Archivo de junio 19th, 2012

Errónea atribución de más acciones a un sujeto inexistente en el párrafo centésimo décimo séptimo de El Origen de las Especies

 

El autor no entiende que la selección es acción realizada por un sujeto. Por un sujeto pensante que elige o selecciona mediante su propia voluntad. Precisamente esto es la acción de seleccionar. Nada más. Puede hablar tan metafóricamente como le guste, pero hablar metafóricamente no significa decir lo que le de la gana a uno y mucho menos tener razón. Si se habla metafóricamente no se está exento de decir disparates.

No puede decir el autor que la selección natural esté haciendo escrutinio ninguno puesto que no existe la selección natural. La selección no hace nada. Es el seleccionador quien selecciona. La selección ni rechaza, ni preserva, ni trabaja, ni añade o quita, ni suma ni resta. La selección es una acción y las acciones no actúan.

 

117.

 

It may metaphorically be said that natural selection is daily and hourly scrutinising, throughout the world, the slightest variations; rejecting those that are bad, preserving and adding up all that are good; silently and insensibly working, WHENEVER AND WHEREVER OPPORTUNITY OFFERS, at the improvement of each organic being in relation to its organic and inorganic conditions of life. We see nothing of these slow changes in progress, until the hand of time has marked the long lapse of ages, and then so imperfect is our view into long-past geological ages that we see only that the forms of life are now different from what they formerly were.

 

 

Metafóricamente puede decirse que la selección natural está buscando cada día y cada hora por todo el mundo las más ligeras variaciones; rechazando las que son malas; conservando y sumando todas las que son buenas; trabajando silenciosa e insensiblemente, cuandoquiera y dondequiera que se ofrece la oportunidad, por el perfeccionamiento de cada ser orgánico en relación con sus condiciones orgánicas e inorgánicas de vida. Nada vemos de estos cambios lentos y progresivos hasta que la mano del tiempo ha marcado el transcurso de las edades; y entonces, tan imperfecta es nuestra visión de las remotas edades geológicas, que vemos sólo que las formas orgánicas son ahora diferentes de lo que fueron en otro tiempo.

 

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