Archivo de julio, 2012

Extraños hechos y más extrañas reflexiones en torno a los distintos tipos de polinización en el párrafo centésimo trigésimo octavo de El Origen de las Especies

 

El autor encuentra distintos tipos de polinización. Hay plantas que se auto-polinizan mientras que otras presentan diversos modos de evitar la autopolinización. Su reacción es de extrañeza. Según su estrecha concepción de la naturaleza, habría esperado algo más simple:

 

How strange are these facts! How strange that the pollen and stigmatic surface of the same flower, though placed so close together, as if for the very purpose of self-fertilisation, should be in so many cases mutually useless to each other!

 

 ¡Qué extraños son estos hechos! ¡Qué extraño que él polen y la superficie estigmática de una misma flor, a pesar de estar situados tan cerca, como precisamente con objeto de favorecer la autofecundación, hayan de ser en tantos casos mutuamente inútiles!

 

Pero rápidamente, en la misma línea desaparece la extrañeza y surge, como siempre, fácil la explicación:

 

How simply are these facts explained on the view of an occasional cross with a distinct individual being advantageous or indispensable!

 

¡Qué sencillamente se explican estos hechos en la idea de la ventaja o necesidad de un cruzamiento ocasional  con un individuo diferente

 

El autor muestra así una manera ejemplar de salir de asombro: Utilizar como explicación de los hechos que nos asombran a los propios hechos asombrosos. La extrañeza se convierte así instantáneamente en explicación, la inoperancia en virtud.

 

 

138.

When the stamens of a flower suddenly spring towards the pistil, or slowly move one after the other towards it, the contrivance seems adapted solely to ensure self-fertilisation; and no doubt it is useful for this end: but the agency of insects is often required to cause the stamens to spring forward, as Kolreuter has shown to be the case with the barberry; and in this very genus, which seems to have a special contrivance for self-fertilisation, it is well known that, if closely-allied forms or varieties are planted near each other, it is hardly possible to raise pure seedlings, so largely do they naturally cross. In numerous other cases, far from self-fertilisation being favoured, there are special contrivances which effectually prevent the stigma receiving pollen from its own flower, as I could show from the works of Sprengel and others, as well as from my own observations: for instance, in Lobelia fulgens, there is a really beautiful and elaborate contrivance by which all the infinitely numerous pollen-granules are swept out of the conjoined anthers of each flower, before the stigma of that individual flower is ready to receive them; and as this flower is never visited, at least in my garden, by insects, it never sets a seed, though by placing pollen from one flower on the stigma of another, I raise plenty of seedlings. Another species of Lobelia, which is visited by bees, seeds freely in my garden. In very many other cases, though there is no special mechanical contrivance to prevent the stigma receiving pollen from the same flower, yet, as Sprengel, and more recently Hildebrand and others have shown, and as I can confirm, either the anthers burst before the stigma is ready for fertilisation, or the stigma is ready before the pollen of that flower is ready, so that these so-named dichogamous plants have in fact separated sexes, and must habitually be crossed. So it is with the reciprocally dimorphic and trimorphic plants previously alluded to. How strange are these facts! How strange that the pollen and stigmatic surface of the same flower, though placed so close together, as if for the very purpose of self-fertilisation, should be in so many cases mutually useless to each other! How simply are these facts explained on the view of an occasional cross with a distinct individual being advantageous or indispensable!

 

Cuando los estambres de una flor se lanzan súbitamente hacia el pistilo o se mueven lentamente, uno tras otro, hacia él, el artificio parece adaptado exclusivamente para asegurar la autofecundación, y es indudablemente útil para este fin; pero muchas veces se requiere la acción de los insectos para hacer que los estambres se echen hacia delante, como Kölreuter ha demostrado que ocurre en el agracejo; y en este mismo género, que parece tener una disposición especial para la autofecundación, es bien sabido que si se plantan unas cerca de otras formas o variedades muy próximas, es casi imposible obtener semillas que den plantas puras: tanto se cruzan naturalmente. En otros numerosos casos, lejos de estar favorecida la autofecundación, hay disposiciones especiales que impiden eficazmente que el estigma reciba polen de la misma flor, como podría demostrar por las obras de Sprengel y otros autores, lo mismo que por mis propias observaciones: en Lobelia fulgens, por ejemplo, hay un mecanismo verdaderamente primoroso y acabado, mediante el cual los granos de polen, infinitamente numerosos, son barridos de las anteras reunidas de cada flor antes de que el estigma de ella esté dispuesto para recibirlos; y como esta flor nunca es visitada -por lo menos, en mi jardín- por los insectos, nunca produce semilla alguna, a pesar de que colocando polen de una flor sobre el estigma de otra obtengo multitud de semillas. Otra especie de Lobelia, que es visitada por abejas, produce semillas espontáneamente en mi jardín. En muchísimos otros casos, aun cuando no existe ninguna disposición mecánica para impedir que el estigma reciba polen de la misma flor, sin embargo, como han demostrado Sprengel, y más recientemente Hieldebrand y otros, y como puedo yo confirmar, o bien las anteras estallan antes de que el estigma esté dispuesto para la fecundación, o bien el estigma lo está antes de que lo esté el polen de la flor; de modo que estas plantas, llamadas dicógamas, tienen de hecho sexos separados y necesitan habitualmente cruzarse. Lo mismo ocurre con las plantas recíprocamente dimorfas y trimorfas, a que anteriormente se ha aludido. ¡Qué extraños son estos hechos! ¡Qué extraño que él polen y la superficie estigmática de una misma flor, a pesar de estar situados tan cerca, como precisamente con objeto de favorecer la autofecundación, hayan de ser en tantos casos mutuamente inútiles! ¡Qué sencillamente se explican estos hechos en la idea de la ventaja o necesidad de un cruzamiento ocasional  con un individuo diferente.

