Archivo de junio, 2013

Afinando sobre lo que la selección natural puede y no puede hacer por el bien de los seres en el párrafo tricentésimo décimo segundo de El Origen de las Especies

La selección natural que lo puede hacer casi todo, resulta que no puede obrar sobre una especie en beneficio de otra. Sospecho que el autor ha llegado a esa extraña conclusión, simplemente por contraste con la única selección verdadera: La selección que él llama artificial en la cual siempre se modifica una especie en beneficio de otra (el ser humano).

 

El razonamiento es más que curioso y vuelve a indicar que su teoría (que no es teoría) sólo se destruye por aquellas posibilidades que teóricamente y según el autor vienen a contradecirla. El problema es que no hay teoría sino un constante ir y venir con juegos de palabras:

 

Si se pudiese probar que una parte cualquiera del organismo de una especie había sido formada para ventaja exclusiva de otra especie, esto destruiría mi teoría, pues esta parte no podría haber sido producida por selección natural.

 

 

 

 

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Natural selection cannot possibly produce any modification in a species exclusively for the good of another species; though throughout nature one species incessantly takes advantage of, and profits by the structures of others. But natural selection can and does often produce structures for the direct injury of other animals, as we see in the fang of the adder, and in the ovipositor of the ichneumon, by which its eggs are deposited in the living bodies of other insects. If it could be proved that any part of the structure of any one species had been formed for the exclusive good of another species, it would annihilate my theory, for such could not have been produced through natural selection. Although many statements may be found in works on natural history to this effect, I cannot find even one which seems to me of any weight. It is admitted that the rattlesnake has a poison-fang for its own defence and for the destruction of its prey; but some authors suppose that at the same time it is furnished with a rattle for its own injury, namely, to warn its prey. I would almost as soon believe that the cat curls the end of its tail when preparing to spring, in order to warn the doomed mouse. It is a much more probable view that the rattlesnake uses its rattle, the cobra expands its frill and the puff-adder swells while hissing so loudly and harshly, in order to alarm the many birds and beasts which are known to attack even the most venomous species. Snakes act on the same principle which makes the hen ruffle her feathers and expand her wings when a dog approaches her chickens. But I have not space here to enlarge on the many ways by which animals endeavour to frighten away their enemies.

 

La selección natural no puede producir ninguna modificación en una especie exclusivamente para provecho de otra, aun cuando en la Naturaleza, incesantemente, unas especies sacan ventaja y se aprovechan de la conformación de otras. Pero la selección natural puede producir, y produce con frecuencia, estructuras, para perjuicio directo de otros animales, como vemos en los dientes de la víbora y en el oviscapto del icneumón, mediante el cual deposita sus huevos en el cuerpo de otros insectos vivos. Si se pudiese probar que una parte cualquiera del organismo de una especie había sido formada para ventaja exclusiva de otra especie, esto destruiría mi teoría, pues esta parte no podría haber sido producida por selección natural. Aun cuando en las obras de Historia Natural se encuentran muchos ejemplos sobre esto, no he podido encontrar ni uno siquiera que me parezca de algún valor. Se admite que la serpiente de cascabel tiene dientes venenosos para su propia defensa y para aniquilar su presa; pero algunos autores suponen que, al mismo tiempo, está provista como de una especie de cascabel, para su propio perjuicio, o sea para avisar a su presa. Yo casi estaría tan dispuesto a creer que el gato, cuando se prepara a saltar, arquea la punta de la cola para avisar al ratón sentenciado a muerte. Es una opinión mucho más probable que la serpiente de cascabel utiliza éste, que la cobra distiende su cuello y que la víbora bufadora se hincha mientras silba tan ruidosa y estridentemente, para espantar a las muchas aves y mamíferos que, como se sabe, atacan aun a las especies más venenosas. Los ofidios obran según el mismo principio que hace que la gallina ahueque sus plumas y abra las alas cuando un perro se acerca a sus polluelos; pero no tengo espacio aquí para extenderme sobre los diversos medios por los que los animales procuran ahuyentar a sus enemigos.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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El profesor en la floresta: Fragmentos naturalmente seleccionados de una entrevista a Máximo Sandín

 

Voy a copiar algunos párrafos tomados de la entrevista realizada al profesor Máximo Sandín en el blog En la floresta.

 

¿Darwin es “intocable” o se le puede tocar un poco?

Quiero aclarar, una vez más, que mi “contencioso” no es contra Darwin, sino contra el darwinismo, que es un invento interesado y ajeno a Darwin. Voy a intentar explicarlo, también una vez más: Si nos tomamos el tiempo (la molestia, porque lo es) de leer con calma los libros de Darwin, desde “Sobre el origen de las especies etc.” hasta su Autobiografía (“El origen del hombre” es una mezcla de ideas eugenistas, clasistas, racistas y estúpidas), a poco espabilados que seamos, nos damos cuenta de que se trata de un señor no especialmente brillante, por decirlo de una manera discreta, con una gran

