Archivo de enero, 2013

Horror: vuelven las palomas en el párrafo ducentésimo trigésimo cuarto de El Origen de las Especies

 

Pertinazmente vuelve el autor por sus fueros y de nuevo agrede al lector con una lección sobre las palomas cuando el lector ya se había olvidado de ellas y pensaba que  habrían ido a descansar después de su larga y laboriosa participación en el primer capítulo. Más no. Desafortunadamente  el autor vuelve a llevar el agua a su molino y expone de nuevo en este párrafo su propuesta: Las variedades diferentes pertenecientes a una especie descienden de un antepasado común. Las especies diferentes se comportan como variedades y descienden también de un antepasado común. Todo esto se demuestra con un vistazo  a las colas de las palomas.

El autor está defendiendo la teoría científica de Lamarck que a partir de ahora pasará a ser suya, pero no como tal teoría científica sino transformada en algo nuevo:  Teoría social contra la idea de diseño en la Naturaleza. Por eso al autor le interesa hacer énfasis de nuevo en otra de sus construcciones mentales (Mantra) favorito: La teoría de creación independiente, que aparece mucho más claramente en algunas ediciones en español:

 

 Según la teoría ordinaria de que cada especie ha sido creada independientemente, tendríamos que atribuir esta semejanza en los tallos engruesados de estas tres plantas, no a la vera causa de la comunidad de descendencia y a la consiguiente tendencia a variar de modo semejante, sino a tres actos de creación separados, aunque muy relacionados

 

Que en inglés:

 

According to the ordinary view of each species having been independently created, we should have to attribute this similarity in the enlarged stems of these three plants, not to the vera causa of community of descent, and a consequent tendency to vary in a like manner, but to three separate yet closely related acts of creation.

 

 

Pero no importa porque lo fundamental es reconocer ese don de adivinar cuál sea la vera causa, al estilo más puramente clerical aplicado aquí precisamente para establecer uno de los principios más sólidos del dogmatismo ateo:

 

234 DISTINCT SPECIES PRESENT ANALOGOUS VARIATIONS, SO THAT A VARIETY OF ONE SPECIES OFTEN ASSUMES A CHARACTER PROPER TO AN ALLIED SPECIES, OR REVERTS TO SOME OF THE CHARACTERS OF AN EARLY PROGENITOR.

 

 

These propositions will be most readily understood by looking to our domestic races. The most distinct breeds of the pigeon, in countries widely apart, present sub-varieties with reversed feathers on the head, and with feathers on the feet, characters not possessed by the aboriginal rock-pigeon; these then are analogous variations in two or more distinct races. The frequent presence of fourteen or even sixteen tail-feathers in the pouter may be considered as a variation representing the normal structure of another race, the fantail. I presume that no one will doubt that all such analogous variations are due to the several races of the pigeon having inherited from a common parent the same constitution and tendency to variation, when acted on by similar unknown influences. In the vegetable kingdom we have a case of analogous variation, in the enlarged stems, or as commonly called roots, of the Swedish turnip and ruta-baga, plants which several botanists rank as varieties produced by cultivation from a common parent: if this be not so, the case will then be one of analogous variation in two so-called distinct species; and to these a third may be added, namely, the common turnip. According to the ordinary view of each species having been independently created, we should have to attribute this similarity in the enlarged stems of these three plants, not to the vera causa of community of descent, and a consequent tendency to vary in a like manner, but to three separate yet closely related acts of creation. Many similar cases of analogous variation have been observed by Naudin in the great gourd family, and by various authors in our cereals. Similar cases occurring with insects under natural conditions have lately been discussed with much ability by Mr. Walsh, who has grouped them under his law of equable variability.

 

Estas proposiciones se comprenderán más fácilmente fijándonos en las razas domésticas. Las razas más diferentes de palomas, en países muy distantes, presentan subvariedades con plumas vueltas en la cabeza y con plumas en los pies, caracteres que no posee la paloma silvestre (Columba livia), siendo éstas, pues, variaciones análogas en dos o más razas distintas. La presencia frecuente de catorce y aun diez y seis plumas rectrices en la paloma buchona puede considerarse como una variación que representa la conformación normal de otra raza, la colipavo. Creo que nadie dudará de que todas estas variaciones análogas se deben a que las diferentes ramas de palomas han heredado de un antepasado común la misma constitución y tendencia a variar cuando obran sobre ellas influencias semejantes desconocidas. En el reino vegetal tenemos un caso análogo de variación en los tallos engruesados, comúnmente llamados raíces, del nabo de Suecia y de la rutabaga, plantas que algunos botánicos consideran como variedades producidas por cultivo, descendientes de un antepasado común; si esto no fuese así, sería entonces un caso de variación análoga en dos pretendidas especies distintas, y a éstas podría añadirse una tercera, el nabo común. Según la teoría ordinaria de que cada especie ha sido creada independientemente, tendríamos que atribuir esta semejanza en los tallos engruesados de estas tres plantas, no a la vera causa de la comunidad de descendencia y a la consiguiente tendencia a variar de modo semejante, sino a tres actos de creación separados, aunque muy relacionados. Naudin ha observado muchos casos semejantes de variación análoga en la extensa familia de las cucurbitáceas, y diferentes autores los han observado en nuestros cereales. Casos semejantes que se presentan en insectos en condiciones naturales han sido discutidos con gran competencia por míster Walsh, quien los ha agrupado en su ley de variabilidad uniforme.

