Archivo de febrero, 2013

La importancia de la especie al fin puesta de relieve en el párrafo ducentésimo quincuagésimo segundo de El Origen de las Especies

¿Cómo podemos explicar que cuando se cruzan las especies son estériles o producen descendencia estéril, mientras que cuando se cruzan las variedades su fecundidad es sin igual?

Pregunta el autor en este breve párrafo. Pues bien:

Podemos explicarlo porque a pesar de que el autor lleve doscientos cincuenta y dos párrafos intentando restar importancia al concepto de especie, el concepto de especie es fundamental para la comprensión de la naturaleza. De haberlo tenido en cuenta, el autor jamás habría, con su preparación, comenzado un libro con este título. De haberlo hecho, habría dedicado su primer capítulo a la variación en la naturaleza. Ahí debería haber tratado al menos de Linneo destacando la importancia del concepto de especie, en lugar de rebajarla como hizo en el capítulo segundo.

 

252

 

Fourthly, how can we account for species, when crossed, being sterile and producing sterile offspring, whereas, when varieties are crossed, their fertility is unimpaired?

 

¿Cómo podemos explicar que cuando se cruzan las especies son estériles o producen descendencia estéril, mientras que cuando se cruzan las variedades su fecundidad es sin igual?

 

 


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Otro No rotundo responde a la pregunta planteada en el párrafo ducentésimo quincuagésimo primero de El Origen de las Especies

 

Sigue preguntando el autor, cuestiones varias que sólo merecen un no rotundo todas ellas. Nada es la selección natural, puesto que procede del error del autor quien confundió selección con mejora. La selección es parte del proceso de mejora genética, pero nada hay en la naturaleza que pueda compararse ni con la una ni con la otra. Se quedó sin teoría el autor unos párrafos atrás.

 

 

251

 

Thirdly, can instincts be acquired and modified through natural selection? What shall we say to the instinct which leads the bee to make cells, and which has practically anticipated the discoveries of profound mathematicians?

 

¿Pueden los instintos adquirirse y modificarse por selección natural? ¿Qué diremos del instinto que lleva a la abeja a hacer celdas y que prácticamente se ha anticipado a los descubrimientos de profundos matemáticos?

 

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Explorando los límites de nuestra fe en el párrafo ducentésimo quincuagésimo de El Origen de las Especies

 

Pregunta  el autor a un lector muy crédulo y ya, ciertamente atontado a estas alturas del libro:

 Can we believe that natural selection could produce, on the one hand, an organ of trifling importance, such as the tail of a giraffe, which serves as a fly-flapper, and, on the other hand, an organ so wonderful as the eye?

¿Podemos creer que la selección natural pueda producir, de una parte, un órgano insignificante, tal como la cola de la jirafa, que sirve de mosqueador, y, de otra, un órgano tan maravilloso como el ojo?

 

Pregunta para la que sólo cabe una repuesta: Un No rotundo. Nada produce quien nada es. De lo contrario, el lector será presa de un lavado de cerebro de consecuencias imprevisibles:

 

 

250

 

Secondly, is it possible that an animal having, for instance, the structure and habits of a bat, could have been formed by the modification of some other animal with widely different habits and structure? Can we believe that natural selection could produce, on the one hand, an organ of trifling importance, such as the tail of a giraffe, which serves as a fly-flapper, and, on the other hand, an organ so wonderful as the eye?

 

¿Es posible que un animal que tiene, por ejemplo, la confirmación y costumbres de un murciélago pueda haber sido formado por modificación de otro animal de costumbres y estructura muy diferentes? ¿Podemos creer que la selección natural pueda producir, de una parte, un órgano insignificante, tal como la cola de la jirafa, que sirve de mosqueador, y, de otra, un órgano tan maravilloso como el ojo?

 

Imagen de Espejismos  mentales: la fe como autohipnosis

 

 

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Pequeñas dificultades a la vista en el ducentésimo cuadragésimo noveno de El Origen de las Especies

Cierto es, como el autor dice en este párrafo que las dificultades se pueden clasificar. otra cosa bien distinta es si él las ha clasificado o no. Y también si, de haberlas clasificado, las habrá clasificado bien o no.  Sospechamos que no.

