Archivo de diciembre, 2012

La selección natural, convidada de piedra y master of nature en el párrafo ducentésimo décimo cuarto de El Origen de las Especies

 

Empieza sección nueva que se prolongará por media docena de párrafos. Titulada La variación correlativa. En ella, como siempre, cada vez que aparece la selección natural podemos eliminarla sin perjuicio alguno. El texto resultante contiene la misma información que antes de la eliminación. Por ejemplo en la primera frase de éste párrafo donde dice:

 

 

I mean by this expression that the whole organisation is so tied together, during its growth and development, that when slight variations in any one part occur and are accumulated through natural selection, other parts become modified.

 

Con esta expresión quiero decir que toda la organización está tan ligada entre sí durante su crecimiento y desarrollo, que, cuando ocurren pequeñas variaciones en algún órgano y son acumuladas por selección natural, otros órganos se modifican.

 

Podemos dejarlo en :

 

I mean by this expression that the whole organisation is so tied together, during its growth and development, that when slight variations in any one part occur, other parts become modified.

Con esta expresión quiero decir que toda la organización está tan ligada entre sí durante su crecimiento y desarrollo, que, cuando ocurren pequeñas variaciones en algún órgano, otros órganos se modifican.

 

Trata a continuación de unas misteriosas tendencias que de manera inexplicada pueden ser dominadas por la selección natural. Como un ejemplo único e inaudito, aquella familia de ciervos que tenían cuernos de un solo lado ¿Se acuerdan de ellos?

 

214. CORRELATED VARIATION.

 

 I mean by this expression that the whole organisation is so tied together, during its growth and development, that when slight variations in any one part occur and are accumulated through natural selection, other parts become modified. This is a very important subject, most imperfectly understood, and no doubt wholly different classes of facts may be here easily confounded together. We shall presently see that simple inheritance often gives the false appearance of correlation. One of the most obvious real cases is, that variations of structure arising in the young or larvae naturally tend to affect the structure of the mature animal. The several parts which are homologous, and which, at an early embryonic period, are identical in structure, and which are necessarily exposed to similar conditions, seem eminently liable to vary in a like manner: we see this in the right and left sides of the body varying in the same manner; in the front and hind legs, and even in the jaws and limbs, varying together, for the lower jaw is believed by some anatomists to be homologous with the limbs. These tendencies, I do not doubt, may be mastered more or less completely by natural selection: thus a family of stags once existed with an antler only on one side; and if this had been of any great use to the breed, it might probably have been rendered permanent by natural selection.

 

Con esta expresión quiero decir que toda la organización está tan ligada entre sí durante su crecimiento y desarrollo, que, cuando ocurren pequeñas variaciones en algún órgano y son acumuladas por selección natural, otros órganos se modifican. Es este asunto importantísimo, conocido muy imperfectamente, y, sin duda, pueden confundirse fácilmente aquí hechos de orden completamente distintos. Veremos ahora que la sola herencia da muchas veces una apariencia falsa de correlación. Uno de los casos reales más evidentes es el que las variaciones de estructura que se originan en las larvas o en los jóvenes tienden naturalmente a modificar la estructura del animal adulto. Las diferentes partes del cuerpo que son homólogas, y que al principio del período embrionario son de estructura idéntica, y que están sometidas necesariamente a condiciones semejantes, parecen propender mucho a variar del mismo modo; vemos esto en los lados derecho e izquierdo del cuerpo, que varían de la misma manera, en los miembros anteriores y posteriores, y hasta en las mandíbulas y miembros que varían juntos, pues algunos anatómicos creen que la mandíbula inferior es homóloga de los miembros. Estas tendencias, no lo dudo, pueden ser dominadas por la selección natural: así, existió una vez una familia de ciervos con sólo el cuerno de un lado, y si esto hubiese sido de gran utilidad para la casta, es probable que pudiera haber sido hecho permanente por la selección natural.

 

 

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Se resuelve una disputa: victoria del fantasma semántico en el párrafo ducentésimo décimo tercero de El Origen de las Especies

 

Nos encontramos a día veintiocho de diciembre, festividad de los Santos Inocentes.  En tal fecha suele ser costumbre hacer bromas, engañar, tomar el pelo al prójimo. Buen momento para leer el párrafo ducentésimo décimo tercero de OSMNS. Corto más intenso:

213

On the whole, we may conclude that habit, or use and disuse, have, in some cases, played a considerable part in the modification of the constitution and structure; but that the effects have often been largely combined with, and sometimes overmastered by, the natural selection of innate variations.

 

En general, podemos sacar la conclusión de que el hábito, o sea el uso y desuso, ha representado en algunos casos papel importante en la modificación de la constitución y estructura, pero que sus efectos con frecuencia se han combinado ampliamente con la selección natural de variaciones congénitas, y algunas veces han sido dominados por ella.

******************************************************************************

De nuevo es cierta una cosa y su contraria, y sobre todo, triunfa la selección natural, reina de la ambigüedad.

 

En definitiva, vuelta a Lamarck, lo demás sobra:

 

« Dans tout animal qui n’a point dépassé le terme de ses développements, l’emploi plus fréquent et soutenu d’un organe quelconque fortifie peu à peu cet organe, le développe, l’agrandit et lui donne une puissance proportionnée à la durée de cet emploi, tandis que le défaut constant d’usage de tel organe l’affaiblit insensiblement, le détériore, diminue progressivement ses facultés et finit par le faire disparaître. » JB Lamarck.  Première Loi. Chap VII: première partie. Philosophie zoologique.

 

 

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Recordando a Borges y a cierta enciclopedia china en el párrafo ducentésimo duodécimo de El Origen de las Especies

 

Unos párrafos antes veíamos dos motivos alternativos para explicar la variabilidad:

 

1. la acción directa de las condiciones ambientales

2. la naturaleza del organismo

 

Pero unos párrafos después los motivos habían cambiado y eran:

 

  1. la acción directa de las condiciones ambientales
  2. La selección natural

 

Y a continuación en otro párrafo próximo:

 

1. la acción directa de las condiciones ambientales

2. una tendencia a variar debida a causas que ignoramos por completo.

