Archivo de agosto, 2013

Con la evolución hemos topado en el párrafo tricentésimo sexagésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

En una de sus sentencias célebres, don Quijote exclama: Con la iglesia hemos dado, amigo Sancho; que normalmente se escucha en su versión más popular con la forma:

 

Con la iglesia hemos topado, amigo Sancho.

 

Pues bien, en este párrafo hemos topado con la nueva iglesia: la evolución, porque es en este párrafo en el que una de las derivadas de tal palabra aparece por vez primera en El Origen de las Especies: evolutionists, evolucionistas.

Ya tardaba en aparecer esta palabra o alguno de sus derivados, evolución, evolucionismo.  Sinónimo de progreso y  fundamento de todo lo que el autor escribe.

Así, a las confusiones anteriores (entre selección y mejora, entre selección y adaptación, ….) viene ahora a añadirse otra que tampoco es manca:  La confusión entre desarrollo y evolución.

Sólo así se puede comenzar un párrafo como éste de semejante manera:

 

The mammary glands are common to the whole class of mammals, and are indispensable for their existence; they must, therefore, have been developed at an extremely remote period, and we can know nothing positively about their manner of development.

 

(Las glándulas mamarias son comunes a toda la clase de los mamíferos y son indispensables para su existencia; tienen, por consiguiente, que haberse desarrollado en una época sumamente remota, y no podemos saber nada positivo acerca de su modo de desarrollo)

Confusión en máximo grado ya que ¿Cómo es posible que si las glándulas mamarias son indispensables para la existencia de los mamíferos, se hayan desarrollado antes que los mamíferos existieran?

Y es que como el autor indica en este mismo párrafo:

 But the case is not here put fairly.

 

The case is not put fairly.  Parecería referirse, en alarde de honestidad,  a su propia obra. Pero no. El autor se refiere al siguiente argumento de Mivart:

 

«¿Es concebible que la cría de algún animal se salvase alguna vez de la destrucción chupando accidentalmente una gota de líquido, apenas nutritivo, procedente de una glándula cutánea accidentalmente hipertrofiada de su madre? Y aun cuando esto ocurriese alguna vez, ¿qué probabilidades hubo de que se perpetuase tal variación?»

 

¿Qué es lo que hay de imparcial o de unfair en esta pregunta?

 

A continuación dice:

 

La mayor parte de los evolucionistas admiten que los mamíferos descienden de una forma marsupial,

 

¿Dónde están las referencias necesarias para esta aseveración? ¿En qué pruebas se basa?

 

La  frase anterior (But the case is not here put fairly), se refiere más a la propia obra (OSMNS) que a las críticas de Mivart y es que efectivamente la cuestión aquí no está ni limpia ni tampoco imparcialmente representada. Se trata de confundir desarrollo con evolución e imponer el segundo de estos términos en donde todavía aparecia el primero.

No se pierdan la explicación del final:

 

…..and thus the cutaneous glands, which are the homologues of the mammary glands, would have been improved or rendered more effective. It accords with the widely extended principle of specialisation, that the glands over a certain space of the sack should have become more highly developed than the remainder; and they would then have formed a breast, but at first without a nipple, as we see in the Ornithorhyncus, at the base of the mammalian series. Through what agency the glands over a certain space became more highly specialised than the others, I will not pretend to decide, whether in part through compensation of growth, the effects of use, or of natural selection.

 

…. y, de este modo, las glándulas cutáneas, que son las homólogas de las glándulas mamarias, se habrían perfeccionado o hecho más eficaces. Está de acuerdo con el principio tan extendido de la especialización el que las glándulas en un cierto lugar del saco hayan tenido que desarrollarse más que las restantes y hayan formado entonces una mama, aunque al principio sin pezón, como vemos en el Ornithorhyncus, en la base de la serie de los mamíferos. No pretenderé decidir por qué causa las glándulas de un cierto espacio llegaron a especializarse más que las otras, ya sea, en parte, por compensación de crecimiento, o por los efectos del uso, o por los de la selección natural.

 

 

 

 

 

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The mammary glands are common to the whole class of mammals, and are indispensable for their existence; they must, therefore, have been developed at an extremely remote period, and we can know nothing positively about their manner of development. Mr. Mivart asks: “Is it conceivable that the young of any animal was ever saved from destruction by accidentally sucking a drop of scarcely nutritious fluid from an accidentally hypertrophied cutaneous gland of its mother? And even if one was so, what chance was there of the perpetuation of such a variation?” But the case is not here put fairly. It is admitted by most evolutionists that mammals are descended from a marsupial form; and if so, the mammary glands will have been at first developed within the marsupial sack. In the case of the fish (Hippocampus) the eggs are hatched, and the young are reared for a time, within a sack of this nature; and an American naturalist, Mr. Lockwood, believes from what he has seen of the development of the young, that they are nourished by a secretion from the cutaneous glands of the sack. Now, with the early progenitors of mammals, almost before they deserved to be thus designated, is it not at least possible that the young might have been similarly nourished? And in this case, the individuals which secreted a fluid, in some degree or manner the most nutritious, so as to partake of the nature of milk, would in the long run have reared a larger number of well-nourished offspring, than would the individuals which secreted a poorer fluid; and thus the cutaneous glands, which are the homologues of the mammary glands, would have been improved or rendered more effective. It accords with the widely extended principle of specialisation, that the glands over a certain space of the sack should have become more highly developed than the remainder; and they would then have formed a breast, but at first without a nipple, as we see in the Ornithorhyncus, at the base of the mammalian series. Through what agency the glands over a certain space became more highly specialised than the others, I will not pretend to decide, whether in part through compensation of growth, the effects of use, or of natural selection.