Desde luego las dos preguntas incluidas en este breve párrafo demuestran que el autor tiene una gran capacidad para transigir con sus propios errores.  Si no vemos innumerables formas de transición y vemos, por el contrario que en la naturaleza los individuos pertenecen a especies, más valdría pensar que no hemos acertado al definir el concepto de especie o restarle importancia equiparándolo con el de variedad.

Cierto, las especies están bien definidas en la naturaleza pero mal definidas en la obra y en la mente del autor.

Finalmente, el autor ha olvidado en su clasificación  la dificultad mayor o imposibilidad, es decir que no hay teoría científica alguna expuesta en su obra.

 

249

 

These difficulties and objections may be classed under the following heads: First, why, if species have descended from other species by fine gradations, do we not everywhere see innumerable transitional forms? Why is not all nature in confusion, instead of the species being, as we see them, well defined?

 

Estas dificultades y objeciones pueden clasificarse en los siguientes grupos: 1.º Si las especies han descendido de otras especies por suaves gradaciones, ¿por qué no encontramos en todas partes innumerables formas de transición? ¿Por qué no está toda la naturaleza confusa, en lugar de estar las especies bien definidas según las vemos?

 

 

 


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Ciertamente una multitud de dificultades se le ha ocurrido al lector antes de llegar al párrafo ducentésimo cuadragésimo octavo de El Origen de las Especies

 

Long before the reader has arrived at this part of my work, a crowd of difficulties will have occurred to him.

 Mucho antes de que el lector haya llegado a esta parte de mi obra se le habrán ocurrido una multitud de dificultades.

 

Así comienza este breve párrafo que abre capítulo, con una frase de las de mayor veracidad del libro, porque si doscientos cuarenta y ocho son los párrafos hasta aquí leidos no nos resultaría nada problemático encontrar otras tantas dificultades. Pero como en otros casos, el autor sabe que no habrá dificultades para su texto. Todas serán superadas por contar con el apoyo de las grandes instancias.  Así continúa este breve párrafo:

Some of them are so serious that to this day I can hardly reflect on them without being in some degree staggered; but, to the best of my judgment, the greater number are only apparent, and those that are real are not, I think, fatal to the theory.

 Algunas son tan graves, que aun hoy día apenas puedo reflexionar sobre ellas sin vacilar algo; pero, según mi leal saber y entender, la mayor parte son sólo aparentes, y las que son reales no son, creo yo, funestas para mi teoría.

Texto que mejor quedaría escrito de esta otra manera:

Some of them are so serious as to ruin my theory, but I will not mention these, treating only with indulgence other hundreds of minor difficulties.

Algunas son tan graves como para hundir mi teoría, pero esas no las mencionaré, dedicándome sólo a tratar indulgentemente de otros cientos de dificultades menores.

 

Puesto que además que las llamadas dificultades, existe un inconveniente mayor: Que no hay teoría. El autor ha escrito libremente acerca de todo aquello que se le ha ocurrido: Acerca de la cría de palomas, acerca de la vida en la granja confundiendo selección con mejora, dando una versión muy sesgada de la variación en la naturaleza, de manera autoritaria al hablar de la lucha, etc…. Pero no tiene teoría alguna que pueda explicar el origen de las especies. Hemos llegado así  por lo tanto a un capítulo de título optimista en exceso: dificultades de la teoría. Lo propio y objetivo sería reconocer que no hay teoría; pero no, el autor busca dificultades para, en una operación indirecta, asentar como teoría lo que no es. Sigue jugando con las palabras  y ahora promete lo que no da porque si realmente se hubiese molestado en reflexionar acerca de las dificultades reales de su teoría, no hubiese escrito el libro.

Su estrategia consiste ahora en juntar dificultades tan temprano, antes de llegar a la mitad del libro, como haciendo ver que teoría con tantas dificultades, al menos tiene garantizada su existencia. Pero no. Las dificultades no garantizan teoría alguna y por encima de todas ellas hay una super-dificultad o imposibilidad:  La única y verdadera dificultad es que no hay teoría a la que presentar dificultades. Sería pues razonable interrumpir la lectura aquí y arrojar el libro. Esta solución personal podría parecer una respuesta justa a la publicación de OSMNS o su posterior divulgación pero nos impediría seguir encontrando la información contenida en esta obra y que como es natural sólo se mostrará a aquellos intrépidos que osen proseguir su lectura de manera crítica que son, hasta la fecha, bien pocos.