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Más falacias, hechos llamados principio, especulaciones y trabalenguas en relación con los caracteres sexuales secundarios en el párrafo ducentésimo trigésimo tercero de El Origen de las Especies

 

 

Indica el autor al principio del párrafo que las partes más conservadas son menos variables:

 

Finally, then, I conclude that the greater variability of specific characters, or those which distinguish species from species, than of generic characters, or those which are possessed by all the species

Finalmente, pues, llego a la conclusión de que la variabilidad mayor en los caracteres específicos -o sea aquellos que distinguen unas especies de otras- que en los caracteres genéricos -o sea los que poseen todas las especies-;

 

Una  falacia seguida por un extraño argumento:

; that the frequent extreme variability of any part which is developed in a species in an extraordinary manner in comparison with the same part in its congeners; and the slight degree of variability in a part, however extraordinarily it may be developed, if it be common to a whole group of species; that the great variability of secondary sexual characters and their great difference in closely allied species; that secondary sexual and ordinary specific differences are generally displayed in the same parts of the organisation, are all principles closely connected together. All being mainly due to the species of the same group being the descendants of a common progenitor,

la variabilidad frecuentemente extrema de cualquier parte que está desarrollada en una especie de modo extraordinario, en comparación con la misma parte en sus congéneres, y la escasa variabilidad de una parte, por extraordinariamente desarrollada que esté, si es común a todo un grupo de especies; la gran variabilidad de los caracteres sexuales secundarios y su gran diferencia en especies muy próximas, y el manifestarse generalmente en las mismas partes del organismo las diferencias sexuales secundarias y las diferencias específicas ordinarias, son todos principios íntimamente ligados entre sí. Todos ellos se deben a que las especies del mismo grupo descienden de un antepasado común, del cual han heredado mucho en común;??????????????????????????

Algo confuso todo ello ¿no creen? Más no se preocupen que la solución es bien sencilla. Consiste en ir directamente al grano, al final de la frase:

All being mainly due to the species of the same group being the descendants of a common progenitor

. Todos ellos se deben a que las especies del mismo grupo descienden de un antepasado común, del cual han heredado mucho en común

Así todas nuestras dudas quedan resueltas y el terreno despejado para que de nuevo la Selección Natural entre en acción. No se pierdan la construcción de las últimas frases en tan complicado párrafo:

 

 

233

Finally, then, I conclude that the greater variability of specific characters, or those which distinguish species from species, than of generic characters, or those which are possessed by all the species; that the frequent extreme variability of any part which is developed in a species in an extraordinary manner in comparison with the same part in its congeners; and the slight degree of variability in a part, however extraordinarily it may be developed, if it be common to a whole group of species; that the great variability of secondary sexual characters and their great difference in closely allied species; that secondary sexual and ordinary specific differences are generally displayed in the same parts of the organisation, are all principles closely connected together. All being mainly due to the species of the same group being the descendants of a common progenitor, from whom they have inherited much in common, to parts which have recently and largely varied being more likely still to go on varying than parts which have long been inherited and have not varied, to natural selection having more or less completely, according to the lapse of time, overmastered the tendency to reversion and to further variability , to sexual selection being less rigid than ordinary selection, and to variations in the same parts having been accumulated by natural and sexual selection,  and thus haviong been adapted for secondary sexual, and for ordinary purposes.

Finalmente, pues, llego a la conclusión de que la variabilidad mayor en los caracteres específicos -o sea aquellos que distinguen unas especies de otras- que en los caracteres genéricos -o sea los que poseen todas las especies-; la variabilidad frecuentemente extrema de cualquier parte que está desarrollada en una especie de modo extraordinario, en comparación con la misma parte en sus congéneres, y la escasa variabilidad de una parte, por extraordinariamente desarrollada que esté, si es común a todo un grupo de especies; la gran variabilidad de los caracteres sexuales secundarios y su gran diferencia en especies muy próximas, y el manifestarse generalmente en las mismas partes del organismo las diferencias sexuales secundarias y las diferencias específicas ordinarias, son todos principios íntimamente ligados entre sí. Todos ellos se deben a que las especies del mismo grupo descienden de un antepasado común, del cual han heredado mucho en común; a que partes que han variado mucho, y recientemente, son más a propósito para continuar todavía variando que partes que han sido heredadas hace mucho tiempo y no han variado; a que la selección natural ha dominado, más o menos completamente, según el tiempo transcurrido, la tendencia a reversión y a ulterior variabilidad; a que la selección sexual es menos rígida que la ordinaria, y a que las variaciones en las mismas partes se acumulan por selección natural y sexual y se han adaptado de este modo a los fines sexuales secundarios y a los ordinarios.


