Lección de Anatomía Comparada por Cuvier

Todo ser organizado forma un conjunto, un sistema único y cerrado, cuyas partes se corresponden mutuamente y concurren a la misma acción definitiva, mediante una reacción recíproca. Ninguna de estas partes puede cambiar sin que las otras cambien, y por consiguiente cualquiera de ellas, tomada por separado, indica y determina todas las demás: así, si los intestinos de un animal están organizados de tal manera que han de digerir  carne fresca, hace falta también que sus mandíbulas sean construidas para devorar una presa; sus uñas, para agarrarla y desgarrarla; sus dientes, para cortarla y trocearla; el sistema entero de sus órganos del movimiento, para perseguirla  y alcanzarla; sus órganos de los sentidos, para percibirla de lejos; hasta hace falta que la naturaleza haya colocado en su cerebro el instinto necesario para saber esconderse y tender trampas a sus víctimas. Tales serán las condiciones generales del régimen carnívoro: todo animal destinado a este régimen las reunirá infaliblemente, porque su raza no habría podido subsistir sin ellas; pero bajo estas condiciones generales, existen otras particulares, relativas al tamaño, a la especie; a la presa para la cual el animal está dispuesto; y de cada una de estas condiciones particulares resultan modificaciones de detalle en las formas que derivan de las condiciones generales; no sólo la clase, sino que el orden, el género, y hasta la especie, se encuentran expresados en la forma de cada parte. En efecto, para que la mandíbula pueda coger, necesitará que su cóndilo tenga cierta forma; que haya cierta relación  entre la posición de la resistencia y la de la potencia con su punto de apoyo,  cierto volumen en el músculo temporal que exige una cierta extensión en el hoyo que le recibe, y una cierta convexidad del arco cigomático bajo el cual pasa; este arco cigomático debe también tener una cierta fuerza para dar apoyo al músculo masetero.

Para que el animal pueda llevarse su presa, le hace falta cierto vigor en los músculos que levantan su cabeza, de donde resulta una forma determinada en las vértebras donde estos músculos tienen sus ligamentos, y en el occipucio donde se insertan.

Para que los dientes puedan cortar la carne, hace falta que sean cortantes, y que lo sean más o menos, según tengan,  más o menos, que cortar exclusivamente carne. Su base deberá ser tanto más sólida, cuanto más y más gruesos sean los huesos que deban quebrantar. Todas estas circunstancias influirán también en el desarrollo de todas las partes que sirven para mover la mandíbula.

Para que las uñas puedan coger esta presa, será necesaria cierta movilidad en los dedos, cierta fortaleza en las uñas, de donde resultan formas determinadas en todas las falanges, y distribuciones necesarias de músculos y de tendones; hará falta que el antebrazo tenga una cierta facilidad para el giro, de donde todavía resultarán formas determinadas en los huesos que lo componen; pero los huesos del antebrazo que se articulan sobre el húmero, no pueden cambiar de formas sin provocar cambios  en éste. Los huesos del hombro deberán tener un cierto grado de firmeza en los animales que emplean sus brazos para coger, y todavía resultará de eso que ellos tendrán formas particulares. El juego de todas estas partes exigirá en todos sus músculos ciertas proporciones, y los ligamentos de estos músculos tan proporcionados, determinarán todavía más particularmente las formas de los huesos. Es fácil ver que se pueden sacar conclusiones semejantes para las extremidades posteriores que contribuyen a la rapidez del movimiento general; para la composición del tronco y las formas de las vértebras, que influyen en la facilidad, la flexibilidad de este movimiento, para las formas de los huesos de la nariz, de la órbita, de la oreja, cuyas relaciones con los sentidos del olfato, de la vista, del oído son evidentes. En una palabra, la forma del diente provoca la forma del cóndilo, la del omóplato, la de las uñas, …..tal y como la ecuación de una curva provoca todas sus propiedades; y lo mismo que tomando cada propiedad por separado como base de una ecuación particular, encontraríamos, tanto la ecuación ordinaria, como todas sus demás propiedades, lo mismo la uña, el omóplato, el cóndilo, el fémur, y todos los demás huesos tomados cada uno por separado,   dan el diente o se dan recíprocamente; y comenzando con cada uno de ellos, quien tuviese racionalmente las leyes de la economía orgánica, podría rehacer todo el animal.