 

Mientras que dos párrafos antes (210), para resolver la aclimatación planteaba una disyuntiva entre:

 

  1.  la competencia de otros seres orgánicos y
  2. la adaptación a climas determinados

 

Vemos que el autor juega con las palabras dando vueltas alrededor de ellas pero sin precisar en absoluto su significado ni sus relaciones.

 

En conclusión: nos quedaremos en ascuas sin saber si la selección natural es o no es importante para explicar la variabilidad. Afortunadamente no importa.  Se trata de un elemento ficticio, un fantasma semántico. Flatus vocis.

 

Para arreglar las cosas ahora, el autor introduce a la selección natural en otra disyuntiva. Dice que la aclimatación de las especies a un clima determinado es debida a la costumbre y a la selección natural, en proporciones variables. También es posible. Tan posible como lo anterior: la lucha, la adaptación, la costumbre, la competencia,  palabras y más palabras sin un significado preciso. En cualquier caso nos encontramos ante un problema obscuro y que no existiría si el autor hubiese puesto más cuidado en el uso del lenguaje.

 

El párrafo menciona entre otras cosas unas antiguas enciclopedias chinas y nos recuerda la paradoja expresada en aquel texto de Borges en el que cita “cierta enciclopedia china” donde está escrito que “los animales se dividen en a] pertenecientes al Emperador, b] embalsamados, c] amaestrados, d] lechones, e] sirenas, f] fabulosos, g] perros sueltos, h] incluidos en esta clasificación, i] que se agitan como locos, j] innumerables, k] dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l] etcétera, m] que acaban de romper el jarrón, n] que de lejos parecen moscas”.

 

Este ejemplo lo toma Foucault al principio de su obra “Las palabras y las cosas” indicando:

 

En el asombro de esta taxonomia, lo que se ve de golpe, lo que, por medio del apólogo, se nos muestra como encanto exótico de otro pensamiento, es el límite del nuestro: la imposibilidad de pensar esto. Así, pues, ¿qué es imposible pensar y de qué imposibilidad se trata? Es posible dar un sentido preciso y un contenido asignable a cada una de estas singulares rúbricas;….  

 

¿Qué es entonces lo imposible? Lo imposible es pensar mal. Imposible es, por ejemplo, pensar que una clasificación como esta de Borges o las disyuntivas erráticas de Darwin puedan tomarse en serio. El pensamiento escapa por sí mismo de tales aberraciones. Imposibles son los genes egoístas, el DNA basura, la selección inconsciente, la filosofía materialista y la selección natural, a no ser que sean posibles como herramientas de tortura o de manipulación mental. Ya hemos visto en estos capítulos que la naturaleza es muy plástica.  La mente también.

 

 

 

212.

 

How much of the acclimatisation of species to any peculiar climate is due to mere habit, and how much to the natural selection of varieties having different innate constitutions, and how much to both means combined, is an obscure question. That habit or custom has some influence, I must believe, both from analogy and from the incessant advice given in agricultural works, even in the ancient Encyclopaedias of China, to be very cautious in transporting animals from one district to another. And as it is not likely that man should have succeeded in selecting so many breeds and sub-breeds with constitutions specially fitted for their own districts, the result must, I think, be due to habit. On the other hand, natural selection would inevitably tend to preserve those individuals which were born with constitutions best adapted to any country which they inhabited. In treatises on many kinds of cultivated plants, certain varieties are said to withstand certain climates better than others; this is strikingly shown in works on fruit-trees published in the United States, in which certain varieties are habitually recommended for the northern and others for the southern states; and as most of these varieties are of recent origin, they cannot owe their constitutional differences to habit. The case of the Jerusalem artichoke, which is never propagated in England by seed, and of which, consequently, new varieties have not been produced, has even been advanced, as proving that acclimatisation cannot be effected, for it is now as tender as ever it was! The case, also, of the kidney-bean has been often cited for a similar purpose, and with much greater weight; but until some one will sow, during a score of generations, his kidney-beans so early that a very large proportion are destroyed by frost, and then collect seed from the few survivors, with care to prevent accidental crosses, and then again get seed from these seedlings, with the same precautions, the experiment cannot be said to have been even tried. Nor let it be supposed that differences in the constitution of seedling kidney-beans never appear, for an account has been published how much more hardy some seedlings are than others; and of this fact I have myself observed striking instances.

 

Es un problema obscuro el determinar qué parte de la aclimatación de las especies a un clima determinado es debida simplemente a la costumbre, qué parte a la selección natural de variedades que tienen diferente constitución congénita y qué parte a estas dos causas combinadas. Que el hábito o costumbre tiene alguna influencia, he de creerlo, tanto por la analogía como por el consejo dado incesantemente en las obras de agricultura -incluso en las antiguas enciclopedias de China- de tener gran prudencia al transportar animales de un país a otro. Y como no es probable que el hombre haya conseguido seleccionar tantas razas y subrazas de constitución especialmente adecuadas para sus respectivos países, el resultado ha de ser debido, creo yo, a la costumbre. Por otra parte, la selección natural tendería inevitablemente a conservar aquellos individuos que naciesen con constitución mejor adaptada al país que habitasen. En tratados sobre muchas clases de plantas cultivadas se dice que determinadas variedades resisten mejor que otras ciertos climas; esto se ve de un modo llamativo en obras sobre árboles frutales publicadas en los Estados Unidos, en las que se recomiendan habitualmente ciertas variedades para los Estados del Norte y otras para los del Sur; y como la mayor parte de las variedades son de origen reciente, no pueden deber a la costumbre sus diferencias de constitución. El caso de la pataca, que nunca se propaga en Inglaterra por la semilla, y de la cual, por consiguiente, no se han producido nuevas variedades, ha sido propuesto como prueba de que la aclimatación no puede realizarse, pues esta planta es ahora tan delicada como siempre lo fue. También el caso de la judía se ha citado frecuentemente con el mismo objeto y con mucho mayor fundamento; pero no puede decirse que el experimento haya sido comprobado, hasta que alguien, durante una veintena de generaciones, siembre judías tan temprano que una gran parte sea destruida por el frío y recoja entonces semillas de las pocas plantas supervivientes, cuidando de evitar cruzamientos accidentales, y, con las mismas precauciones, obtenga de nuevo semilla de las plantas nacidas de aquellas semillas. Y no se suponga tampoco que no aparecen nunca diferencias en las plantitas de la judía, pues se ha publicado una nota acerca de que algunas plantitas son mucho más resistentes que otras, y de este hecho yo mismo he observado ejemplos notables.