confusión sobre lo que él llamaba “el origen de las especies” (por cierto, Thomas Henry Huxley le hizo notar que de lo que pretendía hablar era de la evolución, término que no aparece hasta la sexta edición de su libro, que fue cambiando “asesorado” por Hooker, Lyell y Huxley).
A pesar de las correcciones y adicciones (la primera edición era “de traca”) en la sexta edición se puede observar que mezcla las ideas del uso y el desuso, las condiciones de ambiente, que su “gran descubrimiento”, la selección “natural” está basada en la cría de animales domésticos y de las plantas cultivadas, y que su concepción de la naturaleza y las relaciones entre los seres vivos está basada en las sórdidas ideas de Thomas Malthus y Herbert Spencer. Finalmente,en su libro (el único divertido, publicado recientemente en español) “La variación de los animales y las plantas bajo domesticación” expone lo que creía su “teoría” definitiva: La “Pangénesis”, según la cual, cada órgano expele unas “gémulas” por las que se transmite a la descendencia las características adquiridas a lo largo de la vida. Todo esto, sin abandonar la selección natural (que es evidentemente contradictoria con la herencia de caracteres adquiridos, porque si todos los organismos pueden cambiar por efecto del ambiente, no hay nada que “seleccionar”), y lo que es más divertido, sin comprender por qué los científicos le decían que el estudio de animales domésticos no tenía relación con lo que ocurre en la naturaleza. Por supuesto, a sus “asesores” no les gustó esta “teoría” definitiva, porque lo que les gustaba era sólo una de las variadas “ocurrencias” de Darwin. La selección “natural”, porque esta implicaba que la vida es una competencia permanente, que las características “favorables” o “desfavorables” eran intrínsecas a los seres vivos (por supuesto, fundamentalmente el hombre), y que la Naturaleza premiaba a los “más aptos”. Por favor, buscad en internet qué era el X-Club, y quienes lo formaban. Hay mucho que hablar de las ideas de estos señores, pero me estoy extendiendo demasiado. Sin embargo, son las ideas de estos señores y las de los que les sucedieron las que mantuvieron el darwinismo creado por ellos contra la opinión de muchos científicos y contra las evidencias de laboratorio y de la Naturaleza…………………..

 

No conozco muchos científicos que den charlas en cualquier foro, desde una Universidad hasta en casas ocupadas. No es muy habitual bajar tanto al pueblo en el mundo ilustrado de la ciencia ¿no?
Pues sí, hablo en todos los sitios donde me dejan hablar. En un principio lo hacía porque pensaba que era parte de mi deber abrir los ojos a los que pudiera, aunque sin esperanza de que valiera para nada, pero recientemente he leído argumentos muy sólidos que apoyan la idea de que la única esperanza de acabar con la gran mentira del “libre mercado y la libre competencia” con la que tienen sometida a la población (de la que el darwinismo es una parte esencial, la parte “científica”), es que la sociedad reaccione y se niegue a aceptar más manipulación y más estafas, y casi he recuperado la esperanza de que valga para algo, por poco que sea. El darwinismo cuajó y se extendió como concepción de la vida, en parte, gracias a un sustrato social adecuado tanto en Europa como en América, como justificación de la situación social y de la barbaridades que los “hombres civilizados” estaban haciendo en “la colonias”, es decir, empiezo a creer que el sustrato social puede ser determinante para un cambio en esta locura, en esta concepción de la vida sórdida y cruel que nos han inculcado.
¿Cómo está el patio biológico español?
No puedo hablar del “patio biológico” español en general, sólo de lo que conozco. Y lo que sé es que una idea muy asumida y machacada es que el que no consiga financiación “exterior” no podrá investigar. Y que “espabilados” científicos crean “spin-off”, empresas paralelas para ganar dinero extra a costa de la formación que les ha dado la sociedad, mediante aplicaciones de lo que he mencionado anteriormente y, a veces, utilizando material e instalaciones de la Universidad. Y que uno de los méritos que más se valoran positivamente en la “carrera competitiva” de las evaluaciones para el aumento de sueldo son las patentes.
En cuanto a la docencia, la concepción de la Biología que se transmite en la Universidad, en la que Darwin es como el “santo patrón”, está en una situación de auténtico desbarajuste. Los alumnos pueden salir de una clase de genética molecular en la que les cuentan que los genes son secuencias dispersas sometidas a “splicing alternativo” y entrar en otra de genética de poblaciones (supuesta base empírica del darwinismo) en la que les cuentan la “ley” de Hardy-Weimberg” y que p + q = 1 (no voy a hablar de otras asignaturas para no herir más susceptibilidades). Hay una entrevista que anda circulando por internet, que la encantadora y lúcida periodista tituló “La Biología en situación esquizofrénica” pero no me dejó explicar el motivo de esa afirmación, porque me interrumpió con una “repregunta”. Intentaré justificarla………….
Ir contracorriente es cansado, pero te da el aire en la cara y te sientes despierto ¿te sientes solo en ese viaje?
Suena muy romántico lo del aire en la cara,ero lo que más he recibido en la cara son bofetones. Especialmente al principio de mi trabajo en el tema de la evolución, cuando pensaba inocentemente (no sé si existe el término “pardillamente”, que creo que es lo que mejor me define) que mis colegas se pararían a pensar un rato sobre los datos con que sustentaba mis hipótesis y que, aunque no lo vieran claro, al menos me reconocerían el esfuerzo por intentar aportar algo al desbarajuste teórico de la Biología, y era tan simple que organizaba mesas redondas con científicos prestigiosos cuyas disciplinas tenían planteamientos y estaban produciendo datos evidentemente contradictorios entre sí, observaba con estupor cómo se unían todos contra mí (incluido el que decía en privado que la otra disciplina era una “basura”) con descalificaciones, en el mejor de los casos, piadosas (en el peor, insultantes) y tenían que salir mis alumnos en mi defensa. Al principio, (últimamente no, porque me limito a poner los datos y las publicaciones que contradicen la doctrina) he pasado muy malos ratos en mis conferencias en universidades. Comprendo que para una persona que lleva veinte o treinta años repitiendo un “temario” o creyéndose unas ideas pueda resultar una agresión que llegue un colega y le diga que, posiblemente, todo eso sea equivocado. Por eso he renunciado a intentar convencer a mis colegas (aunque en mi facultad dejé a tres o cuatro más o menos convencidos). Y su respuesta es el más absoluto silencio salvo contadísimas y honrosas (al menos, para mí) excepciones, que a más de uno sorprenderían. Así que por ahí andan mis artículos y el que quiera leerlos y pensar sobre ellos, que lo haga.
 Pero lo que más me duele (debería estar acostumbrado, pero no me acostumbro) son los ataques furibundos de gente joven que encuentro a veces en “blogs” evolucionistas o de “progres”. He llegado a leer este comentario: “a ver si se muere y deja en paz a la pobre biología” (debe tener información de mi neumóloga, que está muy mosca). Unos me acusan (han caído en la trampa) de creacionista encubierto, otros de que mis críticas son ideológicas (¿qué otra cosa es el darwinismo?), otros de “magufo”. Lo que más ridículo me resulta es que me “desmonten” basándose en una entrevista (cuyo título no es mío) en la que no se pueden aportar datos de lo que afirmo, sin molestarse en leer mis artículos y la bibliografía en la que baso mis argumentos. Y lo penoso es que me “desmontan” repitiendo muy convencidos los tópicos y las mentiras con las que nos han adoctrinado como si fueran “la verdad revelada”.
Y ya puestos a narrar experiencias personales y sin ánimo de contar más batallitas, sino por si a alguien le vale para entender el problema, diré que cuando daba mis clases a alumnos de 4º y 5º de Biología, pude comprobar que era casi imposible “desprogramar” a los que ya “se lo habían aprendido”. De hecho, un alumno muy brillante (en el sentido de buenas notas) se levantó al tercer día de clases y dijo “he tenido que estudiar casi veinte años para comprender el darwinismo y ahora llegas tú a decirme que es mentira. Me voy”. Y salió dando un portazo. Lo que tuve que hacer para dar las clases fue fotocopiar mis apuntes iniciales (de cuando me creía el cuento) con los añadidos de datos actualizados y dejarlos en reprografía. Así los alumno/as convencidos no tenían que sufrir en mis clases, a las que asistían sobre el 30% de los matriculados, y eran clases en las que nos dedicábamos a debatir el temario “oficial” y a intercambiar trabajos científicos recientes y contradictorios con lo establecido (por cierto, qué placer se siente al ver cada día más datos sobre el control de la información genética o sobre las increíbles actividades de bacterias y

