advertencia:  El poema pierde parte de su calidad literaria por la traducción. Se recomienda leerlo en inglés. El contenido científico es, en ambos casos,  dudoso.

¡Qué lucha debe de haberse efectuado durante largos siglos

entre las diferentes especies de árboles

esparciendo cada uno sus semillas por millares!

¡Qué guerra entre insectos e insectos,

entre insectos, caracoles y otros animales

y las aves y mamíferos de presa, esforzándose todos por aumentar,

alimentándose todos unos de otros, o de los árboles,

sus semillas y pimpollos, o de otras plantas que cubrieron antes el suelo

e impidieron así el crecimiento de los árboles!

Échese al aire un puñado de plumas,

y todas caen al suelo, según leyes definidas;

pero ¡qué sencillo es el problema de cómo caerá cada una

comparado con el de la acción y reacción de las innumerables plantas y animales

que han determinado en el transcurso de siglos

los números proporcionales y las clases de árboles

que crecen actualmente en las antiguas ruinas indias!

 

104.

In the case of every species, many different checks, acting at different periods of life, and during different seasons or years, probably come into play; some one check or some few being generally the most potent, but all will concur in determining the average number, or even the existence of the species. In some cases it can be shown that widely-different checks act on the same species in different districts. When we look at the plants and bushes clothing an entangled bank, we are tempted to attribute their proportional numbers and kinds to what we call chance. But how false a view is this! Every one has heard that when an American forest is cut down, a very different vegetation springs up; but it has been observed that ancient Indian ruins in the Southern United States, which must formerly have been cleared of trees, now display the same beautiful diversity and proportion of kinds as in the surrounding virgin forests. What a struggle must have gone on during long centuries between the several kinds of trees, each annually scattering its seeds by the thousand; what war between insect and insect—between insects, snails, and other animals with birds and beasts of prey—all striving to increase, all feeding on each other, or on the trees, their seeds and seedlings, or on the other plants which first clothed the ground and thus checked the growth of the trees. Throw up a handful of feathers, and all fall to the ground according to definite laws; but how simple is the problem where each shall fall compared to that of the action and reaction of the innumerable plants and animals which have determined, in the course of centuries, the proportional numbers and kinds of trees now growing on the old Indian ruins!

 

En cada especie probablemente entran en juego muchos obstáculos diferentes, obrando en diferentes períodos de la vida y durante diferentes estaciones o años, siendo por lo general un obstáculo, o unos pocos, los más poderosos, pero concurriendo todos a determinar el promedio de individuos y aun la existencia de la especie. En algunos casos puede demostrarse que obstáculos muy diferentes actúan sobre la misma especie en diferentes regiones. Cuando contemplamos las plantas y arbustos que cubren una intrincada ladera estamos tentados de atribuir sus clases y número relativo a lo que llamamos casualidad. Pero ¡cuán errónea opinión es ésta! Todo el mundo ha oído que cuando se desmonta un bosque americano surge una vegetación muy diferente; pero se ha observado que las antiguas ruinas de los indios en los Estados Unidos del Sur, que debieron de estar antiguamente desembarazadas de árboles, muestran ahora la misma diversidad y proporción de especies que la selva virgen que los rodea. ¡Qué lucha debe de haberse efectuado durante largos siglos entre las diferentes especies de árboles esparciendo cada uno sus semillas por millares! ¡Qué guerra entre insectos e insectos, entre insectos, caracoles y otros animales y las aves y mamíferos de presa, esforzándose todos por aumentar, alimentándose todos unos de otros, o de los árboles, sus semillas y pimpollos, o de otras plantas que cubrieron antes el suelo e impidieron así el crecimiento de los árboles! Échese al aire un puñado de plumas, y todas caen al suelo, según leyes definidas; pero ¡qué sencillo es el problema de cómo caerá cada una comparado con el de la acción y reacción de las innumerables plantas y animales que han determinado en el transcurso de siglos los números proporcionales y las clases de árboles que crecen actualmente en las antiguas ruinas indias!