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En el párrafo centésimo trigésimo séptimo de El Origen de las Especies se aplica indebidamente la ley general de la naturaleza que fuera expuesta en el párrafo centésimo trigésimo sexto de El Origen de las Especies

 

El autor acostumbra en su obra a llamar ley a cualquier recopilación de hechos. Así, las leyes son algo que puede alterarse con facilidad si los hechos cambian o interpretarse con toda libertad. En éste párrafo vemos que lo que antes fue ley de la naturaleza hoy es creencia o pensamiento que explica algunos hechos. Hemos realizado así un camino completamente circular: Los hechos son la ley que los explica.

La ley decía que ningún individuo se fecunda a sí mismo durante generaciones. Evidentemente, al cambiar de generación, hemos cambiado de individuo.  Pero sutilmente y de manera confusa en éste párrafo sugiere que lo mismo que ocurre con los individuos podría ocurrir con las variedades (o con las especies, ya que el autor no distingue variedades de especies).

La intención del autor no es otra sino crear la confusión y en particular, confundir variedad con especie. No se entiende de otro modo qué pretende el autor al indicar en este párrafo que  si se colocan en la misma planta pólenes de dos especies diferentes, prevalecerá el propio.

 

 

137.

On the belief that this is a law of nature, we can, I think, understand several large classes of facts, such as the following, which on any other view are inexplicable. Every hybridizer knows how unfavourable exposure to wet is to the fertilisation of a flower, yet what a multitude of flowers have their anthers and stigmas fully exposed to the weather! If an occasional cross be indispensable, notwithstanding that the plant’s own anthers and pistil stand so near each other as almost to ensure self-fertilisation, the fullest freedom for the entrance of pollen from another individual will explain the above state of exposure of the organs. Many flowers, on the other hand, have their organs of fructification closely enclosed, as in the great papilionaceous or pea-family; but these almost invariably present beautiful and curious adaptations in relation to the visits of insects. So necessary are the visits of bees to many papilionaceous flowers, that their fertility is greatly diminished if these visits be prevented. Now, it is scarcely possible for insects to fly from flower to flower, and not to carry pollen from one to the other, to the great good of the plant. Insects act like a camel-hair pencil, and it is sufficient, to ensure fertilisation, just to touch with the same brush the anthers of one flower and then the stigma of another; but it must not be supposed that bees would thus produce a multitude of hybrids between distinct species; for if a plant’s own pollen and that from another species are placed on the same stigma, the former is so prepotent that it invariably and completely destroys, as has been shown by Gartner, the influence of the foreign pollen.

 

Creyendo que esto es una ley de la naturaleza, podremos, creo yo, explicar varias clases de hechos muy numerosos, como los siguientes, que son inexplicables desde cualquier otro punto de vista. Todo horticultor que se ocupa de cruzamientos sabe lo desfavorable que es para la fecundación de una flor el que esté expuesta a mojarse, y, sin embargo, ¡qué multitud de flores tienen sus anteras y estigmas completamente expuestos a la intemperie! Pero si es indispensable de vez en cuando algún cruzamiento, aun a pesar de que las anteras y pistilos de la propia planta están tan próximos que casi aseguran la autofecundación o fecundación por sí misma, la completa libertad para la entrada de polen de otros individuos explicará lo que se acaba de decir sobre la exposición de los órganos. Muchas flores, por el contrario, tienen sus órganos de fructificación completamente encerrados, como ocurre en la gran familia de las papilionáceas, o familia de los guisantes; pero estas flores presentan casi siempre bellas y curiosas adaptaciones a las visitas de los insectos. Tan necesarias son las visitas de los himenópteros para muchas flores papilionáceas, que su fecundidad disminuye mucho si se impiden estas visitas. Ahora bien: apenas es posible a los insectos que van de flor en flor dejar de llevar polen de una a otra, con gran beneficio para la planta. Los insectos obran como un pincel de acuarela, y para asegurar la fecundación es suficiente tocar nada más con el mismo pincel las anteras de una flor y luego el estigma de otra; pero no hay que suponer que los himenópteros produzcan de este modo una multitud de híbridos entre distintas especies, pues si se colocan en el mismo estigma el propio polen de una planta y el de otra especie, el primero es tan prepotente, que, invariablemente, destruye por completo la influencia del polen extraño, según ha sido demostrado por Gärtner.

 

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Una ley general de la naturaleza expuesta en el párrafo centésimo trigésimo sexto de El Origen de las Especies somete al lector a un fuerte ejercicio mental

 

Pongan por favor toda su atención en la siguiente ley:

 

it is a general law of nature that no organic being fertilises itself for a perpetuity of generations

Y ahora intenten explicarla en una clase de bachillerato.  Sospecho que se van a encontrar con dificultades. No se preocupen, las superarán al decir el nombre de su autor.

¿Quién podría haber publicado algo así sino un genio? ¿Se trata de Groucho Marx?  No, por ahora se trata de Charles Darwin.

El autor dice haber reunido muchos ejemplos de cruzamientos entre variedades distintas, que resultan en una descendencia vigorosa y fértil, mientras que la cría entre parientes próximos disminuye el vigor y fecundidad.  No indica cuántos de estos ejemplos proceden de su propia familia.

 

136.