Imagen de Darwin Online

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Historias de la caja negra o la cara B del segundo cuarteto más famoso

Lo que sigue es la traducción libre del texto que anuncia el libro titulado “The Black Box: Darwin, Marx, Nietzsche, Freud — Stories” del que es autor  Nickell John Romjue

El mundo de hoy es testigo de la desintegración terminal de los grandes sistemas de creencias materialistas de finales del siglo XIX y principios del XX que tan poderosamente formaron la mente moderna.  Ninguna metáfora resume mejor la ruptura de las teorías visionarias y credos de la naturaleza, el hombre y la sociedad avanzadas por Darwin, Marx, Nietzsche y Freud que la Caja Negra. Cada una de las religiones materialistas generadas por el cuarteto famoso de los fundadores de la modernidad contenía una cámara desconocida de sorpresas, un cuadro negro que su autor no pudo ver.

Hoy en día las cajas negras están abiertas. En primer lugar, la vida compleja de la la célula , que la cruda óptica de la época de Darwin no podía penetrar, sin duda una estructura diseñada por la inteligencia. En segundo lugar, el componente oculto de la matanza masiva que resultó ser orgánico a los regímenes revolucionarios marxistas. En tercer lugar, la propensión de la audaz visión de Nietzsche para producir capataces trans-morales, no según el ideal estético, sino fríos monstruos totalitarios. En cuarto lugar, la subversión generalizada de la conducta moral individual legitimada por la engañosa afirmación freudiana de la primacía de las unidades subconscientes sobre la mente racional.

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El marxismo y otras cosas muertas: Fragmento de una entrevista a Leonardo Sciascia

- ¿Es su pensamiento realmente tan puro? A fin de cuentas el héroe de su último libro se llama Cándido…¿No es extraño, para un hombre como usted, recurrir a este personaje volteriano que nunca acaba de propinar al prójimo fórmulas de felicidad?

- No, realmente no es tan extraño como parece. A través de este Cándido moderno he querido inventar una fórmula de felicidad que consistiría en “cultivar” la propia cabeza más bien que el propio jardín; en fiarse más de aquello que nosotros pensamos que de lo que otros piensan por nosotros, y no intentar darles vida a las cosas muertas.

- Cosas muertas….¿o sea?

- El marxismo, por ejemplo, este cadaver gigantesco, esta carroña que hace marchitarse la cabeza de aquellos que no se atreven a pensar. De hecho, desde hace una infinidad, todos saben que el marxismo está muerto, pero, en Italia, todo ocurre como si los muertos pudieran hablar. Primero se ha aludido a Cándido. Por mi parte prefiero hablar de Pangloss, ese miserable Pangloss que, en presencia de una fosa común, se atrevía a decir, en nombre de toda la filosofía de la historia, que todo iba perfectamente en el mejor de los mundos…Hoy Pangloss sería marxista si en la época de Voltaire era leibniziano. Según Pangloss la felicidad es precisamente como la imaginan los intelectuales. Una felicidad de ideas, una felicidad prometida, aun cuando esta promesa pasa por el infierno.

Le Nouvel Observateur, junio 1978). Tomado del libro: Sin esperanza no pueden plantarse olivos. Laia, Barcelona 1987.

Imagen de Madres, instintos y revoluciones

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Notables hechos y especulaciones en relación con los caracteres sexuales secundarios en el párrafo ducentésimo trigésimo segundo de El Origen de las Especies

 

Al igual que el rey Midas, quien hechizado por Dionisio, convertía en oro todo lo que tocaba, cada observación del autor por sencilla que esta sea se convierte a veces en ley, otras en hecho remarcable. El hecho destacado al principio del párrafo es que:

 

las diferencias secundarias entre los dos sexos de la misma especie se manifiestan, por lo común, precisamente en las mismas partes del organismo en que difieren entre sí las especies del mismo género.

 

Aunque en la sentencia anterior la expresión por lo común, hace sospechar que el hecho puede no ser tan remarcable. El autor aporta dos ejemplos: El número de artejos en los tarsos de los éngidos (coleópteros) y la nerviación de las alas en ciertos grupos de los himenópteros cavadores.

 

Uno no sabe muy bien qué puede sacar el autor de esta ley. El final del párrafo es digno de análisis aparte:

 

considero todas las especies de un mismo género como descendientes tan indudables de un antepasado común como lo son los dos sexos de una especie. Por consiguiente, si una parte cualquiera del organismo del antepasado común, o de sus primeros descendientes, se hizo variable, es sumamente probable que la selección natural y la selección sexual se aprovechasen de variaciones de esta parte para adaptar las diferentes especies a sus diferentes lugares en la economía de la naturaleza, y también para adaptar uno a otro los dos sexos de la misma especie, o para adaptar los machos a la lucha con otros machos por la posesión de las hembras.

 

¿Qué evidencias ha presentado el autor en favor de que los dos sexos de la misma especie procedan de un antepasado común? ¿Cómo puede hacerse variable una parte de un organismo? ¿Qué necesidad hay de invocar a la selección natural en toda  esta amalgama o  conjunto heteróclito de procesos?