 

Imagen de La hora bruja, acompaña al poema titulado Aguantaba sin fuerzas la pelea


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Los abejorros, el trébol rojo y otras complejas relaciones que no guardan ningún parecido con la experiencia en la granja en el párrafo centésimo tercero de El Origen de las Especies

Tan interesantes encuentra el autor estas relaciones entre distintas especies  que parece imposible que sea el mismo quien ha propuesto la variación de los animales de granja como ejemplo para estudiar la evolución. En estado natural los gatos influyen sobre los ratones, los ratones sobre los abejorros, los abejorros sobre el trébol.  La vida en las condiciones de cautividad no tiene nada que ver con la vida en la naturaleza y la importancia dada a la variación en estado doméstico sólo se explica volviendo a leer un fragmento del párrafo anterior:

 

Sin embargo, tan profunda es nuestra ignorancia y tan grande nuestra presunción, que nos maravillamos cuando oímos hablar de la extinción de un ser orgánico, y, como no vemos la causa, invocamos cataclismos para desolar la tierra o inventamos leyes sobre la duración de la vida.


 

 

 

103.

I am tempted to give one more instance showing how plants and animals, remote in the scale of nature, are bound together by a web of complex relations. I shall hereafter have occasion to show that the exotic Lobelia fulgens is never visited in my garden by insects, and consequently, from its peculiar structure, never sets a seed. Nearly all our orchidaceous plants absolutely require the visits of insects to remove their pollen-masses and thus to fertilise them. I find from experiments that humble-bees are almost indispensable to the fertilisation of the heartsease (Viola tricolor), for other bees do not visit this flower. I have also found that the visits of bees are necessary for the fertilisation of some kinds of clover; for instance twenty heads of Dutch clover (Trifolium repens) yielded 2,290 seeds, but twenty other heads, protected from bees, produced not one. Again, 100 heads of red clover (T. pratense) produced 2,700 seeds, but the same number of protected heads produced not a single seed. Humble bees alone visit red clover, as other bees cannot reach the nectar. It has been suggested that moths may fertilise the clovers; but I doubt whether they could do so in the case of the red clover, from their weight not being sufficient to depress the wing petals. Hence we may infer as highly probable that, if the whole genus of humble-bees became extinct or very rare in England, the heartsease and red clover would become very rare, or wholly disappear. The number of humble-bees in any district depends in a great measure upon the number of field-mice, which destroy their combs and nests; and Colonel Newman, who has long attended to the habits of humble-bees, believes that “more than two-thirds of them are thus destroyed all over England.” Now the number of mice is largely dependent, as every one knows, on the number of cats; and Colonel Newman says, “Near villages and small towns I have found the nests of humble-bees more numerous than elsewhere, which I attribute to the number of cats that destroy the mice.” Hence it is quite credible that the presence of a feline animal in large numbers in a district might determine, through the intervention first of mice and then of bees, the frequency of certain flowers in that district!

 

 