In the first place, I have collected so large a body of facts, and made so many experiments, showing, in accordance with the almost universal belief of breeders, that with animals and plants a cross between different varieties, or between individuals of the same variety but of another strain, gives vigour and fertility to the offspring; and on the other hand, that CLOSE interbreeding diminishes vigour and fertility; that these facts alone incline me to believe that it is a general law of nature that no organic being fertilises itself for a perpetuity of generations; but that a cross with another individual is occasionally—perhaps at long intervals of time—indispensable.

 

En primer lugar, he reunido un cúmulo tan grande de casos, y he hecho tantos experimentos que demuestran, de conformidad con la creencia casi universal de los criadores, que en los animales y plantas el cruzamiento entre variedades distintas, o entre individuos de la misma variedad, pero de otra estirpe, da vigor y fecundidad a la descendencia, y, por el contrario, que la cría entre parientes próximos disminuye el vigor y fecundidad, que estos hechos, por sí solos, me inclinan a creer que es una ley general de la naturaleza el que ningún ser orgánico se fecunde a sí mismo durante un número infinito de generaciones, y que, de vez en cuando, quizá con largos de tiempo, es indispensable un cruzamiento con otro individuo.

 

Imagen de Groucho Marx tomada de thnik again. Le acompaña esta frase:

 

My brother thinks he’s a chicken – we don’t talk him out of it because we need the eggs. - Groucho Marx

 

 

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Breve digresión sobre los hermafroditas en el párrafo centésimo trigésimo quinto de El Origen de las Especies

 

 

El párrafo es el primero de la sección dedicada a “El entrecruzamiento de los individuos” (On the intercrossing of individuals). Ya es de notar que en la introducción al capítulo la sección no se llama así sino On the generality of intercrosses between individuals of the same species. El cambio es importante. Alguien debió darse cuenta de que el título en su estado inicial era sencillamente ridículo:

On the generality of intercrosses between individuals of the same species

Puesto que no hay intercrosses entre indivíduos de especies distintas.  Y por eso alguien cambió el título en el encabezamiento de la sección, pero olvidó cambiarlo en el encabezamiento del capítulo, con lo que la sección aparece con dos títulos diferentes, uno ridículo, el otro corto, demasiado escaso.

 

Comienza con una idea dudosa (doubtfully suggested) de Sprengel, Knight and/or Kolreuter, no sabemos muy bien de quién de ellos ni cuándo la expuso (como corresponde justamente tratándose de una idea dudosa). Como en tantas ocasiones, el autor dice tratar el tema someramente y atesorar materiales para una discusión más profunda que tendrá lugar en otra ocasión.

 

135.

I must here introduce a short digression. In the case of animals and plants with separated sexes, it is of course obvious that two individuals must always (with the exception of the curious and not well understood cases of parthenogenesis) unite for each birth; but in the case of hermaphrodites this is far from obvious. Nevertheless there is reason to believe that with all hermaphrodites two individuals, either occasionally or habitually, concur for the reproduction of their kind. This view was long ago doubtfully suggested by Sprengel, Knight and Kolreuter. We shall presently see its importance; but I must here treat the subject with extreme brevity, though I have the materials prepared for an ample discussion. All vertebrate animals, all insects and some other large groups of animals, pair for each birth. Modern research has much diminished the number of supposed hermaphrodites and of real hermaphrodites a large number pair; that is, two individuals regularly unite for reproduction, which is all that concerns us. But still there are many hermaphrodite animals which certainly do not habitually pair, and a vast majority of plants are hermaphrodites. What reason, it may be asked, is there for supposing in these cases that two individuals ever concur in reproduction? As it is impossible here to enter on details, I must trust to some general considerations alone.

 

Intercalaré aquí una breve digresión. En el caso de animales y plantas con sexos separados es, por supuesto, evidente que para criar tienen siempre que unirse dos individuos, excepto en los casos curiosos y no bien conocidos de partenogénesis; pero en los hermafroditas esto dista mucho de ser evidente.  Sin embargo, hay razones para creer que en todos los seres hermafroditas concurren, accidental o habitualmente, dos individuos para la reproducción de su especie. Esta idea fue hace mucho tiempo sugerida, con duda, por Sprengel, Knight y Kölreuter. Ahora veremos su importancia; pero tendré que tratar aquí el asunto con suma brevedad, a pesar de que tengo preparados los materiales para una amplia discusión. Todos los vertebrados, todos los insectos y algunos otros grandes grupos de animales se aparean para cada vez que se reproducen. Las investigaciones modernas han hecho disminuir mucho el número de hermafroditas, y un gran número de los hermafroditas verdaderos se aparean, o sea: dos individuos se unen normalmente para la reproducción, que es lo que nos interesa. Pero, a pesar de esto, hay muchos animales hermafroditas que positivamente no se aparean habitualmente, y una gran mayoría de plantas son hermafroditas. Puede preguntarse ¿qué razón existe para suponer que en aquellos casos concurren siempre dos individuos en la reproducción? 

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El autor se compara con Lyell y descubre el objetivo de su obra en el párrafo centésimo trigésimo cuarto de El Origen de las Especies

 

 

 

 

 

 

 

 

Si Charles Lyell proponía el cambio gradual en Geología, lo cual queda lejos de ser demostrado, ahora el autor propone, no sólo el cambio gradual en Historia Natural, lo cual es un disparate, sino más aún que tal cambio es ni más ni menos que el efecto de una causa denominada Selección Natural. El párrafo no tiene perdón. No obstante, el autor se muestra confiado:

 

so will natural selection banish the belief of the continued creation of new organic beings, or of any great and sudden modification in their structure.

la selección natural desterrará la creencia de la creación continua de nuevos seres orgánicos o de cualquier modificación grande y súbita en su estructura.