Sigamos pues, pacientemente la lectura por si acaso hubiese algún dato interesante,……

Además de la dificultad mayor o imposibilidad de la que hablábamos arriba (que no hay teoría alguna) en su compendio de dificultades, faltan las principales que el autor ha ignorado. Entre ellas y sin pretender excluir otras posibles se encuentran por ejemplo:

  1. El desconocimiento de las técnicas de mejoradores de animales y plantas que le ha llevado a confundir selección con mejora.

  1. El abuso de las características de las palomas domésticas, tema que no es de ninguna utilidad para el estudio del Origen de las especies.

  1. El empleo constante de expresiones coloquiales, afirmaciones gratuitas que quedan en el aire sin ser atribuidas a autor alguno, datos sin soporte alguno de la bibliografía, expresiones ambiguas y otras sin significado alguno y por tanto sin valor.

  1. La sesgada aproximación a la naturaleza buscando por todos lados ejemplos de casos difíciles para interpretar si las diferencias indican especies o variedades.

  1. El  pésimo uso del lenguaje que le lleva a ver selección donde no la hay y a tomar la lucha como un elemento fundamental en la naturaleza, cuando no lo es. Finalmente la contradicción in adiecto que supone, la selección natural, un fantasma semántico o flatus vocis sobre el que el autor ha montado lo que el llama su “Teoría”que no es otra cosa sino una tautología, una verdad de Perogrullo.

Vayamos pues a ver cuáles son las dificultades, como digo todas ellas menores, que el autor ha tenido a bien considerar como tales sabiendo bien que no puede haber dificultades para una teoría que no existe.

248

 

Long before the reader has arrived at this part of my work, a crowd of difficulties will have occurred to him. Some of them are so serious that to this day I can hardly reflect on them without being in some degree staggered; but, to the best of my judgment, the greater number are only apparent, and those that are real are not, I think, fatal to the theory.

Mucho antes de que el lector haya llegado a esta parte de mi obra se le habrán ocurrido una multitud de dificultades. Algunas son tan graves, que aun hoy día apenas puedo reflexionar sobre ellas sin vacilar algo; pero, según mi leal saber y entender, la mayor parte son sólo aparentes, y las que son reales no son, creo yo, funestas para mi teoría.

 

 

 


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Resumen del capítulo quinto de OSMNS titulado Leyes de la variación

El orden de los capítulos en esta obra obedece a extraños y confusos criterios. Así, habiendo empezado por el estudio de la variación en la granja, a continuación se estudia de manera muy somera y parcial en el capítulo segundo la variación en la naturaleza. Acto seguido veíamos en el capítulo tercero la lucha por la supervivencia antes de desarrollar en el cuarto la parte central del libro es decir, la selección natural, capítulo que debía contener y explicar la llamada Teoría, pero que no lo hace. Resulta extraño ahora, después de haber tocado ya todos esos temas encontrarse con un capítulo titulado las Leyes de la Variación, puesto que se debían haber estudiado a fondo tales leyes antes de exponer una teoría si es que acaso esta teoría pretende explicar algo en relación con la variación. Efectivamente, los cinco primeros párrafos del capítulo primero pertenecían a un apartado titulado “Causas de variabilidad”. ¿Qué viene a hacer ese apartado al principio de la obra? No lo sabemos. De todos modos, de  su contenido (cinco párrafos), lo principal venía a ser copiado de Lamarck.  Justo igual que ocurre ahora en este capítulo quinto titulado de nuevo Leyes de la Variación.

El discurso no ha seguido una secuencia lógica y nos toca ahora investigar por qué. Por un lado lo que ocurre es que, como vimos a lo largo del capítulo cuarto, no hay tal teoría, sino una tautología, es decir juegos de palabras sin ninguna explicación científica de la formación de las especies. Por otra parte, hemos podido ver al leer este capítulo quinto que el autor había dejado de lado aspectos muy importantes en los capítulos anteriores y que ahora ha juntado precipitadamente bajo el título Leyes de la variación.

En realidad todo el contenido de este capítulo que puede resultar de algún interés en relación con la variación se resume al enunciado y ejemplos de la Primera Ley de Lamarck. Lo esencial de todo ello puede encontrarse en la obra Philosophie Zoologique que este autor publicó en 1809, es decir exactamente el año del nacimiento de Charles Darwin. El resto son pruebas de una confusión notable.

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Las leyes de la variación por fin explicadas en el párrafo ducentésimo cuadragésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

Un párrafo muy breve y confuso para terminar el capítulo sobre las leyes de la variación.