Estoy tentado de dar un ejemplo más, que muestre cómo plantas y animales muy distantes en la escala de la naturaleza están unidos entre sí por un tejido de complejas relaciones. Más adelante tendré ocasión de mostrar que la planta exótica Lobelia fulgens nunca es visitada en mi jardín por los insectos, y que, por consiguiente, a causa de su peculiar estructura, jamás produce ni una semilla. Casi todas nuestras plantas orquídeas requieren absolutamente visitas de insectos que trasladen sus masas polínicas y de este modo las fecunden. He averiguado por experimentos que los abejorros son casi indispensables para la fecundación del pensamiento (Viola tricolor), pues otros himenópteros no visitan esta flor. También he encontrado que las visitas de los himenópteros son necesarias para la fecundación de algunas clases de trébol; por ejemplo, 20 cabezas de trébol blanco (Trifolium repens) produjeron 2.290 semillas, pero otras 20 cabezas resguardadas de los himenópteros no produjeron ni una. Además, 100 cabezas de trébol rojo (T. pratense) produjeron 2.700 semillas, pero el mismo número de cabezas resguardadas no produjo ni una sola semilla. Sólo los abejorros visitan el trébol rojo, pues los otros himenópteros no pueden alcanzar al néctar. Se ha indicado que las mariposas pueden fecundar los tréboles; pero dudo cómo podrían hacerlo en el caso del trébol rojo, pues su peso no es suficiente para deprimir los pétalos llamados alas. De aquí podemos deducir como sumamente probable que si todo el género de los abejorros llegase a extinguirse o a ser muy raro en Inglaterra, los pensamientos y el trébol rojo desaparecerían por completo. El número de abejorros en una comarca depende en gran medida del número de ratones de campo, que destruyen sus nidos, y el coronel Newman, que ha prestado mucha atención a la vida de los abejorros, cree que «más de dos terceras partes de ellos son destruídos así en toda Inglaterra». Ahora bien: el número de ratones depende mucho, como todo el mundo sabe, del número de gatos, y el coronel Newman dice: «Junto, a las aldeas y poblaciones pequeñas he encontrado los nidos de abejorros en mayor número que en cualquier otra parte, lo que atribuyo al número de gatos que destruyen a los ratones.» Por consiguiente, es completamente verosímil que la presencia de un felino muy abundante en una comarca pueda determinar, mediante la intervención primero de los ratones y luego de los himenópteros, la frecuencia de determinadas flores en el distrito.

 

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En el párrafo centésimo segundo de El Origen de las Especies informan Félix de Azara y Rengger de una mosca del Paraguay que pone los huevos en el ombligo del ganado

 

Sigue el autor empeñado en hablar de luchas y batallas para explicar las complejas relaciones entre organismos y los cuatro párrafos dedicados a las complejas relaciones están llenos de expresiones de éste tipo:

Batallas tras batallas han de repetirse continuamente con diferente éxito,

Al final del párrafo una confesión que hay que interpretar literalmente:

Nevertheless, so profound is our ignorance, and so high our presumption, that we marvel when we hear of the extinction of an organic being; and as we do not see the cause, we invoke cataclysms to desolate the world, or invent laws on the duration of the forms of life!

Sin embargo, tan profunda es nuestra ignorancia y tan grande nuestra presunción, que nos maravillamos cuando oímos hablar de la extinción de un ser orgánico, y, como no vemos la causa, invocamos cataclismos para desolar la tierra o inventamos leyes sobre la duración de la vida.


 

 

 

102.

Here we see that cattle absolutely determine the existence of the Scotch fir; but in several parts of the world insects determine the existence of cattle. Perhaps Paraguay offers the most curious instance of this; for here neither cattle nor horses nor dogs have ever run wild, though they swarm southward and northward in a feral state; and Azara and Rengger have shown that this is caused by the greater number in Paraguay of a certain fly, which lays its eggs in the navels of these animals when first born. The increase of these flies, numerous as they are, must be habitually checked by some means, probably by other parasitic insects. Hence, if certain insectivorous birds were to decrease in Paraguay, the parasitic insects would probably increase; and this would lessen the number of the navel-frequenting flies—then cattle and horses would become feral, and this would certainly greatly alter (as indeed I have observed in parts of South America) the vegetation: this again would largely affect the insects; and this, as we have just seen in Staffordshire, the insectivorous birds, and so onwards in ever-increasing circles of complexity. Not that under nature the relations will ever be as simple as this. Battle within battle must be continually recurring with varying success; and yet in the long-run the forces are so nicely balanced that the face of nature remains for long periods of time uniform, though assuredly the merest trifle would give the victory to one organic being over another. Nevertheless, so profound is our ignorance, and so high our presumption, that we marvel when we hear of the extinction of an organic being; and as we do not see the cause, we invoke cataclysms to desolate the world, or invent laws on the duration of the forms of life!