Así pues la Selección Natural desterrará la creencia en la creación continua.  Siendo así que la Selección Natural desterrará esa creencia, entonces ¿qué será la selección natural? La respuesta parece obvia: Una creencia. Puesto que sólo una creencia será capaz de desterrar otra creencia. Ya lo dijo el reverendo Hodge de Princeton:

 

It is however neither evolution nor natural selection, which give Darwinism its peculiar
character and importance. It is that Darwin rejects all teleology, or the doctrine of final
causes. He denies design in any of the organisms in the vegetable or animal world. He
teaches that the eye was formed without any purpose of producing an organ of vision.

No es, sin embargo, ni la evolución ni la selección natural, lo que da al darwinismo su peculiar carácter e importancia. Es el hecho de que Darwin rechaza toda teleología, o la doctrina de las causas finales. Niega diseño en cualquiera de los organismos en el mundo vegetal o animal. Él enseña que el ojo se formó sin ningún propósito de producir un órgano de la visión.

134.

I am well aware that this doctrine of natural selection, exemplified in the above imaginary instances, is open to the same objections which were first urged against Sir Charles Lyell’s noble views on “the modern changes of the earth, as illustrative of geology;” but we now seldom hear the agencies which we see still at work, spoken of as trifling and insignificant, when used in explaining the excavation of the deepest valleys or the formation of long lines of inland cliffs. Natural selection acts only by the preservation and accumulation of small inherited modifications, each profitable to the preserved being; and as modern geology has almost banished such views as the excavation of a great valley by a single diluvial wave, so will natural selection banish the belief of the continued creation of new organic beings, or of any great and sudden modification in their structure.

 

 

Bien sé que esta doctrina de la selección natural, de la que son ejemplo los casos imaginarios anteriores, está expuesta a las mismas objeciones que se suscitaron al principio contra las elevadas teorías de sir Charles Lyell acerca de los cambios modernos de la tierra como explicaciones de la geología; pero hoy pocas veces oímos ya hablar de los agentes que vemos todavía en actividad como de causas inútiles o insignificantes, cuando se emplean para explicar la excavación de los valles más profundos o la formación de largas líneas de acantilados en el interior de un país. La selección natural obra solamente mediante la conservación y acumulación de pequeñas modificaciones heredadas, provechosas todas al ser conservado; y así como la geología moderna casi ha desterrado opiniones tales como la excavación de un gran valle por una sola honda diluvial, de igual modo la selección natural desterrará la creencia de la creación continua de nuevos seres orgánicos o de cualquier modificación grande y súbita en su estructura.

 

 

 

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Las abejas pueden cambiar de manera coordinada con las flores en el párrafo centésimo trigésimo tercero de El Origen de las Especies

 

El autor puede entender el cambio y, por lo tanto espera que el lector le acompañe:

 Thus I can understand how a flower and a bee might slowly become, either simultaneously or one after the other, modified and adapted to each other in the most perfect manner, by the continued preservation of all the individuals which presented slight deviations of structure mutually favourable to each other.

Así que puedo entender cómo una flor y una abeja podrían llegar a ser poco a poco, ya sea simultáneamente o uno después del otro, modificados y adaptados el uno al otro de la manera más perfecta, por la preservación permanente de todos los individuos que presentaban ligeras desviaciones de estructura mutuamente favorable el uno al otro.

 

 

I could give many facts showing how anxious bees are to save time: for instance, their habit of cutting holes and sucking the nectar at the bases of certain flowers, which with a very little more trouble they can enter by the mouth

 

Podría citar muchos hechos que demuestran lo codiciosos que son los himenópteros por ahorrar tiempo; por ejemplo: su costumbre de hacer agujeros y chupar el néctar en la base de ciertas flores, en las cuales, con muy poco de molestia más, pueden entrar por la garganta.

I do not know whether this statement is accurate; nor whether another published statement can be trusted, namely, that the Ligurian bee, which is generally considered a mere variety of the common hive-bee, and which freely crosses with it, is able to reach and suck the nectar of the red clover. Thus, in a country where this kind of clover abounded, it might be a great advantage to the hive-bee to have a slightly longer or differently constructed proboscis. On the other hand, as the fertility of this clover absolutely depends on bees visiting the flowers, if humble-bees were to become rare in any country, it might be a great advantage to the plant to have a shorter or more deeply divided corolla, so that the hive-bees should be enabled to suck its flowers. Thus I can understand how a flower and a bee might slowly become, either simultaneously or one after the other, modified and adapted to each other in the most perfect manner, by the continued preservation of all the individuals which presented slight deviations of structure mutually favourable to each other.

Yo no sé si este dato es exacto, ni si puede darse crédito a otro dato publicado, o sea que la abeja de Liguria, que es considerada generalmente como una simple variedad de la abeja común ordinaria, y que espontáneamente se cruza con ella, es capaz de alcanzar y chupar el néctar del trébol rojo. Así, en un país donde abunda esta clase de trébol puede ser una gran ventaja para la abeja común el tener la lengua un poco más larga o diferentemente constituida. Por otra parte, como la fecundidad de este trébol depende absolutamente de las abejas que visitan las flores, si las abejas comunes fuesen raras en cualquier país, podría ser una gran ventaja para la planta el tener una corola más corta o más profundamente dividida, para que las abejas de colmena pudiesen chupar sus flores. Así que puedo entender cómo una flor y una abeja podrían llegar a ser poco a poco, ya sea simultáneamente o uno después del otro, modificados y adaptados el uno al otro de la manera más perfecta, por la preservación permanente de todos los individuos que presentaban ligeras desviaciones de estructura mutuamente favorable el uno al otro.

