Archivo de julio 13th, 2012

Algo inexplicable ocurre en el párrafo centésimo vigésimo noveno de El Origen de las Especies

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dice el autor:

si el individuo que varía no transmitió positivamente a sus descendientes el carácter recién adquirido, indudablemente les transmitiría -mientras las condiciones existentes permaneciesen iguales- una tendencia aún más enérgica a variar del mismo modo.

 

O sea que a juicio del autor, no sólo se transmiten los caracteres sino la tendencia inherente en el individuo para obtener tales caracteres. Curioso. El problema será demostrarlo y puesto que no se ha demostrado, la afirmación permanecerá dudosa a falta de toda evidencia experimental o prueba. Por otra parte, también contraria a la hipótesis de supervivencia del más apto puesto que quien no tiene el carácter y sólo tiene su tendencia a adquirirlo no puede ser todavía más apto. Pero admitiendo juegos verbales en la ciencia, en lugar de observaciones adecuadas y experimentos pertinentes, uno puede llegar muy lejos si cuenta con el debido apoyo.

 

El párrafo contiene uno de los escasos ejemplos en que se trata de la aparición de una nueva especie: Uria lacrymans. Sí, un ejemplo más de supervivencia del más apto.  La supervivencia del más apto está por doquier y no sirve como teoría para explicar la formación de una especie.

 

 

129.

 

It should not, however, be overlooked that certain rather strongly marked variations, which no one would rank as mere individual differences, frequently recur owing to a similar organisation being similarly acted on—of which fact numerous instances could be given with our domestic productions. In such cases, if the varying individual did not actually transmit to its offspring its newly-acquired character, it would undoubtedly transmit to them, as long as the existing conditions remained the same, a still stronger tendency to vary in the same manner. There can also be little doubt that the tendency to vary in the same manner has often been so strong that all the individuals of the same species have been similarly modified without the aid of any form of selection. Or only a third, fifth, or tenth part of the individuals may have been thus affected, of which fact several instances could be given. Thus Graba estimates that about one-fifth of the guillemots in the Faroe Islands consist of a variety so well marked, that it was formerly ranked as a distinct species under the name of Uria lacrymans. In cases of this kind, if the variation were of a beneficial nature, the original form would soon be supplanted by the modified form, through the survival of the fittest.

 

Sin embargo, no habría que dejar pasar inadvertido que ciertas variaciones bastante marcadas, que nadie clasificaría como simples diferencias individuales, se repiten con frecuencia debido a que organismos semejantes experimentan influencias semejantes, hecho del que podrían citarse numerosos ejemplos en nuestras producciones domésticas. En tales casos, si el individuo que varía no transmitió positivamente a sus descendientes el carácter recién adquirido, indudablemente les transmitiría -mientras las condiciones existentes permaneciesen iguales- una tendencia aún más enérgica a variar del mismo modo. También apenas puede caber duda de que la tendencia a variar del mismo modo ha sido a veces tan enérgica, que se han modificado de un modo semejante, sin ayuda de ninguna forma de selección, todos los individuos de la misma especie, o puede haber sido modificada así sólo una tercera parte o una décima parte de los individuos; hecho del que podrían citarse diferentes ejemplos. Así, Graba calcula que una quinta parte aproximadamente de los aranes de las islas Feroé son de una variedad tan señalada, que antes era clasificada como una especie distinta, con el nombre de Uria lacrymans. En casos de esta clase, si la variación fuese de naturaleza ventajosa, la forma primitiva sería pronto suplantada por la forma modificada, a causa de la supervivencia de los más adecuados.

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