 

Vemos aquí que el ganado determina en absoluto la existencia del pino; pero en diferentes regiones del mundo los insectos determinan la existencia del ganado. Quizá el Paraguay ofrece el ejemplo más curioso de esto, pues allí, ni el ganado vacuno, ni los caballos, ni los perros se han hecho nunca cimarrones, a pesar de que al norte y al sur abundan en estado salvaje, y Azara y Rengger han demostrado que esto es debido a ser más numerosa en el Paraguay cierta mosca que pone sus huevos en el ombligo de estos animales cuando acaban de nacer. El aumento de estas moscas, con ser numerosas como lo son, debe de estar habitualmente contenido de varios modos, probablemente por otros insectos parásitos. De aquí que si ciertas aves insectívoras disminuyesen en el Paraguay, los insectos parásitos probablemente aumentarían, y esto haría disminuir el número de las moscas del ombligo; entonces el ganado vacuno y los caballos llegarían a hacerse salvajes, lo cual, sin duda, alteraría mucho la vegetación, como positivamente lo he observado en regiones de América del Sur; esto, además, influiría mucho en los insectos, y esto -como acabamos de ver en Staffordshire- en las aves insectívoras, y así, progresivamente, en círculos de complejidad siempre creciente. No quiero decir que en la naturaleza las relaciones sean siempre tan sencillas como éstas. Batallas tras batallas han de repetirse continuamente con diferente éxito, y, sin embargo, tarde o temprano, las fuerzas quedan tan perfectamente equilibradas, que el aspecto del mundo permanece uniforme durante largos períodos de tiempo, a pesar de que la cosa más insignificante daría la victoria a un ser orgánico sobre otro. Sin embargo, tan profunda es nuestra ignorancia y tan grande nuestra presunción, que nos maravillamos cuando oímos hablar de la extinción de un ser orgánico, y, como no vemos la causa, invocamos cataclismos para desolar la tierra o inventamos leyes sobre la duración de la vida.

 

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Relaciones complejas y visita a un brezal grande y estéril en la hacienda de un pariente en el párrafo centésimo primero de El Origen de las Especies

 

Comienza una nueva sección titulada “Relaciones Complejas de todos los animales y plantas entre sí en la lucha por la supervivencia”. De manera irónica va a tratar el autor de tema tan importante para el Origen de las Especies en tan sólo cuatro párrafos. De manera irónica porque todo el primer capítulo, dedicado a la variación en cautividad está escrito sin tener en consideración que precisamente en cautividad, se altera toda esta complejidad que ahora pretende resumir  en cuatro párrafos.  Metidos en lucha, ya el título indica que en dichas relaciones lo principal es la lucha. Es decir que contrariamente a lo que podríamos esperar, no es la lucha parte de tales relaciones, sino al contrario, toda relación entre plantas y animales, sea de la naturaleza que sea está encaminada a la lucha.

 

 

 

101.

Many cases are on record showing how complex and unexpected are the checks and relations between organic beings, which have to struggle together in the same country. I will give only a single instance, which, though a simple one, interested me. In Staffordshire, on the estate of a relation, where I had ample means of investigation, there was a large and extremely barren heath, which had never been touched by the hand of man; but several hundred acres of exactly the same nature had been enclosed twenty-five years previously and planted with Scotch fir. The change in the native vegetation of the planted part of the heath was most remarkable, more than is generally seen in passing from one quite different soil to another: not only the proportional numbers of the heath-plants were wholly changed, but twelve species of plants (not counting grasses and carices) flourished in the plantations, which could not be found on the heath. The effect on the insects must have been still greater, for six insectivorous birds were very common in the plantations, which were not to be seen on the heath; and the heath was frequented by two or three distinct insectivorous birds. Here we see how potent has been the effect of the introduction of a single tree, nothing whatever else having been done, with the exception of the land having been enclosed, so that cattle could not enter. But how important an element enclosure is, I plainly saw near Farnham, in Surrey. Here there are extensive heaths, with a few clumps of old Scotch firs on the distant hill-tops: within the last ten years large spaces have been enclosed, and self-sown firs are now springing up in multitudes, so close together that all cannot live. When I ascertained that these young trees had not been sown or planted I was so much surprised at their numbers that I went to several points of view, whence I could examine hundreds of acres of the unenclosed heath, and literally I could not see a single Scotch fir, except the old planted clumps. But on looking closely between the stems of the heath, I found a multitude of seedlings and little trees, which had been perpetually browsed down by the cattle. In one square yard, at a point some hundred yards distant from one of the old clumps, I counted thirty-two little trees; and one of them, with twenty-six rings of growth, had, during many years tried to raise its head above the stems of the heath, and had failed. No wonder that, as soon as the land was enclosed, it became thickly clothed with vigorously growing young firs. Yet the heath was so extremely barren and so extensive that no one would ever have imagined that cattle would have so closely and effectually searched it for food.