Párrafo que nos recuerda a los comentarios de Thompson sobre OSMNS:

 

Darwin no presentó en el Origen que las especies se hubiesen originado por la selección natural, sino que simplemente demostró, sobre la base de ciertos hechos y suposiciones, cómo esto podría haber sucedido, y así como él se había convencido a sí mismo, así también fue capaz de convencer a los demás (Thompson. , WR, “Introducción”, en Darwin CR, “El Origen de las Especies Mediante la Selección Natural”, Sexta Edición, 1872, Biblioteca Everyman, JM Dent & Sons: Londres, 1967, reimpresión, p.xi)

133.

Let us now turn to the nectar-feeding insects; we may suppose the plant of which we have been slowly increasing the nectar by continued selection, to be a common plant; and that certain insects depended in main part on its nectar for food. I could give many facts showing how anxious bees are to save time: for instance, their habit of cutting holes and sucking the nectar at the bases of certain flowers, which with a very little more trouble they can enter by the mouth. Bearing such facts in mind, it may be believed that under certain circumstances individual differences in the curvature or length of the proboscis, etc., too slight to be appreciated by us, might profit a bee or other insect, so that certain individuals would be able to obtain their food more quickly than others; and thus the communities to which they belonged would flourish and throw off many swarms inheriting the same peculiarities. The tubes of the corolla of the common red or incarnate clovers (Trifolium pratense and incarnatum) do not on a hasty glance appear to differ in length; yet the hive-bee can easily suck the nectar out of the incarnate clover, but not out of the common red clover, which is visited by humble-bees alone; so that whole fields of the red clover offer in vain an abundant supply of precious nectar to the hive-bee. That this nectar is much liked by the hive-bee is certain; for I have repeatedly seen, but only in the autumn, many hive-bees sucking the flowers through holes bitten in the base of the tube by humble bees. The difference in the length of the corolla in the two kinds of clover, which determines the visits of the hive-bee, must be very trifling; for I have been assured that when red clover has been mown, the flowers of the second crop are somewhat smaller, and that these are visited by many hive-bees. I do not know whether this statement is accurate; nor whether another published statement can be trusted, namely, that the Ligurian bee, which is generally considered a mere variety of the common hive-bee, and which freely crosses with it, is able to reach and suck the nectar of the red clover. Thus, in a country where this kind of clover abounded, it might be a great advantage to the hive-bee to have a slightly longer or differently constructed proboscis. On the other hand, as the fertility of this clover absolutely depends on bees visiting the flowers, if humble-bees were to become rare in any country, it might be a great advantage to the plant to have a shorter or more deeply divided corolla, so that the hive-bees should be enabled to suck its flowers. Thus I can understand how a flower and a bee might slowly become, either simultaneously or one after the other, modified and adapted to each other in the most perfect manner, by the continued preservation of all the individuals which presented slight deviations of structure mutually favourable to each other.

 

Volvamos ahora a los insectos que se alimentan de néctar; podemos suponer que la planta en que hemos hecho aumentar el néctar por selección continuada sea una planta común, y que ciertos insectos dependan principalmente de su néctar para alimentarse. Podría citar muchos hechos que demuestran lo codiciosos que son los himenópteros por ahorrar tiempo; por ejemplo: su costumbre de hacer agujeros y chupar el néctar en la base de ciertas flores, en las cuales, con muy poco de molestia más, pueden entrar por la garganta. Teniendo presentes estos hechos, puede creerse que, en ciertas circunstancias, diferencias individuales en la curvatura o longitud de la lengua, etcétera, demasiado ligeras para ser apreciadas por nosotros, podrían aprovechar a una abeja u otro insecto de modo que ciertos individuos fuesen capaces de obtener su alimento más rápidamente que otros; y así, las comunidades a que ellos perteneciesen prosperarían y darían muchos enjambres que heredarían las mismas cualidades. El tubo de la corola del trébol rojo común y del trébol encarnado (Trifolium pratense y T. incarnatum) no parecen a primera vista diferir en longitud; sin embargo, la abeja común puede fácilmente chupar el néctar del trébol encarnado, pero no el del trébol rojo, que es visitado sólo por los abejorros; de modo que campos enteros de trébol rojo ofrecen en vano una abundante provisión de precioso néctar a la abeja común. Que este néctar gusta mucho a la abeja común es seguro, pues yo he visto repetidas veces -pero sólo en otoño- muchas abejas comunes chupando las flores por los agujeros hechos por los abejorros mordiendo en la base del tubo. La diferencia de la longitud de la corola en las dos especies de trébol, que determina las visitas da la abeja común, tiene que ser muy insignificante, pues se me ha asegurado que cuando el trébol rojo ha sido segado, las flores de la segunda cosecha son algo menores y que éstas son muy visitadas por la abeja común. Yo no sé si este dato es exacto, ni si puede darse crédito a otro dato publicado, o sea que la abeja de Liguria, que es considerada generalmente como una simple variedad de la abeja común ordinaria, y que espontáneamente se cruza con ella, es capaz de alcanzar y chupar el néctar del trébol rojo. Así, en un país donde abunda esta clase de trébol puede ser una gran ventaja para la abeja común el tener la lengua un poco más larga o diferentemente constituida. Por otra parte, como la fecundidad de este trébol depende absolutamente de las abejas que visitan las flores, si las abejas comunes fuesen raras en cualquier país, podría ser una gran ventaja para la planta el tener una corola más corta o más profundamente dividida, para que las abejas de colmena pudiesen chupar sus flores. Así que puedo entender cómo una flor y una abeja podrían llegar a ser poco a poco, ya sea simultáneamente o uno después del otro, modificados y adaptados el uno al otro de la manera más perfecta, por la preservación permanente de todos los individuos que presentaban ligeras desviaciones de estructura mutuamente favorable el uno al otro.