 

Las glándulas mamarias son comunes a toda la clase de los mamíferos y son indispensables para su existencia; tienen, por consiguiente, que haberse desarrollado en una época sumamente remota, y no podemos saber nada positivo acerca de su modo de desarrollo. Míster Mivart pregunta: «¿Es concebible que la cría de algún animal se salvase alguna vez de la destrucción chupando accidentalmente una gota de líquido, apenas nutritivo, procedente de una glándula cutánea accidentalmente hipertrofiada de su madre? Y aun cuando esto ocurriese alguna vez, ¿qué probabilidades hubo de que se perpetuase tal variación?» Pero la cuestión no está aquí imparcialmente presentada. La mayor parte de los evolucionistas admiten que los mamíferos descienden de una forma marsupial, y si es así, las glándulas mamarias se habrán desarrollado al principio dentro de la bolsa marsupial. En el caso del pez Hippocampus, los huevos se desarrollan y los pequeños se crían durante algún tiempo dentro de un saco de esta naturaleza, y un naturalista americano, míster Lockwood, cree, por lo que ha visto del desarrollo de las crías, que éstas son alimentadas por una secreción de las glándulas cutáneas del saco. Ahora bien; en los antepasados primitivos de los mamíferos, casi antes de que mereciesen ser denominados así, ¿no es por lo menos posible que las crías pudiesen haber sido alimentadas de un modo semejante? Y, en este caso, los individuos que segregasen líquido, en algún modo o grado, el más nutritivo, de suerte que participase de la naturaleza de la leche, habrían a la larga criado un número mayor de descendientes bien alimentados que los individuos que segregasen un líquido más pobre y, de este modo, las glándulas cutáneas, que son las homólogas de las glándulas mamarias, se habrían perfeccionado o hecho más eficaces. Está de acuerdo con el principio tan extendido de la especialización el que las glándulas en un cierto lugar del saco hayan tenido que desarrollarse más que las restantes y hayan formado entonces una mama, aunque al principio sin pezón, como vemos en el Ornithorhyncus, en la base de la serie de los mamíferos. No pretenderé decidir por qué causa las glándulas de un cierto espacio llegaron a especializarse más que las otras, ya sea, en parte, por compensación de crecimiento, o por los efectos del uso, o por los de la selección natural.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Extraordinario origen de la cola debido exclusivamente a su uso o costumbre en el párrafo tricentésimo sexagésimo sexto de El Origen de las Especies

 

Es increíble que el autor pueda creer lo que escribe:

 

I may give another instance of a structure which apparently owes its origin exclusively to use or habit.

 

Puedo dar otro ejemplo de una conformación que parece deber su origen exclusivamente al uso o costumbre.

 

¿Cómo va a deber la cola su origen al uso? Sin cola no puede haber uso de la cola.

 

Mivart y el crítico anónimo que opina como él parecen saber de lo que están hablando :

 

Es imposible creer que, por mucho que sea el tiempo transcurrido, la primera débil tendencia incipiente a coger pudiese salvar la vida de los individuos que la poseían o aumentar las probabilidades de tener y criar descendencia».

 

Por el contrario el autor no sabe lo que dice:

 

Pero no hay necesidad de creer tal cosa: la costumbre -y esto casi implica que resulta algún beneficio mayor o menor- bastaría, según toda probabilidad, para esta obra.

 

Puesto que si no hay cola, no puede haber costumbre de usarla.

 

 

366

 

I may give another instance of a structure which apparently owes its origin exclusively to use or habit. The extremity of the tail in some American monkeys has been converted into a wonderfully perfect prehensile organ, and serves as a fifth hand. A reviewer, who agrees with Mr. Mivart in every detail, remarks on this structure: “It is impossible to believe that in any number of ages the first slight incipient tendency to grasp could preserve the lives of the individuals possessing it, or favour their chance of having and of rearing offspring.” But there is no necessity for any such belief. Habit, and this almost implies that some benefit great or small is thus derived, would in all probability suffice for the work. Brehm saw the young of an African monkey (Cercopithecus) clinging to the under surface of their mother by their hands, and at the same time they hooked their little tails round that of their mother. Professor Henslow kept in confinement some harvest mice (Mus messorius) which do not possess a structurally prehensive tail; but he frequently observed that they curled their tails round the branches of a bush placed in the cage, and thus aided themselves in climbing. I have received an analogous account from Dr. Gunther, who has seen a mouse thus suspend itself. If the harvest mouse had been more strictly arboreal, it would perhaps have had its tail rendered structurally prehensile, as is the case with some members of the same order. Why Cercopithecus, considering its habits while young, has not become thus provided, it would be difficult to say. It is, however, possible that the long tail of this monkey may be of more service to it as a balancing organ in making its prodigious leaps, than as a prehensile organ.

