Archivo de agosto 7th, 2013

Montones de argumentos confusos en defensa de las críticas en el párrafo tricentésimo quincuagésimo de El Origen de las Especies

 

El autor responde a sus críticos de manera infatigable:

¿Por qué no ha adquirido el avestruz la facultad de volar? Es sencillo, debería comer demasiado.

¿Por qué las focas y los murciélagos no han dado origen en las islas a formas adecuadas para vivir en tierra?. También es sencillo y si no vean:

 

“…las focas tendrían necesariamente que transformarse primero en animales carnívoros terrestres de tamaño considerable, y los murciélagos en animales insectívoros terrestres; para los primeros no habría presas; para los murciélagos, los insectos terrestres les servirían como alimento; pero éstos habrían estado ya muy perseguidos por los reptiles y aves que colonizan primero las islas oceánicas y abundan en la mayor parte de ellas.”

 

Y más aún:

 

“Las gradaciones de conformación, cuyos estados sean todos útiles a una especie que cambia, serán favorecidas solamente en ciertas condiciones particulares.”

 

Pero  ¿Qué gradaciones de conformación?, ¿Dónde pueden verse ? ¿Dónde el animal del ejemplo siguiente?

 

“Un animal estrictamente terrestre, cazando a veces en aguas poco profundas, luego en ríos y lagos, pudo, al fin, convertirse en un animal tan acuático que desafiase al océano.”

 

¿Dónde? ¿Qué animal? Desde luego, las focas no:

 

“Pero las focas no encontrarían en las islas oceánicas las condiciones favorables a su conversión gradual en formas terrestres. “

 

Los murciélagos parece que tampoco:

 

 

 

“Los murciélagos, como se expuso antes, adquirieron probablemente sus alas deslizándose primero por el aire de un árbol a otro, como las llamadas ardillas voladoras, con objeto de escapar de sus enemigos o para evitar caídas; pero, una vez que fue adquirida la facultad del vuelo verdadero, ésta no hubo de volverse a convertir nunca, por lo menos para los fines antes indicados, en la facultad menos eficaz de deslizarse por el aire. “Realmente, en los murciélagos, como en muchas aves, pudieron las alas haber disminuido mucho de tamaño o haberse perdido completamente por desuso; pero, en este caso, hubiera sido necesario que hubiesen adquirido primero la facultad de correr rápidamente por el suelo mediante solos sus miembros posteriores, de manera que compitiesen con aves y otros animales terrícolas; pero un murciélago parece especialmente inadecuado para tal cambio. “

 

 

 

Para concluir sabiamente:

 

“Estas conjeturas se han hecho simplemente para demostrar que una transición de conformación, con todos sus grados ventajosos, es cosa muy compleja, y que no tiene nada de extraño el que, en cualquier caso particular, no haya ocurrido una transformación.”

 

Por fin.

 

 

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Objections of the same nature as the foregoing have been advanced by many writers. In each case various causes, besides the general ones just indicated, have probably interfered with the acquisition through natural selection of structures, which it is thought would be beneficial to certain species. One writer asks, why has not the ostrich acquired the power of flight? But a moment’s reflection will show what an enormous supply of food would be necessary to give to this bird of the desert force to move its huge body through the air. Oceanic islands are inhabited by bats and seals, but by no terrestrial mammals; yet as some of these bats are peculiar species, they must have long inhabited their present homes. Therefore Sir C. Lyell asks, and assigns certain reasons in answer, why have not seals and bats given birth on such islands to forms fitted to live on the land? But seals would necessarily be first converted into terrestrial carnivorous animals of considerable size, and bats into terrestrial insectivorous animals; for the former there would be no prey; for the bats ground-insects would serve as food, but these would already be largely preyed on by the reptiles or birds, which first colonise and abound on most oceanic islands. Gradations of structure, with each stage beneficial to a changing species, will be favoured only under certain peculiar conditions. A strictly terrestrial animal, by occasionally hunting for food in shallow water, then in streams or lakes, might at last be converted into an animal so thoroughly aquatic as to brave the open ocean. But seals would not find on oceanic islands the conditions favourable to their gradual reconversion into a terrestrial form. Bats, as formerly shown, probably acquired their wings by at first gliding through the air from tree to tree, like the so-called flying squirrels, for the sake of escaping from their enemies, or for avoiding falls; but when the power of true flight had once been acquired, it would never be reconverted back, at least for the above purposes, into the less efficient power of gliding through the air. Bats, might, indeed, like many birds, have had their wings greatly reduced in size, or completely lost, through disuse; but in this case it would be necessary that they should first have acquired the power of running quickly on the ground, by the aid of their hind legs alone, so as to compete with birds or other ground animals; and for such a change a bat seems singularly ill-fitted. These conjectural remarks have been made merely to show that a transition of structure, with each step beneficial, is a highly complex affair; and that there is nothing strange in a transition not having occurred in any particular case.