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Enemigos inventados, amigos disfrazados y más juegos de palabras: Un darwinista comenta el libro de otro darwinista que parecía anti-darwinista

Comentario a la Reseña que hizo Agustín Zapata del libro La estructura de la teoría de la evolución.  Gould, Stephen Jay.  Tusquets. Barcelona, 2004. 1426 pág.

 

Confundir evolución con darwinismo es muy frecuente, sobre todo entre los darwinistas que no son pocos. El error es parte del conjunto de errores y confusiones que el darwinismo ha promocionado durante ciento cincuenta años. Una confusión preparada consiste en inventar sus enemigos (los llaman creacionistas) o disfrazarse ellos mismos o a sus amigos de anti-darwinistas. Como Gould.  Esto dice de su libro  Agustín Zapata en su comentario:

 

De hecho son cerca de 1400 páginas y 2,5 kg de peso, en los que tras una pequeña introducción de 112 páginas, dedica 6 capítulos a la historia de las ideas de la evolución que le preocupan seguidos de otros cinco en los que argumenta a favor de una expansión del darwinismo.

 

Expansión del darwinismo. Puede ser, pero no lo parecería al leer lo siguiente:

 

La piedra angular del pensamiento de Gould es la teoría de los equilibrios interrumpidos (o puntuados según la traducción que comentamos). En 1972, junto con el también paleontólogo Eldredge, propuso esta teoría que cuestiona la validez del neodarwinismo en el sentido de que los procesos macroevolutivos, esto es, la aparición de grandes grupos taxonómicos por encima del nivel de especie, son distintos de los microevolutivos que se refieren a los cambios, algunos de ellos adaptativos, que ocurren dentro de las poblaciones que constituyen una especie.

 

O sea que estando a favor de una expansión del darwinismo Gould cuestiona la validez del neodarwinismo. Parece difícil pero también puede ser. Todo puede ser si al poder conviene. Ambigüedad, doblepensar, que no es otra cosa La Selección Natural y por tanto el Darwinismo. En todo caso la paternidad de los equilibrios puntuados no pertenece a Gould ni a Eldridge sino a Pierre Trémaux, contemporáneo de Darwin. Pero sigamos leyendo…..

 

de forma que muchos se preguntarán cada cierto número de páginas: pero ¿cuál es exactamente la tesis de Gould?.

 

Claro, algunos se lo preguntarán. Otros ya lo sabemos: para expandir el darwinismo que, como bien indica Zapata es el objetivo de Gould, deberá mantener y alimentar la ambigüedad, única base y fundamento del darwinismo. Veamos pues el párrafo final:

 

En definitiva, un compendio académico de lo que el autor, un evolucionista de una capacidad excepcional, considera su obra científica fundamental, tan interesado en contribuir a la teoría de la evolución como en difundirla y defenderla. Aunque paradójicamente no hay documento de la literatura creacionista que no cite a Gould como el “eminente biólogo que ha cuestionado la teoría de la evolución y demostrado la aparición súbita de las especies” (cosa que le ponía furioso), participó en el juicio de Arkansas sobre la enseñanza de la teoría de la Evolución en las escuelas. Tan interesado por las ideas biológicas como por la historia de las mismas y por combatir su utilización espuria a favor del determinismo biológico y del racismo, Gould, aunque no haya conseguido su objetivo de sustituir el paradigma neodarwinista, si ha contribuido a que éste sea hoy mucho más pluralista.

 

¿Defenderla? Dice usted ¿De qué o de quién hay que defender ahora a las teorías científicas? ¿De posibles críticas que vengan a dar con ellas al traste?, ¿Literatura creacionista, dice? ¿Qué es eso? ¿Podría dar algún ejemplo? ¿ Es literatura creacionista La Biblia?

 

¿Sigue en este párrafo el señor Zapata comentando el libro de Gould?  No se sabe. ¿Lo ha leído entero? Tal vez. Al menos hasta aquí ha quedado clara una cosa que en su comentario se preguntaba Zapata: ¿Cuál es exactamente la tesis de Gould? Pues bien, más que la tesis de Gould, su objetivo principal es el siguiente:

 

Mantener viva la llama del darwinismo o sea la ambigüedad. Para eso nada mejor que defender la existencia de una literatura creacionista, enemigo a vencer, sin dar referencia alguna. Ahora otra pregunta final:

 

¿Qué pretende Zapata?

 

Lo mismo que Gould. Mantener viva la llama del darwinismo o sea la ambigüedad. Para eso nada mejor que defender la existencia de una literatura creacionista, enemigo a vencer. ¿Les suena?

 

 

 

 

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De flor en flor: descubrimiento de la polinización por insectos y un razonamiento algo viciado en el párrafo centésimo trigésimo segundo de El Origen de las Especies

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algo confuso al explicar el sexo de las plantas, dice el autor al comenzar este párrafo:

 

When our plant, by the above process long continued, had been rendered highly attractive to insects, they would, unintentionally on their part, regularly carry pollen from flower to flower; and that they do this effectually I could easily show by many striking facts.

 

Cuando nuestra planta, mediante el proceso anterior, continuado por mucho tiempo, se hubiese vuelto -sin intención de su parte- sumamente atractiva para los insectos, llevarían éstos regularmente el polen de flor en flor; y que esto hacen positivamente, podría demostrarlo fácilmente por muchos hechos sorprendentes.