 

Puedo dar otro ejemplo de una conformación que parece deber su origen exclusivamente al uso o costumbre. El extremo de la cola de algunos monos americanos se ha convertido en un órgano prensil maravillosamente perfecto, que sirve como una quinta mano. Un crítico, que está conforme con míster Mivart en todos los detalles, hace observar acerca de esta conformación: «Es imposible creer que, por mucho que sea el tiempo transcurrido, la primera débil tendencia incipiente a coger pudiese salvar la vida de los individuos que la poseían o aumentar las probabilidades de tener y criar descendencia». Pero no hay necesidad de creer tal cosa: la costumbre -y esto casi implica que resulta algún beneficio mayor o menor- bastaría, según toda probabilidad, para esta obra. Brehm vio los pequeñuelos de un mono africano (Cercopithecus) trepando con las manos al lado ventral de su madre, y al mismo tiempo enganchaban sus colitas a la de su madre. El profesor Henslow conservó en cautividad algunos ratones de las mieses (Mus messorius), cuya cola no es prensil por su conformación; pero observó, con frecuencia, que enroscaban sus colas en las ramas de un arbusto colocado en su jaula, ayudándose así para trepar. He recibido una información análoga del doctor Günther, que ha visto un ratón colgarse de esta manera. Si el ratón de las mieses hubiera sido más rigurosamente arborícola, su cola se hubiese vuelto quizás de conformación más prensil, como ocurre en algunos miembros del mismo orden. Sería difícil decir, considerando sus costumbres cuando es joven, por qué el Cercopithecus no ha quedado provisto de cola prensil. Es posible, sin embargo, que la larga cola de este mono pueda serle más útil como un órgano de equilibrio, al dar sus prodigiosos saltos, que como un órgano prensil.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Explicaciones confusas sobre el caso de los pleuronéctidos, ninguna original del autor, en el párrafo tricentésimo sexagésimo quinto de El Origen de las Especies

 

Las explicaciones del autor son insuficientes:

 

Vemos así que los primeros estados del paso del ojo desde un lado de la cabeza al otro, que míster Mivart juzga que serían perjudiciales, pueden atribuirse a la costumbre, indudablemente favorable al individuo y a la especie, de esforzarse por mirar hacia arriba con los dos ojos mientras permanece en el fondo sobre un costado

 

Y además proceden de Lamarck directamente y sin mención:

 

También podemos atribuir a los efectos hereditarios del uso el hecho de que la boca en diferentes especies de pleuronéctidos esté inclinada hacia el lado inferior, con los huesos de las mandíbulas más fuertes y más eficaces en este lado, sin ojo, de la cabeza que en el otro, con el objeto, según supone el doctor Traquair, de alimentarse cómodamente en el fondo. El desuso, por otra parte, explicará el desarrollo menor de toda la mitad inferior del cuerpo, incluso las aletas laterales,……….

 

365

 

We thus see that the first stages of the transit of the eye from one side of the head to the other, which Mr. Mivart considers would be injurious, may be attributed to the habit, no doubt beneficial to the individual and to the species, of endeavouring to look upward with both eyes, while resting on one side at the bottom. We may also attribute to the inherited effects of use the fact of the mouth in several kinds of flat-fish being bent towards the lower surface, with the jaw bones stronger and more effective on this, the eyeless side of the head, than on the other, for the sake, as Dr. Traquair supposes, of feeding with ease on the ground. Disuse, on the other hand, will account for the less developed condition of the whole inferior half of the body, including the lateral fins; though Yarrel thinks that the reduced size of these fins is advantageous to the fish, as “there is so much less room for their action than with the larger fins above.” Perhaps the lesser number of teeth in the proportion of four to seven in the upper halves of the two jaws of the plaice, to twenty-five to thirty in the lower halves, may likewise be accounted for by disuse. From the colourless state of the ventral surface of most fishes and of many other animals, we may reasonably suppose that the absence of colour in flat-fish on the side, whether it be the right or left, which is under-most, is due to the exclusion of light. But it cannot be supposed that the peculiar speckled appearance of the upper side of the sole, so like the sandy bed of the sea, or the power in some species, as recently shown by Pouchet, of changing their colour in accordance with the surrounding surface, or the presence of bony tubercles on the upper side of the turbot, are due to the action of the light. Here natural selection has probably come into play, as well as in adapting the general shape of the body of these fishes, and many other peculiarities, to their habits of life. We should keep in mind, as I have before insisted, that the inherited effects of the increased use of parts, and perhaps of their disuse, will be strengthened by natural selection. For all spontaneous variations in the right direction will thus be preserved; as will those individuals which inherit in the highest degree the effects of the increased and beneficial use of any part. How much to attribute in each particular case to the effects of use, and how much to natural selection, it seems impossible to decide.