 

 

 

 

232

 

It is a remarkable fact, that the secondary differences between the two sexes of the same species are generally displayed in the very same parts of the organisation in which the species of the same genus differ from each other. Of this fact I will give in illustration the first two instances which happen to stand on my list; and as the differences in these cases are of a very unusual nature, the relation can hardly be accidental. The same number of joints in the tarsi is a character common to very large groups of beetles, but in the Engidae, as Westwood has remarked, the number varies greatly and the number likewise differs in the two sexes of the same species. Again in the fossorial hymenoptera, the neuration of the wings is a character of the highest importance, because common to large groups; but in certain genera the neuration differs in the different species, and likewise in the two sexes of the same species. Sir J. Lubbock has recently remarked, that several minute crustaceans offer excellent illustrations of this law. “In Pontella, for instance, the sexual characters are afforded mainly by the anterior antennae and by the fifth pair of legs: the specific differences also are principally given by these organs.” This relation has a clear meaning on my view: I look at all the species of the same genus as having as certainly descended from the same progenitor, as have the two sexes of any one species. Consequently, whatever part of the structure of the common progenitor, or of its early descendants, became variable; variations of this part would, it is highly probable, be taken advantage of by natural and sexual selection, in order to fit the several places in the economy of nature, and likewise to fit the two sexes of the same species to each other, or to fit the males to struggle with other males for the possession of the females.

 

Es un hecho notable que las diferencias secundarias entre los dos sexos de la misma especie se manifiestan, por lo común, precisamente en las mismas partes del organismo en que difieren entre sí las especies del mismo género. De este hecho daré como ejemplos los dos casos que, por casualidad, son los primeros en mi lista; y como las diferencias en estos casos son de naturaleza muy extraordinaria, la relación difícilmente puede ser accidental. El tener un mismo número de artejos en los tarsos es un carácter común a grupos grandísimos de coleópteros; pero en los éngidos, como ha hecho observar Westwood, el número varia mucho, y el número difiere también en los dos sexos de la misma especie. Además, en los himenópteros cavadores, la nerviación de las alas es un carácter de suma importancia, por ser común a grandes grupos; pero, en ciertos géneros, la nerviación difiere mucho en las diversas especies, y también en los dos sexos de la misma especie. Sir J. Lubbock ha señalado recientemente que diferentes crustáceos pequeños ofrecen excelentes ejemplos de esta ley. «En Pontella, por ejemplo, las antenas y el quinto par de patas proporcionan principalmente los caracteres sexuales; estos órganos dan también principalmente las diferencias específicas». Esta explicación tiene una significación clara dentro de mi teoría: considero todas las especies de un mismo género como descendientes tan indudables de un antepasado común como lo son los dos sexos de una especie. Por consiguiente, si una parte cualquiera del organismo del antepasado común, o de sus primeros descendientes, se hizo variable, es sumamente probable que la selección natural y la selección sexual se aprovechasen de variaciones de esta parte para adaptar las diferentes especies a sus diferentes lugares en la economía de la naturaleza, y también para adaptar uno a otro los dos sexos de la misma especie, o para adaptar los machos a la lucha con otros machos por la posesión de las hembras.

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Al abordaje de los caracteres sexuales secundarios en el párrafo ducentésimo trigésimo primero de El Origen de las Especies

 

Algo complicado se presenta el caso de los caracteres sexuales secundarios:

 

Cualquiera que sea la causa de la variabilidad de los caracteres sexuales secundarios, como son sumamente variables, la selección sexual habrá tenido un extenso campo de acción, y de este modo puede haber conseguido dar a las especies del mismo grupo diferencias mayores en estos caracteres que en los demás.

 

Es cierto. Allá donde hay menos variación es que la selección ha actuado más. A más variación es que la selección ha actuado menos. Resulta que lo que vemos siempre y en todo momento es el resultado de una selección. Creyendo que esto es así todo es explicable.  Basta con admitir, de partida, en nuestras premisas, aquellas conclusiones a las que queremos llegar: nada más simple.

 

 

231. SECONDARY SEXUAL CHARACTERS VARIABLE.

 

I think it will be admitted by naturalists, without my entering on details, that secondary sexual characters are highly variable. It will also be admitted that species of the same group differ from each other more widely in their secondary sexual characters, than in other parts of their organisation; compare, for instance, the amount of difference between the males of gallinaceous birds, in which secondary sexual characters are strongly displayed, with the amount of difference between the females. The cause of the original variability of these characters is not manifest; but we can see why they should not have been rendered as constant and uniform as others, for they are accumulated by sexual selection, which is less rigid in its action than ordinary selection, as it does not entail death, but only gives fewer offspring to the less favoured males. Whatever the cause may be of the variability of secondary sexual characters, as they are highly variable, sexual selection will have had a wide scope for action, and may thus have succeeded in giving to the species of the same group a greater amount of difference in these than in other respects.