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Forzando argumentos en el párrafo ducentésimo undécimo de El Origen de las Especies

 

El autor comienza con una frase de contenido enigmático cuya interpretación ofrece grandes posibilidades:

 

As we may infer that our domestic animals were originally chosen by uncivilised man because they were useful, and because they bred readily under confinement, and not because they were subsequently found capable of far-extended transportation,…

 

(Como podemos suponer que nuestros animales domésticos fueron primitivamente elegidos por el hombre salvaje porque eran útiles y porque criaban fácilmente en cautividad, y no porque se viese después que podían ser transportados a grandes distancias,…….)

 

¿Alguien podría por favor indicar qué sentido tiene tal disyuntiva? de dónde puede proceder ?

 

¿Quién piensa que los animales domésticos se escogieron por ser precisamente aquellos cuyos descendientes podrían transportarse a largas distancias?

 

¿Alguien hay que pueda creer que se ha elegido algo en base a cualquier observación o propiedad subsecuente (subsequently) a dicha elección?

 

Empero, frase tan retorcida es parte del argumento principal del autor: Lo que ocurre en cautividad, ocurre también en la naturaleza. Lo que es válido para los animales domésticos, ha de serlo también en general. El autor utiliza así argumentos forzados:

 

…the common and extraordinary capacity in our domestic animals of not only withstanding the most different climates, but of being perfectly fertile (a far severer test) under them, may be used as an argument that a large proportion of other animals now in a state of nature could easily be brought to bear widely different climates.

 

….la extraordinaria capacidad común a los animales domésticos, no sólo de resistir los climas diferentes, sino también de ser en ellos completamente fecundos -criterio éste mucho más seguro-, puede ser utilizada como un argumento en favor de que un gran número de otros animales, actualmente en estado salvaje, podrían fácilmente acostumbrarse a soportar climas muy diferentes.

 

Es decir, como los animales domésticos han resistido climas diferentes, lo salvajes también lo harán.

Tras usar semejantes argumentos, se advierte del inconveniente de utilizar argumentos de manera forzada:

 

We must not, however, push the foregoing argument too far,

 

¿Qué hacer entonces, utilizar argumentos de manera forzada como hace el autor, o no hacerlo como aconseja? Poco importa. La conclusión es simple: Todo en la naturaleza puede ser una cosa y su contraria y así encontramos pruebas de gran adaptación por ejemplo en el hombre y los animales domésticos.

 

as examples of a very common flexibility of constitution, brought, under peculiar circumstances, into action.

 

Como ejemplos de una flexibilidad muy común de constitución, puesta en acción en circunstancias especiales.

 

Al igual que los animales domésticos han sido sometidos a reglas, la plasticidad neuronal permite asimismo que los humanos sean sometidos a otras reglas y a juegos de palabras. Pero todo tiene un límite.

 

 

Imagen de MDZ online. Acompala a la noticia titulada Científicos rusos y surcoreanos clonarán un mamut extinguido hace miles de años.

 

 

211.

 

As we may infer that our domestic animals were originally chosen by uncivilised man because they were useful, and because they bred readily under confinement, and not because they were subsequently found capable of far-extended transportation, the common and extraordinary capacity in our domestic animals of not only withstanding the most different climates, but of being perfectly fertile (a far severer test) under them, may be used as an argument that a large proportion of other animals now in a state of nature could easily be brought to bear widely different climates. We must not, however, push the foregoing argument too far, on account of the probable origin of some of our domestic animals from several wild stocks: the blood, for instance, of a tropical and arctic wolf may perhaps be mingled in our domestic breeds. The rat and mouse cannot be considered as domestic animals, but they have been transported by man to many parts of the world, and now have a far wider range than any other rodent; for they live under the cold climate of Faroe in the north and of the Falklands in the south, and on many an island in the torrid zones. Hence adaptation to any special climate may be looked at as a quality readily grafted on an innate wide flexibility of constitution, common to most animals. On this view, the capacity of enduring the most different climates by man himself and by his domestic animals, and the fact of the extinct elephant and rhinoceros having formerly endured a glacial climate, whereas the living species are now all tropical or sub-tropical in their habits, ought not to be looked at as anomalies, but as examples of a very common flexibility of constitution, brought, under peculiar circumstances, into action.

 

Como podemos suponer que nuestros animales domésticos fueron primitivamente elegidos por el hombre salvaje porque eran útiles y porque criaban fácilmente en cautividad, y no porque se viese después que podían ser transportados a grandes distancias, la extraordinaria capacidad común a los animales domésticos, no sólo de resistir los climas diferentes, sino también de ser en ellos completamente fecundos -criterio éste mucho más seguro-, puede ser utilizada como un argumento en favor de que un gran número de otros animales, actualmente en estado salvaje, podrían fácilmente acostumbrarse a soportar climas muy diferentes. No debemos, sin embargo, llevar demasiado lejos este argumento, teniendo en cuenta que algunos de nuestros animales domésticos tienen probablemente su origen en varios troncos salvajes; la sangre de un lobo tropical y de uno ártico pueden quizá estar mezcladas en nuestras razas domésticas. La rata y el ratón no pueden considerarse como animales domésticos, pero han sido transportados por el hombre a muchas partes del mundo y tienen hoy una distribución geográfica mucho mayor que cualquier otro roedor, pues viven en el frío clima de las islas Feroé, al Norte, y de las Falkland, al Sur, y en muchas islas de la zona tórrida; por consiguiente, la adaptación especial puede considerarse como una cualidad que se injerta fácilmente en una gran flexibilidad innata de constitución, común a la mayor parte de los animales. Según esta opinión, la capacidad de resistir el hombre mismo y sus animales domésticos los climas más diferentes, y el hecho de que el elefante y el rinoceronte extinguidos hayan resistido en otro tiempo un clima glacial, mientras que las especies vivientes son todas tropicales o subtropicales, no deben considerarse como anomalías, sino como ejemplos de una flexibilidad muy común de constitución, puesta en acción en circunstancias especiales.