 

Vemos así que los primeros estados del paso del ojo desde un lado de la cabeza al otro, que míster Mivart juzga que serían perjudiciales, pueden atribuirse a la costumbre, indudablemente favorable al individuo y a la especie, de esforzarse por mirar hacia arriba con los dos ojos mientras permanece en el fondo sobre un costado. También podemos atribuir a los efectos hereditarios del uso el hecho de que la boca en diferentes especies de pleuronéctidos esté inclinada hacia el lado inferior, con los huesos de las mandíbulas más fuertes y más eficaces en este lado, sin ojo, de la cabeza que en el otro, con el objeto, según supone el doctor Traquair, de alimentarse cómodamente en el fondo. El desuso, por otra parte, explicará el desarrollo menor de toda la mitad inferior del cuerpo, incluso las aletas laterales, aun cuando Yarrell cree que el tamaño reducido de las aletas es ventajoso al pez, porque «hay muchísimo menos espacio para su acción que encima para la de las aletas mayores». Quizá puede igualmente explicarse el menor número de dientes en las mitades superiores de las dos mandíbulas, en la relación, en la platija, de 4-7 en ellas a 25-30 en las mitades inferiores. Por la falta de color en la cara ventral de la mayor parte de los peces y muchos otros animales, podemos razonablemente suponer que la ausencia de color en los pleuronéctidos en el lado que resulta inferior, ya sea el derecho ya el izquierdo, es debida a la ausencia de luz. Pero no puede suponerse que sean debidos a la acción de la luz el aspecto jaspeado peculiar del lado superior del lenguado, tan parecido al fondo arenoso del mar, o la facultad de algunas especies de cambiar su color, como recientemente ha demostrado Pouchet, de conformidad con la superficie que les rodea, o la presencia de tubérculos óseos en el lado superior del rodaballo. Probablemente, en estos casos ha entrado en juego la selección natural, lo mismo que en adaptar a sus costumbres la forma general y muchas otras particularidades de estos peces. Debemos tener presente, como he indicado antes, que los efectos hereditarios del uso creciente de las partes, y quizá de su desuso, serán reforzados por la selección natural; pues todas las variaciones espontáneas en la dirección debida se conservarán de este modo, como se conservarán los individuos que hereden en mayor grado los efectos del uso creciente y ventajoso de alguna parte. Cuanto haya que atribuir en cada caso particular a los efectos del uso y cuanto a la selección natural, parece imposible decidirlo.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Categorias: General, Lamarck

Más sobre los pleuronéctidos y otras curiosidades en el párrafo tricentésimo sexagésimo cuarto de El Origen de las Especies

 

Entre todas las citas  de los distintos autores, más curiosidades que explicaciones:

en los animales superiores, aun después de la primera juventud, el cráneo cede y cambia de forma si la piel y los músculos están constantemente contraídos por enfermedad o algún accidente.

En los conejos de orejas largas, si una oreja está caída hacia delante, su peso arrastra hacia delante todos los huesos del cráneo

Malm afirma que las crías recién nacidas de las percas, salmón y varios otros peces simétricos tienen la costumbre de descansar sobre un costado en el fondo, y ha observado que entonces con frecuencia tuercen el ojo inferior para mirar hacia arriba, y de este modo su cráneo se tuerce algo

Juzgando, por analogía, la tendencia a la torsión, indudablemente tiene que aumentar por el principio de la herencia

 

 

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We should remember that the skull at this early age is cartilaginous and flexible, so that it readily yields to muscular action. It is also known with the higher animals, even after early youth, that the skull yields and is altered in shape, if the skin or muscles be permanently contracted through disease or some accident. With long-eared rabbits, if one ear flops forward and downward, its weight drags forward all the bones of the skull on the same side, of which I have given a figure. Malm states that the newly-hatched young of perches, salmon, and several other symmetrical fishes, have the habit of occasionally resting on one side at the bottom; and he has observed that they often then strain their lower eyes so as to look upward; and their skulls are thus rendered rather crooked. These fishes, however, are soon able to hold themselves in a vertical position, and no permanent effect is thus produced. With the Pleuronectidae, on the other hand, the older they grow the more habitually they rest on one side, owing to the increasing flatness of their bodies, and a permanent effect is thus produced on the form of the head, and on the position of the eyes. Judging from analogy, the tendency to distortion would no doubt be increased through the principle of inheritance. Schiodte believes, in opposition to some other naturalists, that the Pleuronectidae are not quite symmetrical even in the embryo; and if this be so, we could understand how it is that certain species, while young, habitually fall over and rest on the left side, and other species on the right side. Malm adds, in confirmation of the above view, that the adult Trachypterus arcticus, which is not a member of the Pleuronectidae, rests on its left side at the bottom, and swims diagonally through the water; and in this fish, the two sides of the head are said to be somewhat dissimilar. Our great authority on Fishes, Dr. Gunther, concludes his abstract of Malm’s paper, by remarking that “the author gives a very simple explanation of the abnormal condition of the Pleuronectoids.”

 

