Archivo de octubre 23rd, 2012

¿A dónde conduce la Selección Natural? Resumiendo sus maravillas y otros disparates en el párrafo centésimo nonagésimo sexto de El Origen de las Especies

Ya casi hemos acabado de leer el capítulo cuarto dedicado precisamente a la Selección Natural. Ya deberíamos saber qué es la Selección Natural y ser capaces de responder algunas preguntas. Por ejemplo: ¿A dónde conduce la Selección Natural? podríamos preguntar a cualquier escasísimo y rarísimo lector que atentamente haya entregado parte de su valioso tiempo para leer hasta este punto. La respuesta variaría en función del lector. Si el lector fuese honesto sería:

A todo y a ninguna parte, porque según hemos visto la selección natural puede ser cualquier cosa que le interese al autor.

 

Si el lector, en vez de honesto fuese una especie de alumno aventajado de estos que siempre buscan dar la razón al profesor podría responder:

 

A la formación de nuevas especies. Sin duda.

 

Pero ni lo uno ni lo otro. Quién haya leído con atención hasta este punto, según el autor, debería responder a tal pregunta de esta curiosa manera:

 

La selección natural, como se acaba de hacer observar, conduce a la divergencia de caracteres y a mucha extinción de las formas orgánicas menos perfeccionadas y de las intermedias.

 

Esto es: a la divergencia de caracteres. No se ve muy bien cómo y también a la extinción de las formas orgánicas menos perfeccionadas. Pero no sólo a las menos perfeccionadas. También a las intermedias. ¿Cómo explicará esto la formación de una especie? Nos quedamos sin saberlo a falta de la lectura de un último párrafo de este capítulo.

¿E xplicará el autor cómo se forma una especie en el párrafo que nos queda por leer? o por el contrario,….¿ nos brindará otro ejemplo de lo que puede llegar a ser juntar palabras sin decir nada,   la escritura inútil, la escritura soporífera al servicio del poder? Pronto lo veremos………………..

 

 

 

196.

We have seen that it is the common, the widely diffused, and widely ranging species, belonging to the larger genera within each class, which vary most; and these tend to transmit to their modified offspring that superiority which now makes them dominant in their own countries. Natural selection, as has just been remarked, leads to divergence of character and to much extinction of the less improved and intermediate forms of life. On these principles, the nature of the affinities, and the generally well defined distinctions between the innumerable organic beings in each class throughout the world, may be explained. It is a truly wonderful fact—the wonder of which we are apt to overlook from familiarity—that all animals and all plants throughout all time and space should be related to each other in groups, subordinate to groups, in the manner which we everywhere behold—namely, varieties of the same species most closely related, species of the same genus less closely and unequally related, forming sections and sub-genera, species of distinct genera much less closely related, and genera related in different degrees, forming sub-families, families, orders, sub-classes, and classes. The several subordinate groups in any class cannot be ranked in a single file, but seem clustered round points, and these round other points, and so on in almost endless cycles. If species had been independently created, no explanation would have been possible of this kind of classification; but it is explained through inheritance and the complex action of natural selection, entailing extinction and divergence of character, as we have seen illustrated in the diagram.

 

Hemos visto que las especies comunes, muy difundidas, que ocupan grandes extensiones y que pertenecen a los géneros mayores dentro de cada clase, son precisamente las que más varían, y éstas tienden a transmitir a su modificada descendencia aquella superioridad que las hace ahora predominantes en su propio país. La selección natural, como se acaba de hacer observar, conduce a la divergencia de caracteres y a mucha extinción de las formas orgánicas menos perfeccionadas y de las intermedias. Según estos principios, puede explicarse la naturaleza de las afinidades y de las diferencias, generalmente bien definidas, que existen entre los innumerables seres orgánicos de cada clase en todo el mundo. Es un hecho verdaderamente maravilloso -lo maravilloso del cual propendemos a dejar pasar inadvertido por estar familiarizados con él- que todos los animales y todas las plantas, en todo tiempo y lugar, estén relacionados entre sí en grupos subordinados a otros grupos, del modo que observamos en todas partes, o sea: las variedades de una misma especie, muy estrechamente relacionadas entre sí; las especies del mismo género, menos relacionadas y de modo desigual, formando secciones o subgéneros; las especies de géneros distintos, mucho menos relacionadas; y los géneros, relacionados en grados diferentes, formando subfamilias, familias, órdenes, subclases y clases. Los diferentes grupos subordinados no pueden ser ordenados en una sola fila, sino que parecen agrupados alrededor de puntos, y éstos alrededor de otros puntos, y así, sucesivamente, en círculos casi infinitos. Si las especies hubiesen sido creadas independientemente, no hubiera habido explicación posible de este género de clasificación, que se explica mediante la herencia y la acción compleja de la selección natural, que producen la extinción y la divergencia de caracteres, como lo hemos visto gráficamente en el diagrama.

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