 

Creo que los naturalistas admitirán, sin que entre en detalles, que los caracteres sexuales secundarios son sumamente variables. También se admitirá que las especies de un mismo grupo difieren entre sí por sus caracteres sexuales secundarios más que en otras partes de su organización; compárese, por ejemplo, la diferencia que existe entre los machos de las gallináceas, en los que los caracteres sexuales secundarios están poderosamente desarrollados, con la diferencia entre las hembras. La causa de la variabilidad primitiva de estos caracteres no es manifiesta; pero podemos ver que no se han hecho tan constantes y uniformes como otros, pues se acumulan por selección sexual, que es menos rígida en su acción que la selección ordinaria, pues no acarrea la muerte, sino que da sólo menos descendientes a los machos menos favorecidos. Cualquiera que sea la causa de la variabilidad de los caracteres sexuales secundarios, como son sumamente variables, la selección sexual habrá tenido un extenso campo de acción, y de este modo puede haber conseguido dar a las especies del mismo grupo diferencias mayores en estos caracteres que en los demás.

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Distinción entre caracteres genéricos y específicos y más falacias en el párrafo ducentésimo trigésimo de El Origen de las Especies

 

El autor que hasta el momento no se ha tomado la menor molestia en diferenciar género de especie o en definir ambos conceptos, describe ahora lo que son caracteres específicos y los distingue de los caracteres genéricos.

La definición no puede ser más clara:

 

los puntos en que todas las especies del género se asemejan entre sí y en que difieren de los géneros próximos se llaman caracteres genéricos….

 

Por el contrario, los puntos en que unas especies difieren de otras del mismo género se llaman caracteres específicos;…..

 

Pero la cosa no queda ahí:

..it is probable that they should still often be in some degree variable—at least more variable than those parts of the organisation which have for a very long period remained constant.

es probable que con frecuencia sean todavía variables en algún grado; por lo menos, más variables que aquellas partes del organismo que han permanecido constantes durante un período larguísimo.

 


 

 

 

230

 

On the ordinary view of each species having been independently created, why should that part of the structure, which differs from the same part in other independently created species of the same genus, be more variable than those parts which are closely alike in the several species? I do not see that any explanation can be given. But on the view that species are only strongly marked and fixed varieties, we might expect often to find them still continuing to vary in those parts of their structure which have varied within a moderately recent period, and which have thus come to differ. Or to state the case in another manner: the points in which all the species of a genus resemble each other, and in which they differ from allied genera, are called generic characters; and these characters may be attributed to inheritance from a common progenitor, for it can rarely have happened that natural selection will have modified several distinct species, fitted to more or less widely different habits, in exactly the same manner: and as these so-called generic characters have been inherited from before the period when the several species first branched off from their common progenitor, and subsequently have not varied or come to differ in any degree, or only in a slight degree, it is not probable that they should vary at the present day. On the other hand, the points in which species differ from other species of the same genus are called specific characters; and as these specific characters have varied and come to differ since the period when the species branched off from a common progenitor, it is probable that they should still often be in some degree variable—at least more variable than those parts of the organisation which have for a very long period remained constant.

 

Según la visión ordinaria de que cada especie ha sido creada independientemente, ¿por qué la parte del organismo que difiere de la misma parte de otras especies creadas independientemente tendría que ser más variable que aquellas partes que son muy semejantes en las diversas especies? No veo que pueda darse explicación alguna. Pero, según la teoría de que las especies son solamente variedades muy señaladas y determinadas, podemos esperar encontrarlas con frecuencia variando todavía en aquellas partes de su organización que han variado en un período bastante reciente y que de este modo han llegado a diferir. O, para exponer el caso de otra manera: los puntos en que todas las especies del género se asemejan entre sí y en que difieren de los géneros próximos se llaman caracteres genéricos, y estos caracteres se pueden atribuir a herencia de un antepasado común, pues rara vez puede haber ocurrido que la selección natural haya modificado exactamente de la misma manera varias especies distintas adaptadas a costumbres más o menos diferentes; y como estos caracteres, llamados genéricos, han sido heredados antes del período en que las diversas especies se separaron de su antepasado común, y, por consiguiente, no han variado o llegado a diferir en grado alguno, o sólo en pequeño grado, no es probable que varíen actualmente. Por el contrario, los puntos en que unas especies difieren de otras del mismo género se llaman caracteres específicos; y como estos caracteres específicos han variado y llegado a diferir desde el período en que las especies se separaron del antepasado común, es probable que con frecuencia sean todavía variables en algún grado; por lo menos, más variables que aquellas partes del organismo que han permanecido constantes durante un período larguísimo.

Lectura aconsejada:


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Se trata de manera muy confusa sobre la variación en caracteres específicos en el párrafo ducentésimo vigésimo noveno de El Origen de las Especies

 

La redacción del autor deja como de costumbre mucho que desear. Así por ejemplo tras exponer un ejemplo imaginario (variación del color en especie y en género), leemos:

 

He elegido este ejemplo porque no es aplicable en este caso la explicación que darían la mayor parte de los naturalistas,…….

 

Evidentemente, la mayor parte de los naturalistas no se molestarían en explicar un ejemplo imaginario. Pero sigamos leyendo:

 

……., o sea: que los caracteres específicos son más variables que los genéricos, debido a que están tomados de partes de menos importancia fisiológica que los utilizados comúnmente para clasificar los géneros. Creo que esta explicación es, en parte, exacta, aunque sólo de un modo indirecto; ….

¿Qué quiere decir esta última frase: en parte, exacta, aunque sólo de un modo indirecto?

