Los poderes de la selección natural en la estructura de las flores en el párrafo tricentésimo trigésimo sexto de El Origen de las Especies

Va a desarrollar a continuación el autor unos cuantos párrafos sobre botánica.  Como en el párrafo anterior decía que Hooker le había ayudado, cabe la posibilidad de que Hooker le ayude también a partir de este momento en el que el texto alcanza unas alturas en botánica que nunca antes había alcanzado. Hay que tener en cuenta también que este capítulo entero se incorporó a la cuarta edición y que esto hace aumentar la sospecha de que el autor fuese ayudado o que Hooker fuese el verdadero autor de algunos párrafos.  Empero, con o sin esta ayuda en particular, el estilo se mantiene en sus lineas habituales de confusión, dogmatismo  y ambigüedad y si no se lo creen  lean el final de éste párrafo, en el que súbitamente aparece,….¿cómo no?…, ese algo o alguien que tanto poder tiene:

 

Ahora bien; aun cuando la selección natural puede perfectamente haber tenido poder para impedir que se abriesen algunas de las flores y para reducir la cantidad de polen cuando se hizo superfluo por la clausura de éstas, sin embargo, difícilmente puede haber sido determinada así ninguna de las modificaciones especiales anteriores, sino que deben haber resultado de las leyes de crecimiento, incluyendo la inactividad funcional de órganos durante el proceso de la reducción del polen y la clausura de las flores.

 

Ante semejantes afirmaciones, la pregunta es inmediata: ¿De verdad cree el autor que la selección natural tiene poder alguno?

 

 

 

 

 

 

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Several plants belonging to distinct orders habitually produce flowers of two kinds—the one open, of the ordinary structure, the other closed and imperfect. These two kinds of flowers sometimes differ wonderfully in structure, yet may be seen to graduate into each other on the same plant. The ordinary and open flowers can be intercrossed; and the benefits which certainly are derived from this process are thus secured. The closed and imperfect flowers are, however, manifestly of high importance, as they yield with the utmost safety a large stock of seed, with the expenditure of wonderfully little pollen. The two kinds of flowers often differ much, as just stated, in structure. The petals in the imperfect flowers almost always consist of mere rudiments, and the pollen-grains are reduced in diameter. In Ononis columnae five of the alternate stamens are rudimentary; and in some species of Viola three stamens are in this state, two retaining their proper function, but being of very small size. In six out of thirty of the closed flowers in an Indian violet (name unknown, for the plants have never produced with me perfect flowers), the sepals are reduced from the normal number of five to three. In one section of the Malpighiaceae the closed flowers, according to A. de Jussieu, are still further modified, for the five stamens which stand opposite to the sepals are all aborted, a sixth stamen standing opposite to a petal being alone developed; and this stamen is not present in the ordinary flowers of this species; the style is aborted; and the ovaria are reduced from three to two. Now although natural selection may well have had the power to prevent some of the flowers from expanding, and to reduce the amount of pollen, when rendered by the closure of the flowers superfluous, yet hardly any of the above special modifications can have been thus determined, but must have followed from the laws of growth, including the functional inactivity of parts, during the progress of the reduction of the pollen and the closure of the flowers.

 

Algunas plantas que pertenecen a distintos órdenes producen habitualmente flores de dos clases: unas, abiertas, de conformación ordinaria, y otras, cerradas e imperfectas. Estas dos clases de flores a veces difieren prodigiosamente en su conformación, aun cuando puede verse que se pasa gradualmente de una a otra en la misma planta. Las flores ordinarias y abiertas pueden cruzarse, y los beneficios que seguramente resultan de este proceso están así asegurados. Las flores cerradas e imperfectas, sin embargo, son evidentemente de gran importancia, pues producen con la mayor seguridad una gran cantidad de semillas con un gasto asombrosamente pequeño de polen. Las dos clases de flores, como se acaba de decir, con frecuencia difieren mucho, en su conformación. En las flores imperfectas, los pétalos consisten casi siempre en simples rudimentos, y los granos de polen son de diámetro reducido. En Ononis columnae, cinco de los estambres alternos son rudimentarios, y en algunas especies de Viola, tres estambres se encuentran en este estado, conservando dos su función propia, aunque son de tamaño muy reducido. De treinta flores cerradas de una violeta india -cuyo nombre me es desconocido, pues la planta nunca ha producido en mi poder flores perfectas-, en seis los sépalos están reducidos a tres en vez del número normal de cinco. En una sección de las malpighiáceas, según A. de Jussieu, las flores cerradas están todavía más modificadas, pues los cinco estambres opuestos a los sépalos están todos abortados, y está sólo desarrollado un sexto estambre opuesto a un pétalo, estambre que no se presenta en las flores ordinarias de esta especie; el estilo está abortado, y los ovarios están reducidos de tres a dos. Ahora bien; aun cuando la selección natural puede perfectamente haber tenido poder para impedir que se abriesen algunas de las flores y para reducir la cantidad de polen cuando se hizo superfluo por la clausura de éstas, sin embargo, difícilmente puede haber sido determinada así ninguna de las modificaciones especiales anteriores, sino que deben haber resultado de las leyes de crecimiento, incluyendo la inactividad funcional de órganos durante el proceso de la reducción del polen y la clausura de las flores.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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