 

Muchos casos se han registrado que muestran lo complejo e inesperado de los obstáculos y relaciones entre los seres orgánicos que tienen que luchar entre sí en el mismo país. Daré únicamente un solo ejemplo, que, aunque sencillo, me interesó en Staffordshire, en la hacienda de un pariente, donde tenía abundantes medios de investigación. Había un brezal grande y sumamente estéril, que no había sido tocado por la mano del hombre; pero varios acres, exactamente de la misma naturaleza, habían sido cercados veinticinco años antes y plantados de pino silvestre. El cambio en la vegetación espontánea de la parte plantada del brezal era muy notable, más de lo que se ve generalmente, al pasar de un terreno a otro completamente diferente: no sólo el número relativo de las plantas de brezo variaba por completo, sino que doce especies de plantas -sin contar las gramíneas y los carex- que no podían encontrarse en el brezal florecían en las plantaciones. El efecto en los insectos debió haber sido mayor, pues seis aves insectívoras que no se podían encontrar en el brezal eran muy comunes en las plantaciones, y el brezal era frecuentado por dos o tres aves insectívoras distintas. Vemos aquí qué poderoso ha sido el efecto de la introducción de un solo árbol, no habiéndose hecho otra cosa más, excepto el haber cercado la tierra de modo que no pudiese entrar el ganado. Pero cuán importante elemento es el cercado lo vi claramente cerca de Farnham, en Surrey. Hay allí grandes brezales con algunos grupos de viejos pinos silvestres en las apartadas cimas de los cerros; en los últimos diez años han sido cercados grandes espacios, y multitud de pinos sembrados naturalmente están creciendo tan densos, que no pueden vivir todos. Cuando me cercioré de que estos arbolitos no habían sido sembrados ni plantados quedé tan sorprendido, por su número, que fui a situarme en diferentes puntos de vista, desde donde pude observar centenares de acres del brezal no cercado, y no pude, literalmente, ver un solo pino silvestre, excepto los grupos viejos plantados; pero examinando atentamente entre los tallos de los brezos, encontré una multitud de plantitas y arbolitos que habían sido continuamente rozados por el ganado vacuno. En una yarda cuadrada, en un sitio distante unas cien yardas de uno de los grupos viejos de pinos, conté veintidós arbolillos, y uno de ellos, con veintiséis anillos de crecimiento, había durante varios años intentado levantar su copa por encima de los tallos del brezo y no lo había conseguido. No es de extrañar que, tan pronto como la tierra estaba cerrada, se encontrase densamente revestida de jóvenes abetos en crecimiento vigoroso. Sin embargo, el brezal era tan extremadamente árido y extenso por lo que nadie hubiera imaginado que el ganado lo hubiera tan estrechamente y eficazmente buscado para el alimento.

Imagen: Brezal, tomada de Almanaque natural.

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El autor anuncia la pérdida de su simiente en el párrafo centésimo de El Origen de las Especies

 

El autor ve enemigos por todas partes en una muestra de personificación o antropomorfismo que se asemeja un poco a la paranoia:

On the other hand, in many cases, a large stock of individuals of the same species, relatively to the numbers of its enemies, is absolutely necessary for its preservation.

Por el contrario, en muchos casos, una gran cantidad de individuos de la misma especie, en relación con el número de sus enemigos, es absolutamente necesaria para su conservación.