Lo que en  éste párrafo podría ser interesante se debe a Lamarck.  La aportación de Darwin consiste de nuevo en generar  la confusión acerca de unos conceptos científicos previos. El autor pregunta sobre una cosa:  Whatever the cause may be of each slight difference between the offspring and their parents. Y se contesta a sí mismo con una respuesta dirigida a otra cosa diferente que la que se inclluía en la pregunta:

we have reason to believe that it is the steady accumulation of beneficial differences which has given rise to all the more important modifications of structure in relation to the habits of each species

 

 

 

 

247

 Whatever the cause may be of each slight difference between the offspring and their parents—and a cause for each must exist—we have reason to believe that it is the steady accumulation of beneficial differences which has given rise to all the more important modifications of structure in relation to the habits of each species.

 

 Cualquiera que pueda ser la causa de cada una de las ligeras diferencias entre los hijos y sus padres -y tiene que existir una causa para cada una de ellas-, tenemos fundamento para creer que la continua acumulación de diferencias favorables es la que ha dado origen a todas las modificaciones más importantes de estructura en relación con las costumbres de cada especie.  

 

 

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Nuestra ignorancia de las leyes de la variación es profunda. Concluye el autor en el párrafo ducentésimo cuadragésimo sexto de El Origen de las Especies

 

El autor termina este capítulo sobre las leyes de la variación de manera tajante:

 

 Nuestra ignorancia de las leyes de la variación es profunda.

 

Pero para salir de tamaña ignorancia el autor cuenta con poderosos recursos. Veamos alguno de ellos.

Dice el autor:

 La costumbre, produciendo particularidades de constitución; el uso, fortificando los órganos, y el desuso, debilitándolos y reduciéndolos, parecen haber sido en muchos casos de poderosa eficacia.  

 

Lo cual recuerda ¿cómo no? A aquella primera ley de Lamarck:

 

« Dans tout animal qui n’a point dépassé le terme de ses développements, l’emploi plus fréquent et soutenu d’un organe quelconque fortifie peu à peu cet organe, le développe, l’agrandit et lui donne une puissance proportionnée à la durée de cet emploi, tandis que le défaut constant d’usage de tel organe l’affaiblit insensiblement, le détériore, diminue progressivement ses facultés et finit par le faire disparaître. » JB Lamarck.  Première Loi. Chap VII: première partie. Philosophie zoologique

 

A continuación dice:

Los órganos múltiples son variables en número y estructura,

Efectivamente, los órganos únicos no son variables en número. Puede haber un rabo o no haber rabo, pero no puede haber gran variación en el número de rabos.

 

Y para ir cerrando este capítulo sobre el origen de la variación no está mal esta frase:

 

Aunque las modificaciones nuevas e importantes no pueden surgir de reversión y variación análoga, tales modificaciones se sumarán a la diversidad hermosa y armoniosa de la naturaleza.

 

 

 

246 SUMMARY.

 

 

