La doctrina utilitaria en el párrafo tricentésimo noveno de El Origen de las Especies

 

Parece que algo llamado doctrina utilitaria, sea lo que esto sea, próximo sin duda a la doctrina del autor, conviene ahora también para defender a esta última de sus enemigos:

 

Such doctrines, if true, would be absolutely fatal to my theory

 

Estas doctrinas, si fuesen verdaderas, serían en absoluto funestas para mi teoría.

 

La falacia está de nuevo servida:

 

Creen estos naturalistas que muchas conformaciones han sido creadas con un fin de belleza, para deleite del hombre o del Creador -aunque este último punto está fuera del alcance de la discusión científica-

 

Pero,…… ¿Quiénes son esos naturalistas que creen eso?

 

Nos quedamos sin saberlo.

 

¿Por qué el autor no cita a Lamarck que es quien primero habló de los ejemplos que se mencionan en este párrafo y cita, en cambio a aquellos naturalistas misteriosos? ¿Por qué esta obra nunca fue corregida ni revisada por un especialista ni se exigieron a su autor los mínimos criterios de ética y respeto al trabajo de sus colegas antes de publicar? ¿A qué se deben estos privilegios?

 

 

 

 

309

UTILITARIAN DOCTRINE, HOW FAR TRUE: BEAUTY, HOW ACQUIRED.

 

The foregoing remarks lead me to say a few words on the protest lately made by some naturalists against the utilitarian doctrine that every detail of structure has been produced for the good of its possessor. They believe that many structures have been created for the sake of beauty, to delight man or the Creator (but this latter point is beyond the scope of scientific discussion), or for the sake of mere variety, a view already discussed. Such doctrines, if true, would be absolutely fatal to my theory. I fully admit that many structures are now of no direct use to their possessors, and may never have been of any use to their progenitors; but this does not prove that they were formed solely for beauty or variety. No doubt the definite action of changed conditions, and the various causes of modifications, lately specified, have all produced an effect, probably a great effect, independently of any advantage thus gained. But a still more important consideration is that the chief part of the organisation of every living creature is due to inheritance; and consequently, though each being assuredly is well fitted for its place in nature, many structures have now no very close and direct relation to present habits of life. Thus, we can hardly believe that the webbed feet of the upland goose, or of the frigate-bird, are of special use to these birds; we cannot believe that the similar bones in the arm of the monkey, in the fore leg of the horse, in the wing of the bat, and in the flipper of the seal, are of special use to these animals. We may safely attribute these structures to inheritance. But webbed feet no doubt were as useful to the progenitor of the upland goose and of the frigate-bird, as they now are to the most aquatic of living birds. So we may believe that the progenitor of the seal did not possess a flipper, but a foot with five toes fitted for walking or grasping; and we may further venture to believe that the several bones in the limbs of the monkey, horse and bat, were originally developed, on the principle of utility, probably through the reduction of more numerous bones in the fin of some ancient fish-like progenitor of the whole class. It is scarcely possible to decide how much allowance ought to be made for such causes of change, as the definite action of external conditions, so-called spontaneous variations, and the complex laws of growth; but with these important exceptions, we may conclude that the structure of every living creature either now is, or was formerly, of some direct or indirect use to its possessor.

 

Las observaciones precedentes me llevan a decir algunas palabras acerca de la reciente protesta de varios naturalistas contra la doctrina utilitaria, según la cual, cada detalle de conformación ha sido producido para bien de su posesor. Creen estos naturalistas que muchas conformaciones han sido creadas con un fin de belleza, para deleite del hombre o del Creador -aunque este último punto está fuera del alcance de la discusión científica-, o simplemente por variedad, opinión ésta ya discutida. Estas doctrinas, si fuesen verdaderas, serían en absoluto funestas para mi teoría. Admito, por completo, que muchas estructuras no son actualmente de utilidad directa a sus poseedores, y pueden no haber sido nunca de utilidad alguna a sus antepasados; pero esto no prueba que fueron formadas únicamente por belleza o variedad. Es indudable que la acción definida del cambio de condiciones y las diversas causas de modificación últimamente señaladas han producido algún efecto, y probablemente grande, con independencia de cualquier ventaja en estos casos adquirida. Pero una consideración aun más importante es que la parte principal de la organización de todo ser viviente es debida a la herencia y, por consiguiente, aunque cada ser seguramente está bien adecuado a su lugar en la naturaleza, muchas estructuras no tienen relación directa y estrecha con las costumbres actuales. Así, difícilmente podemos creer que las patas palmeadas del ganso de tierra o del rabihorcado sean de utilidad especial a estos animales; no podemos creer que los huesos semejantes en el brazo del mono, en la pata anterior del caballo, en el ala del murciélago, en la aleta de la foca, sean de utilidad especial a estos animales. Podemos atribuir con seguridad estas estructuras a herencia. Pero las patas palmeadas, indudablemente, fueron tan útiles a los antepasados del ganso de tierra y del rabihorcado, como lo son en la actualidad a las aves vivientes más acuáticas. Así podemos creer que el antepasado de la foca no poseyó aletas, sino patas con cinco dedos adecuados para andar o coger, y podemos además aventurarnos a creer que los diversos huesos en las extremidades del mono, caballo y murciélago se desarrollaron primitivamente, según el principio de utilidad, probablemente por reducción de huesos, más numerosos en la aleta de algún remoto antepasado, común a toda la clase, semejante a un pez. Casi no es posible decidir qué parte debe asignarse a causas de cambio tales como la acción definida de las condiciones externas, las llamadas variaciones espontáneas y las complejas leyes de crecimiento; pero, hechas estas importantes excepciones, podemos llegar a la conclusión de que la estructura de todos los seres vivientes es actualmente, o fue en otro tiempo, de alguna utilidad, directa o indirecta, a su posesor.

 

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

No related posts.

Etiquetas:

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

[...] principales de este libro tan influyente.  La doctrina utilitaria a la que se refería el párrafo anterior, una confusa creencia de los naturalistas del siglo diecisiete, representada por ejemplo en los [...]

dice un escrito mas arriba

“Creen estos naturalistas que muchas conformaciones han sido creadas con un fin de belleza, para deleite del hombre o del Creador -aunque este último punto está fuera del alcance de la discusión científica-”

Pues si, es cierto la belleza es un don primordial en la naturaleza, la belleza, el orden, la armonia, estas cualidades juntamente con el hecho sorprendente del altruismo tanto en animales como en humanos descolocan a los evolucionistas. Y que el Creador esté fuera del alcance de la discusion centifica no es verdad, porque El es el Supremo Cientifico pues es el Supremo Hacedor y para hacer, construir y diseñar y ademas con excelencia y con propositos se necesita mucha pero que mucha ciencia, bastante

(requerido)

(requerido)


*