Archivo de junio 13th, 2013

El profesor en la floresta: Fragmentos naturalmente seleccionados de una entrevista a Máximo Sandín

 

Voy a copiar algunos párrafos tomados de la entrevista realizada al profesor Máximo Sandín en el blog En la floresta.

 

¿Darwin es “intocable” o se le puede tocar un poco?

Quiero aclarar, una vez más, que mi “contencioso” no es contra Darwin, sino contra el darwinismo, que es un invento interesado y ajeno a Darwin. Voy a intentar explicarlo, también una vez más: Si nos tomamos el tiempo (la molestia, porque lo es) de leer con calma los libros de Darwin, desde “Sobre el origen de las especies etc.” hasta su Autobiografía (“El origen del hombre” es una mezcla de ideas eugenistas, clasistas, racistas y estúpidas), a poco espabilados que seamos, nos damos cuenta de que se trata de un señor no especialmente brillante, por decirlo de una manera discreta, con una gran

confusión sobre lo que él llamaba “el origen de las especies” (por cierto, Thomas Henry Huxley le hizo notar que de lo que pretendía hablar era de la evolución, término que no aparece hasta la sexta edición de su libro, que fue cambiando “asesorado” por Hooker, Lyell y Huxley).
A pesar de las correcciones y adicciones (la primera edición era “de traca”) en la sexta edición se puede observar que mezcla las ideas del uso y el desuso, las condiciones de ambiente, que su “gran descubrimiento”, la selección “natural” está basada en la cría de animales domésticos y de las plantas cultivadas, y que su concepción de la naturaleza y las relaciones entre los seres vivos está basada en las sórdidas ideas de Thomas Malthus y Herbert Spencer. Finalmente,en su libro (el único divertido, publicado recientemente en español) “La variación de los animales y las plantas bajo domesticación” expone lo que creía su “teoría” definitiva: La “Pangénesis”, según la cual, cada órgano expele unas “gémulas” por las que se transmite a la descendencia las características adquiridas a lo largo de la vida. Todo esto, sin abandonar la selección natural (que es evidentemente contradictoria con la herencia de caracteres adquiridos, porque si todos los organismos pueden cambiar por efecto del ambiente, no hay nada que “seleccionar”), y lo que es más divertido, sin comprender por qué los científicos le decían que el estudio de animales domésticos no tenía relación con lo que ocurre en la naturaleza. Por supuesto, a sus “asesores” no les gustó esta “teoría” definitiva, porque lo que les gustaba era sólo una de las variadas “ocurrencias” de Darwin. La selección “natural”, porque esta implicaba que la vida es una competencia permanente, que las características “favorables” o “desfavorables” eran intrínsecas a los seres vivos (por supuesto, fundamentalmente el hombre), y que la Naturaleza premiaba a los “más aptos”. Por favor, buscad en internet qué era el X-Club, y quienes lo formaban. Hay mucho que hablar de las ideas de estos señores, pero me estoy extendiendo demasiado. Sin embargo, son las ideas de estos señores y las de los que les sucedieron las que mantuvieron el darwinismo creado por ellos contra la opinión de muchos científicos y contra las evidencias de laboratorio y de la Naturaleza…………………..

 