 

 

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La adaptación frente a la lucha en el párrafo ducentésimo décimo de El Origen de las Especies

Comienza una serie de cuatro párrafos dedicada a la aclimatación. Cada especie está adaptada al clima de su propia patria, se nos indica. Impecablemente cierto. Una de esas informaciones que en esta obra son buenas y por lo tanto, casi con seguridad han de ser viejas. En este caso tan viejas como podamos tener conocimiento. Sin duda autores anteriores a Aristóteles podrían haberse expresado en términos parecidos a como aquí hace nuestro autor:

 

It is notorious that each species is adapted to the climate of its own home: species from an arctic or even from a temperate region cannot endure a tropical climate, or conversely.

 

(Es notorio que cada especie está adaptada al clima de su propia patria: las especies de una región templada no pueden resistir un clima tropical, y viceversa)

 

Dice, además, tener motivos para creer que las especies en estado natural están estrictamente limitadas a las regiones que habitan más por la competencia de otros seres orgánicos que por la adaptación a climas determinados. Y aquí se acaba lo bueno y comienza lo dudoso, lo malo. Lo que es más original y característico del autor: la confusión.

 

Según su costumbre, no explica cuáles podrían ser los motivos que la han llevado a concluir de tal manera en la resolución de una disyuntiva que es, como tantas otras en esta obra, una falacia, un juego de palabras que sólo sirve para confundir al lector. Veamos qué significa la disyuntiva planteada:

 

species in a state of nature are closely limited in their ranges by the competition of other organic beings quite as much as, or more than, by adaptation to particular climates.

 

(que las especies en estado natural están estrictamente limitadas a las regiones que habitan por la competencia de otros seres orgánicos, tanto o más que por la adaptación a climas determinados)

 

El autor utiliza constantemente ambigüedades. Así en este caso es imposible distinguir netamente entre los dos términos de su disyuntiva por ser ambiguos ambos. ¿Acaso la competencia no es sinónimo o al menos resultante de la adaptación? ¿Cómo podrá competir en un territorio una especie que no esté adaptada?

 

Pero es que además si lo que quiere resolver es la aclimatación, ¿acaso no es sinónimo aclimatación de adaptación?

 

La ausencia de una explicación adecuada de los términos en la disyuntiva se suma a la ausencia de ejemplos convirtiendo el estilo del lector en un laberinto o fárrago verbal.

 

El autor opina una cosa, el lector es libre de tener motivos para creer lo contrario, es decir que las especies están limitadas a las regiones que habitan precisamente por estar adaptadas a ellas y no por ningún tipo de competencia absurda o selección imaginaria.

 

El final del párrafo parece ser favorable a este papel prominente de la adaptación en lugar de considerar luchas imaginarias o competiciones absurdas.

 

 

210. ACCLIMATISATION.

 

 

Habit is hereditary with plants, as in the period of flowering, in the time of sleep, in the amount of rain requisite for seeds to germinate, etc., and this leads me to say a few words on acclimatisation. As it is extremely common for distinct species belonging to the same genus to inhabit hot and cold countries, if it be true that all the species of the same genus are descended from a single parent-form, acclimatisation must be readily effected during a long course of descent. It is notorious that each species is adapted to the climate of its own home: species from an arctic or even from a temperate region cannot endure a tropical climate, or conversely. So again, many succulent plants cannot endure a damp climate. But the degree of adaptation of species to the climates under which they live is often overrated. We may infer this from our frequent inability to predict whether or not an imported plant will endure our climate, and from the number of plants and animals brought from different countries which are here perfectly healthy. We have reason to believe that species in a state of nature are closely limited in their ranges by the competition of other organic beings quite as much as, or more than, by adaptation to particular climates. But whether or not this adaptation is in most cases very close, we have evidence with some few plants, of their becoming, to a certain extent, naturally habituated to different temperatures; that is, they become acclimatised: thus the pines and rhododendrons, raised from seed collected by Dr. Hooker from the same species growing at different heights on the Himalayas, were found to possess in this country different constitutional powers of resisting cold. Mr. Thwaites informs me that he has observed similar facts in Ceylon; analogous observations have been made by Mr. H.C. Watson on European species of plants brought from the Azores to England; and I could give other cases. In regard to animals, several authentic instances could be adduced of species having largely extended, within historical times, their range from warmer to colder latitudes, and conversely; but we do not positively know that these animals were strictly adapted to their native climate, though in all ordinary cases we assume such to be the case; nor do we know that they have subsequently become specially acclimatised to their new homes, so as to be better fitted for them than they were at first.

 

Es hereditaria en las plantas la costumbre en la época de florecer, en el tiempo de sueño, en la cantidad de lluvia necesaria para que germinen las semillas, etc., y esto me conduce a decir algunas palabras sobre la aclimatación. Es muy frecuente que especies distintas pertenecientes al mismo género habiten en países cálidos y fríos; y si es verdad que todas las especies del mismo género descienden de una sola forma madre, la aclimatación hubo de llevarse a cabo fácilmente durante una larga serie de generaciones. Es notorio que cada especie está adaptada al clima de su propia patria: las especies de una región templada no pueden resistir un clima tropical, y viceversa; del mismo modo, además, muchas plantas crasas no pueden resistir un clima húmedo; pero se exagera muchas veces el grado de adaptación de las especies a los climas en que viven. Podemos deducir esto de la imposibilidad en que nos encontramos con frecuencia de predecir si una planta importada resistirá o no nuestro clima, y del gran número de plantas y animales traídos de diferentes países, que viven aquí con perfecta salud. Tenemos motivos para creer que las especies en estado natural están estrictamente limitadas a las regiones que habitan por la competencia de otros seres orgánicos, tanto o más que por la adaptación a climas determinados. Pero, sea o no esta adaptación muy rigurosa, en la mayor parte de los casos tenemos pruebas de que algunas plantas han llegado naturalmente a acostumbrarse, en cierta medida, a diferentes temperaturas, esto es, a aclimatarse; así, los pinos y rododendros nacidos de semillas recogidas por el doctor Hooker en plantas de las mismas especies que crecían a diferentes altitudes en el Himalaya, se ha observado que poseen diferente fuerza de constitución para resistir el frío. Míster Thwaites me informa que ha observado hechos semejantes en Ceilán; observaciones análogas han sido hechas por míster H. C. Watson en especies europeas de plantas traídas de las islas Azores a Inglaterra, y podría citar otros casos. Por lo que se refiere a los animales, podrían presentarse algunos ejemplos auténticos de especies que en los tiempos históricos han extendido mucho su distribución geográfica desde latitudes calientes a las frías, y viceversa; pero no sabemos de un modo positivo que estos animales estuviesen rigurosamente adaptados a sus climas primitivos, aun cuando en todos los casos ordinarios admitimos que así ocurre; ni tampoco sabemos que se han aclimatado especialmente a sus nuevos hogares, tanto como para estar mejor adaptados a ellos que lo que estuvieron al principio.