 

O sea que parece admitir que los insectos van de flor en flor como consecuencia de los hipotéticos mecanismos que ha ideado atrevidamente en el párrafo anterior.

 

 

132.

When our plant, by the above process long continued, had been rendered highly attractive to insects, they would, unintentionally on their part, regularly carry pollen from flower to flower; and that they do this effectually I could easily show by many striking facts. I will give only one, as likewise illustrating one step in the separation of the sexes of plants. Some holly-trees bear only male flowers, which have four stamens producing a rather small quantity of pollen, and a rudimentary pistil; other holly-trees bear only female flowers; these have a full-sized pistil, and four stamens with shrivelled anthers, in which not a grain of pollen can be detected. Having found a female tree exactly sixty yards from a male tree, I put the stigmas of twenty flowers, taken from different branches, under the microscope, and on all, without exception, there were a few pollen-grains, and on some a profusion. As the wind had set for several days from the female to the male tree, the pollen could not thus have been carried. The weather had been cold and boisterous and therefore not favourable to bees, nevertheless every female flower which I examined had been effectually fertilised by the bees, which had flown from tree to tree in search of nectar. But to return to our imaginary case; as soon as the plant had been rendered so highly attractive to insects that pollen was regularly carried from flower to flower, another process might commence. No naturalist doubts the advantage of what has been called the “physiological division of labour;” hence we may believe that it would be advantageous to a plant to produce stamens alone in one flower or on one whole plant, and pistils alone in another flower or on another plant. In plants under culture and placed under new conditions of life, sometimes the male organs and sometimes the female organs become more or less impotent; now if we suppose this to occur in ever so slight a degree under nature, then, as pollen is already carried regularly from flower to flower, and as a more complete separation of the sexes of our plant would be advantageous on the principle of the division of labour, individuals with this tendency more and more increased, would be continually favoured or selected, until at last a complete separation of the sexes might be effected. It would take up too much space to show the various steps, through dimorphism and other means, by which the separation of the sexes in plants of various kinds is apparently now in progress; but I may add that some of the species of holly in North America are, according to Asa Gray, in an exactly intermediate condition, or, as he expresses it, are more or less dioeciously polygamous.

 

Cuando nuestra planta, mediante el proceso anterior, continuado por mucho tiempo, se hubiese vuelto -sin intención de su parte- sumamente atractiva para los insectos, llevarían éstos regularmente el polen de flor en flor; y que esto hacen positivamente, podría demostrarlo fácilmente por muchos hechos sorprendentes. Daré sólo uno que sirve además de ejemplo de un paso en la separación de los sexos de las plantas. Unos acebos llevan solamente flores masculinas que tienen cuatro estambres, que producen una cantidad algo pequeña de polen, y un pistilo rudimentario; otros acebos llevan sólo flores femeninas; éstas tienen un pistilo completamente desarrollado y cuatro estambres con anteras arrugadas, en las cuales no se puede encontrar ni un grano de polen. Habiendo hallado un acebo hembra exactamente a sesenta yardas de un acebo macho, puse al microscopio los estigmas de veinte flores, tomadas de diferentes ramas, y en todas, sin excepción, había unos cuantos granos de polen, y en algunos una profusión. Como el viento había soplado durante varios días del acebo hembra al acebo macho, el polen no pudo ser llevado por este medio. El tiempo había sido frío y borrascoso, y, por consiguiente, desfavorable a las abejas, y, sin embargo, todas las flores femeninas que examiné habían sido positivamente fecundadas por las abejas que habían volado de un acebo a otro en busca de néctar. Pero, volviendo a nuestro caso imaginario, tan pronto como la planta se hubiese vuelto tan atractiva para los insectos que el polen fuese llevado regularmente de flor en flor, pudo comenzar otro proceso. Ningún naturalista duda de lo que se ha llamado división fisiológica del trabajo; por consiguiente, podemos creer que sería ventajoso para una planta el producir estambres solos en una flor o en toda una planta, y pistilos solos en otra flor o en otra planta. En plantas cultivadas o colocadas en nuevas condiciones de vida, los órganos masculinos, unas veces, y los femeninos otras, se vuelven más o menos importantes; ahora bien: si suponemos que esto ocurre, aunque sea en grado pequeñísimo, en la naturaleza, entonces, como el polen es llevado ya regularmente de flor en flor, y como una separación completa de los sexos de nuestra planta sería ventajosa por el principio de la división del trabajo, los individuos con esta tendencia, aumentando cada vez más, serían continuamente favorecidos o seleccionados, hasta que al fin pudiese quedar efectuada una separación completa de los sexos. Llevaría demasiado espacio mostrar las diferentes etapas, a través de dimorfismo y otros medios, mediante las cuales está ahora  en marcha la separación de los sexos en las plantas de varias clases, pero añado puede que algunas de las especies de acebo en el norte de Estados Unidos son, de acuerdo con Asa Gray, en un estado exactamente intermedio o, como él lo expresa, son más o menos dioicamente polígamos.

 

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Más ejemplos imaginarios atañen a cambios poblacionales en el párrafo centésimo trigésimo primero de El Origen de las Especies

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los ejemplos que sigue dando el autor en este párrafo tienen dos inconvenientes serios: En primer lugar son imaginarios. Están basados en suposiciones. En segundo lugar, conciernen a cambios poblacionales. Es decir darían lugar a variedades locales  y no a la aparición de especies nuevas. Un problema, el segundo, permanente en el discurso darwinista, incapaz de distinguir cambios poblacionales de transformación de especies.

 

131.