 

¿Por qué no se indican ejemplos a continuación?:

 

Sería casi superfluo aducir pruebas en apoyo de la afirmación de que los caracteres específicos ordinarios son más variables que los genéricos; pero, tratándose de caracteres importantes, he observado repetidas veces en obras de Historia Natural, que cuando un autor observa con sorpresa que un órgano o parte importante, que generalmente es muy constante en todo un grupo grande de especies, difiere considerablemente en especies muy próximas, este carácter es con frecuencia variable en los individuos de la misma especie. Y este hecho muestra que un carácter que es ordinariamente de valor genérico, cuando desciende en valor y llega a hacerse sólo de valor específico, muchas veces se vuelve variable, aun cuando su importancia fisiológica puede seguir siendo la misma. Algo de esto se aplica a las monstruosidades; por lo menos, Isidore Geoffroy Saint-Hilaire no tiene, al parecer, duda alguna de que, cuanto más difiere normalmente un órgano en las diversas especies de un mismo grupo, tanto más sujeto a anomalías está en los individuos.

 

¿Por qué ni tan siquiera indica apropiadamente la referencia de Geoffroy?

¿Por qué no definió el autor correctamente géneros y especies en el segundo capítulo dedicado a variación en la naturaleza?

 

229. SPECIFIC CHARACTERS MORE VARIABLE THAN GENERIC CHARACTERS.

 

The principle discussed under the last heading may be applied to our present subject. It is notorious that specific characters are more variable than generic. To explain by a simple example what is meant: if in a large genus of plants some species had blue flowers and some had red, the colour would be only a specific character, and no one would be surprised at one of the blue species varying into red, or conversely; but if all the species had blue flowers, the colour would become a generic character, and its variation would be a more unusual circumstance. I have chosen this example because the explanation which most naturalists would advance is not here applicable, namely, that specific characters are more variable than generic, because they are taken from parts of less physiological importance than those commonly used for classing genera. I believe this explanation is partly, yet only indirectly, true; I shall, however, have to return to this point in the chapter on Classification. It would be almost superfluous to adduce evidence in support of the statement, that ordinary specific characters are more variable than generic; but with respect to important characters, I have repeatedly noticed in works on natural history, that when an author remarks with surprise that some important organ or part, which is generally very constant throughout a large group of species, DIFFERS considerably in closely-allied species, it is often VARIABLE in the individuals of the same species. And this fact shows that a character, which is generally of generic value, when it sinks in value and becomes only of specific value, often becomes variable, though its physiological importance may remain the same. Something of the same kind applies to monstrosities: at least Is. Geoffroy St. Hilaire apparently entertains no doubt, that the more an organ normally differs in the different species of the same group, the more subject it is to anomalies in the individuals.

 

El principio discutido bajo el epígrafe anterior puede aplicarse a la cuestión presente. Es evidente que los caracteres específicos son mucho más variables que los genéricos. Explicaré con un solo ejemplo lo que esto quiere decir: si en un género grande de plantas unas especies tuviesen las flores azules y otras las flores rojas, el color sería un carácter solamente específico y nadie se extrañaría de que una de las especies azules se convirtiese en roja, o viceversa; pero si todas las especies tuviesen flores azules, el color pasaría a ser un carácter genérico, y su variación sería un hecho más extraordinario. He elegido este ejemplo porque no es aplicable en este caso la explicación que darían la mayor parte de los naturalistas, o sea: que los caracteres específicos son más variables que los genéricos, debido a que están tomados de partes de menos importancia fisiológica que los utilizados comúnmente para clasificar los géneros. Creo que esta explicación es, en parte, exacta, aunque sólo de un modo indirecto; como quiera que sea, insistiré sobre este punto en el capítulo sobre la clasificación. Sería casi superfluo aducir pruebas en apoyo de la afirmación de que los caracteres específicos ordinarios son más variables que los genéricos; pero, tratándose de caracteres importantes, he observado repetidas veces en obras de Historia Natural, que cuando un autor observa con sorpresa que un órgano o parte importante, que generalmente es muy constante en todo un grupo grande de especies, difiere considerablemente en especies muy próximas, este carácter es con frecuencia variable en los individuos de la misma especie. Y este hecho muestra que un carácter que es ordinariamente de valor genérico, cuando desciende en valor y llega a hacerse sólo de valor específico, muchas veces se vuelve variable, aun cuando su importancia fisiológica puede seguir siendo la misma. Algo de esto se aplica a las monstruosidades; por lo menos, Isidore Geoffroy Saint-Hilaire no tiene, al parecer, duda alguna de que, cuanto más difiere normalmente un órgano en las diversas especies de un mismo grupo, tanto más sujeto a anomalías está en los individuos.

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La selección natural lucha con la tendencia a la reversión y la variabilidad y otras falacias en el párrafo ducentésimo vigésimo octavo de El Origen de las Especies

 

La selección natural no solo es lucha por la supervivencia y supervivencia del más apto. A su vez la selección natural lucha con otros factores como la tendencia a reversión y la variabilidad, se nos informa en este complicado párrafo en el que el autor regresa a la naturaleza para  mencionar el ala del murciélago como ejemplo de órgano extraordinariamente desarrollado.

