Archivo de febrero 4th, 2013

Somera explicación de la reversión en las palomas en el párrafo ducentésimo trigésimo sexto de El Origen de las Especies

La explicación de la reversión es somera y no oculta la ignorancia del autor de cualquier mecanismo de la herencia.

 

Las hipótesis del final del párrafo no pueden estar peor expuestas y sirven para demostrar de nuevo el nivel de confusión del autor:

 

 

Cuando un carácter perdido en una raza reaparece después de un gran número de generaciones, la hipótesis más probable no es que un individuo, de repente, se parezca a un antepasado del que dista algunos centenares de generaciones, sino que el carácter en cuestión ha permanecido latente en todas las generaciones sucesivas, y que, al fin, se ha desarrollado en condiciones favorables desconocidas. En la paloma barb, por ejemplo, que rara vez da individuos azules, es probable que haya en cada generación una tendencia latente a producir plumaje azul. La improbabilidad teórica de que esta tendencia se transmita durante un número grande de generaciones no es mayor que la de que se transmitan de igual modo órganos rudimentarios o completamente inútiles. La simple tendencia a producir un rudimento se hereda, en verdad, algunas veces de este modo.

 

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No doubt it is a very surprising fact that characters should reappear after having been lost for many, probably for hundreds of generations. But when a breed has been crossed only once by some other breed, the offspring occasionally show for many generations a tendency to revert in character to the foreign breed—some say, for a dozen or even a score of generations. After twelve generations, the proportion of blood, to use a common expression, from one ancestor, is only 1 in 2048; and yet, as we see, it is generally believed that a tendency to reversion is retained by this remnant of foreign blood. In a breed which has not been crossed, but in which BOTH parents have lost some character which their progenitor possessed, the tendency, whether strong or weak, to reproduce the lost character might, as was formerly remarked, for all that we can see to the contrary, be transmitted for almost any number of generations. When a character which has been lost in a breed, reappears after a great number of generations, the most probable hypothesis is, not that one individual suddenly takes after an ancestor removed by some hundred generations, but that in each successive generation the character in question has been lying latent, and at last, under unknown favourable conditions, is developed. With the barb-pigeon, for instance, which very rarely produces a blue bird, it is probable that there is a latent tendency in each generation to produce blue plumage. The abstract improbability of such a tendency being transmitted through a vast number of generations, is not greater than that of quite useless or rudimentary organs being similarly transmitted. A mere tendency to produce a rudiment is indeed sometimes thus inherited.

 

Indudablemente, es un hecho muy sorprendente que los caracteres reaparezcan después de haber estado perdidos durante muchas generaciones; probablemente, durante centenares de ellas. Pero cuando una raza se ha cruzado sólo una vez con otra, los descendientes muestran accidentalmente una tendencia a volver a los caracteres de la raza extraña por muchas generaciones; algunos dicen que durante una docena o hasta una veintena. Al cabo de doce generaciones, la porción de sangre -para emplear la expresión vulgar- procedente de un antepasado es tan sólo 1/2048 y, sin embargo, como vemos, se cree generalmente que la tendencia a reversión es conservada por este resto de sangre extraña. En una casta no cruzada, pero en la cual ambos progenitores hayan perdido algún carácter que sus antepasados poseyeron, la tendencia, enérgica o débil, a reproducir el carácter perdido puede transmitirse durante un número casi ilimitado de generaciones, según se hizo observar antes, a pesar de cuanto podamos ver en contrario. Cuando un carácter perdido en una raza reaparece después de un gran número de generaciones, la hipótesis más probable no es que un individuo, de repente, se parezca a un antepasado del que dista algunos centenares de generaciones, sino que el carácter en cuestión ha permanecido latente en todas las generaciones sucesivas, y que, al fin, se ha desarrollado en condiciones favorables desconocidas. En la paloma barb, por ejemplo, que rara vez da individuos azules, es probable que haya en cada generación una tendencia latente a producir plumaje azul. La improbabilidad teórica de que esta tendencia se transmita durante un número grande de generaciones no es mayor que la de que se transmitan de igual modo órganos rudimentarios o completamente inútiles. La simple tendencia a producir un rudimento se hereda, en verdad, algunas veces de este modo.

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