It may be worth while to give another and more complex illustration of the action of natural selection. Certain plants excrete sweet juice, apparently for the sake of eliminating something injurious from the sap: this is effected, for instance, by glands at the base of the stipules in some Leguminosae, and at the backs of the leaves of the common laurel. This juice, though small in quantity, is greedily sought by insects; but their visits do not in any way benefit the plant. Now, let us suppose that the juice or nectar was excreted from the inside of the flowers of a certain number of plants of any species. Insects in seeking the nectar would get dusted with pollen, and would often transport it from one flower to another. The flowers of two distinct individuals of the same species would thus get crossed; and the act of crossing, as can be fully proved, gives rise to vigorous seedlings, which consequently would have the best chance of flourishing and surviving. The plants which produced flowers with the largest glands or nectaries, excreting most nectar, would oftenest be visited by insects, and would oftenest be crossed; and so in the long-run would gain the upper hand and form a local variety. The flowers, also, which had their stamens and pistils placed, in relation to the size and habits of the particular insect which visited them, so as to favour in any degree the transportal of the pollen, would likewise be favoured. We might have taken the case of insects visiting flowers for the sake of collecting pollen instead of nectar; and as pollen is formed for the sole purpose of fertilisation, its destruction appears to be a simple loss to the plant; yet if a little pollen were carried, at first occasionally and then habitually, by the pollen-devouring insects from flower to flower, and a cross thus effected, although nine-tenths of the pollen were destroyed it might still be a great gain to the plant to be thus robbed; and the individuals which produced more and more pollen, and had larger anthers, would be selected.

 

Valdría la pena de dar otro ejemplo más complejo de la acción de la selección natural. Ciertas plantas segregan un jugo dulce, al parecer, con objeto de eliminar algo nocivo de su savia; esto se efectúa, por ejemplo, por glándulas de la base de las estípulas de algunas leguminosas y del envés de las hojas del laurel común. Este jugo, aunque poco en cantidad, es codiciosamente buscado por insectos; pero sus visitas no benefician en modo alguno a la planta. Ahora bien: supongamos que el jugo o néctar fue segregado por el interior de las flores de un cierto número de plantas de una especie; los insectos, al buscar el néctar, quedarían empolvados de polen, y con frecuencia lo transportarían de una flor a otra; las flores de dos individuos distintos de la misma especie quedarían así cruzadas, y el hecho del cruzamiento, como puede probarse plenamente, origina plantas vigorosas, que, por consiguiente, tendrán las mayores probabilidades de florecer y sobrevivir. Las plantas que produjesen flores con las glándulas y nectarios mayores y que segregasen más néctar serían las visitadas con mayor frecuencia por insectos y las más frecuentemente cruzadas; y, de este modo, a la larga, adquirirían ventaja y formarían una variedad local. Del mismo modo, las flores que, en relación con el tamaño y costumbres del insecto determinado que las visitase, tuviesen sus estambres y pistilos colocados de modo que facilitase en cierto grado el transporte del polen, serían también favorecidas. Pudimos haber tomado el caso de insectos que visitan flores con objeto de recoger el polen, en vez de néctar; y, como el polen está formado con el único fin de la fecundación, su destrucción parece ser una simple pérdida para la planta; sin embargo, el que un poco de polen fuese llevado de una flor a otra, primero accidentalmente y luego habitualmente, por los insectos comedores de polen, efectuándose de este modo un cruzamiento, aun cuando nueve décimas partes del polen fuesen destruidas, podría ser todavía un gran beneficio para la planta el ser robada de este modo, y los individuos que produjesen más y más polen y tuviesen mayores anteras serían seleccionados.

 

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No llega el momento de formar nuevas especies en el párrafo centésimo trigésimo de El Origen de las Especies

 

 

 

 

 

 

 

 

Si la explicación atañe a cambios en las poblaciones, entonces estos  no resultan en cambios de especie.  Resulta que el autor ha equivocado el título de su obra. En lugar de sobre el Origen de las Especies por medio de la Selección Natural debería llamarse sobre las Variación en las Poblaciones por medio de la Selección Natural, ya que es a esto a lo que se refiere en sus ejemplos. Según indica en éste párrafo la lucha por la vida atañe a las variedades, pero también podría aplicarse a los individuos o a las poblaciones. ¿Podríamos entonces darla como causa de la formación de una especie?

 

 

130.

To the effects of intercrossing in eliminating variations of all kinds, I shall have to recur; but it may be here remarked that most animals and plants keep to their proper homes, and do not needlessly wander about; we see this even with migratory birds, which almost always return to the same spot. Consequently each newly-formed variety would generally be at first local, as seems to be the common rule with varieties in a state of nature; so that similarly modified individuals would soon exist in a small body together, and would often breed together. If the new variety were successful in its battle for life, it would slowly spread from a central district, competing with and conquering the unchanged individuals on the margins of an ever-increasing circle.

 

He de insistir sobre los efectos del cruzamiento en la eliminación de variaciones de todas clases; pero puede hacerse observar aquí que la mayor parte de los animales y plantas se mantienen en sus propios países y no van de un país a otro innecesariamente; vemos esto hasta en las aves migratorias, que casi siempre vuelven al mismo sitio. Por consiguiente, toda variedad recién formada tendría que ser generalmente local al principio, como parece ser la regla ordinaria en las variedades en estado natural; de manera que pronto existirían reunidos en un pequeño grupo individuos modificados de un modo semejante, y con frecuencia criarían juntos. Si la nueva variedad era afortunada en su lucha por la vida, lentamente se propagaría desde una región central, compitiendo con los individuos no modificados y venciéndolos en los bordes de un círculo siempre creciente.

 

 

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