 

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Herencia de Caracteres adquiridos: Interesantes artículos de Otto Landman

 

El profesor José Francisco Bravo Moreno enviaba desde México el artículo:

Inheritance of Acquired Characteristics, de Otto E. Landman, publicado en el número de Marzo de 1993 de la revista SCIENTIFIC AMERICAN que voy a traducir a continuación. Existe un artículo más largo del mismo autor sobre el tema publicado en Annual Review of Genetics 25 (1991): 1-20 que está disponible aquí.

 

Herencia de Caracteres adquiridos

Por Otto Landman

 

¿Se transmiten a las generaciones posteriores aquellos  cambios en los organismos adquiridos o inducidas en respuesta al medio ambiente? ¿La herencia de caracteres adquiridos, si es que ocurre, juega un papel importante en la evolución? Estas cuestiones han sido objeto de polémica científica y política hasta fechas tan recientes como la década de 1960, cuando los éxitos decisivos de la genética clásica sumergieron este debate. Si se les pregunta, la mayoría de los biólogos de  hoy dirían que la herencia de los caracteres adquiridos no se produce nunca. Sin embargo, en realidad hay numerosos ejemplos bien documentados de este fenómeno, y creo que ha jugado un papel importante en la aceleración de la evolución.

Jean Baptiste de Lamarck, el evolucionista francés del siglo XVIII cuyo nombre se  relaciona a menudo con la herencia de los caracteres adquiridos, creyó  que el uso o el desuso de un órgano influenciaba en su desarrollo en la descendencia de los animales. Lamarck explicó por ejemplo, que el  cuello largo es, en las jirafas,  el resultado de que sus antepasados lo estiraban para para alcanzar las hojas distantes. La genética y la biología molecular desde entonces han demostrado de manera convincente que las adaptaciones de una parte del cuerpo no pueden provocar cambios en las células del esperma y el óvulo que transmiten los rasgos (?).

Y, sin embargo, algunos de los cambios inducidos por el medio son hereditarios. En bacterias en crecimiento, por ejemplo, las paredes celulares rígidas se sintetizan y simultáneamente se cortan con enzimas. Si un experimentador elimina por completo la pared celular de una bacteria, el equilibrio entre la síntesis de la pared y la destrucción se desplaza, y la bacteria continúa  creciendo y multiplicándose indefinidamente sin paredes. La desnudez bacteriana es claramente una característica adquirida que se hereda.

Por accidente, el protozoario Oxytricha a veces produce “monstruos dobles” que constan de dos individuos fusionados como gemelos siameses. Cuando un monstruo doble se corta por la mitad a lo largo, el resultado es dos células sencillas que se reproducen normalmente. Sin embargo, si un monstruo doble se corta en dos transversalmente,  cada mitad da lugar a un monstruo doble, que da lugar a más y así sucesivamente, todos dobles. Una característica heredable puede así adquirirse  a través de un solo corte.

La ausencia heredada de las paredes celulares bacterias y la  condición de monstruo adquirida accidentalmente en Oxytricha resultan de cambios en la expresión génica estabilizados sin operación alguna en los genes mismos.

Una especie fundamentalmente diferente de cambio heredable inducido por el  medio ambiente se produce cuando ciertos conjuntos de genes son específicamente eliminados o añadidos a un organismo. Por ejemplo, el virus sigma sensibiliza a la mosca de la fruta al dióxido de carbono. Las moscas infectadas transmiten el virus a su descendencia, pero si se mantienen calientes mientras se están produciendo los huevos, el virus se elimina, y las moscas son resistentes al dióxido de carbono.

 

A veces, la distinción entre un organismo y sus compañeros de viaje en la evolución no es tan obvia. En Euglena, un protozoo, como en todas las plantas verdes, los orgánulos auto-replicantes llamados cloroplastos llevar a cabo la fotosíntesis. Si células de Euglena se tratan durante seis días con el antibiótico estreptomicina, pierden sus cloroplastos. Así tratada, Euglena sin cloroplastos, puede sobrevivir sin la fotosíntesis y transmitir la condición a su descendencia.

También puede ocurrir el proceso opuesto, es decir,  la adquisición de orgánulos auto-replicantes. Los plásmidos son pequeños círculos de ADN que se encuentran comúnmente en bacterias. Si una bacteria Escherichia coli que lleva un plásmido de fertilidad llamado factor F se añade a E. coli que carecen del factor, entonces F se propaga rápidamente a través del cultivo y se hereda a partir de entonces. Los virus también pueden transmitirse a la descendencia  y pueden volverse una parte permanente de la herencia de un organismo. Por ejemplo, se ha estimado que los cromosomas de ratón contienen unos 25.000 genes de retrovirus que se adquirieron a través de los siglos por medio de infección.

Hay muchos otros ejemplos. De hecho, la mayoría de los biólogos creen que las primeras  células complejas adquirieron la capacidad para llevar a cabo la fotosíntesis cuando una de ellas se fusionó con una bacteria que poseía ese rasgo. Los descendientes de tales bacterias son los cloroplastos que se encuentran hoy en todas las plantas.

 

Si incluimos en nuestro concepto de adquisición las características de los genes extraños introducidas a través de la infección viral, los plásmidos y bacterias, se hace evidente que estas adquisiciones han desempeñado un papel importante en la evolución. Debido a que los  genes de bacterias o plásmidos han tenido muchos millones de años para desarrollar sistemas coordinados, sus bancos de genes pueden conferir a un nuevo huésped completamente desarrollado nuevas capacidades como la fotosíntesis que necesitarían eones para evolucionar de nuevo a través de mutaciones al azar junto con la selección natural.