virus en la Naturaleza). A estas clases asistían fundamentalmente estudiantes que ya tenían dudas sobre la doctrina “oficial”  (algunos no matriculados) y alumnos que habían asistido a una asignatura de libre configuración que di algunos años en la que se matricularon alumnos de segundo y habían hecho la carrera “desprogramados”. El examen tenía dos temas para elegir: Uno para el que quisiera repetir como un papagayo un tema de los apuntes (en el que algunos me dejaban admirado por su capacidad para repetir literalmente, como un opositor a notarías, el texto de los apuntes) y otro para que me contaran la concepción de la evolución que habían sacado de las clases. Estos también me sorprendían por sus ideas propias, a veces, brillantísimas.

Como veréis, no me siento solo (entre otras cosas, porque hay cada vez más científicos en Europa y en Norteamérica que están demandando un cambio drástico en la concepción de la Naturaleza). Hay varios cientos de jóvenes biólogos que andan por el mundo con ideas muy diferentes a las obligatorias. Mi único atisbo de esperanza en un posible cambio dentro del mundo científico está en los jóvenes (si les dejan, porque alguno ya ha tenido problemas).

De hecho, la mayoría de las invitaciones que me hacen para dar charlas en universidades vienen de alumnos. Pero creo que hay trabajar desde edades muy tempranas, porque la “programación” comienza desde la escuela. Por eso, estoy en contacto con profesores de primaria y de instituto, por ejemplo el magnífico grupo http://otrabiologia.wordpress.com/ que está haciendo una labor muy importante y con los que me siento muy identificado. Por cierto (y disculpad el rollo) es interesante y significativo que los profesores de instituto, que tienen una visión más global de la Biología, captan mejor las incoherencias del darwinismo que los “superespecializados” de la Universidad.

La entrevista completa está aquí

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Sobre el sexo, la belleza y otras obscurísimas cuestiones en el párrafo tricentésimo décimo primero de El Origen de las Especies

 

El autor llega a admitir en este párrafo cosas muy extrañas:

admito gustoso que un gran número de animales machos, lo mismo que todas nuestras aves más vistosas, muchos peces, reptiles y mamíferos y una multitud de mariposas de colores espléndidos, se han vuelto hermosos por el deseo de hermosura;

Cuyo origen quizás haya que buscarlo, bien en Lamarck, como de costumbre o, en este caso, más allá de todo lo habitual, también en Schopenhauer (El Mundo como voluntad y como representación). Pero nuestro autor va todavía más lejos que Schopenhauer y que Lamarck inventando causas:

 

pero esto se ha efectuado por selección sexual, o sea, porque los machos más hermosos han sido continuamente preferidos por las hembras, y no para deleite del hombre

 

Una magnífica causa para describir la variación en la naturaleza. Eso sí, algo lejana de los terrenos de la ciencia. Algo apartada del laboratorio de  Claude Bernard y del  Método de Pasteur.

 

 

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On the other hand, I willingly admit that a great number of male animals, as all our most gorgeous birds, some fishes, reptiles, and mammals, and a host of magnificently coloured butterflies, have been rendered beautiful for beauty’s sake. But this has been effected through sexual selection, that is, by the more beautiful males having been continually preferred by the females, and not for the delight of man. So it is with the music of birds. We may infer from all this that a nearly similar taste for beautiful colours and for musical sounds runs through a large part of the animal kingdom. When the female is as beautifully coloured as the male, which is not rarely the case with birds and butterflies, the cause apparently lies in the colours acquired through sexual selection having been transmitted to both sexes, instead of to the males alone. How the sense of beauty in its simplest form—that is, the reception of a peculiar kind of pleasure from certain colours, forms and sounds—was first developed in the mind of man and of the lower animals, is a very obscure subject. The same sort of difficulty is presented if we enquire how it is that certain flavours and odours give pleasure, and others displeasure. Habit in all these cases appears to have come to a certain extent into play; but there must be some fundamental cause in the constitution of the nervous system in each species.

