Horror: vuelven las palomas en el párrafo ducentésimo trigésimo cuarto de El Origen de las Especies

 

Pertinazmente vuelve el autor por sus fueros y de nuevo agrede al lector con una lección sobre las palomas cuando el lector ya se había olvidado de ellas y pensaba que  habrían ido a descansar después de su larga y laboriosa participación en el primer capítulo. Más no. Desafortunadamente  el autor vuelve a llevar el agua a su molino y expone de nuevo en este párrafo su propuesta: Las variedades diferentes pertenecientes a una especie descienden de un antepasado común. Las especies diferentes se comportan como variedades y descienden también de un antepasado común. Todo esto se demuestra con un vistazo  a las colas de las palomas.

El autor está defendiendo la teoría científica de Lamarck que a partir de ahora pasará a ser suya, pero no como tal teoría científica sino transformada en algo nuevo:  Teoría social contra la idea de diseño en la Naturaleza. Por eso al autor le interesa hacer énfasis de nuevo en otra de sus construcciones mentales (Mantra) favorito: La teoría de creación independiente, que aparece mucho más claramente en algunas ediciones en español:

 

 Según la teoría ordinaria de que cada especie ha sido creada independientemente, tendríamos que atribuir esta semejanza en los tallos engruesados de estas tres plantas, no a la vera causa de la comunidad de descendencia y a la consiguiente tendencia a variar de modo semejante, sino a tres actos de creación separados, aunque muy relacionados

 

Que en inglés:

 

According to the ordinary view of each species having been independently created, we should have to attribute this similarity in the enlarged stems of these three plants, not to the vera causa of community of descent, and a consequent tendency to vary in a like manner, but to three separate yet closely related acts of creation.

 

 

Pero no importa porque lo fundamental es reconocer ese don de adivinar cuál sea la vera causa, al estilo más puramente clerical aplicado aquí precisamente para establecer uno de los principios más sólidos del dogmatismo ateo:

 

234 DISTINCT SPECIES PRESENT ANALOGOUS VARIATIONS, SO THAT A VARIETY OF ONE SPECIES OFTEN ASSUMES A CHARACTER PROPER TO AN ALLIED SPECIES, OR REVERTS TO SOME OF THE CHARACTERS OF AN EARLY PROGENITOR.

 

 

These propositions will be most readily understood by looking to our domestic races. The most distinct breeds of the pigeon, in countries widely apart, present sub-varieties with reversed feathers on the head, and with feathers on the feet, characters not possessed by the aboriginal rock-pigeon; these then are analogous variations in two or more distinct races. The frequent presence of fourteen or even sixteen tail-feathers in the pouter may be considered as a variation representing the normal structure of another race, the fantail. I presume that no one will doubt that all such analogous variations are due to the several races of the pigeon having inherited from a common parent the same constitution and tendency to variation, when acted on by similar unknown influences. In the vegetable kingdom we have a case of analogous variation, in the enlarged stems, or as commonly called roots, of the Swedish turnip and ruta-baga, plants which several botanists rank as varieties produced by cultivation from a common parent: if this be not so, the case will then be one of analogous variation in two so-called distinct species; and to these a third may be added, namely, the common turnip. According to the ordinary view of each species having been independently created, we should have to attribute this similarity in the enlarged stems of these three plants, not to the vera causa of community of descent, and a consequent tendency to vary in a like manner, but to three separate yet closely related acts of creation. Many similar cases of analogous variation have been observed by Naudin in the great gourd family, and by various authors in our cereals. Similar cases occurring with insects under natural conditions have lately been discussed with much ability by Mr. Walsh, who has grouped them under his law of equable variability.

 

Estas proposiciones se comprenderán más fácilmente fijándonos en las razas domésticas. Las razas más diferentes de palomas, en países muy distantes, presentan subvariedades con plumas vueltas en la cabeza y con plumas en los pies, caracteres que no posee la paloma silvestre (Columba livia), siendo éstas, pues, variaciones análogas en dos o más razas distintas. La presencia frecuente de catorce y aun diez y seis plumas rectrices en la paloma buchona puede considerarse como una variación que representa la conformación normal de otra raza, la colipavo. Creo que nadie dudará de que todas estas variaciones análogas se deben a que las diferentes ramas de palomas han heredado de un antepasado común la misma constitución y tendencia a variar cuando obran sobre ellas influencias semejantes desconocidas. En el reino vegetal tenemos un caso análogo de variación en los tallos engruesados, comúnmente llamados raíces, del nabo de Suecia y de la rutabaga, plantas que algunos botánicos consideran como variedades producidas por cultivo, descendientes de un antepasado común; si esto no fuese así, sería entonces un caso de variación análoga en dos pretendidas especies distintas, y a éstas podría añadirse una tercera, el nabo común. Según la teoría ordinaria de que cada especie ha sido creada independientemente, tendríamos que atribuir esta semejanza en los tallos engruesados de estas tres plantas, no a la vera causa de la comunidad de descendencia y a la consiguiente tendencia a variar de modo semejante, sino a tres actos de creación separados, aunque muy relacionados. Naudin ha observado muchos casos semejantes de variación análoga en la extensa familia de las cucurbitáceas, y diferentes autores los han observado en nuestros cereales. Casos semejantes que se presentan en insectos en condiciones naturales han sido discutidos con gran competencia por míster Walsh, quien los ha agrupado en su ley de variabilidad uniforme.

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