Debemos recordar que el cráneo, en esta temprana edad, es cartilaginoso y flexible, de modo que cede fácilmente a la acción muscular. También es sabido que en los animales superiores, aun después de la primera juventud, el cráneo cede y cambia de forma si la piel y los músculos están constantemente contraídos por enfermedad o algún accidente. En los conejos de orejas largas, si una oreja está caída hacia delante, su peso arrastra hacia delante todos los huesos del cráneo del mismo lado, de lo cual he dado una figura.  Malm afirma que las crías recién nacidas de las percas, salmón y varios otros peces simétricos tienen la costumbre de descansar sobre un costado en el fondo, y ha observado que entonces con frecuencia tuercen el ojo inferior para mirar hacia arriba, y de este modo su cráneo se tuerce algo. Estos peces, sin embargo, pueden pronto mantenerse en posición vertical, y no se produce así efecto alguno permanente. En los pleuronéctidos, por el contrario, cuanta más edad tienen, tanto más habitual es el que permanezcan sobre un lado, debido al aplastamiento creciente de su cuerpo, y de este modo se produce un efecto permanente en la cabeza y en la posición de los ojos. Juzgando, por analogía, la tendencia a la torsión, indudablemente tiene que aumentar por el principio de la herencia. Schiödte cree, en contra de otros naturalistas, que los pleuronéctidos no son completamente simétricos en el embrión, y, si esto es así, podríamos comprender cómo es que ciertas especies, cuando jóvenes, caen y permanecen habitualmente sobre el lado izquierdo y otras sobre el lado derecho. Malm añade, en confirmación de la opinión anterior, que el Trachypterus arcticus, que no pertenece a los pleuronéctidos, permanece en el fondo sobre el lado izquierdo, y nada diagonalmente en el agua, y se dice que en este pez los lados de la cabeza son algo desiguales. Nuestra gran autoridad en peces, el doctor Günther, termina su resumen de la memoria de Malm haciendo observar que «el autor da una explicación muy sencilla de la anómala condición de los pleuronéctidos».

 

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Rectificando a Mivart con la ayuda de Malm en el párrafo tricentésimo sexagésimo tercero de El Origen de las Especies

 

¿A qué se refiere el autor en la siguiente frase?

difícilmente es concebible una transformación espontánea, súbita, en la posición de los ojos,

¿Se refiere a una transformación en un indivíduo? , ¿en una población?, ¿en una especie? ¿Será lo mismo en los tres casos? ¿Cuántas horas ha pasado observando  los peces para decir lo que es o no es concebible en ellos?

 

La observaciones recogidas de M Malm no pueden ser más curiosas:

Mientras descansan así, vuelven con frecuencia, según observó Malm, el ojo inferior hacia arriba, para ver encima de ellos; y hacen esto tan vigorosamente, que se produce una fuerte presión del ojo contra la parte superior de la órbita. A consecuencia de esto, la parte de la frente comprendida entre los ojos se estrecha pasajeramente, según pudo verse con toda claridad. En una ocasión Malm vio a un pez joven que levantaba y bajaba el ojo inferior una distancia angular de 70 grados, aproximadamente.

 

363

 

Mr. Mivart has taken up this case, and remarks that a sudden spontaneous transformation in the position of the eyes is hardly conceivable, in which I quite agree with him. He then adds: “If the transit was gradual, then how such transit of one eye a minute fraction of the journey towards the other side of the head could benefit the individual is, indeed, far from clear. It seems, even, that such an incipient transformation must rather have been injurious.” But he might have found an answer to this objection in the excellent observations published in 1867 by Malm. The Pleuronectidae, while very young and still symmetrical, with their eyes standing on opposite sides of the head, cannot long retain a vertical position, owing to the excessive depth of their bodies, the small size of their lateral fins, and to their being destitute of a swim-bladder. Hence, soon growing tired, they fall to the bottom on one side. While thus at rest they often twist, as Malm observed, the lower eye upward, to see above them; and they do this so vigorously that the eye is pressed hard against the upper part of the orbit. The forehead between the eyes consequently becomes, as could be plainly seen, temporarily contracted in breadth. On one occasion Malm saw a young fish raise and depress the lower eye through an angular distance of about seventy degrees.

 

Míster Mivart ha recogido este caso, y hace observar que difícilmente es concebible una transformación espontánea, súbita, en la posición de los ojos, en lo cual estoy por completo de acuerdo con él. Después añade: «Si la transformación fue gradual, entonces verdaderamente dista mucho de estar claro cómo pudo ser beneficioso al individuo el que un ojo hiciese una pequeña parte del viaje hacia el lado opuesto de la cabeza. Hasta parece que esta transformación incipiente debió haber sido más bien perjudicial». Pero pudo míster Mivart haber encontrado una respuesta a esta objeción en las excelentes observaciones publicadas por Malm en 1867. Los pleuronéctidos, mientras son muy jóvenes y todavía simétricos, con sus ojos situados en los lados opuestos de la cabeza, no pueden conservar durante mucho tiempo su posición vertical, debido a la altura excesiva de su cuerpo, al pequeño tamaño de sus aletas laterales y a que están desprovistos de vejiga natatoria. Por consiguiente, pronto se cansan y caen al fondo sobre un costado. Mientras descansan así, vuelven con frecuencia, según observó Malm, el ojo inferior hacia arriba, para ver encima de ellos; y hacen esto tan vigorosamente, que se produce una fuerte presión del ojo contra la parte superior de la órbita. A consecuencia de esto, la parte de la frente comprendida entre los ojos se estrecha pasajeramente, según pudo verse con toda claridad. En una ocasión Malm vio a un pez joven que levantaba y bajaba el ojo inferior una distancia angular de 70 grados, aproximadamente.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Los Pleuronéctidos están adaptados y una supuesta transición gradual en el párrafo tricentésimo sexagésimo segundo de El Origen de las Especies

 

Es evidente que los pleuronéctidos están admirablemente adaptados a su modo de vida …………..

Evidente, todo en la naturaleza se encuentra adaptado a su modo de vida. El autor se empeña en buscar ventajas relacionadas con su particular modo de ver el mundo:

Las principales ventajas obtenidas de este modo parecen ser protección contra sus enemigos y facilidad para alimentarse en el fondo.