 

Al principio del párrafo un razonamiento característico del autor en el que la conclusión va incluida ya en la premisa. No se la pierdan:

 

When a part has been developed in an extraordinary manner in any one species, compared with the other species of the same genus, we may conclude that this part has undergone an extraordinary amount of modification since the period when the several species branched off from the common progenitor of the genus.

 

A continuación ambigüedad en estado puro:

This period will seldom be remote in any extreme degree, as species rarely endure for more than one geological period.

Seguidamente una combinación de ambas: Ambigüedad e inclusión de conclusiones en la premisa:

An extraordinary amount of modification implies an unusually large and long-continued amount of variability, which has continually been accumulated by natural selection for the benefit of the species.

 

 

 

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Now let us turn to nature. When a part has been developed in an extraordinary manner in any one species, compared with the other species of the same genus, we may conclude that this part has undergone an extraordinary amount of modification since the period when the several species branched off from the common progenitor of the genus. This period will seldom be remote in any extreme degree, as species rarely endure for more than one geological period. An extraordinary amount of modification implies an unusually large and long-continued amount of variability, which has continually been accumulated by natural selection for the benefit of the species. But as the variability of the extraordinarily developed part or organ has been so great and long-continued within a period not excessively remote, we might, as a general rule, still expect to find more variability in such parts than in other parts of the organisation which have remained for a much longer period nearly constant. And this, I am convinced, is the case. That the struggle between natural selection on the one hand, and the tendency to reversion and variability on the other hand, will in the course of time cease; and that the most abnormally developed organs may be made constant, I see no reason to doubt. Hence, when an organ, however abnormal it may be, has been transmitted in approximately the same condition to many modified descendants, as in the case of the wing of the bat, it must have existed, according to our theory, for an immense period in nearly the same state; and thus it has come not to be more variable than any other structure. It is only in those cases in which the modification has been comparatively recent and extraordinarily great that we ought to find the GENERATIVE VARIABILITY, as it may be called, still present in a high degree. For in this case the variability will seldom as yet have been fixed by the continued selection of the individuals varying in the required manner and degree, and by the continued rejection of those tending to revert to a former and less modified condition.

 

 

Volvamos ahora a la naturaleza. Cuando una parte se ha desarrollado de un modo extraordinario en una especie, en comparación con las otras especies del mismo género, podemos sacar la conclusión de que esta parte ha experimentado extraordinaria modificación desde el período en que las diferentes especies se separaran del tronco común del género. Este período pocas veces será extremadamente remoto, pues las especies rara vez persisten durante más de un período geológico. Modificaciones muy grandes implican variabilidad grandísima, muy continuada, que se ha ido acumulando constantemente por selección natural para beneficio de la especie. Pero como la variabilidad del órgano o parte extraordinariamente desarrollados ha sido tan grande y continuada dentro de un período no demasiado remoto, tenemos que esperar encontrar todavía, por regla general, más variabilidad en estas partes que en otras del organismo que han permanecido casi constantes durante un período mucho más largo, y yo estoy convencido de que ocurre así. No veo razón para dudar de que la lucha entre la selección natural, de una parte, y la tendencia a la reversión y la variabilidad, de otra, cesarán con el transcurso del tiempo, y que los órganos más extraordinariamente desarrollados pueden hacerse constantes. Por consiguiente, cuando un órgano, por anómalo que sea, se ha transmitido, aproximadamente en el mismo estado, a muchos descendientes modificados, como en el caso del ala del murciélago, tiene que haber existido, según nuestra teoría, durante un inmenso período, casi en el mismo estado, y de este modo, ha llegado a no ser más variable que cualquier otra estructura. Sólo en estos casos, en los cuales la modificación ha sido relativamente reciente y extraordinariamente grande, debemos esperar encontrar la variabilidad generativa, como puede llamársele, presente todavía en sumo grado, pues, en este caso, la variabilidad raras veces habrá sido fijada todavía por la selección continuada de los individuos que varíen del modo y en el grado requeridos y por la exclusión continuada de los que tiendan a volver a un estado anterior y menos modificado.

 

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El autor expone la otra teoría debida a su pluma en el párrafo ducentésimo vigésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

Cuando uno pensaba que ya había leido bastante sobre palomas a lo largo de todo el primer capítulo;  cuando uno ya está de sobra convencido de que no tiene nada que ver la tarea de los mejoradores de animales con la vida en el campo; entonces, enmedio de este capítulo quinto titulado ni más ni menos que “Leyes de la Variación”, vuelve el autor a la carga con su tema favorito: La columbicultura.

 

De nuevo el autor vuelve por sus fueros y  se manifiesta como un notable creacionista: Admite la teoría de creación independiente. Es extraño que ningún otro autor de la ciencia lo haya hecho hasta entonces y esto nos lleva a reconocer a Charles Darwin, el autor de OSMNS, no como fundador del evolucionismo según viene siendo habitual, sino más bien como fundador del creacionismo. El fundador del evolucionismo sería históricamente Lamarck. La teoría o pseudoteoría que Darwin introdujo en el mundo científico es otra: El creacionismo, que consiste en admitir que la creación independiente de las especies es un argumento científico. No obstante el autor defiende mal esta teoría puesto que si las especies han sido creadas independientemente, supongamos que por un creador, entonces no debería este haber seguido normas impuestas. Menos aún por autor tan ambiguo como el de OSMNS.

