Las curiosas adaptaciones de una orquídea en el párrafo ducentésimo nonagésimo noveno de El Origen de las Especies

Tan a gusto se encuentra el autor  describiendo las complejas adaptaciones de las orquídeas, que no se da cuenta de que son completamente incompatibles con todos y cada uno de los elementos de su teoría: La lucha por la supervivencia, la selección natural y el cambio gradual no explican ninguna adaptación del estilo de las que encuentra tan maravillosas en las orquídeas.

 

 

 

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From this simple stage we may pass through an inexhaustible number of contrivances, all for the same purpose and effected in essentially the same manner, but entailing changes in every part of the flower. The nectar may be stored in variously shaped receptacles, with the stamens and pistils modified in many ways, sometimes forming trap-like contrivances, and sometimes capable of neatly adapted movements through irritability or elasticity. From such structures we may advance till we come to such a case of extraordinary adaptation as that lately described by Dr. Cruger in the Coryanthes. This orchid has part of its labellum or lower lip hollowed out into a great bucket, into which drops of almost pure water continually fall from two secreting horns which stand above it; and when the bucket is half-full, the water overflows by a spout on one side. The basal part of the labellum stands over the bucket, and is itself hollowed out into a sort of chamber with two lateral entrances; within this chamber there are curious fleshy ridges. The most ingenious man, if he had not witnessed what takes place, could never have imagined what purpose all these parts serve. But Dr. Cruger saw crowds of large humble-bees visiting the gigantic flowers of this orchid, not in order to suck nectar, but to gnaw off the ridges within the chamber above the bucket; in doing this they frequently pushed each other into the bucket, and their wings being thus wetted they could not fly away, but were compelled to crawl out through the passage formed by the spout or overflow. Dr. Cruger saw a “continual procession” of bees thus crawling out of their involuntary bath. The passage is narrow, and is roofed over by the column, so that a bee, in forcing its way out, first rubs its back against the viscid stigma and then against the viscid glands of the pollen-masses. The pollen-masses are thus glued to the back of the bee which first happens to crawl out through the passage of a lately expanded flower, and are thus carried away. Dr. Cruger sent me a flower in spirits of wine, with a bee which he had killed before it had quite crawled out, with a pollen-mass still fastened to its back. When the bee, thus provided, flies to another flower, or to the same flower a second time, and is pushed by its comrades into the bucket and then crawls out by the passage, the pollen-mass necessarily comes first into contact with the viscid stigma, and adheres to it, and the flower is fertilised. Now at last we see the full use of every part of the flower, of the water-secreting horns of the bucket half-full of water, which prevents the bees from flying away, and forces them to crawl out through the spout, and rub against the properly placed viscid pollen-masses and the viscid stigma.

 

Partiendo de este estado tan sencillo, podemos pasar por un interminable número de disposiciones, todas con el mismo objeto y realizadas fundamentalmente de la misma manera, pero que ocasionan cambios en todas las partes de la flor. El néctar puede acumularse en receptáculos de diversa forma, con los estambres y pistilos modificados de muchas maneras, formando a veces mecanismos como trampas y siendo a veces capaces, por irritabilidad o elasticidad, de movimientos primorosamente adaptados. Desde estas estructuras, podemos avanzar hasta llegar a un caso de adaptación tan extraordinario como el descrito últimamente por el doctor Crüger en el Coryanthes. Esta orquídea tiene parte de su labelo o labio inferior excavado, formando un gran cubo, en el cual caen continuamente gotas de agua casi pura, procedente de dos cuernecillos secretores que están encima de él, y cuando el cubo está medio lleno de agua se derrama por un conducto lateral. La base del labelo queda encima del cubo, y está a.su vez excavada, formando una especie de cámara con dos entradas laterales, y dentro de esta cámara hay unos curiosos pliegues carnosos. El hombre más astuto, si no hubiese sido testigo de lo que ocurre, no podría nunca haber imaginado para qué sirven todas estas partes; pero el doctor Crüger vio multitud de abejorros que visitaban las gigantescas flores de esta orquídea, no para chupar néctar, sino para morder los pliegues de la cámara de encima del cubo; al hacer esto, muchas veces se empujan unos a otros y caen en el agua, y como sus alas quedan así mojadas, no pueden escapar volando, y se ven obligados a salir arrastrándose por el paso que forma el canal o aliviadero. El doctor Crüger vio una procesión continua de abejorros que salían, arrastrándose así, de su involuntario baño. El paso es estrecho y está cubierto superiormente por la columna, de modo que un abejorro, al abrirse camino, frota su dorso, primero con el estigma, que es viscoso, y después con las glándulas viscosas de las masas polínicas. Las masas polínicas se pegan así al dorso del abejorro, que casualmente fue el primero en salir arrastrándose por el conducto de una flor recién abierta, y de este modo son transportadas. El doctor Crüger me mandó, en alcohol, una flor con un abejorro, que mató antes de que hubiese acabado de salir, con una masa polínica todavía pegada en el dorso. Cuando el abejorro así provisto vuela a otra flor, o de nuevo a la misma por segunda vez, y es empujado por sus compañeros al cubo y sale arrastrándose por el conducto, la masa de polen necesariamente se pone primero en contacto con el estigma, que es viscoso, y se adhiere a él, y la flor queda fecundada. Por fin, vemos toda la utilidad de cada parte de la flor, de los cuernecillos que segregan agua, del cubo medio lleno de agua, que impide que los abejorros se escapen volando, y les obliga a salir arrastrándose por el canal y a frotarse con las masas de polen viscosas y el estigma viscoso, tan oportunamente situados.

 

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