La transición gradual, es más que dudosa:

Los diferentes miembros de la familia presentan, sin embargo, como hace observar Schiödte, «una larga serie de formas que muestran una transición gradual, desde Hippoglossus pinguis, que no cambia mucho de la forma en que abandona el huevo, hasta los lenguados, que están enteramente echados sobre un lado».

 

 

362

 

The Pleuronectidae, or Flat-fish, are remarkable for their asymmetrical bodies. They rest on one side—in the greater number of species on the left, but in some on the right side; and occasionally reversed adult specimens occur. The lower, or resting-surface, resembles at first sight the ventral surface of an ordinary fish; it is of a white colour, less developed in many ways than the upper side, with the lateral fins often of smaller size. But the eyes offer the most remarkable peculiarity; for they are both placed on the upper side of the head. During early youth, however, they stand opposite to each other, and the whole body is then symmetrical, with both sides equally coloured. Soon the eye proper to the lower side begins to glide slowly round the head to the upper side; but does not pass right through the skull, as was formerly thought to be the case. It is obvious that unless the lower eye did thus travel round, it could not be used by the fish while lying in its habitual position on one side. The lower eye would, also, have been liable to be abraded by the sandy bottom. That the Pleuronectidae are admirably adapted by their flattened and asymmetrical structure for their habits of life, is manifest from several species, such as soles, flounders, etc., being extremely common. The chief advantages thus gained seem to be protection from their enemies, and facility for feeding on the ground. The different members, however, of the family present, as Schiodte remarks, “a long series of forms exhibiting a gradual transition from Hippoglossus pinguis, which does not in any considerable degree alter the shape in which it leaves the ovum, to the soles, which are entirely thrown to one side.”

 

Los pleuronéctidos o peces planos son notables por la asimetria de su cuerpo. Permanecen acostados sobre un lado, en la mayor parte de las especies sobre el izquierdo, pero en algunas sobre el derecho, y, a veces, se presentan ejemplares adultos inversos. El lado inferior o superficie de descanso parece, a primera vista, el lado ventral de un pez ordinario: es de un color blanco y está, por muchos conceptos, menos desarrollado que el lado superior, y frecuentemente tiene las aletas laterales de tamaño menor. Pero los ojos ofrecen una particularidad notabilísima, pues ambos están situados en el lado superior de la cabeza. En la primera edad, sin embargo, los ojos están opuestos uno a otro, y todo el cuerpo es entonces simétrico, teniendo ambos lados de igual color. Pronto el ojo propio del lado inferior empieza a resbalar lentamente alrededor de la cabeza hacia el lado superior, pero no pasa a través del cráneo, como antes se creyó que ocurría. Es evidente que, a menos que el ojo inferior girase de esta manera, no podría ser usado por el pez mientras yace en su posición habitual sobre un lado. El ojo inferior, además, habría estado expuesto a rozarse con el fondo arenoso. Es evidente que los pleuronéctidos están admirablemente adaptados a su modo de vida mediante su conformación aplastada y asimétrica, pues diferentes especies, como los lenguados, platijas, etc., son comunísimas. Las principales ventajas obtenidas de este modo parecen ser protección contra sus enemigos y facilidad para alimentarse en el fondo. Los diferentes miembros de la familia presentan, sin embargo, como hace observar Schiödte, «una larga serie de formas que muestran una transición gradual, desde Hippoglossus pinguis, que no cambia mucho de la forma en que abandona el huevo, hasta los lenguados, que están enteramente echados sobre un lado».

 

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Categorias: adaptación

Nada improbable hay en suponer en el párrafo tricentésimo sexagésimo primero de El Origen de las Especies

 

El estilo del autor es libérrimo:

 

Por consiguiente, no hay nada de improbable en suponer que alguna forma de cetáceo primitiva tuvo el paladar provisto de puntas córneas semejantes, aunque dispuestas con algo menos de regularidad, que, como las prominencias del pico del ganso, le ayudaban a coger o desgarrar su alimento………

 

Tanto que no puede evitarnos recordar de nuevo la frase de Lovtrup:

 

Los admiradores de Darwin, entonces y ahora, lo han admirado por su honestidad y candor. No estoy seguro de que tal actitud esté justificada. Si una teoría tiene demasiadas dificultades, no debe publicarse, sino rechazarse, tal y como hacen la mayoría de los científicos.

(Lovtrup S., “Darwinism: The Refutation of a Myth,” Croom Helm: London, 1987, p.126)

 

 

 

 

361

 

Returning to the whales. The Hyperoodon bidens is destitute of true teeth in an efficient condition, but its palate is roughened, according to Lacepede, with small unequal, hard points of horn. There is, therefore, nothing improbable in supposing that some early Cetacean form was provided with similar points of horn on the palate, but rather more regularly placed, and which, like the knobs on the beak of the goose, aided it in seizing or tearing its food. If so, it will hardly be denied that the points might have been converted through variation and natural selection into lamellae as well-developed as those of the Egyptian goose, in which case they would have been used both for seizing objects and for sifting the water; then into lamellae like those of the domestic duck; and so onward, until they became as well constructed as those of the shoveller, in which case they would have served exclusively as a sifting apparatus. From this stage, in which the lamellae would be two-thirds of the length of the plates of baleen in the Balaenoptera rostrata, gradations, which may be observed in still-existing Cetaceans, lead us onward to the enormous plates of baleen in the Greenland whale. Nor is there the least reason to doubt that each step in this scale might have been as serviceable to certain ancient Cetaceans, with the functions of the parts slowly changing during the progress of development, as are the gradations in the beaks of the different existing members of the duck-family. We should bear in mind that each species of duck is subjected to a severe struggle for existence, and that the structure of every part of its frame must be well adapted to its conditions of life.

