Archivo de febrero 14th, 2013

El antepasado común del caballo en el párrafo ducentésimo cuadragésimo cuarto de El Origen de las Especies

 

El autor ve o mejor dicho imagina el antepasado común del caballo. Nada que Lamarck no hubiese hecho mejor décadas antes.

 

 

 

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What now are we to say to these several facts? We see several distinct species of the horse genus becoming, by simple variation, striped on the legs like a zebra, or striped on the shoulders like an ass. In the horse we see this tendency strong whenever a dun tint appears—a tint which approaches to that of the general colouring of the other species of the genus. The appearance of the stripes is not accompanied by any change of form, or by any other new character. We see this tendency to become striped most strongly displayed in hybrids from between several of the most distinct species. Now observe the case of the several breeds of pigeons: they are descended from a pigeon (including two or three sub-species or geographical races) of a bluish colour, with certain bars and other marks; and when any breed assumes by simple variation a bluish tint, these bars and other marks invariably reappear; but without any other change of form or character. When the oldest and truest breeds of various colours are crossed, we see a strong tendency for the blue tint and bars and marks to reappear in the mongrels. I have stated that the most probable hypothesis to account for the reappearance of very ancient characters, is—that there is a TENDENCY in the young of each successive generation to produce the long-lost character, and that this tendency, from unknown causes, sometimes prevails. And we have just seen that in several species of the horse genus the stripes are either plainer or appear more commonly in the young than in the old. Call the breeds of pigeons, some of which have bred true for centuries, species; and how exactly parallel is the case with that of the species of the horse genus! For myself, I venture confidently to look back thousands on thousands of generations, and I see an animal striped like a zebra, but perhaps otherwise very differently constructed, the common parent of our domestic horse (whether or not it be descended from one or more wild stocks) of the ass, the hemionus, quagga, and zebra.

 

Ahora bien: ¿qué diremos de estos diferentes hechos? Vemos varias especies distintas del género caballo que, por simple variación, presentan rayas en las patas como una cebra, y rayas en el lomo como un asno. En el caballo vemos esta tendencia muy marcada siempre que aparece un color bayo, color que se acerca al de la coloración general de las otras especies del género. La aparición de rayas no va acompañada de cambio alguno de forma ni de ningún otro carácter nuevo. Esta tendencia a presentar rayas se manifiesta más intensamente en híbridos de algunas de las especies más distintas. Examinemos ahora el caso de las diferentes razas de palomas: descienden de una especie de paloma -incluyendo dos o tres subespecies o razas geográficas- de color azulado con determinadas fajas y otras señales, y cuando una casta cualquiera toma por simple variación color azulado, estas listas y señales reaparecen invariablemente, sin ningún otro cambio de forma o de caracteres. Cuando se cruzan las razas más antiguas y constantes de diversos colores, vemos en los híbridos una poderosa tendencia al color azul y a la reaparición de las listas y señales. He sentado que la hipótesis más probable para explicar la reaparición de caracteres antiquísimos es que en los jóvenes de las sucesivas generaciones existe una tendencia a presentar el carácter perdido desde hace mucho tiempo, y que esta tendencia, por causas desconocidas algunas veces, prevalece. Y acabamos de ver que en diferentes especies del género caballo las rayas son más manifiestas, o aparecen con más frecuencia, en los jóvenes que en los adultos. Llamemos especies a las razas de palomas, algunas de las cuales han criado sin variación durante siglos, y ¡qué paralelo resulta este caso del de las especies del género caballo! Por mi parte, me atrevo a dirigir confiadamente la vista a miles y miles de generaciones atrás, y veo un animal listado como una cebra, aunque, por otra parte, construido quizá de modo muy diferente, antepasado común del caballo doméstico -haya descendido o no de uno o más troncos salvajes-, del asno, del hemión, del cuaga y de la cebra.

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