Our ignorance of the laws of variation is profound. Not in one case out of a hundred can we pretend to assign any reason why this or that part has varied. But whenever we have the means of instituting a comparison, the same laws appear to have acted in producing the lesser differences between varieties of the same species, and the greater differences between species of the same genus. Changed conditions generally induce mere fluctuating variability, but sometimes they cause direct and definite effects; and these may become strongly marked in the course of time, though we have not sufficient evidence on this head. Habit in producing constitutional peculiarities, and use in strengthening, and disuse in weakening and diminishing organs, appear in many cases to have been potent in their effects. Homologous parts tend to vary in the same manner, and homologous parts tend to cohere. Modifications in hard parts and in external parts sometimes affect softer and internal parts. When one part is largely developed, perhaps it tends to draw nourishment from the adjoining parts; and every part of the structure which can be saved without detriment will be saved. Changes of structure at an early age may affect parts subsequently developed; and many cases of correlated variation, the nature of which we are unable to understand, undoubtedly occur. Multiple parts are variable in number and in structure, perhaps arising from such parts not having been closely specialised for any particular function, so that their modifications have not been closely checked by natural selection. It follows probably from this same cause, that organic beings low in the scale are more variable than those standing higher in the scale, and which have their whole organisation more specialised. Rudimentary organs, from being useless, are not regulated by natural selection, and hence are variable. Specific characters—that is, the characters which have come to differ since the several species of the same genus branched off from a common parent—are more variable than generic characters, or those which have long been inherited, and have not differed within this same period. In these remarks we have referred to special parts or organs being still variable, because they have recently varied and thus come to differ; but we have also seen in the second chapter that the same principle applies to the whole individual; for in a district where many species of a genus are found—that is, where there has been much former variation and differentiation, or where the manufactory of new specific forms has been actively at work—in that district and among these species, we now find, on an average, most varieties. Secondary sexual characters are highly variable, and such characters differ much in the species of the same group. Variability in the same parts of the organisation has generally been taken advantage of in giving secondary sexual differences to the two sexes of the same species, and specific differences to the several species of the same genus. Any part or organ developed to an extraordinary size or in an extraordinary manner, in comparison with the same part or organ in the allied species, must have gone through an extraordinary amount of modification since the genus arose; and thus we can understand why it should often still be variable in a much higher degree than other parts; for variation is a long-continued and slow process, and natural selection will in such cases not as yet have had time to overcome the tendency to further variability and to reversion to a less modified state. But when a species with an extraordinarily developed organ has become the parent of many modified descendants—which on our view must be a very slow process, requiring a long lapse of time—in this case, natural selection has succeeded in giving a fixed character to the organ, in however extraordinary a manner it may have been developed. Species inheriting nearly the same constitution from a common parent, and exposed to similar influences, naturally tend to present analogous variations, or these same species may occasionally revert to some of the characters of their ancient progenitors. Although new and important modifications may not arise from reversion and analogous variation, such modifications will add to the beautiful and harmonious diversity of nature.

 

 

Nuestra ignorancia de las leyes de la variación es profunda. Ni en un solo caso entre ciento podemos pretender señalar una razón por la que esta o aquella parte ha variado; pero, siempre que tenemos medio de establecer comparación, parece que han obrado las mismas leyes al producir las pequeñas diferencias entre variedades de una especie y las diferencias mayores entre especies del mismo género.   El cambio de condiciones, generalmente, produce simples variaciones fluctuantes; pero algunas veces produce efectos directos y determinados, y éstos, con el tiempo, pueden llegar a ser muy acentuados, aun cuando no tenemos pruebas suficientes sobre este punto.    La costumbre, produciendo particularidades de constitución; el uso, fortificando los órganos, y el desuso, debilitándolos y reduciéndolos, parecen haber sido en muchos casos de poderosa eficacia.   Las partes homólogas tienden a variar de la misma manera y tienden a soldarse. Las modificaciones en partes externas influyen a veces en partas blandas e internas.

   Cuando una parte está muy desarrollada, quizá tiende a atraer substancia nutritiva de las partes contiguas; y toda parte del organismo que pueda ser economizada sin detrimento será economizada.

   Los cambios de conformación en una edad temprana pueden influir en partes que se desarrollen después, e indudablemente ocurren muchos casos de variaciones correlativas cuya naturaleza no podemos comprender.   Los órganos múltiples son variables en número y estructura, quizá debido a que tales órganos no se han especializado mucho para una función determinada, de manera que sus modificaciones no han sido rigurosamente refrenadas por la selección natural. Se debe probablemente a la misma causa el que los seres orgánicos inferiores en la escala son más variables que los superiores, que tienen todo su organismo más especializado.   Los órganos rudimentarios, por ser inútiles, no están regulados por la selección natural, siendo, por tanto, variables.   Los caracteres específicos -esto es, los caracteres que se han diferenciado después que las diversas especies del mismo género se separaron de su antepasado común- son más variables que los caracteres genéricos, o sea aquellos que han sido heredados de antiguo y no se han diferenciado dentro de este período.   

 

En estas observaciones nos hemos referido a las partes u órganos especiales son todavía variables, porque han variado recientemente y por lo tanto llegan a diferir, pero también hemos visto en el capítulo segundo que el mismo principio se aplica a la totalidad del individuo, pues en un distrito donde muchas especies de un género se encuentran, es decir, donde ha habido mucha variación y diferenciación anterior, o cuando la fábrica de nuevas formas específicas ha participado activamente en el trabajo, en la circunscripción, entre estas especies, encontramos ahora, por término medio , la mayoría de las variedades.