 

Por otra parte, admito gustoso que un gran número de animales machos, lo mismo que todas nuestras aves más vistosas, muchos peces, reptiles y mamíferos y una multitud de mariposas de colores espléndidos, se han vuelto hermosos por el deseo de hermosura; pero esto se ha efectuado por selección sexual, o sea, porque los machos más hermosos han sido continuamente preferidos por las hembras, y no para deleite del hombre. Lo mismo ocurre con el canto de las aves. De todo esto podríamos sacar la conclusión de que un gusto casi igual para los colores hermosos y para los sonidos musicales se extiende a una gran parte del reino animal. Cuando la hembra tiene tan hermosa coloración como el macho, lo que no es raro en las aves y mariposas, la causa parece estar en que se han transmitido a los dos sexos los colores adquiridos por selección natural, en lugar de haberse transmitido sólo a los machos. Es una cuestión obscurísima cómo el sentimiento de belleza, en su forma más simple -esto es, el recibir una clase peculiar de placer por ciertos colores, formas y sonidos-, se desarrolló por vez primera en la mente del hombre y de los animales superiores. La misma dificultad se presenta si preguntamos cómo es que ciertos olores y sabores dan gusto y otros desagradan. En todos estos casos parece que la costumbre ha entrado en juego; pero debe haber alguna causa fundamental en la constitución del sistema nervioso, en cada especie.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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El grosor del fruto según Bernardin de Saint Pierre (1737-1814)

 

« Il n’y a pas moins de convenance dans les formes et les grosseurs des fruits. Il y en a beaucoup qui sont taillés pour la bouche de l’homme, comme les cerises et les prunes ; d’autres pour sa main, comme les poires et les pommes ; d’autres beaucoup plus gros comme les melons, sont divisés par côtes et semblent destinés à être mangés en famille : il y en a même aux Indes, comme le jacq, et chez nous, la citrouille qu’on pourrait partager avec ses voisins. La nature paraît avoir suivi les mêmes proportions dans les diverses grosseurs des fruits destinés à nourrir l’homme, que dans la grandeur des feuilles qui devaient lui donner de l’ombre dans les pays chauds ; car elle y en a taillé pour abriter une seule personne, une famille entière, et tous les habitants du même hameau. »

No existe menos conveniencia  en las formas y tamaños de fruto.  Hay muchos que se adaptan a la boca del hombre, como las cerezas y ciruelas, otros a su mano, como las manzanas y las peras, otros mucho más grandes, como los melones, se dividen por sectores  para ser comidos en familia allí;  incluso en la India los hay como el jacq y entre nosotros, la calabaza que podemos compartir con los vecinos. La naturaleza parece haber seguido las mismas proporciones en los distintos tamaños de fruta para alimentar al hombre, como en el tamaño de las hojas que iban a darle sombra en climas cálidos, ya que los ha reducido para dar cabida a un solo persona, a una familia entera, y a todos los habitantes de la misma aldea. “

 

— Études de la nature, chap. XI, sec. Harmonies végétales des plantes avec l’homme, 1784.

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Una opinión que, de ser cierta, arruinaría la teoría en el párrafo tricentésimo décimo de El Origen de las Especies

With respect to the belief that organic beings have been created beautiful for the delight of man

En cuanto a la opinión de que los seres orgánicos han sido creados hermosos para deleite del hombre

De manera tan curiosa y extraordinaria comienza este párrafo, traducido al español de nuevo por alquien que quería ayudar al autor ya que no habla de opiniones, sino de creencias. Las creencias, protagonista principales de este libro tan influyente.  La doctrina utilitaria a la que se refería el párrafo anterior, una confusa creencia de los naturalistas del siglo diecisiete, representada por ejemplo en los textos de Bernardin de Saint Pierre que  veremos en la próxima entrada.

La realidad observada, viene a decir el autor, depende de la mente del observador. Es verdad.  Y como cada una de las verdades en esta obra, no es nada nuevo.  Lo cierto de esta obra, es viejo;  lo nuevo, falso.  Cierto que la realidad es como un saco de lona que, sin su relleno, cae amorfo y para sostenerse en pie y mostrar una forma, necesita encontrarse rellena de todo aquello que pueda aportar la mente del observador: teoría. El libro que comentamos es un fantástico ejemplo de ello y ya nos ha demostrado que la realidad que, por sí sola no es nada, vista en el capítulo uno se parecía mucho a una granja, mientras que en el capítulo tres era todo lucha. El capítulo cuatro vino a llenar el saco con la selección natural. Este relleno fantasmagórico hizo del saco su más alta representación formal.

Aunque el autor acierta en su idea de la realidad como saco vacío a rellenar sólo por cada uno y sus ideas, teoría, viene después a errar cuando aplica esta idea a esa extraña teoría que dice que los seres orgánicos han sido creados para deleitación humana (algo que suena hoy en día absurdo y que, me temo, hace doscientos años también sonaba absurdo), con lo cual viene de nuevo a confirmar esta idea de que la realidad depende de la mente que la observa, y que tiene la mente  una gran importancia. Por un lado, quien mira a la naturaleza con la intención de ver lucha, ve lucha;  quien quiere ver competición, la encuentra. De esto no hay duda y como muestra cualquiera de los miles de documentales sobre la naturaleza generados por productores de televisión de mentalidad darwinista. Por otro lado y esto ya en casos más excepcionales, la fe en que algo existe, termina por hacer que ese algo, que al principio era sólo producto de la imaginación, efectivamente exista. La idea de una naturaleza en lucha, genera una naturaleza en lucha.

