Sobre el sexo, la belleza y otras obscurísimas cuestiones en el párrafo tricentésimo décimo primero de El Origen de las Especies

 

El autor llega a admitir en este párrafo cosas muy extrañas:

admito gustoso que un gran número de animales machos, lo mismo que todas nuestras aves más vistosas, muchos peces, reptiles y mamíferos y una multitud de mariposas de colores espléndidos, se han vuelto hermosos por el deseo de hermosura;

Cuyo origen quizás haya que buscarlo, bien en Lamarck, como de costumbre o, en este caso, más allá de todo lo habitual, también en Schopenhauer (El Mundo como voluntad y como representación). Pero nuestro autor va todavía más lejos que Schopenhauer y que Lamarck inventando causas:

 

pero esto se ha efectuado por selección sexual, o sea, porque los machos más hermosos han sido continuamente preferidos por las hembras, y no para deleite del hombre

 

Una magnífica causa para describir la variación en la naturaleza. Eso sí, algo lejana de los terrenos de la ciencia. Algo apartada del laboratorio de  Claude Bernard y del  Método de Pasteur.

 

 

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On the other hand, I willingly admit that a great number of male animals, as all our most gorgeous birds, some fishes, reptiles, and mammals, and a host of magnificently coloured butterflies, have been rendered beautiful for beauty’s sake. But this has been effected through sexual selection, that is, by the more beautiful males having been continually preferred by the females, and not for the delight of man. So it is with the music of birds. We may infer from all this that a nearly similar taste for beautiful colours and for musical sounds runs through a large part of the animal kingdom. When the female is as beautifully coloured as the male, which is not rarely the case with birds and butterflies, the cause apparently lies in the colours acquired through sexual selection having been transmitted to both sexes, instead of to the males alone. How the sense of beauty in its simplest form—that is, the reception of a peculiar kind of pleasure from certain colours, forms and sounds—was first developed in the mind of man and of the lower animals, is a very obscure subject. The same sort of difficulty is presented if we enquire how it is that certain flavours and odours give pleasure, and others displeasure. Habit in all these cases appears to have come to a certain extent into play; but there must be some fundamental cause in the constitution of the nervous system in each species.

 

Por otra parte, admito gustoso que un gran número de animales machos, lo mismo que todas nuestras aves más vistosas, muchos peces, reptiles y mamíferos y una multitud de mariposas de colores espléndidos, se han vuelto hermosos por el deseo de hermosura; pero esto se ha efectuado por selección sexual, o sea, porque los machos más hermosos han sido continuamente preferidos por las hembras, y no para deleite del hombre. Lo mismo ocurre con el canto de las aves. De todo esto podríamos sacar la conclusión de que un gusto casi igual para los colores hermosos y para los sonidos musicales se extiende a una gran parte del reino animal. Cuando la hembra tiene tan hermosa coloración como el macho, lo que no es raro en las aves y mariposas, la causa parece estar en que se han transmitido a los dos sexos los colores adquiridos por selección natural, en lugar de haberse transmitido sólo a los machos. Es una cuestión obscurísima cómo el sentimiento de belleza, en su forma más simple -esto es, el recibir una clase peculiar de placer por ciertos colores, formas y sonidos-, se desarrolló por vez primera en la mente del hombre y de los animales superiores. La misma dificultad se presenta si preguntamos cómo es que ciertos olores y sabores dan gusto y otros desagradan. En todos estos casos parece que la costumbre ha entrado en juego; pero debe haber alguna causa fundamental en la constitución del sistema nervioso, en cada especie.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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