 

 

Los caracteres sexuales secundarios son muy variables, y tales caracteres difieren mucho en las especies del mismo grupo. La variabilidad en las mismas partes de la organización general, se ha aprovechado para dar las diferencias sexuales secundarias a los dos sexos de la misma especie, y las diferencias específicas a las varias especies del mismo género. Cualquier parte u órgano desarrollado hasta un tamaño extraordinario o de una manera extraordinaria, en comparación con la misma parte u órgano en las especies afines, deben haber pasado por una cantidad extraordinaria de modificación ya que el género surgió, y así podemos entender por qué debería hacerlo a menudo todavía ser variable en un grado mucho mayor que en otras partes, pues la variación es un proceso largo y continuado y lento, y la selección natural no ha tenido tiempo en los casos que aún han para superar la tendencia a la variabilidad del más allá y la reversión a un menor modificación del estado. Pero cuando una especie con un órgano extraordinariamente desarrollado se ha convertido en el padre de muchos descendientes modificados, que en nuestra opinión debe ser un proceso muy lento, que requiere un largo lapso de tiempo, en este caso, la selección natural ha conseguido dar un carácter permanente al órgano, en cualquier manera extraordinaria que pueda haberse desarrollado éste.

 

 

Las especies que heredan casi la misma constitución de un padre común, y expuestos a influencias similares, naturalmente tienden a presentar variaciones análogas, o estas mismas especies de vez en cuando pueden volver a algunas de las características de sus antiguos progenitores. Aunque las modificaciones nuevas e importantes no pueden surgir de reversión y variación análoga, tales modificaciones se sumarán a la diversidad hermosa y armoniosa de la naturaleza.

 

 

 

 

 

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Nos acercamos rápidamente a la era de la unidad y de la mediocridad

Nos acercamos rápidamente a la era de la unidad y de la mediocridad. No hay manera de evitarlo ni de impedirlo.

Pio Baroja. El Pais Vasco.  Prólogo.

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Las obras de Dios en el confuso ducentésimo cuadragésimo quinto párrafo de El Origen de las Especies

 

El que crea que cada especie equina fue creada independientemente, comienza este párrafo.  Pero:  ¿Quién cree eso y qué tiene que ver con  la ciencia que alguien lo crea?

Admitir esta opinión es, a mi parecer, desechar una causa real por otra imaginaria, o, por lo menos, por otra desconocida

¿Desechar una causa real? ¿A qué causa se refiere?

 Esta opinión convierte las obras de Dios en una pura burla y engaño dice el autor a mitad del párrafo. Pero entonces en qué quedamos: ¿Son las especies obra de Dios como parece indicar el autor en esta frase o no lo son como indicaba en la anterior?. ¿Cuál es la causa real a la que este confuso autor se ha referido a mitad del párrafo?

 

Todo son misterios trabalenguas, juegos de palabras. El capítulo se acaba y nada nuevo sobre los leyes de la variación, salvo, ya saben, lo que el autor ha copiado de Lamarck.

 

245

 

He who believes that each equine species was independently created, will, I presume, assert that each species has been created with a tendency to vary, both under nature and under domestication, in this particular manner, so as often to become striped like the other species of the genus; and that each has been created with a strong tendency, when crossed with species inhabiting distant quarters of the world, to produce hybrids resembling in their stripes, not their own parents, but other species of the genus. To admit this view is, as it seems to me, to reject a real for an unreal, or at least for an unknown cause. It makes the works of God a mere mockery and deception; I would almost as soon believe with the old and ignorant cosmogonists, that fossil shells had never lived, but had been created in stone so as to mock the shells now living on the sea-shore.

 

El que crea que cada especie equina fue creada independientemente afirmará, supongo yo, que cada especie ha sido creada con tendencia a variar, tanto en la naturaleza como en domesticidad, de este modo especial, de manera que con frecuencia se presente con rayas, como las otras especies del género, y que todas han sido creadas con poderosa tendencia -cuando se cruzan con especies que viven en puntos distantes del mundo- a producir híbridos que por sus rayas se parecen, no a sus propios padres, sino a otras especies del género. Admitir esta opinión es, a mi parecer, desechar una causa real por otra imaginaria, o, por lo menos, por otra desconocida. Esta opinión convierte las obras de Dios en una pura burla y engaño; casi preferiría yo creer, con los antiguos e ignorantes cosmogonistas, que las conchas fósiles no han vivido nunca, sino que han sido creadas de piedra para imitar las conchas que viven en las orillas del mar.

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