No conozco muchos científicos que den charlas en cualquier foro, desde una Universidad hasta en casas ocupadas. No es muy habitual bajar tanto al pueblo en el mundo ilustrado de la ciencia ¿no?
Pues sí, hablo en todos los sitios donde me dejan hablar. En un principio lo hacía porque pensaba que era parte de mi deber abrir los ojos a los que pudiera, aunque sin esperanza de que valiera para nada, pero recientemente he leído argumentos muy sólidos que apoyan la idea de que la única esperanza de acabar con la gran mentira del “libre mercado y la libre competencia” con la que tienen sometida a la población (de la que el darwinismo es una parte esencial, la parte “científica”), es que la sociedad reaccione y se niegue a aceptar más manipulación y más estafas, y casi he recuperado la esperanza de que valga para algo, por poco que sea. El darwinismo cuajó y se extendió como concepción de la vida, en parte, gracias a un sustrato social adecuado tanto en Europa como en América, como justificación de la situación social y de la barbaridades que los “hombres civilizados” estaban haciendo en “la colonias”, es decir, empiezo a creer que el sustrato social puede ser determinante para un cambio en esta locura, en esta concepción de la vida sórdida y cruel que nos han inculcado.
¿Cómo está el patio biológico español?
No puedo hablar del “patio biológico” español en general, sólo de lo que conozco. Y lo que sé es que una idea muy asumida y machacada es que el que no consiga financiación “exterior” no podrá investigar. Y que “espabilados” científicos crean “spin-off”, empresas paralelas para ganar dinero extra a costa de la formación que les ha dado la sociedad, mediante aplicaciones de lo que he mencionado anteriormente y, a veces, utilizando material e instalaciones de la Universidad. Y que uno de los méritos que más se valoran positivamente en la “carrera competitiva” de las evaluaciones para el aumento de sueldo son las patentes.
En cuanto a la docencia, la concepción de la Biología que se transmite en la Universidad, en la que Darwin es como el “santo patrón”, está en una situación de auténtico desbarajuste. Los alumnos pueden salir de una clase de genética molecular en la que les cuentan que los genes son secuencias dispersas sometidas a “splicing alternativo” y entrar en otra de genética de poblaciones (supuesta base empírica del darwinismo) en la que les cuentan la “ley” de Hardy-Weimberg” y que p + q = 1 (no voy a hablar de otras asignaturas para no herir más susceptibilidades). Hay una entrevista que anda circulando por internet, que la encantadora y lúcida periodista tituló “La Biología en situación esquizofrénica” pero no me dejó explicar el motivo de esa afirmación, porque me interrumpió con una “repregunta”. Intentaré justificarla………….
Ir contracorriente es cansado, pero te da el aire en la cara y te sientes despierto ¿te sientes solo en ese viaje?
Suena muy romántico lo del aire en la cara,ero lo que más he recibido en la cara son bofetones. Especialmente al principio de mi trabajo en el tema de la evolución, cuando pensaba inocentemente (no sé si existe el término “pardillamente”, que creo que es lo que mejor me define) que mis colegas se pararían a pensar un rato sobre los datos con que sustentaba mis hipótesis y que, aunque no lo vieran claro, al menos me reconocerían el esfuerzo por intentar aportar algo al desbarajuste teórico de la Biología, y era tan simple que organizaba mesas redondas con científicos prestigiosos cuyas disciplinas tenían planteamientos y estaban produciendo datos evidentemente contradictorios entre sí, observaba con estupor cómo se unían todos contra mí (incluido el que decía en privado que la otra disciplina era una “basura”) con descalificaciones, en el mejor de los casos, piadosas (en el peor, insultantes) y tenían que salir mis alumnos en mi defensa. Al principio, (últimamente no, porque me limito a poner los datos y las publicaciones que contradicen la doctrina) he pasado muy malos ratos en mis conferencias en universidades. Comprendo que para una persona que lleva veinte o treinta años repitiendo un “temario” o creyéndose unas ideas pueda resultar una agresión que llegue un colega y le diga que, posiblemente, todo eso sea equivocado. Por eso he renunciado a intentar convencer a mis colegas (aunque en mi facultad dejé a tres o cuatro más o menos convencidos). Y su respuesta es el más absoluto silencio salvo contadísimas y honrosas (al menos, para mí) excepciones, que a más de uno sorprenderían. Así que por ahí andan mis artículos y el que quiera leerlos y pensar sobre ellos, que lo haga.
 Pero lo que más me duele (debería estar acostumbrado, pero no me acostumbro) son los ataques furibundos de gente joven que encuentro a veces en “blogs” evolucionistas o de “progres”. He llegado a leer este comentario: “a ver si se muere y deja en paz a la pobre biología” (debe tener información de mi neumóloga, que está muy mosca). Unos me acusan (han caído en la trampa) de creacionista encubierto, otros de que mis críticas son ideológicas (¿qué otra cosa es el darwinismo?), otros de “magufo”. Lo que más ridículo me resulta es que me “desmonten” basándose en una entrevista (cuyo título no es mío) en la que no se pueden aportar datos de lo que afirmo, sin molestarse en leer mis artículos y la bibliografía en la que baso mis argumentos. Y lo penoso es que me “desmontan” repitiendo muy convencidos los tópicos y las mentiras con las que nos han adoctrinado como si fueran “la verdad revelada”.
Y ya puestos a narrar experiencias personales y sin ánimo de contar más batallitas, sino por si a alguien le vale para entender el problema, diré que cuando daba mis clases a alumnos de 4º y 5º de Biología, pude comprobar que era casi imposible “desprogramar” a los que ya “se lo habían aprendido”. De hecho, un alumno muy brillante (en el sentido de buenas notas) se levantó al tercer día de clases y dijo “he tenido que estudiar casi veinte años para comprender el darwinismo y ahora llegas tú a decirme que es mentira. Me voy”. Y salió dando un portazo. Lo que tuve que hacer para dar las clases fue fotocopiar mis apuntes iniciales (de cuando me creía el cuento) con los añadidos de datos actualizados y dejarlos en reprografía. Así los alumno/as convencidos no tenían que sufrir en mis clases, a las que asistían sobre el 30% de los matriculados, y eran clases en las que nos dedicábamos a debatir el temario “oficial” y a intercambiar trabajos científicos recientes y contradictorios con lo establecido (por cierto, qué placer se siente al ver cada día más datos sobre el control de la información genética o sobre las increíbles actividades de bacterias y

virus en la Naturaleza). A estas clases asistían fundamentalmente estudiantes que ya tenían dudas sobre la doctrina “oficial”  (algunos no matriculados) y alumnos que habían asistido a una asignatura de libre configuración que di algunos años en la que se matricularon alumnos de segundo y habían hecho la carrera “desprogramados”. El examen tenía dos temas para elegir: Uno para el que quisiera repetir como un papagayo un tema de los apuntes (en el que algunos me dejaban admirado por su capacidad para repetir literalmente, como un opositor a notarías, el texto de los apuntes) y otro para que me contaran la concepción de la evolución que habían sacado de las clases. Estos también me sorprendían por sus ideas propias, a veces, brillantísimas.