 

Volviendo a los cetáceos, el Hyperoodon bidens está desprovisto de verdaderos dientes en condiciones de poder ser eficaces; pero su paladar, según Lacepède, está erizado de puntas córneas pequeñas, desiguales y duras. Por consiguiente, no hay nada de improbable en suponer que alguna forma de cetáceo primitiva tuvo el paladar provisto de puntas córneas semejantes, aunque dispuestas con algo menos de regularidad, que, como las prominencias del pico del ganso, le ayudaban a coger o desgarrar su alimento. Siendo así, difícilmente se negará que las puntas, por variación y selección natural, pudieron convertirse en laminillas tan bien desarrolladas como las del ganso de Egipto, en cuyo caso habrían sido usadas, tanto para coger objetos como para tamizar el agua; después, en laminillas como las del pato común, y así, progresivamente, hasta que llegaron a estar tan bien construidas como las del cucharetero, en cuyo caso habrían servido exclusivamente como un aparato para tamizar. Partiendo de este estado, en el que las láminas tendrían dos tercios de la longitud de las barbas de la Balaenoptera rostrata, las gradaciones que pueden observarse en cetáceos vivientes nos llevan hasta las enormes barbas de la ballena franca. Tampoco hay razón alguna para dudar de que cada grado de esta escala pudo haber sido tan útil a ciertos cetáceos antiguos, en los cuales las funciones de las partes cambiaron lentamente durante el transcurso del desarrollo, como lo son las gradaciones en los picos de los diferentes representantes actuales de la familia de los patos. Hemos de tener presente que cada especie de pato está sometida a una rigurosa lucha por la existencia, y que la conformación de cada parte de su organización tiene que estar bien adaptada a sus condiciones de vida.

 

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Conclusión falsa en el párrafo tricentésimo sexagésimo de El Origen de las Especies

 

Ah, no!, de ningún modo!,   nos vemos obligados a responder tras la lectura de este atrevido párrafo. Que existan muchos tipos de picos, que unos tengan más o menos láminas que otros; que unos puedan tamizar mejor o peor que otros; que presenten todo tipo de diferencias entre sí,….. Todo eso no significa que una especie vaya a convertirse en otra mediante pequeños cambios. De ninguna manera. Una especie, además de un pico característico, tiene otras propiedades distintas y está también, no lo olvidemos,  su capacidad de reproducción. Si macho y hembra pertenecen a la misma especie, pueden reproducirse; en el caso contrario, no.  A partir de un número muy limitado de observaciones, el autor hace afirmaciones muy atrevidas y saca conclusiones falsas:

 

Puedo añadir que el pico del ganso pudo convertirse, por pequeños cambios, en un pico provisto de dientes prominentes encorvados, como los de Merganser -que pertenece a la misma familia-, que sirven para el muy diferente objeto de coger peces vivos.

 

 

Ah, no!, de ningún modo, nos vemos obligados a repetir. De ningún modo,…

 

 

 

360

 

We thus see that a member of the duck family, with a beak constructed like that of a common goose and adapted solely for grazing, or even a member with a beak having less well-developed lamellae, might be converted by small changes into a species like the Egyptian goose—this into one like the common duck—and, lastly, into one like the shoveller, provided with a beak almost exclusively adapted for sifting the water; for this bird could hardly use any part of its beak, except the hooked tip, for seizing or tearing solid food. The beak of a goose, as I may add, might also be converted by small changes into one provided with prominent, recurved teeth, like those of the Merganser (a member of the same family), serving for the widely different purpose of securing live fish.

 

Vemos, pues, que una especie de las familias de los patos, con el pico constituido como el del ganso común y adaptado exclusivamente a herbajear, o hasta una especie con pico con laminillas poco desarrolladas, pudo convertirse, por pequeños cambios, en una especie como el ganso egipcio; ésta, en una como el pato común, y finalmente, en una como el cucharetero provista de pico, adaptado, casi exclusivamente, para tamizar el agua, puesto que esta ave apenas podría usar ninguna parte de su pico, excepto la punta ganchuda, para coger o desgarrar alimentos sólidos. Puedo añadir que el pico del ganso pudo convertirse, por pequeños cambios, en un pico provisto de dientes prominentes encorvados, como los de Merganser -que pertenece a la misma familia-, que sirven para el muy diferente objeto de coger peces vivos.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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El ganso de Egipto (Chenalopex), que utiliza su pico como un pato en el párrafo tricentésimo quincuagésimo noveno de El Origen de las Especies

 

¿Qué pretende el autor mediante esta serie de párrafos en los que cuenta las diferencias entre los distintos usos del pico en los patos y en los gansos? No lo sabemos.  No ha quedado lo suficientemente claro pero los párrafos nos traen a la memoria esta frase de Lovtrup:

 

Los admiradores de Darwin, entonces y ahora, lo han admirado por su honestidad y candor. No estoy seguro de que tal actitud esté justificada. Si una teoría tiene demasiadas dificultades, no debe publicarse, sino rechazarse, tal y como hacen la mayoría de los científicos.