Además, parece indicar que una planta sola no puede existir y que allá donde las condiciones son favorables para que exista una planta, lo son para que exista una multitud, no obstante carece de ejemplos y su razonamiento que, como de costumbre es ambiguo, se torna particularmente confuso al decir:

 

He de añadir que los buenos efectos del cruzamiento y los malos efectos de la unión entre individuos parientes próximos, indudablemente entran en juego en muchos de estos casos; pero no quiero extenderme aquí sobre este asunto.

Admite explicaciones que no explican nada, por ejemplo la siguiente:

This view of the necessity of a large stock of the same species for its preservation, explains, I believe, some singular facts in nature such as that of very rare plants being sometimes extremely abundant, in the few spots where they do exist; and that of some social plants being social, that is abounding in individuals, even on the extreme verge of their range. For in such cases, we may believe, that a plant could exist only where the conditions of its life were so favourable that many could exist together, and thus save the species from utter destruction

Esta opinión de la necesidad de una gran cantidad de individuos de la misma especie para su conservación explica, creo yo, algunos hechos extraños en estado natural, como el de que plantas muy raras sean algunas veces sumamente abundantes en los pocos manchones donde existen, y el de que algunas plantas sociales sean sociales -esto es, abundantes en individuos- aun en el límite extremo de su área de dispersión. Pues en estos casos podemos creer que una planta pudo vivir solamente donde las condiciones de su vida fueron tan favorables que muchas pudieron vivir juntas y salvar de este modo la especie de una destrucción total.

 

 

 

 

100.

On the other hand, in many cases, a large stock of individuals of the same species, relatively to the numbers of its enemies, is absolutely necessary for its preservation. Thus we can easily raise plenty of corn and rape-seed, etc., in our fields, because the seeds are in great excess compared with the number of birds which feed on them; nor can the birds, though having a superabundance of food at this one season, increase in number proportionally to the supply of seed, as their numbers are checked during the winter; but any one who has tried knows how troublesome it is to get seed from a few wheat or other such plants in a garden; I have in this case lost every single seed. This view of the necessity of a large stock of the same species for its preservation, explains, I believe, some singular facts in nature such as that of very rare plants being sometimes extremely abundant, in the few spots where they do exist; and that of some social plants being social, that is abounding in individuals, even on the extreme verge of their range. For in such cases, we may believe, that a plant could exist only where the conditions of its life were so favourable that many could exist together, and thus save the species from utter destruction. I should add that the good effects of intercrossing, and the ill effects of close interbreeding, no doubt come into play in many of these cases; but I will not here enlarge on this subject.

 

Por el contrario, en muchos casos, una gran cantidad de individuos de la misma especie, en relación con el número de sus enemigos, es absolutamente necesaria para su conservación. Así podemos fácilmente obtener en los campos gran cantidad de trigo, de simiente de colza, etc., porque las simientes están en gran exceso en comparación con el número de pájaros que se alimentan de ellas, y no pueden los pájaros, a pesar de tener una superabundancia de comida en esta estación del año, aumentar en número proporcionalmente a la cantidad de simientes, porque su número fue limitado durante el invierno; pero cualquiera que tenga experiencia sabe cuán penoso es llegar a obtener simiente de un poco de trigo o de otras plantas semejantes en un jardín; en este caso yo he perdido todos los granos que sembré solos. Esta opinión de la necesidad de una gran cantidad de individuos de la misma especie para su conservación explica, creo yo, algunos hechos extraños en estado natural, como el de que plantas muy raras sean algunas veces sumamente abundantes en los pocos manchones donde existen, y el de que algunas plantas sociales sean sociales -esto es, abundantes en individuos- aun en el límite extremo de su área de dispersión, pues en estos casos podemos creer que una planta pudo vivir solamente donde las condiciones de su vida fueron tan favorables que muchas pudieron vivir juntas y salvar de este modo la especie de una destrucción total. He de añadir que los buenos efectos del cruzamiento y los malos efectos de la unión entre individuos parientes próximos, indudablemente entran en juego en muchos de estos casos; pero no quiero extenderme aquí sobre este asunto.

 

Imagen: Portada de un libro que dice ser para niños tomada del blog de su autor

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