 

Objeciones de igual naturaleza que las precedentes han sido presentadas por muchos autores. En cada caso, diferentes causas, aparte de las generales que se acaban de indicar, se han opuesto probablemente a la adquisición de conformaciones que se supone serían beneficiosas a determinadas especies. Un autor pregunta por qué no ha adquirido el avestruz la facultad de volar; pero un momento de reflexión hará ver qué enorme cantidad de comida sería necesaria para dar a esta ave del desierto fuerza para mover su enorme cuerpo en el aire. Las islas oceánicas están habitadas por murciélagos y focas, pero no por mamíferos terrestres; y como algunos de estos murciélagos son especies peculiares, tienen que haber habitado mucho tiempo en sus localidades actuales. Por esta razón, sir C. Lyell pregunta -y da algunas razones como respuesta- por qué las focas y los murciélagos no han dado origen en estas islas a formas adecuadas para vivir en tierra. Pero las focas tendrían necesariamente que transformarse primero en animales carnívoros terrestres de tamaño considerable, y los murciélagos en animales insectívoros terrestres; para los primeros no habría presas; para los murciélagos, los insectos terrestres les servirían como alimento; pero éstos habrían estado ya muy perseguidos por los reptiles y aves que colonizan primero las islas oceánicas y abundan en la mayor parte de ellas. Las gradaciones de conformación, cuyos estados sean todos útiles a una especie que cambia, serán favorecidas solamente en ciertas condiciones particulares. Un animal estrictamente terrestre, cazando a veces en aguas poco profundas, luego en ríos y lagos, pudo, al fin, convertirse en un animal tan acuático que desafiase al océano. Pero las focas no encontrarían en las islas oceánicas las condiciones favorables a su conversión gradual en formas terrestres. Los murciélagos, como se expuso antes, adquirieron probablemente sus alas deslizándose primero por el aire de un árbol a otro, como las llamadas ardillas voladoras, con objeto de escapar de sus enemigos o para evitar caídas; pero, una vez que fue adquirida la facultad del vuelo verdadero, ésta no hubo de volverse a convertir nunca, por lo menos para los fines antes indicados, en la facultad menos eficaz de deslizarse por el aire. Realmente, en los murciélagos, como en muchas aves, pudieron las alas haber disminuido mucho de tamaño o haberse perdido completamente por desuso; pero, en este caso, pero, en este caso, hubiera sido necesario que hubiesen adquirido primero la facultad de correr rápidamente por el suelo mediante solos sus miembros posteriores, de manera que compitiesen con aves y otros animales terrícolas; pero un murciélago parece especialmente inadecuado para tal cambio. Estas conjeturas se han hecho simplemente para demostrar que una transición de conformación, con todos sus grados ventajosos, es cosa muy compleja, y que no tiene nada de extraño el que, en cualquier caso particular, no haya ocurrido una transformación.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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