Archivo de agosto 28th, 2012

Se repiten las perogrulladas del capítulo tercero: Abundante competición y lucha hasta una peste mortal en el párrafo centésimo quincuagésimo octavo de El Origen de las Especies

El autor viene ahora a repetir también lo indicado en el tercer capítulo. Al resultado de  lo que allí llamaba lucha por la existencia aquí ha venido a llamar selección natural, supervivencia del más apto. Cree él que las especies nuevas se forman por selección natural luego todos sus lectores han de creer lo mismo.

 

 

158.

From these several considerations I think it inevitably follows, that as new species in the course of time are formed through natural selection, others will become rarer and rarer, and finally extinct. The forms which stand in closest competition with those undergoing modification and improvement, will naturally suffer most. And we have seen in the chapter on the Struggle for Existence that it is the most closely-allied forms,—varieties of the same species, and species of the same genus or related genera,—which, from having nearly the same structure, constitution and habits, generally come into the severest competition with each other. Consequently, each new variety or species, during the progress of its formation, will generally press hardest on its nearest kindred, and tend to exterminate them. We see the same process of extermination among our domesticated productions, through the selection of improved forms by man. Many curious instances could be given showing how quickly new breeds of cattle, sheep and other animals, and varieties of flowers, take the place of older and inferior kinds. In Yorkshire, it is historically known that the ancient black cattle were displaced by the long-horns, and that these “were swept away by the short-horns” (I quote the words of an agricultural writer) “as if by some murderous pestilence.”

 

De estas diferentes consideraciones creo que se sigue inevitablemente que, a medida que en el transcurso del tiempo se forman por selección natural especies nuevas, otras se irán haciendo más y más raras, y, por último, se extinguirán. Las formas que están en competencia más inmediata con las que experimentan modificación y perfeccionamiento sufrirán, naturalmente, más; y hemos visto en el capítulo sobre la lucha por la existencia que las formas más afines -variedades de la misma especie y especies del mismo género o de géneros próximos- son las que, por tener casi la misma estructura, constitución y costumbres, entran generalmente en la competencia mutua más rigurosa. En consecuencia, cada nueva variedad o especie, durante su proceso de formación, luchará con la mayor dureza con sus parientes más próximos y tenderá a exterminarlos. Vemos ese mismo proceso de exterminio en nuestras producciones domésticas por la selección de formas perfeccionadas hecha por el hombre. Podrían citarse muchos ejemplos curiosos que muestran la rapidez con que nuevas castas de ganado vacuno, ovejas y otros animales y nuevas variedades de flores reemplazan a las antiguas e inferiores. Se sabe históricamente que en Yorkshire el antiguo ganado vacuno negro fue desalojado por el long-horn, y éste fue «barrido por el short-horn» -cito las palabras textuales de un agrónomo- «como por una peste mortal».

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