Muchos ejemplos de botánica y algunas dudas importantes en el párrafo tricentésimo trigésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

La botánica altamente especializada (es decir, propia de un botánico) sigue durante estos párrafos con la finalidad curiosa de mostrar ejemplos.  Ejemplos de qué, nos preguntamos.  Lejos de venir a apoyar ninguna selección natural, todos estos ejemplos vienen a ignorarla.  La observación de la naturaleza demuestra quee la selección natural no existe.

La conclusión es pasmosa:

En estos diferentes casos -excepto en el de las florecillas periféricas muy desarrolladas, que son de utilidad por hacer las flores muy visibles para los insectos- la selección natural, hasta donde nosotros podemos juzgar, no ha podido entrar en juego, o lo ha hecho sólo de un modo completamente secundario. Todas estas modificaciones resultan de la posición relativa y acción mutua de las partes, y apenas puede dudarse que si todas las flores y hojas de la planta hubiesen estado sometidas a las mismas condiciones externas e internas que lo están las flores y hojas en determinadas posiciones, todas se habrían modificado de la misma manera.

 

Pero….¿Que significa que la selección natural haya podido entrar en juego de modo secundario?  Sin duda la apreciación tiene un gran valor y significa que la selección natural sólo actúa en la imaginación. Del autor y del lector. Es un ente de ficción.

 

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It is so necessary to appreciate the important effects of the laws of growth, that I will give some additional cases of another kind, namely of differences in the same part or organ, due to differences in relative position on the same plant. In the Spanish chestnut, and in certain fir-trees, the angles of divergence of the leaves differ, according to Schacht, in the nearly horizontal and in the upright branches. In the common rue and some other plants, one flower, usually the central or terminal one, opens first, and has five sepals and petals, and five divisions to the ovarium; while all the other flowers on the plant are tetramerous. In the British Adoxa the uppermost flower generally has two calyx-lobes with the other organs tetramerous, while the surrounding flowers generally have three calyx-lobes with the other organs pentamerous. In many Compositae and Umbelliferae (and in some other plants) the circumferential flowers have their corollas much more developed than those of the centre; and this seems often connected with the abortion of the reproductive organs. It is a more curious fact, previously referred to, that the achenes or seeds of the circumference and centre sometimes differ greatly in form, colour and other characters. In Carthamus and some other Compositae the central achenes alone are furnished with a pappus; and in Hyoseris the same head yields achenes of three different forms. In certain Umbelliferae the exterior seeds, according to Tausch, are orthospermous, and the central one coelospermous, and this is a character which was considered by De Candolle to be in other species of the highest systematic importance. Professor Braun mentions a Fumariaceous genus, in which the flowers in the lower part of the spike bear oval, ribbed, one-seeded nutlets; and in the upper part of the spike, lanceolate, two-valved and two-seeded siliques. In these several cases, with the exception of that of the well-developed ray-florets, which are of service in making the flowers conspicuous to insects, natural selection cannot, as far as we can judge, have come into play, or only in a quite subordinate manner. All these modifications follow from the relative position and inter-action of the parts; and it can hardly be doubted that if all the flowers and leaves on the same plant had been subjected to the same external and internal condition, as are the flowers and leaves in certain positions, all would have been modified in the same manner.

 

Es tan necesario apreciar los importantes efectos de las leyes de crecimiento, que citaré algunos casos más de otra naturaleza, o sea, de diferencias entre las mismas partes u órganos, debidas a diferencias en sus posiciones relativas en la misma planta. En el castaño común y en ciertos abetos, según Schacht, los ángulos de divergencia de las hojas son diferentes en las ramas casi horizontales y en las verticales. En la ruda común y algunas otras plantas, una flor -por lo común la central o terminal- se abre primero, y tiene cinco sépalos y pétalos y cinco divisiones en el ovario, mientras que todas las otras flores de la planta son tetrámeras. En la Adoxa inglesa, la flor superior tiene generalmente el cáliz bilobado y los otros órganos tetrámeros, mientras que las flores que la rodean tienen, por lo común, el cáliz trilobado y los otros órganos pentámeros. En muchas compuestas y umbelíferas -y en algunas otras plantas-, las flores periféricas tienen sus corolas mucho más desarrolladas que las del centro, y esto parece relacionado con frecuencia con el aborto de los órganos reproductores. Es un hecho muy curioso, señalado ya, que los aquenios o simientes de la circunferencia se diferencian, a veces mucho, de los del centro en forma, color y otros caracteres. En Carthamus y en algunas otras compuestas, los aquenios centrales solos están provistos de vilano, y en Hyoseris, la misma inflorescencia produce aquenios de tres formas diferentes. En ciertas umbelíferas, los frutos exteriores, según Tausch, son ortospermos y el central celospermo, y éste es un carácter que había sido considerado por De Candolle, en otras especies, como de la mayor importancia sistemática. El profesor Braun menciona un género de fumariáceas en el que las flores de la parte inferior de la espiga producen como nuececillas ovales con una sola semilla, y en la parte superior de la espiga, silicuas lanceoladas de dos valvas y con dos semillas. En estos diferentes casos -excepto en el de las florecillas periféricas muy desarrolladas, que son de utilidad por hacer las flores muy visibles para los insectos- la selección natural, hasta donde nosotros podemos juzgar, no ha podido entrar en juego, o lo ha hecho sólo de un modo completamente secundario. Todas estas modificaciones resultan de la posición relativa y acción mutua de las partes, y apenas puede dudarse que si todas las flores y hojas de la planta hubiesen estado sometidas a las mismas condiciones externas e internas que lo están las flores y hojas en determinadas posiciones, todas se habrían modificado de la misma manera.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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