 

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With respect to the belief that organic beings have been created beautiful for the delight of man—a belief which it has been pronounced is subversive of my whole theory—I may first remark that the sense of beauty obviously depends on the nature of the mind, irrespective of any real quality in the admired object; and that the idea of what is beautiful, is not innate or unalterable. We see this, for instance, in the men of different races admiring an entirely different standard of beauty in their women. If beautiful objects had been created solely for man’s gratification, it ought to be shown that before man appeared there was less beauty on the face of the earth than since he came on the stage. Were the beautiful volute and cone shells of the Eocene epoch, and the gracefully sculptured ammonites of the Secondary period, created that man might ages afterwards admire them in his cabinet? Few objects are more beautiful than the minute siliceous cases of the diatomaceae: were these created that they might be examined and admired under the higher powers of the microscope? The beauty in this latter case, and in many others, is apparently wholly due to symmetry of growth. Flowers rank among the most beautiful productions of nature; but they have been rendered conspicuous in contrast with the green leaves, and in consequence at the same time beautiful, so that they may be easily observed by insects. I have come to this conclusion from finding it an invariable rule that when a flower is fertilised by the wind it never has a gaily-coloured corolla. Several plants habitually produce two kinds of flowers; one kind open and coloured so as to attract insects; the other closed, not coloured, destitute of nectar, and never visited by insects. Hence, we may conclude that, if insects had not been developed on the face of the earth, our plants would not have been decked with beautiful flowers, but would have produced only such poor flowers as we see on our fir, oak, nut and ash trees, on grasses, spinach, docks and nettles, which are all fertilised through the agency of the wind. A similar line of argument holds good with fruits; that a ripe strawberry or cherry is as pleasing to the eye as to the palate—that the gaily-coloured fruit of the spindle-wood tree and the scarlet berries of the holly are beautiful objects—will be admitted by everyone. But this beauty serves merely as a guide to birds and beasts, in order that the fruit may be devoured and the matured seeds disseminated. I infer that this is the case from having as yet found no exception to the rule that seeds are always thus disseminated when embedded within a fruit of any kind (that is within a fleshy or pulpy envelope), if it be coloured of any brilliant tint, or rendered conspicuous by being white or black.

 

En cuanto a la opinión de que los seres orgánicos han sido creados hermosos para deleite del hombre -opinión que, como se ha dicho, es ruinosa para toda mi teoría-, puedo hacer observar, en primer lugar, que el sentido de belleza es evidente que depende de la naturaleza de la mente, con independencia de toda cualidad real en el objeto admirado, y que la idea de qué es hermoso no es innata o invariable. Vemos esto, por ejemplo, en que los hombres de las diversas razas admiran un tipo de belleza por completo diferente en sus mujeres. Si los objetos bellos hubiesen sido creados únicamente para satisfacción del hombre, sería necesario demostrar que, antes de la aparición del hombre, había menos belleza sobre la tierra que después que aquél entró en la escena. Las hermosas conchas de los géneros Voluta y Conus de la época eocena y los amonites, tan elegantemente esculpidos, del período secundario, ¿fueron creados para que el hombre pudiese admirarlos edades después en su gabinete? Pocos objetos hay más hermosos que los pequeños caparazones silíceos de las diatomeas; ¿fueron creadas éstas para que pudiesen ser examinadas y admiradas con los mayores aumentos del microscopio? La belleza, en este último caso y en otros muchos, parece debida por completo a la simetría de crecimiento. Las flores se cuentan entre las más hermosas producciones de la Naturaleza; pero las flores se han vuelto visibles formando contraste con las hojas verdes y, por consiguiente, hermosas al mismo tiempo, de modo que puedan ser observadas fácilmente por los insectos. He llegado a esta conclusión porque he encontrado como regla invariable que, cuando una flor es fecundada por el viento, no tiene nunca una corola de color llamativo. Diferentes plantas producen habitualmente flores de dos clases: unas abiertas, de color, de manera que atraigan los insectos, y las otras cerradas, no coloreadas, desprovistas de néctar y que nunca visitan los insectos. Por consiguiente, podemos llegar a la conclusión de que, si los insectos no se hubiesen desarrollado sobre la tierra, nuestras plantas no se habrían cubierto de hermosas flores, y habrían producido solamente pobres flores, como las que vemos en el abeto, roble, nogal y fresno, y en las gramíneas, espinacas, acederas y ortigas, que son fecundos todos por la acción del viento. Un razonamiento semejante puede aplicarse a los frutos: todo el mundo admitirá que una fresa o cereza madura es tan agradable a la vista como al paladar, que el fruto tan llamativamente coloreado del evónimo y los rojos frutos del acebo son cosas hermosas; pero esta belleza sirve sólo de guía a las aves y los mamíferos, para que el fruto pueda ser devorado y las semillas diseminadas por los excrementos. Deduzco que es así del hecho de que hasta el presente no he encontrado excepción alguna a la regla de que las semillas son siempre diseminadas de este modo cuando están encerradas en un fruto de cualquier clase -esto es, dentro de una envoltura pulposa o carnosa-, si tiene un color brillante o se hace visible por ser blanco o negro.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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La doctrina utilitaria en el párrafo tricentésimo noveno de El Origen de las Especies

 

Parece que algo llamado doctrina utilitaria, sea lo que esto sea, próximo sin duda a la doctrina del autor, conviene ahora también para defender a esta última de sus enemigos:

 

Such doctrines, if true, would be absolutely fatal to my theory

 

Estas doctrinas, si fuesen verdaderas, serían en absoluto funestas para mi teoría.

 

La falacia está de nuevo servida:

 

Creen estos naturalistas que muchas conformaciones han sido creadas con un fin de belleza, para deleite del hombre o del Creador -aunque este último punto está fuera del alcance de la discusión científica-

 

Pero,…… ¿Quiénes son esos naturalistas que creen eso?

 

Nos quedamos sin saberlo.

 

¿Por qué el autor no cita a Lamarck que es quien primero habló de los ejemplos que se mencionan en este párrafo y cita, en cambio a aquellos naturalistas misteriosos? ¿Por qué esta obra nunca fue corregida ni revisada por un especialista ni se exigieron a su autor los mínimos criterios de ética y respeto al trabajo de sus colegas antes de publicar? ¿A qué se deben estos privilegios?

 

 

 

 

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UTILITARIAN DOCTRINE, HOW FAR TRUE: BEAUTY, HOW ACQUIRED.