 

Sugiero dividir los genes de los organismos en dos grupos. Los que se heredan “verticalmente” de los antepasados y los que se adquieren adquiridas “horizontalmente” a veces a partir de virus, plásmidos, bacterias u otros agentes. Los biólogos están empezando a darse cuenta de que los genes en la naturaleza se transmiten horizontalmente incluso entre organismos considerados sin relación alguna: por ejemplo, de bacterias a las plantas, y de las bacterias a la levadura. Evidentemente, la naturaleza ha anticipado algunos trucos  de los ingenieros genéticos.

 

A pesar de la extensa evidencia experimental que demuestra la herencia de caracteres adquiridos, en una revisión reciente de treinta libros de texto  universitarios en genética no encontré mención alguna  del fenómeno. Por citar uno de estos: “La hipótesis de la herencia de caracteres adquiridos de Lamarck ha sido descartada porque ningún mecanismo molecular existe o puede ser imaginado que haría posible esa herencia”.

La actitud escéptica hacia la herencia de los caracteres adquiridos reflejada en esta cita cristalizó en la atmósfera de los debates altamente politizados de los genetistas occidentales con el mejorador de plantas soviético Trofim D. Lysenko.

Lysenko, quien controlaba la agricultura y la investigación genética en la Unión Soviética durante los años 1940 y 1950, se aferraba las ideas de Lamarck sobre la herencia por razones ideológicas. Insistió en que ciertos rasgos útiles podrían ser impartidos a las plantas por condicionamiento ambiental; sostuvo que los  genes no existían. Estaba equivocado, y la Agricultura soviética lo pagó caro. Pero los biólogos han arrojado  un importante bebé con el agua del baño Lysenkoista . Gran parte de  los avances en genética y biología molecular desde entonces han demostrado que la  herencia de los caracteres adquiridos convive cómodamente con la genética molecular. Ya es hora de reconocer que una comprensión de la herencia de los caracteres adquiridos  abre una perspectiva más amplia la genética y la evolución.

 

 

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

 

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El muy citado ejemplo del pez de la cueva de Kentucky

Ya hemos hablado en este blog de los hermanos Henry y William James. El primero, puntual observador del carácter inglés, tenía detalles de ironía cuya simple mención servía para que me acusaran de racista. Racismo, empero,  algo especial por dos características. Primera, que iría dirigido ni más ni menos que contra los ingleses, que no son raza.  Segunda:  que, como digo,  se basaría en una o dos frases que no son mías, sino de Henry James. William, por su parte, aportaba una jugosa cita en relación con el darwinismo:

La entera deificación moderna de la supervivencia per se, supervivencia que vuelve a sí misma, supervivencia desnuda y abstracta, con la negación de cualquier tipo de excelencia en lo que sobrevive, excepto por la pura supervivencia, es seguramente la estación de parada intelectual más extraña que jamás haya podido proponer un ser humano a otro.

  Contemporánea de los James es Edith Wharton, autora de La Edad de la Inocencia que describe los movimientos de  la élite neoyorquina del tránsito entre los siglos XIX y XX. En esta obra leemos un párrafo de poderosa influencia lamarckista:

Pronto le competería ya quitar la venda de los ojos de la joven y pedirle que mirara al mundo de frente. Pero ¿Cuantas generaciones de mujeres antes que ella habían descendido vendadas al panteón famiiar? Sintió un ligero escalofrío al recordar algunas de las nuevas ideas de sus libros de ciencia y el muy citado ejemplo del pez de cueva de Kentucky, que había dejado de desarrollar ojos porque no los necesitaba para nada.

 

p 75 La edad de la Inocencia

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Desde la más profunda oscuridad de las cavernas en el párrafo ducentésimo noveno de El Origen de las Especies

El autor admite una teoría de la creación independiente de las especies a la cual,  de manera inadecuada según su costumbre, cita sin indicar autor alguno responsable.  Pero en ausencia de otros autores que hayan defendido tal teoría o que hayan indicado pruebas a favor de que los animales ciegos han sido creados separadamente, entonces podemos pensar que tal teoría es una invención del autor, quien es, por tanto creacionista, no sólo por ser inventor de tal teoría, sino principalmente por admitirla en el terreno de la ciencia.  Ciertamente, ya aportábamos en otra ocasión más datos apoyando que el autor de OSMNS es probablemente el primer creacionista y fundador de esta tendencia:

 

según la antigua teoría de que los animales ciegos han sido creados separadamente para las cavernas de América y de Europa, habría de esperarse una estrecha semejanza en la organización y afinidades entre ellos.

 

Hay que destacar la tremenda confusión que contiene esta frase puesto que si el autor quiere presentar una teoría que nadie ha expuesto antes que él, debe presentarla adecuadamente, es decir explicando sus menores detalles. Si no lo hace así, al menos debe dejar a esa teoría la oportunidad de tener un desarrollo tan firme como sea posible. Es decir, no por haber sido creados independientemente los animales deberían en ningún caso ser semejantes en organización. De ninguna manera.

 

 

El autor siempre cita autores secundarios pero se olvida del principal: Lamarck. Aquí se muestra de acuerdo con las observaciones de  Schiödte:

 

 

«Consideramos, pues, las faunas subterráneas como pequeñas ramificaciones, que han penetrado en la tierra, procedentes de las faunas geográficamente limitadas de las comarcas adyacentes, y que a medida que se extendieron en la obscuridad se han acomodado a las circunstancias que las rodean. Animales no muy diferentes de las formas ordinarias preparan la transición de la luz a la obscuridad. Siguen luego los que están conformados para media luz, y, por último, los destinados a la obscuridad total, y cuya conformación es completamente peculiar».

 

A las que añade una puntualización que no está nada clara:

 

Estas observaciones de Schiödte, entiéndase bien, no se refieren a una misma especie, sino a especies distintas.

 

Dice:

 

Sería difícil dar una explicación racional de las afinidades de los animales cavernícolas ciegos con los demás habitantes de los dos continentes en la opinión común de su creación independiente.

 

Y sin embargo todavía no ha demostrado que esté hablando de distintas especies al referirse a animales del interior y del exterior de la cueva. Así por ejemplo Anophthalmus, indica, ha sido encontrado solo en el interior de las cuevas. Lo que de interesante pueda tener el contenido del párrafo estaba íntegro en la obra de Lamarck.

 

 

 

209.

