Nada improbable hay en suponer en el párrafo tricentésimo sexagésimo primero de El Origen de las Especies

 

El estilo del autor es libérrimo:

 

Por consiguiente, no hay nada de improbable en suponer que alguna forma de cetáceo primitiva tuvo el paladar provisto de puntas córneas semejantes, aunque dispuestas con algo menos de regularidad, que, como las prominencias del pico del ganso, le ayudaban a coger o desgarrar su alimento………

 

Tanto que no puede evitarnos recordar de nuevo la frase de Lovtrup:

 

Los admiradores de Darwin, entonces y ahora, lo han admirado por su honestidad y candor. No estoy seguro de que tal actitud esté justificada. Si una teoría tiene demasiadas dificultades, no debe publicarse, sino rechazarse, tal y como hacen la mayoría de los científicos.

(Lovtrup S., “Darwinism: The Refutation of a Myth,” Croom Helm: London, 1987, p.126)

 

 

 

 

361

 

Returning to the whales. The Hyperoodon bidens is destitute of true teeth in an efficient condition, but its palate is roughened, according to Lacepede, with small unequal, hard points of horn. There is, therefore, nothing improbable in supposing that some early Cetacean form was provided with similar points of horn on the palate, but rather more regularly placed, and which, like the knobs on the beak of the goose, aided it in seizing or tearing its food. If so, it will hardly be denied that the points might have been converted through variation and natural selection into lamellae as well-developed as those of the Egyptian goose, in which case they would have been used both for seizing objects and for sifting the water; then into lamellae like those of the domestic duck; and so onward, until they became as well constructed as those of the shoveller, in which case they would have served exclusively as a sifting apparatus. From this stage, in which the lamellae would be two-thirds of the length of the plates of baleen in the Balaenoptera rostrata, gradations, which may be observed in still-existing Cetaceans, lead us onward to the enormous plates of baleen in the Greenland whale. Nor is there the least reason to doubt that each step in this scale might have been as serviceable to certain ancient Cetaceans, with the functions of the parts slowly changing during the progress of development, as are the gradations in the beaks of the different existing members of the duck-family. We should bear in mind that each species of duck is subjected to a severe struggle for existence, and that the structure of every part of its frame must be well adapted to its conditions of life.

 

Volviendo a los cetáceos, el Hyperoodon bidens está desprovisto de verdaderos dientes en condiciones de poder ser eficaces; pero su paladar, según Lacepède, está erizado de puntas córneas pequeñas, desiguales y duras. Por consiguiente, no hay nada de improbable en suponer que alguna forma de cetáceo primitiva tuvo el paladar provisto de puntas córneas semejantes, aunque dispuestas con algo menos de regularidad, que, como las prominencias del pico del ganso, le ayudaban a coger o desgarrar su alimento. Siendo así, difícilmente se negará que las puntas, por variación y selección natural, pudieron convertirse en laminillas tan bien desarrolladas como las del ganso de Egipto, en cuyo caso habrían sido usadas, tanto para coger objetos como para tamizar el agua; después, en laminillas como las del pato común, y así, progresivamente, hasta que llegaron a estar tan bien construidas como las del cucharetero, en cuyo caso habrían servido exclusivamente como un aparato para tamizar. Partiendo de este estado, en el que las láminas tendrían dos tercios de la longitud de las barbas de la Balaenoptera rostrata, las gradaciones que pueden observarse en cetáceos vivientes nos llevan hasta las enormes barbas de la ballena franca. Tampoco hay razón alguna para dudar de que cada grado de esta escala pudo haber sido tan útil a ciertos cetáceos antiguos, en los cuales las funciones de las partes cambiaron lentamente durante el transcurso del desarrollo, como lo son las gradaciones en los picos de los diferentes representantes actuales de la familia de los patos. Hemos de tener presente que cada especie de pato está sometida a una rigurosa lucha por la existencia, y que la conformación de cada parte de su organización tiene que estar bien adaptada a sus condiciones de vida.

 

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

Related posts:

  1. Lo que no es improbable, pero tampoco probable, lo toma el autor por indudable en el párrafo tricentésimo quincuagésimo cuarto de El Origen de las Especies
  2. La selección natural, es decir, nada o acaso la naturaleza, en el párrafo centésimo vigésimo primero de El Origen de las Especies
  3. Higher in the scale of civilisation: Peligrosas comparaciones en el párrafo tricentésimo quincuagésimo primero de El Origen de las Especies
  4. Conclusión falsa en el párrafo tricentésimo sexagésimo de El Origen de las Especies
  5. Esperando la explicación prometida se encuentran algunas falacias en el párrafo sexagésimo primero de El Origen de las Especies
Etiquetas:

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

(requerido)

(requerido)


*