 

The foregoing remarks lead me to say a few words on the protest lately made by some naturalists against the utilitarian doctrine that every detail of structure has been produced for the good of its possessor. They believe that many structures have been created for the sake of beauty, to delight man or the Creator (but this latter point is beyond the scope of scientific discussion), or for the sake of mere variety, a view already discussed. Such doctrines, if true, would be absolutely fatal to my theory. I fully admit that many structures are now of no direct use to their possessors, and may never have been of any use to their progenitors; but this does not prove that they were formed solely for beauty or variety. No doubt the definite action of changed conditions, and the various causes of modifications, lately specified, have all produced an effect, probably a great effect, independently of any advantage thus gained. But a still more important consideration is that the chief part of the organisation of every living creature is due to inheritance; and consequently, though each being assuredly is well fitted for its place in nature, many structures have now no very close and direct relation to present habits of life. Thus, we can hardly believe that the webbed feet of the upland goose, or of the frigate-bird, are of special use to these birds; we cannot believe that the similar bones in the arm of the monkey, in the fore leg of the horse, in the wing of the bat, and in the flipper of the seal, are of special use to these animals. We may safely attribute these structures to inheritance. But webbed feet no doubt were as useful to the progenitor of the upland goose and of the frigate-bird, as they now are to the most aquatic of living birds. So we may believe that the progenitor of the seal did not possess a flipper, but a foot with five toes fitted for walking or grasping; and we may further venture to believe that the several bones in the limbs of the monkey, horse and bat, were originally developed, on the principle of utility, probably through the reduction of more numerous bones in the fin of some ancient fish-like progenitor of the whole class. It is scarcely possible to decide how much allowance ought to be made for such causes of change, as the definite action of external conditions, so-called spontaneous variations, and the complex laws of growth; but with these important exceptions, we may conclude that the structure of every living creature either now is, or was formerly, of some direct or indirect use to its possessor.

 

Las observaciones precedentes me llevan a decir algunas palabras acerca de la reciente protesta de varios naturalistas contra la doctrina utilitaria, según la cual, cada detalle de conformación ha sido producido para bien de su posesor. Creen estos naturalistas que muchas conformaciones han sido creadas con un fin de belleza, para deleite del hombre o del Creador -aunque este último punto está fuera del alcance de la discusión científica-, o simplemente por variedad, opinión ésta ya discutida. Estas doctrinas, si fuesen verdaderas, serían en absoluto funestas para mi teoría. Admito, por completo, que muchas estructuras no son actualmente de utilidad directa a sus poseedores, y pueden no haber sido nunca de utilidad alguna a sus antepasados; pero esto no prueba que fueron formadas únicamente por belleza o variedad. Es indudable que la acción definida del cambio de condiciones y las diversas causas de modificación últimamente señaladas han producido algún efecto, y probablemente grande, con independencia de cualquier ventaja en estos casos adquirida. Pero una consideración aun más importante es que la parte principal de la organización de todo ser viviente es debida a la herencia y, por consiguiente, aunque cada ser seguramente está bien adecuado a su lugar en la naturaleza, muchas estructuras no tienen relación directa y estrecha con las costumbres actuales. Así, difícilmente podemos creer que las patas palmeadas del ganso de tierra o del rabihorcado sean de utilidad especial a estos animales; no podemos creer que los huesos semejantes en el brazo del mono, en la pata anterior del caballo, en el ala del murciélago, en la aleta de la foca, sean de utilidad especial a estos animales. Podemos atribuir con seguridad estas estructuras a herencia. Pero las patas palmeadas, indudablemente, fueron tan útiles a los antepasados del ganso de tierra y del rabihorcado, como lo son en la actualidad a las aves vivientes más acuáticas. Así podemos creer que el antepasado de la foca no poseyó aletas, sino patas con cinco dedos adecuados para andar o coger, y podemos además aventurarnos a creer que los diversos huesos en las extremidades del mono, caballo y murciélago se desarrollaron primitivamente, según el principio de utilidad, probablemente por reducción de huesos, más numerosos en la aleta de algún remoto antepasado, común a toda la clase, semejante a un pez. Casi no es posible decidir qué parte debe asignarse a causas de cambio tales como la acción definida de las condiciones externas, las llamadas variaciones espontáneas y las complejas leyes de crecimiento; pero, hechas estas importantes excepciones, podemos llegar a la conclusión de que la estructura de todos los seres vivientes es actualmente, o fue en otro tiempo, de alguna utilidad, directa o indirecta, a su posesor.

 

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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La selección natural selecciona el color del ganado en el párrafo tricentésimo octavo de El Origen de las Especies

 

El razonamiento es impecable: Como los animales que tienen los salvajes no están sometidos a selección artificial, entonces es que están sometidos a selección natural.

 

Si alguien  hubiese leído hasta aquí sin morder el anzuelo de la selección natural, ya tiene otra vez la trampa preparada. Pero,………. un momento!

 

Conviene saber que la selección, que sólo puede ser artificial, no es la causa de las variedades domésticas. Esto es un error mantenido de manera increíble durante siglo y medio.

 

 

 

La causa de las variedades domésticas es la Mejora Genética. La selección es sólo una parte parte del proceso de mejora genética. Si no hay mejora genética, evidentemente, tampoco hay selección. Si las variedades de las tribus salvajes están sometidas a cruzamientos dirigidos para aumentar determinadas características, entonces están sometidas a mejora genética y, por tanto a selección. NO existe otra selección.

 

Esto es falso:

 

Los animales que tienen los salvajes en diferentes países han de luchar con frecuencia por su propio sustento, y están sometidos, hasta cierto punto, a selección natural,

 

La selección natural es un invento del autor, fruto de su confusión.

 

Y esto es también falso:

 

En el ganado vacuno, la susceptibilidad a los ataques de las moscas es correlativa del color, como lo es el riesgo de envenenarse con ciertas plantas, de manera que hasta el color estaría de este modo sujeto a la acción de la selección natural.