 

It is difficult to imagine conditions of life more similar than deep limestone caverns under a nearly similar climate; so that, in accordance with the old view of the blind animals having been separately created for the American and European caverns, very close similarity in their organisation and affinities might have been expected. This is certainly not the case if we look at the two whole faunas; with respect to the insects alone, Schiodte has remarked: “We are accordingly prevented from considering the entire phenomenon in any other light than something purely local, and the similarity which is exhibited in a few forms between the Mammoth Cave (in Kentucky) and the caves in Carniola, otherwise than as a very plain expression of that analogy which subsists generally between the fauna of Europe and of North America.” On my view we must suppose that American animals, having in most cases ordinary powers of vision, slowly migrated by successive generations from the outer world into the deeper and deeper recesses of the Kentucky caves, as did European animals into the caves of Europe. We have some evidence of this gradation of habit; for, as Schiodte remarks: “We accordingly look upon the subterranean faunas as small ramifications which have penetrated into the earth from the geographically limited faunas of the adjacent tracts, and which, as they extended themselves into darkness, have been accommodated to surrounding circumstances. Animals not far remote from ordinary forms, prepare the transition from light to darkness. Next follow those that are constructed for twilight; and, last of all, those destined for total darkness, and whose formation is quite peculiar.” These remarks of Schiodte’s it should be understood, apply not to the same, but to distinct species. By the time that an animal had reached, after numberless generations, the deepest recesses, disuse will on this view have more or less perfectly obliterated its eyes, and natural selection will often have effected other changes, such as an increase in the length of the antennae or palpi, as a compensation for blindness. Notwithstanding such modifications, we might expect still to see in the cave-animals of America, affinities to the other inhabitants of that continent, and in those of Europe to the inhabitants of the European continent. And this is the case with some of the American cave-animals, as I hear from Professor Dana; and some of the European cave-insects are very closely allied to those of the surrounding country. It would be difficult to give any rational explanation of the affinities of the blind cave-animals to the other inhabitants of the two continents on the ordinary view of their independent creation. That several of the inhabitants of the caves of the Old and New Worlds should be closely related, we might expect from the well-known relationship of most of their other productions. As a blind species of Bathyscia is found in abundance on shady rocks far from caves, the loss of vision in the cave species of this one genus has probably had no relation to its dark habitation; for it is natural that an insect already deprived of vision should readily become adapted to dark caverns. Another blind genus (Anophthalmus) offers this remarkable peculiarity, that the species, as Mr. Murray observes, have not as yet been found anywhere except in caves; yet those which inhabit the several caves of Europe and America are distinct; but it is possible that the progenitors of these several species, while they were furnished with eyes, may formerly have ranged over both continents, and then have become extinct, excepting in their present secluded abodes. Far from feeling surprise that some of the cave-animals should be very anomalous, as Agassiz has remarked in regard to the blind fish, the Amblyopsis, and as is the case with the blind Proteus, with reference to the reptiles of Europe, I am only surprised that more wrecks of ancient life have not been preserved, owing to the less severe competition to which the scanty inhabitants of these dark abodes will have been exposed.

 

 

Es difícil imaginar condiciones de vida más semejantes que las de las cavernas profundas de caliza de climas casi iguales; de modo que, según la antigua teoría de que los animales ciegos han sido creados separadamente para las cavernas de América y de Europa, habría de esperarse una estrecha semejanza en la organización y afinidades entre ellos. Pero no ocurre así, ciertamente, si nos fijamos en el conjunto de ambas faunas; y por lo que se refiere sólo a los insectos, Schiödte ha hecho observar: «No podemos, pues, considerar la totalidad del fenómeno de otro modo que como una cosa puramente local, y la semejanza que se manifiesta entre algunas formas de la Cueva del Mamut, en Kentucky, y de las cuevas de Carniola, más que como una sencillísima expresión de la analogía que existe, en general, entre la fauna de Europa y la de la América del Norte». En mi opinión, tenemos que suponer que los animales de América dotados en la mayor parte de los casos de vista ordinaria emigraron lentamente, mediante generaciones sucesivas, desde el mundo exterior, a lugares cada vez más profundos de las cuevas de Kentucky, como lo hicieron los animales europeos en las cuevas de Europa. Tenemos algunas pruebas de esta gradación de costumbres, pues, como observa Schiödte: «Consideramos, pues, las faunas subterráneas como pequeñas ramificaciones, que han penetrado en la tierra, procedentes de las faunas geográficamente limitadas de las comarcas adyacentes, y que a medida que se extendieron en la obscuridad se han acomodado a las circunstancias que las rodean. Animales no muy diferentes de las formas ordinarias preparan la transición de la luz a la obscuridad. Siguen luego los que están conformados para media luz, y, por último, los destinados a la obscuridad total, y cuya conformación es completamente peculiar». Estas observaciones de Schiödte, entiéndase bien, no se refieren a una misma especie, sino a especies distintas. Cuando un animal ha llegado, después de numerosas generaciones, a los rincones más profundos, el desuso, según esta opinión, habrá atrofiado más o menos completamente sus ojos, y muchas veces la selección natural habrá efectuado otros cambios, como un aumento en la longitud de las antenas o palpos, como compensación de la ceguera. A pesar de estas modificaciones, se podría esperar todavía ver en los animales de las cavernas de América, afinidades con los demás habitantes de ese continente, y en los de Europa con los habitantes del continente europeo. Y este es el caso de algunos de los animales cavernícolas de América, según me dice el profesor Dana; y algunos insectos de cuevas de Europa son muy afines a los de la comarca. Sería difícil dar una explicación racional de las afinidades de los animales cavernícolas ciegos con los demás habitantes de los dos continentes en la opinión común de su creación independiente. Que varios de los habitantes de las cuevas del Viejo y Nuevo Mundo deben estar estrechamente relacionados, que podríamos esperar de la relación bien conocida de la mayoría de sus otras producciones. Como una especie ciega de Bathyscia se encuentra en abundancia en la sombra de las rocas lejos de las cuevas, no hay que pensar que la pérdida de visión de las especies de este género en la cueva tenga relación con su morada oscura, porque es natural que un insecto privado ya de la visión fácilmente se adapte a las cavernas oscuras. Otro género ciego (Anophthalmus) ofrece esta particularidad notable, que las especies, como el Sr. Murray observa, aún no han sido encontradas en cualquier lugar, excepto en las cuevas, sin embargo, aquellas que habitan en las cuevas de varios de Europa y América son distintas, pero es posible que los progenitores de estas especies, mientras tenían ojos, antes pueden haber ido a más de dos continentes, y luego haberse extinguido, excepto en sus presentes moradas aisladas. Lejos de sentirse sorprendido de que algunos de los animales cavernícolas sean muy anómalos, como Agassiz ha señalado con respecto a los peces ciegos, el Amblyopsis, y como es el caso con el Proteus ciego, con referencia a los reptiles de Europa, sólo me sorprende que no se hayan conservado más restos de vida antigua, debido a la competencia menos severa a la que los escasos habitantes de estas moradas oscuras han estado expuestos.

