Archivo de julio 31st, 2013

La jirafa, otro ejemplo copiado de Lamarck en el párrafo tricentésimo cuadragésimo cuarto de El Origen de las Especies

 

Antes de pasar a las objeciones de míster Mivart, puede ser conveniente explicar, todavía otra vez, cómo obrará la selección natural en todos los casos ordinarios. Dice el autor en este párrafo. A continuación la vieja historia, o mejor el cuento de la jirafa que tanto ha contribuido al descrédito de Lamarck.

 


 

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The giraffe, by its lofty stature, much elongated neck, fore legs, head and tongue, has its whole frame beautifully adapted for browsing on the higher branches of trees. It can thus obtain food beyond the reach of the other Ungulata or hoofed animals inhabiting the same country; and this must be a great advantage to it during dearths. The Niata cattle in South America show us how small a difference in structure may make, during such periods, a great difference in preserving an animal’s life. These cattle can browse as well as others on grass, but from the projection of the lower jaw they cannot, during the often recurrent droughts, browse on the twigs of trees, reeds, etc., to which food the common cattle and horses are then driven; so that at these times the Niatas perish, if not fed by their owners. Before coming to Mr. Mivart’s objections, it may be well to explain once again how natural selection will act in all ordinary cases. Man has modified some of his animals, without necessarily having attended to special points of structure, by simply preserving and breeding from the fleetest individuals, as with the race-horse and greyhound, or as with the game-cock, by breeding from the victorious birds. So under nature with the nascent giraffe, the individuals which were the highest browsers and were able during dearths to reach even an inch or two above the others, will often have been preserved; for they will have roamed over the whole country in search of food. That the individuals of the same species often differ slightly in the relative lengths of all their parts may be seen in many works of natural history, in which careful measurements are given. These slight proportional differences, due to the laws of growth and variation, are not of the slightest use or importance to most species. But it will have been otherwise with the nascent giraffe, considering its probable habits of life; for those individuals which had some one part or several parts of their bodies rather more elongated than usual, would generally have survived. These will have intercrossed and left offspring, either inheriting the same bodily peculiarities, or with a tendency to vary again in the same manner; while the individuals less favoured in the same respects will have been the most liable to perish.

 

La jirafa, por su elevada estatura y por su cuello, miembros anteriores, cabeza y lengua muy alargados, tiene toda su conformación admirablemente adaptada para ramonear en las ramas más altas de los árboles. La jirafa puede así obtener comida fuera del alcance de los otros ungulados, o animales de cascos y de pesuñas, que viven en el mismo país, y esto tiene que serle de gran ventaja en tiempos de escasez. El ganado vacuno nato de América del Sur nos muestra qué pequeña puede ser la diferencia de conformación que determine, en tiempos de escasez, una gran diferencia en la conservación de la vida de un animal. Este ganado puede rozar, igual que los otros, la hierba; pero por la prominencia de la mandíbula inferior no puede, durante las frecuentes sequías, ramonear las ramitas de los árboles, las cañas, etcétera, alimento al que se ven obligados a recurrir el ganado vacuno común y los caballos; de modo que en los tiempos de sequía los ñatos mueren si no son alimentados por sus dueños. Antes de pasar a las objeciones de míster Mivart, puede ser conveniente explicar, todavía otra vez, cómo obrará la selección natural en todos los casos ordinarios. El hombre ha modificado algunos de sus animales, sin que necesariamente haya atendido a puntos determinados de estructura, simplemente conservando y obteniendo cría de los individuos más veloces, como en el caballo de carreras y el galgo, o de los individuos victoriosos, como en el gallo de pelea. Del mismo modo en la naturaleza, al originarse la jirafa, los individuos que ramoneasen más alto y que durante los tiempos de escasez fuesen capaces de alcanzar aunque sólo fuesen una pulgada o dos más arriba que los otros, con frecuencia se salvarían, pues recorrerían todo el país en busca de alimento. El que los individuos de la misma especie muchas veces difieren un poco en la longitud relativa de todas sus partes, puede comprobarse en muchas obras de Historia Natural, en las que se dan medidas cuidadosas. Estas pequeñas diferencias en las proporciones, debidas a las leyes de crecimiento y variación, no tienen la menor importancia ni utilidad en la mayor parte de las especies. Pero al originarse la jirafa habrá sido esto diferente, teniendo en cuenta sus costumbres probables, pues aquellos individuos que tuviesen alguna parte o varias partes de su cuerpo un poco más alargadas de lo corriente hubieron, en general, de sobrevivir. Estos se habrán unido entre sí y habrán dejado descendencia que habrá heredado, o bien las mismas peculiaridades o con una tendencia a variar de la misma manera, mientras que los individuos menos favorecidos a ese respecto habrán sido los más inclinados a desaparecer.

 

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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