(Lovtrup S., “Darwinism: The Refutation of a Myth,” Croom Helm: London, 1987, p.126)

 

 

 

 

359

 

Turning to another group of the same family. In the Egyptian goose (Chenalopex) the beak closely resembles that of the common duck; but the lamellae are not so numerous, nor so distinct from each other, nor do they project so much inward; yet this goose, as I am informed by Mr. E. Bartlett, “uses its bill like a duck by throwing the water out at the corners.” Its chief food, however, is grass, which it crops like the common goose. In this latter bird the lamellae of the upper mandible are much coarser than in the common duck, almost confluent, about twenty-seven in number on each side, and terminating upward in teeth-like knobs. The palate is also covered with hard rounded knobs. The edges of the lower mandible are serrated with teeth much more prominent, coarser and sharper than in the duck. The common goose does not sift the water, but uses its beak exclusively for tearing or cutting herbage, for which purpose it is so well fitted that it can crop grass closer than almost any other animal. There are other species of geese, as I hear from Mr. Bartlett, in which the lamellae are less developed than in the common goose.

 

Pasando a otro grupo de la misma familia, en el ganso de Egipto (Chenalopex) el pico se parece mucho al del pato común; pero las laminillas no son tan numerosas, tan distintas, si sobresalen tanto hacia dentro; sin embargo, este ganso, según me informa míster E. Bartlett, «utiliza su pico como un pato, expulsando el agua por los lados». Su principal alimento es hierba, que corta como el ganso común. En esta ave las laminillas de la mandíbula superior son mucho más toscas que en el pato común, casi unidas, en número de unas 27 a cada lado, cubiertas da protuberancias como dientes. El paladar está también cubierto de protuberancias redondas y duras. Los bordes de la mandíbula inferior son serrados, con dientes mucho más prominentes, toscos y agudos que en el pato. El ganso común no tamiza el agua, y utiliza su pico exclusivamente para arrancar o cortar la hierba, uso para el cual está tan bien adaptado, que puede cortar el césped más al ras casi que cualquier otro animal. Hay otras especies de gansos, según me dice míster Bartlett, en los cuales las laminillas están menos desarrolladas que en el ganso común.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

 

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Diferencias en los picos de los patos en el párrafo tricentésimo quincuagésimo octavo de El Origen de las Especies

 

 

Los patos utilizan su pico como tamiz. El pico del pato cucharetero es excelente a tal fin.  Otras especies de pato, sin embargo,  disponen de picos menos eficientes que, no obstante, utilizan constantemente para este objeto.

El párrafo recuerda de nuevo la frase de Lovtrup:

 

Los admiradores de Darwin, entonces y ahora, lo han admirado por su honestidad y candor. No estoy seguro de que tal actitud esté justificada. Si una teoría tiene demasiadas dificultades, no debe publicarse, sino rechazarse, tal y como hacen la mayoría de los científicos.

(Lovtrup S., “Darwinism: The Refutation of a Myth,” Croom Helm: London, 1987, p.126)

 

 

358

 

From the highly developed structure of the shoveller’s beak we may proceed (as I have learned from information and specimens sent to me by Mr. Salvin), without any great break, as far as fitness for sifting is concerned, through the beak of the Merganetta armata, and in some respects through that of the Aix sponsa, to the beak of the common duck. In this latter species the lamellae are much coarser than in the shoveller, and are firmly attached to the sides of the mandible; they are only about fifty in number on each side, and do not project at all beneath the margin. They are square-topped, and are edged with translucent, hardish tissue, as if for crushing food. The edges of the lower mandible are crossed by numerous fine ridges, which project very little. Although the beak is thus very inferior as a sifter to that of a shoveller, yet this bird, as every one knows, constantly uses it for this purpose. There are other species, as I hear from Mr. Salvin, in which the lamellae are considerably less developed than in the common duck; but I do not know whether they use their beaks for sifting the water.

 

Por lo que se refiere a la propiedad de tamizar -según he sabido por noticias y ejemplares que me han sido remitidos por mister Salvin-, podemos pasar, sin gran interrupción, desde la conformación, sumamente desarrollada, del pico del pato cucharetero -mediante el pico de la Merganetta armata y, en algunos conceptos, mediante el de Aix sponsa- al pico del pato común. En esta última especie las laminillas son mucho más toscas que en el cucharetero, y están firmemente adheridas a los dos lados de la mandíbula; son tan sólo en número de 50 a cada lado, y no salen nunca por debajo del borde. Su terminación es rectangular, y están guarnecidas de tejido resistente translúcido, como si fuesen para triturar comida. Los bordes de la mandíbula inferior están cruzados por numerosos plieguecillos, que sobresalen muy poco. Aun cuando el pico es así muy inferior como tamiz al del cucharetero, sin embargo, el pato, como todo el mundo sabe, lo utiliza constantemente para este objeto. Según me dice míster Salvin, hay otras especies en las cuales las laminillas están mucho menos desarrolladas que en el pato común; pero yo no sé si estas aves usan su pico para tamizar el agua.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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