 

Aparece al final del párrafo el resultado de la pugna establecida entre ambas teorías: el evolucionismo lamarckista y la del autor:

 

A la larga, la selección triunfa, y nunca esperamos fracasar tan completamente que de una buena casta de volteadoras de cara corta obtengamos una paloma tan basta como una volteadora común. Pero mientras la selección avanza en las partes sometidas a modificación podemos esperar mucha variabilidad

 

Y ahora que todos sabemos que no es lícito en ciencia invocar a un creador lo cual constituye delito de Creacionismo, sólo falta que aprendamos que tampoco es lícito invocar a un fantasma semántico:  La Selección Natural.

 

 

 

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When we see any part or organ developed in a remarkable degree or manner in a species, the fair presumption is that it is of high importance to that species: nevertheless it is in this case eminently liable to variation. Why should this be so? On the view that each species has been independently created, with all its parts as we now see them, I can see no explanation. But on the view that groups of species are descended from some other species, and have been modified through natural selection, I think we can obtain some light. First let me make some preliminary remarks. If, in our domestic animals, any part or the whole animal be neglected, and no selection be applied, that part (for instance, the comb in the Dorking fowl) or the whole breed will cease to have a uniform character: and the breed may be said to be degenerating. In rudimentary organs, and in those which have been but little specialised for any particular purpose, and perhaps in polymorphic groups, we see a nearly parallel case; for in such cases natural selection either has not or cannot come into full play, and thus the organisation is left in a fluctuating condition. But what here more particularly concerns us is, that those points in our domestic animals, which at the present time are undergoing rapid change by continued selection, are also eminently liable to variation. Look at the individuals of the same breed of the pigeon; and see what a prodigious amount of difference there is in the beak of tumblers, in the beak and wattle of carriers, in the carriage and tail of fantails, etc., these being the points now mainly attended to by English fanciers. Even in the same sub-breed, as in that of the short-faced tumbler, it is notoriously difficult to breed nearly perfect birds, many departing widely from the standard. There may truly be said to be a constant struggle going on between, on the one hand, the tendency to reversion to a less perfect state, as well as an innate tendency to new variations, and, on the other hand, the power of steady selection to keep the breed true. In the long run selection gains the day, and we do not expect to fail so completely as to breed a bird as coarse as a common tumbler pigeon from a good short-faced strain. But as long as selection is rapidly going on, much variability in the parts undergoing modification may always be expected.

 

 

Cuando vemos una parte u órgano desarrollado en un grado o modo notables en una especie, la presunción razonable es que el órgano o parte es de suma importancia para esta especie, y, sin embargo, en este caso está muy sujeto a variación. ¿Por qué ha de ser así? Según la teoría de que cada especie ha sido creada independientemente, con todas sus partes tal como ahora las vemos, no puedo hallar explicación alguna; pero con la teoría de que grupos de especies descienden de otras especies y han sido modificados por la selección natural, creo que podemos conseguir alguna luz. Permítaseme hacer primero algunas observaciones preliminares: Si en los animales domésticos cualquier parte de animal, o el animal entero, son desatendidos y no se ejerce selección alguna, esta parte -por ejemplo, la cresta de la gallina Dorking-, o toda la raza, cesará de tener carácter uniforme, y se puede decir que la raza degenera. En los órganos rudimentarios y en los que se han especializado muy poco para un fin determinado, y quizá en los grupos polimorfos, vemos un caso casi paralelo, pues en tales casos la selección natural no ha entrado, o no ha podido entrar, de lleno en juego, y el organismo ha quedado así en un estado fluctuante. Pero lo que nos interesa aquí más particularmente es que aquellas partes de los animales domésticos que actualmente están experimentando rápido cambio por selección continuada son también muy propensas a variación. Considérense los individuos de una misma raza de palomas y véase qué prodigiosa diferencia hay en los picos de las tumblers o volteadoras, en los picos y carúnculas de las carriers o mensajeras inglesas, en el porte y cola de las colipavos, etc., puntos que son ahora atendidos principalmente por los avicultores ingleses. Hasta en una misma sub-raza, como en la paloma volteadora de cara corta, hay notoria dificultad para obtener individuos casi perfectos, pues muchos se apartan considerablemente del standard o tipo adoptado. Verdaderamente puede decirse que hay una constante lucha entre la tendencia a volver a un estado menos perfecto, junto con una tendencia innata a nuevas variaciones, de una parte, y, de otra, la influencia de la continua selección para conservar la raza pura. A la larga, la selección triunfa, y nunca esperamos fracasar tan completamente que de una buena casta de volteadoras de cara corta obtengamos una paloma tan basta como una volteadora común. Pero mientras la selección avanza en las partes sometidas a modificación podemos esperar mucha variabilidad.

 

 

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