Como veréis, no me siento solo (entre otras cosas, porque hay cada vez más científicos en Europa y en Norteamérica que están demandando un cambio drástico en la concepción de la Naturaleza). Hay varios cientos de jóvenes biólogos que andan por el mundo con ideas muy diferentes a las obligatorias. Mi único atisbo de esperanza en un posible cambio dentro del mundo científico está en los jóvenes (si les dejan, porque alguno ya ha tenido problemas).

De hecho, la mayoría de las invitaciones que me hacen para dar charlas en universidades vienen de alumnos. Pero creo que hay trabajar desde edades muy tempranas, porque la “programación” comienza desde la escuela. Por eso, estoy en contacto con profesores de primaria y de instituto, por ejemplo el magnífico grupo http://otrabiologia.wordpress.com/ que está haciendo una labor muy importante y con los que me siento muy identificado. Por cierto (y disculpad el rollo) es interesante y significativo que los profesores de instituto, que tienen una visión más global de la Biología, captan mejor las incoherencias del darwinismo que los “superespecializados” de la Universidad.

La entrevista completa está aquí

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Sobre el sexo, la belleza y otras obscurísimas cuestiones en el párrafo tricentésimo décimo primero de El Origen de las Especies

 

El autor llega a admitir en este párrafo cosas muy extrañas:

admito gustoso que un gran número de animales machos, lo mismo que todas nuestras aves más vistosas, muchos peces, reptiles y mamíferos y una multitud de mariposas de colores espléndidos, se han vuelto hermosos por el deseo de hermosura;

Cuyo origen quizás haya que buscarlo, bien en Lamarck, como de costumbre o, en este caso, más allá de todo lo habitual, también en Schopenhauer (El Mundo como voluntad y como representación). Pero nuestro autor va todavía más lejos que Schopenhauer y que Lamarck inventando causas:

 

pero esto se ha efectuado por selección sexual, o sea, porque los machos más hermosos han sido continuamente preferidos por las hembras, y no para deleite del hombre

 

Una magnífica causa para describir la variación en la naturaleza. Eso sí, algo lejana de los terrenos de la ciencia. Algo apartada del laboratorio de  Claude Bernard y del  Método de Pasteur.

 

 

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On the other hand, I willingly admit that a great number of male animals, as all our most gorgeous birds, some fishes, reptiles, and mammals, and a host of magnificently coloured butterflies, have been rendered beautiful for beauty’s sake. But this has been effected through sexual selection, that is, by the more beautiful males having been continually preferred by the females, and not for the delight of man. So it is with the music of birds. We may infer from all this that a nearly similar taste for beautiful colours and for musical sounds runs through a large part of the animal kingdom. When the female is as beautifully coloured as the male, which is not rarely the case with birds and butterflies, the cause apparently lies in the colours acquired through sexual selection having been transmitted to both sexes, instead of to the males alone. How the sense of beauty in its simplest form—that is, the reception of a peculiar kind of pleasure from certain colours, forms and sounds—was first developed in the mind of man and of the lower animals, is a very obscure subject. The same sort of difficulty is presented if we enquire how it is that certain flavours and odours give pleasure, and others displeasure. Habit in all these cases appears to have come to a certain extent into play; but there must be some fundamental cause in the constitution of the nervous system in each species.

 

Por otra parte, admito gustoso que un gran número de animales machos, lo mismo que todas nuestras aves más vistosas, muchos peces, reptiles y mamíferos y una multitud de mariposas de colores espléndidos, se han vuelto hermosos por el deseo de hermosura; pero esto se ha efectuado por selección sexual, o sea, porque los machos más hermosos han sido continuamente preferidos por las hembras, y no para deleite del hombre. Lo mismo ocurre con el canto de las aves. De todo esto podríamos sacar la conclusión de que un gusto casi igual para los colores hermosos y para los sonidos musicales se extiende a una gran parte del reino animal. Cuando la hembra tiene tan hermosa coloración como el macho, lo que no es raro en las aves y mariposas, la causa parece estar en que se han transmitido a los dos sexos los colores adquiridos por selección natural, en lugar de haberse transmitido sólo a los machos. Es una cuestión obscurísima cómo el sentimiento de belleza, en su forma más simple -esto es, el recibir una clase peculiar de placer por ciertos colores, formas y sonidos-, se desarrolló por vez primera en la mente del hombre y de los animales superiores. La misma dificultad se presenta si preguntamos cómo es que ciertos olores y sabores dan gusto y otros desagradan. En todos estos casos parece que la costumbre ha entrado en juego; pero debe haber alguna causa fundamental en la constitución del sistema nervioso, en cada especie.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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