 

 

 

 

Esto, por su parte, es bien cierto:

 

Pero nuestra ignorancia es demasiado grande para discutir la importancia relativa de las diversas causas conocidas y desconocidas de variación,

 

 

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We are profoundly ignorant of the cause of each slight variation or individual difference; and we are immediately made conscious of this by reflecting on the differences between the breeds of our domesticated animals in different countries, more especially in the less civilized countries, where there has been but little methodical selection. Animals kept by savages in different countries often have to struggle for their own subsistence, and are exposed to a certain extent to natural selection, and individuals with slightly different constitutions would succeed best under different climates. With cattle susceptibility to the attacks of flies is correlated with colour, as is the liability to be poisoned by certain plants; so that even colour would be thus subjected to the action of natural selection. Some observers are convinced that a damp climate affects the growth of the hair, and that with the hair the horns are correlated. Mountain breeds always differ from lowland breeds; and a mountainous country would probably affect the hind limbs from exercising them more, and possibly even the form of the pelvis; and then by the law of homologous variation, the front limbs and the head would probably be affected. The shape, also, of the pelvis might affect by pressure the shape of certain parts of the young in the womb. The laborious breathing necessary in high regions tends, as we have good reason to believe, to increase the size of the chest; and again correlation would come into play. The effects of lessened exercise, together with abundant food, on the whole organisation is probably still more important, and this, as H. von Nathusius has lately shown in his excellent Treatise, is apparently one chief cause of the great modification which the breeds of swine have undergone. But we are far too ignorant to speculate on the relative importance of the several known and unknown causes of variation; and I have made these remarks only to show that, if we are unable to account for the characteristic differences of our several domestic breeds, which nevertheless are generally admitted to have arisen through ordinary generation from one or a few parent-stocks, we ought not to lay too much stress on our ignorance of the precise cause of the slight analogous differences between true species.

 

Ignoramos por completo la causa de las pequeñas variaciones o diferencias individuales, y nos damos inmediatamente cuenta de ello reflexionando sobre las diferencias entre las razas de animales domésticos en diferentes países, especialmente en los menos civilizados, donde ha habido poca selección metódica. Los animales que tienen los salvajes en diferentes países han de luchar con frecuencia por su propio sustento, y están sometidos, hasta cierto punto, a selección natural, e individuos de constitución un poco diferente tienen que prosperar más en climas diversos. En el ganado vacuno, la susceptibilidad a los ataques de las moscas es correlativa del color, como lo es el riesgo de envenenarse con ciertas plantas, de manera que hasta el color estaría de este modo sujeto a la acción de la selección natural. Algunos observadores están convencidos de que un clima húmedo influye en el crecimiento del pelo y de que los cuernos son correlativos del pelo. Las razas de montaña siempre difieren de las razas del llano, y un país montañoso probablemente influiría en los miembros posteriores, por obligarles a mayor ejercicio y, quizás, hasta en la forma de la pelvis; y entonces, por la ley de variación homóloga, los miembros anteriores y la cabeza experimentarían probablemente la influencia. La forma de la pelvis podría, además, influir por presión en la forma de ciertas partes del feto en el útero. La respiración fatigosa, necesaria en las regiones elevadas, tiende, según tenemos motivo fundado para creerlo, a aumentar el tamaño del pecho, y de nuevo entraría en juego la correlación. Los efectos, en todo el organismo, de la disminución del ejercicio, junto con la comida abundante, son probablemente aún más importantes, y esto, como H. von Nathusius ha demostrado recientemente en su excelente tratado, es evidentemente una de las causas principales en las grandes modificaciones que han experimentado las razas de cerdos. Pero nuestra ignorancia es demasiado grande para discutir la importancia relativa de las diversas causas conocidas y desconocidas de variación, y he hecho estas observaciones para mostrar que, si somos incapaces de explicar las diferencias características de las diversas razas domésticas que, sin embargo, se admite que se han originado por generación ordinaria a partir de uno o de un corto número de troncos primitivos, no debemos dar demasiada importancia a nuestra ignorancia de la causa precisa de las pequeñas diferencias análogas entre las especies verdaderas.

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

 

 

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La Selección Natural y otros fantasmas semánticos: Dejarse hablar en la Casa de las Conchas

 

El próximo  jueves, 13 de junio,  en la serie de debates públicos titulada Dejarse hablar en la Biblioteca Pública de la  Casa de las Conchas en Salamanca se presentará el tema :

 

La Selección Natural y otros Fantasmas semánticos

 

Los fantasmas semánticos (oxímoron, contradictio in adiecto, contradictio in terminis)  son expresiones contradictorias en sí mismas.   Frecuentes en la poesía, estos recursos son peligrosos en otras disciplinas y pueden generar gran confusión en la ciencia.

Si el lenguaje sirve para entender el mundo, la aparición súbita de un fantasma semántico puede resultar en una situación de  caos.  El discurso pierde su rumbo y la conversación toma derroteros inesperados. No en vano estas construcciones se emplean en técnicas de hipnosis.

En su premonitoria novela 1984, Orwell presenta al Diccionario de Neolengua como herramienta del poder  para controlar el pensamiento de sus súbditos.  El Diccionario de Neolengua fue una correcta predicción  de  la omnipresente Wikipedia. Así como algunos términos del Diccionario de Neolengua son fantasmas semánticos (crimental, doblepensar, negroblanco….), tanbién muchos de los términos de Wikipedia son asimismo fantasmas semánticos (selección natural).  Tanto en la ficción como en la realidad el poder  siempre ha deseado tener súbditos sumisos y obedientes, es decir,  entontecidos. No en vano Northrop Frye dijo:

Hay una sola manera de degradar permanentemente a la humanidad, y ésta es destruir el lenguaje

La  presentación en la Casa de las Conchas tratará sobre La Selección Natural y otros Fantasmas Semánticos.

 

El jueves, 13 de junio a las ocho de la tarde.

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

 

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La selección natural explica la adaptación en el párrafo tricentésimo séptimo de El Origen de las Especies

Puestos a explicar, ¿ por qué no habría de explicar también la selección natural la adaptación ?

La lectura del comienzo de éste párrafo sería suficiente para haber rechazado la publicación de la obra. Las explicaciones de la calvicie de los buitres y de las suturas en los cráneos de mamíferos no arreglan las cosas.

