Diversidad de los pájaros carpinteros en el párrafo ducentésimo septuagésimo tercero de El Origen de las Especies

 

Se entretiene el autor en considerar la diversidad de los pájaros carpinteros incluyendo especies argentinas de las que había tratado Félix de Azara. Cualquier anécdota de la naturaleza le sirve para apoyar su “teoría”:

 

Como algunas veces vemos individuos que siguen costumbres diferentes de las propias de su especie y de las restantes especies del mismo género, podríamos esperar que estos individuos diesen a veces origen a nuevas especies, de costumbres anómalas, y cuya estructura se separaría, más o menos considerablemente, de la de su tipo. Y ejemplos de esta clase ocurren en la Naturaleza.

 

Sí.  Cierto es que podríamos esperar y nuestra espera podría resultar infructuosa. Ejemplos de esta clase ocurren en la Naturaleza, pero no prueban el origen gradual de unas especies a partir de otras especies. Menos aún dan validez a una tautología.

 

 

 

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As we sometimes see individuals following habits different from those proper to their species and to the other species of the same genus, we might expect that such individuals would occasionally give rise to new species, having anomalous habits, and with their structure either slightly or considerably modified from that of their type. And such instances occur in nature. Can a more striking instance of adaptation be given than that of a woodpecker for climbing trees and seizing insects in the chinks of the bark? Yet in North America there are woodpeckers which feed largely on fruit, and others with elongated wings which chase insects on the wing. On the plains of La Plata, where hardly a tree grows, there is a woodpecker (Colaptes campestris) which has two toes before and two behind, a long-pointed tongue, pointed tail-feathers, sufficiently stiff to support the bird in a vertical position on a post, but not so stiff as in the typical wood-peckers, and a straight, strong beak. The beak, however, is not so straight or so strong as in the typical woodpeckers but it is strong enough to bore into wood. Hence this Colaptes, in all the essential parts of its structure, is a woodpecker. Even in such trifling characters as the colouring, the harsh tone of the voice, and undulatory flight, its close blood-relationship to our common woodpecker is plainly declared; yet, as I can assert, not only from my own observations, but from those of the accurate Azara, in certain large districts it does not climb trees, and it makes its nest in holes in banks! In certain other districts, however, this same woodpecker, as Mr. Hudson states, frequents trees, and bores holes in the trunk for its nest. I may mention as another illustration of the varied habits of this genus, that a Mexican Colaptes has been described by De Saussure as boring holes into hard wood in order to lay up a store of acorns.

 

Como algunas veces vemos individuos que siguen costumbres diferentes de las propias de su especie y de las restantes especies del mismo género, podríamos esperar que estos individuos diesen a veces origen a nuevas especies, de costumbres anómalas, y cuya estructura se separaría, más o menos considerablemente, de la de su tipo. Y ejemplos de esta clase ocurren en la Naturaleza. ¿Puede darse un ejemplo más notable de adaptación a trepar a los árboles y coger insectos en las grietas de su corteza que el del pájaro carpintero? Sin embargo, en América del Norte hay pájaros carpinteros que se alimentan en gran parte de frutos, y otros con largas alas que cazan insectos al vuelo. En las llanuras de La Plata, donde apenas crece un árbol, hay un pájaro carpintero (Colaptes campestris) que tiene dos dedos hacia delante y dos hacia detrás, la lengua larga y puntiaguda, las plumas rectrices puntiagudas, lo suficientemente rígidas para sostener el animal su posición vertical en un poste, aunque no tan rígidas como en los pájaros carpinteros típicos, y el pico recto y fuerte. El pico, sin embargo, no es tan recto o no es tan fuerte como en los pájaros carpinteros típicos, pero es lo suficientemente fuerte para taladrar la madera. Por consiguiente, este Colaptes es un pájaro carpintero en todas las partes esenciales de su conformación. Aun en caracteres tan insignificantes como la coloración, el timbre desagradable de la voz y el vuelo ondulado, se manifiesta claramente su parentesco con nuestro pájaro carpintero común, y, sin embargo -como puedo afirmar, no sólo por mis propias observaciones, sino también por las del cuidadoso Azara- en algunos grandes distritos no trepa a los árboles y hace sus nidos en agujeros en márgenes. En otros distritos, sin embargo, este mismo pájaro carpintero, según manifiesta míster Hudson, frecuenta los árboles y hace agujeros en el tronco para anidar. Puedo mencionar, como otro ejemplo de las costumbres diversas de este género, que De Saussure ha descrito, que un Colaptes de Méjico hace agujeros en madera dura para depositar una provisión de bellotas.

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