Imagen: Encyclopedie Larousse

Texto en francés:

Tout être organisé forme un ensemble, un système unique et clos, dont les parties se correspondent mutuellement et concourent à la même action définitive, par une réaction réciproque. Aucune de ces parties ne peut changer sans que les autres changent aussi, et par conséquent aucune d’elles, prises séparément, indique et donne toutes les autres: ainsi si les intestins d’un animal sont organisés d’une manière à ne digèrer que de la chair récente, il faut aussi que ses mâchoires soient construites pour dévorer une proie; ses griffes,  pour la saissir et la déchirer; ses dents, pour la couper et la diviser; le système entier de ses organes du mouvement, pur l apoursuivre et pour l’atteindre; ses organes du sens, pour l’apercevoir de loin;  il faut même que la nature ait placé dans son cerveau l’instinct nécessaire pour savoir se cacher et tendre des pièges à ses victimes. Telles seront les conditions generales du régime carnivore: tout animal destiné à ce régime les reunirá infailliblement, car sa race n’aurait pu subsister sans elles; mais sous ces conditions générales, il en existe de particulières, relatives à la grandeur, , à l’espèce; au séjour de la proie pour laquelle l’animal est disposé; et de chacune de ces conditions  particulières résultent des modifications de détail dans les formes qui dérivent des conditions générales; ainsi non seulement la clase, mais l’ordre, mais le genre, et jusqu’à l’espèce, se trouvent exprimés dans la forme de chaque partie. En effet, pour que la mâchoire puisse saisir, il lui faut une certaine forme de condyle, un certain rapport entre la position de la résistance et celle de la puissance avec le point d’appui, un certain volume dans le muscle crotaphite qui exige une certaine étendue dans la fosse qui le reçoit, et une certaine convexité de l’arcade zygomatique sous laquelle il passe; cette arcade zygomatique doit aussi avoir une certaine force pour donner appui au muscle masséter.

 

Pour que l’animal puisse emporter sa proie, il lui faut une certaine vigeur dans les muscles qui soulève sa tête, d’où résulte une forme déterminée dans les vertèbres où ces muscles ont leurs attaches, et dans l’occiput où ils s’insèrent.

 

Pour que les dents puissent couper la chair, il faut qu’elle soient tranchantes, et qu’elles le soient plus ou moins, selon qu’elles auront plus ou moins exclusivement de la chair à couper. Leur base devra être d’autant plus solide, qu’elle auront plus d’os, et de plus gros os à briser. Toutes ces circonstances influeront aussi sur le développement de toutes les parties qui servent à mouvoir la mâchoire.

 

Pour que les griffes puissent saisir cette proie, il faudra une certaine mobilité dans les doigts, une certaine force dans les ongles, d’où résulteront des formes détermineées dans toutes les phalanges, et des distributions nécessaires de muscles et de tendons; il faudra que l’avant-bras ait une certaine facilité à se tourner, d’où résulteront encore des formes déterminées dans les os qui le composent; mais les os de l’avant-bras s’articulant sur l’humérus, ne peuvent changer de formes sans entraîner des changemens dans celui-ci. Les os de l’épaule devront avoir un certain degré de fermeté dans les animaux qui emploient leurs bras pour saisir, et il en résultera encore pour eux des formes particulères. Le jeu de toutes ces parties exigera dans tous leurs muscles de certaines proportions, et les impressions de ces muscles ainsi proportionnés, détermineront encore plus particulièrement les formes des os.

 

Il est aisé de voir que l’on peut tirer des conclusions semblables pour les extrémités postérieures qui contribuent à la rapidité des mouvemens généraux; pour la composition du tronc et les formes des vertèbres, qui influent sur la facilité, la flexibilité de ces mouvemens, pour les formes des os du nez, de l’orbite, de l’oreille, dont les rapports avec la perfection des sens de l’odorat, de la vue, de l’ouïe sont évidens. En un mot, la forme de la dent entraîne la forme du condyle, celle de l’omoplate, celle des ongles, tout comme l’équation d’une courbe entraîne toutes ses propriétés; et de même qu’en prenant chaque propriété séparément pour base d’une équation particulière, on retrouverait, et l’équation ordinaire, et toutes les autres propriétés quelconques, de même l’ongle, l’omoplate, le condyle, le fémur, et tous les autres os pris chacun séparément, donnent la dent ou se donnent réciproquement; et en commençant par chacun d’eux, celui qui posséderait rationnellement les lois de l’économie organique, pourrait refaire tout l’animal.

 

Texto comentado aquí:

http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=56790&origen=notiweb&dia_suplemento=lunes

 

Lectura aconsejada:

 

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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