307

 

If green woodpeckers alone had existed, and we did not know that there were many black and pied kinds, I dare say that we should have thought that the green colour was a beautiful adaptation to conceal this tree-frequenting bird from its enemies; and consequently that it was a character of importance, and had been acquired through natural selection; as it is, the colour is probably in chief part due to sexual selection. A trailing palm in the Malay Archipelago climbs the loftiest trees by the aid of exquisitely constructed hooks clustered around the ends of the branches, and this contrivance, no doubt, is of the highest service to the plant; but as we see nearly similar hooks on many trees which are not climbers, and which, as there is reason to believe from the distribution of the thorn-bearing species in Africa and South America, serve as a defence against browsing quadrupeds, so the spikes on the palm may at first have been developed for this object, and subsequently have been improved and taken advantage of by the plant, as it underwent further modification and became a climber. The naked skin on the head of a vulture is generally considered as a direct adaptation for wallowing in putridity; and so it may be, or it may possibly be due to the direct action of putrid matter; but we should be very cautious in drawing any such inference, when we see that the skin on the head of the clean-feeding male turkey is likewise naked. The sutures in the skulls of young mammals have been advanced as a beautiful adaptation for aiding parturition, and no doubt they facilitate, or may be indispensable for this act; but as sutures occur in the skulls of young birds and reptiles, which have only to escape from a broken egg, we may infer that this structure has arisen from the laws of growth, and has been taken advantage of in the parturition of the higher animals.

 

Si sólo hubiesen existido los pájaros carpinteros verdes y no hubiésemos sabido que había muchas especies negras y de varios colores, me atrevo a decir que hubiéramos creído que el color verde era una hermosa adaptación para ocultar de sus enemigos estas aves que viven en los árboles, y, en consecuencia, que era éste un carácter de importancia que había sido adquirido mediante selección natural, siendo así que el color probablemente es debido en su mayor parte a selección sexual. Una palmera rastrera, en el Archipiélago Malayo, trepa a los más altos árboles con ayuda de garfios primorosamente construidos, agrupados en la extremidad de las ramas, y esta disposición es indudablemente de suma utilidad para la planta; pero, como vemos garfios casi iguales en muchos árboles que no son trepadores y que -según tenemos motivo para creer, por la distribución de las especies espinosas en África y América del Sur- sirven corno defensa contra los cuadrúpedos ramoneadores, también los garfios de la palmera pueden al principio haberse desarrollado para este objeto, y después haberse perfeccionado y haber sacado provecho de ellos la planta, cuando ésta experimentó nuevas modificaciones y se hizo trepadora. Se considera generalmente la piel desnuda de la cabeza del buitre como una adaptación directa para revolver en la podredumbre, y puede ser que sea así, o quizá puede ser debida a la acción directa de las substancias en putrefacción; pero hemos de ser muy prudentes en llegar a esta conclusión, cuando vemos que la piel de la cabeza del pavo macho, que se alimenta muy pulcramente, es también desnuda. Se han señalado las suturas del cráneo de los mamíferos jóvenes como una hermosa adaptación para ayudar al parto, e indudablemente lo facilitan o pueden ser indispensables en este acto; pero como las suturas se presentan en los cráneos de las aves y reptiles jóvenes, que no tienen más que salir de un huevo que se rompe, hemos de inferir que esta estructura se ha originado en virtud de las leyes de crecimiento, y se ha sacado provecho de ella en el parto de los animales superiores.

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Un rasgo de lucidez en el párrafo tricentésimo sexto de El Origen de las Especies

Para que nadie vaya a excederse al atribuir cualidades y acciones a la selección natural que en realidad no tiene ninguna, aquí el autor nos presenta algunas de sus limitaciones.

Queda por discutir cuáles de ellas son incompatibles con todo lo que lleva escrito, en un libro en el que su autor (o autores, puesto que el sujeto en la primera frase es we, nosotros) definen, ponen, quitan y dan atributos a la selección natural según su máxima arbitrariedad, ambigüedad y soportando un nivel de contradicción más allá de todo lo posible.

Menos mal que, de cuando en cuando, surge un rasgo de lucidez:

 En segundo lugar, podemos equivocarnos con facilidad al atribuir importancia a los caracteres y al creer que se han desarrollado por selección natural.

 

 

306

 

In the second place, we may easily err in attributing importance to characters, and in believing that they have been developed through natural selection. We must by no means overlook the effects of the definite action of changed conditions of life, of so-called spontaneous variations, which seem to depend in a quite subordinate degree on the nature of the conditions, of the tendency to reversion to long-lost characters, of the complex laws of growth, such as of correlation, comprehension, of the pressure of one part on another, etc., and finally of sexual selection, by which characters of use to one sex are often gained and then transmitted more or less perfectly to the other sex, though of no use to the sex. But structures thus indirectly gained, although at first of no advantage to a species, may subsequently have been taken advantage of by its modified descendants, under new conditions of life and newly acquired habits.

 

En segundo lugar, podemos equivocarnos con facilidad al atribuir importancia a los caracteres y al creer que se han desarrollado por selección natural. En modo alguno tenemos que perder de vista los efectos de la acción definida del cambio de las condiciones de vida; los de las llamadas variaciones espontáneas, que parecen depender de modo muy secundario de la naturaleza de las condiciones; los de la tendencia a reversión a caracteres perdidos desde hace mucho tiempo; los de las complejas leyes de crecimiento, como las de correlación, compensación, presión de una parte sobre otra, etc., y, finalmente, los de la selección sexual, por la cual muchas veces se consiguen caracteres de utilidad para un sexo, que después son transmitidas más o menos perfectamente al otro, aun cuando no sean de utilidad para éste. Y de las conformaciones obtenidas de este modo, aun cuando al pronto no sean ventajosas para una especie, pueden después haber sacado ventaja sus descendientes modificados en nuevas condiciones de vida y con costumbres nuevamente adquiridas.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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