Breve digresión sobre los hermafroditas en el párrafo centésimo trigésimo quinto de El Origen de las Especies

 

 

El párrafo es el primero de la sección dedicada a “El entrecruzamiento de los individuos” (On the intercrossing of individuals). Ya es de notar que en la introducción al capítulo la sección no se llama así sino On the generality of intercrosses between individuals of the same species. El cambio es importante. Alguien debió darse cuenta de que el título en su estado inicial era sencillamente ridículo:

On the generality of intercrosses between individuals of the same species

Puesto que no hay intercrosses entre indivíduos de especies distintas.  Y por eso alguien cambió el título en el encabezamiento de la sección, pero olvidó cambiarlo en el encabezamiento del capítulo, con lo que la sección aparece con dos títulos diferentes, uno ridículo, el otro corto, demasiado escaso.

 

Comienza con una idea dudosa (doubtfully suggested) de Sprengel, Knight and/or Kolreuter, no sabemos muy bien de quién de ellos ni cuándo la expuso (como corresponde justamente tratándose de una idea dudosa). Como en tantas ocasiones, el autor dice tratar el tema someramente y atesorar materiales para una discusión más profunda que tendrá lugar en otra ocasión.

 

135.

I must here introduce a short digression. In the case of animals and plants with separated sexes, it is of course obvious that two individuals must always (with the exception of the curious and not well understood cases of parthenogenesis) unite for each birth; but in the case of hermaphrodites this is far from obvious. Nevertheless there is reason to believe that with all hermaphrodites two individuals, either occasionally or habitually, concur for the reproduction of their kind. This view was long ago doubtfully suggested by Sprengel, Knight and Kolreuter. We shall presently see its importance; but I must here treat the subject with extreme brevity, though I have the materials prepared for an ample discussion. All vertebrate animals, all insects and some other large groups of animals, pair for each birth. Modern research has much diminished the number of supposed hermaphrodites and of real hermaphrodites a large number pair; that is, two individuals regularly unite for reproduction, which is all that concerns us. But still there are many hermaphrodite animals which certainly do not habitually pair, and a vast majority of plants are hermaphrodites. What reason, it may be asked, is there for supposing in these cases that two individuals ever concur in reproduction? As it is impossible here to enter on details, I must trust to some general considerations alone.

 

Intercalaré aquí una breve digresión. En el caso de animales y plantas con sexos separados es, por supuesto, evidente que para criar tienen siempre que unirse dos individuos, excepto en los casos curiosos y no bien conocidos de partenogénesis; pero en los hermafroditas esto dista mucho de ser evidente.  Sin embargo, hay razones para creer que en todos los seres hermafroditas concurren, accidental o habitualmente, dos individuos para la reproducción de su especie. Esta idea fue hace mucho tiempo sugerida, con duda, por Sprengel, Knight y Kölreuter. Ahora veremos su importancia; pero tendré que tratar aquí el asunto con suma brevedad, a pesar de que tengo preparados los materiales para una amplia discusión. Todos los vertebrados, todos los insectos y algunos otros grandes grupos de animales se aparean para cada vez que se reproducen. Las investigaciones modernas han hecho disminuir mucho el número de hermafroditas, y un gran número de los hermafroditas verdaderos se aparean, o sea: dos individuos se unen normalmente para la reproducción, que es lo que nos interesa. Pero, a pesar de esto, hay muchos animales hermafroditas que positivamente no se aparean habitualmente, y una gran mayoría de plantas son hermafroditas. Puede preguntarse ¿qué razón existe para suponer que en aquellos casos concurren siempre dos individuos en la reproducción? 

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