Archivo de junio 7th, 2013

La selección natural selecciona el color del ganado en el párrafo tricentésimo octavo de El Origen de las Especies

 

El razonamiento es impecable: Como los animales que tienen los salvajes no están sometidos a selección artificial, entonces es que están sometidos a selección natural.

 

Si alguien  hubiese leído hasta aquí sin morder el anzuelo de la selección natural, ya tiene otra vez la trampa preparada. Pero,………. un momento!

 

Conviene saber que la selección, que sólo puede ser artificial, no es la causa de las variedades domésticas. Esto es un error mantenido de manera increíble durante siglo y medio.

 

 

 

La causa de las variedades domésticas es la Mejora Genética. La selección es sólo una parte parte del proceso de mejora genética. Si no hay mejora genética, evidentemente, tampoco hay selección. Si las variedades de las tribus salvajes están sometidas a cruzamientos dirigidos para aumentar determinadas características, entonces están sometidas a mejora genética y, por tanto a selección. NO existe otra selección.

 

Esto es falso:

 

Los animales que tienen los salvajes en diferentes países han de luchar con frecuencia por su propio sustento, y están sometidos, hasta cierto punto, a selección natural,

 

La selección natural es un invento del autor, fruto de su confusión.

 

Y esto es también falso:

 

En el ganado vacuno, la susceptibilidad a los ataques de las moscas es correlativa del color, como lo es el riesgo de envenenarse con ciertas plantas, de manera que hasta el color estaría de este modo sujeto a la acción de la selección natural.

 

 

 

 

Esto, por su parte, es bien cierto:

 

Pero nuestra ignorancia es demasiado grande para discutir la importancia relativa de las diversas causas conocidas y desconocidas de variación,

 

 

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We are profoundly ignorant of the cause of each slight variation or individual difference; and we are immediately made conscious of this by reflecting on the differences between the breeds of our domesticated animals in different countries, more especially in the less civilized countries, where there has been but little methodical selection. Animals kept by savages in different countries often have to struggle for their own subsistence, and are exposed to a certain extent to natural selection, and individuals with slightly different constitutions would succeed best under different climates. With cattle susceptibility to the attacks of flies is correlated with colour, as is the liability to be poisoned by certain plants; so that even colour would be thus subjected to the action of natural selection. Some observers are convinced that a damp climate affects the growth of the hair, and that with the hair the horns are correlated. Mountain breeds always differ from lowland breeds; and a mountainous country would probably affect the hind limbs from exercising them more, and possibly even the form of the pelvis; and then by the law of homologous variation, the front limbs and the head would probably be affected. The shape, also, of the pelvis might affect by pressure the shape of certain parts of the young in the womb. The laborious breathing necessary in high regions tends, as we have good reason to believe, to increase the size of the chest; and again correlation would come into play. The effects of lessened exercise, together with abundant food, on the whole organisation is probably still more important, and this, as H. von Nathusius has lately shown in his excellent Treatise, is apparently one chief cause of the great modification which the breeds of swine have undergone. But we are far too ignorant to speculate on the relative importance of the several known and unknown causes of variation; and I have made these remarks only to show that, if we are unable to account for the characteristic differences of our several domestic breeds, which nevertheless are generally admitted to have arisen through ordinary generation from one or a few parent-stocks, we ought not to lay too much stress on our ignorance of the precise cause of the slight analogous differences between true species.

 

Ignoramos por completo la causa de las pequeñas variaciones o diferencias individuales, y nos damos inmediatamente cuenta de ello reflexionando sobre las diferencias entre las razas de animales domésticos en diferentes países, especialmente en los menos civilizados, donde ha habido poca selección metódica. Los animales que tienen los salvajes en diferentes países han de luchar con frecuencia por su propio sustento, y están sometidos, hasta cierto punto, a selección natural, e individuos de constitución un poco diferente tienen que prosperar más en climas diversos. En el ganado vacuno, la susceptibilidad a los ataques de las moscas es correlativa del color, como lo es el riesgo de envenenarse con ciertas plantas, de manera que hasta el color estaría de este modo sujeto a la acción de la selección natural. Algunos observadores están convencidos de que un clima húmedo influye en el crecimiento del pelo y de que los cuernos son correlativos del pelo. Las razas de montaña siempre difieren de las razas del llano, y un país montañoso probablemente influiría en los miembros posteriores, por obligarles a mayor ejercicio y, quizás, hasta en la forma de la pelvis; y entonces, por la ley de variación homóloga, los miembros anteriores y la cabeza experimentarían probablemente la influencia. La forma de la pelvis podría, además, influir por presión en la forma de ciertas partes del feto en el útero. La respiración fatigosa, necesaria en las regiones elevadas, tiende, según tenemos motivo fundado para creerlo, a aumentar el tamaño del pecho, y de nuevo entraría en juego la correlación. Los efectos, en todo el organismo, de la disminución del ejercicio, junto con la comida abundante, son probablemente aún más importantes, y esto, como H. von Nathusius ha demostrado recientemente en su excelente tratado, es evidentemente una de las causas principales en las grandes modificaciones que han experimentado las razas de cerdos. Pero nuestra ignorancia es demasiado grande para discutir la importancia relativa de las diversas causas conocidas y desconocidas de variación, y he hecho estas observaciones para mostrar que, si somos incapaces de explicar las diferencias características de las diversas razas domésticas que, sin embargo, se admite que se han originado por generación ordinaria a partir de uno o de un corto número de troncos primitivos, no debemos dar demasiada importancia a nuestra ignorancia de la causa precisa de las pequeñas diferencias análogas entre las especies verdaderas.

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

 

 

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