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Más animales ciegos en el párrafo ducentésimo octavo de El Origen de las Especies

208.

 It is well known that several animals, belonging to the most different classes, which inhabit the caves of Carniola and Kentucky, are blind. In some of the crabs the foot-stalk for the eye remains, though the eye is gone; the stand for the telescope is there, though the telescope with its glasses has been lost. As it is difficult to imagine that eyes, though useless, could be in any way injurious to animals living in darkness, their loss may be attributed to disuse. In one of the blind animals, namely, the cave-rat (Neotoma), two of which were captured by Professor Silliman at above half a mile distance from the mouth of the cave, and therefore not in the profoundest depths, the eyes were lustrous and of large size; and these animals, as I am informed by Professor Silliman, after having been exposed for about a month to a graduated light, acquired a dim perception of objects.

 

Es bien conocido que son ciegos varios animales pertenecientes a clases las más diferentes que viven en las grutas de Carniola y de Kentucky. En algunos de los crustáceos, el pedúnculo subsiste, aun cuando el ojo ha desaparecido; el pie para el telescopio está allí, pero el telescopio, con sus lentes, ha desaparecido. Como es difícil imaginar que los ojos, aunque sean inútiles, puedan ser en modo alguno perjudiciales a los animales que viven en la obscuridad, su pérdida ha de atribuirse al desuso. En uno de los animales ciegos, la rata de mina (Neotoma), dos ejemplares del cual fueron capturados por el profesor Silliman a una media milla de distancia de la entrada de la cueva, y, por consiguiente, no en las mayores profundidades, los ojos eran lustrosos y de gran tamaño, y estos animales, según me informa el profesor Silliman, después de haber estado sometidos durante un mes aproximadamente a luz cada vez más intensa, adquirieron una confusa percepción de los objetos.

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El autor se muestra de nuevo de acuerdo con Lamarck. ¿Recuerdan?:

“……..que le défaut constant d’usage de tel organe, l’affaiblit insensiblement, le deteriore, diminue progressivement ses facultés, et finit par le faire disparaître.”

 

Efectivamente se trata de la primera ley de Lamarck, a quien de momento el autor sigue evitando citar siempre que sea posible:

 

Como es difícil imaginar que los ojos, aunque sean inútiles, puedan ser en modo alguno perjudiciales a los animales que viven en la obscuridad, su pérdida ha de atribuirse al desuso. 

 

Exacto. Al desuso. Para nada interviene la selección natural.  Era suficiente con haber citado a Lamarck que no está.  No obstante está repetidamente citado el Professor Silliman, de quien dice haber capturado unos mamíferos ciegos a la entrada de una cueva que, al ser expuestos a la luz, podrían haber recuperado algo la visión. No es que el autor esté incapacitado para citar correctamente a otros autores, es que tiene algún problema particular o inconveniente que le impide citar adecuadamente a Lamarck.

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Mamíferos ciegos copiados de Lamarck en el párrafo ducentésimo séptimo de El Origen de las Especies

207.

 

The eyes of moles and of some burrowing rodents are rudimentary in size, and in some cases are quite covered by skin and fur. This state of the eyes is probably due to gradual reduction from disuse, but aided perhaps by natural selection. In South America, a burrowing rodent, the tuco-tuco, or Ctenomys, is even more subterranean in its habits than the mole; and I was assured by a Spaniard, who had often caught them, that they were frequently blind. One which I kept alive was certainly in this condition, the cause, as appeared on dissection, having been inflammation of the nictitating membrane. As frequent inflammation of the eyes must be injurious to any animal, and as eyes are certainly not necessary to animals having subterranean habits, a reduction in their size, with the adhesion of the eyelids and growth of fur over them, might in such case be an advantage; and if so, natural selection would aid the effects of disuse.

 

Los ojos de los topos y de algunos roedores minadores son rudimentarios por su tamaño, y en algunos casos están por completo cubiertos por piel y pelos. Este estado de los ojos se debe probablemente a reducción gradual por desuso, aunque ayudada quizá por selección natural. En América del Sur, un roedor minador, el tuco-tuco, o Ctenomys, es en sus costumbres aún más subterráneo que el topo, y me aseguró un español, que los había cazado muchas veces, que con frecuencia eran ciegos. Un ejemplar que conservé vivo se encontraba positivamente en este estado, habiendo sido la causa, según se vio en la disección, la inflamación de la membrana nictitante. Como la inflamación frecuente de los ojos tiene que ser perjudicial a cualquier animal, y como los ojos, seguramente, no son necesarios a los animales que tienen costumbres subterráneas, una reducción en el tamaño, unida a la adherencia de los párpados y al crecimiento de pelo sobre ellos, pudo en este caso ser una ventaja, y, si es así, la selección natural ayudaría a los efectos del desuso.

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El desuso acaba por hacer desaparecer los ojos de algunos mamíferos.  El topo es un buen ejemplo tomado literalmente de la Phylosophie Zoologique de Lamarck  (Premiere partie chap. VII). Para disimular el plagio, al igual que hizo con los patos,  ahora el autor debe poner su firma, añadir un detalle de su cosecha original. Añade en lugar de uno, dos: Uno inútil:  la selección natural. Otro puramente ornamental: el Ctenomys.

La siguiente frase:

 

This state of the eyes is probably due to gradual reduction from disuse, but aided perhaps by natural selection

 

Gana en claridad si la cortamos por la mitad:

 

This state of the eyes is probably due to gradual reduction from disuse

 

En cualquier caso, el cambio no da lugar a una nueva especie.

 

Imagen de Faunaparaguay

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