Vuelve la jirafa en un relato increíble del párrafo tricentésimo octogésimo sexto de El Origen de las Especies

 

Cosas increíbles hemos leído hasta este momento, pero prepárense para lo que viene a continuación.  No tiene desperdicio………..

 

 

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 With the giraffe, the continued preservation of the individuals of some extinct high-reaching ruminant, which had the longest necks, legs, etc., and could browse a little above the average height, and the continued destruction of those which could not browse so high, would have sufficed for the production of this remarkable quadruped; but the prolonged use of all the parts, together with inheritance, will have aided in an important manner in their co-ordination. With the many insects which imitate various objects, there is no improbability in the belief that an accidental resemblance to some common object was in each case the foundation for the work of natural selection, since perfected through the occasional preservation of slight variations which made the resemblance at all closer; and this will have been carried on as long as the insect continued to vary, and as long as a more and more perfect resemblance led to its escape from sharp-sighted enemies. In certain species of whales there is a tendency to the formation of irregular little points of horn on the palate; and it seems to be quite within the scope of natural selection to preserve all favourable variations, until the points were converted, first into lamellated knobs or teeth, like those on the beak of a goose—then into short lamellae, like those of the domestic ducks—and then into lamellae, as perfect as those of the shoveller-duck—and finally into the gigantic plates of baleen, as in the mouth of the Greenland whale. In the family of the ducks, the lamellae are first used as teeth, then partly as teeth and partly as a sifting apparatus, and at last almost exclusively for this latter purpose.

 

En el caso de la jirafa, la conservación continua de aquellos individuos de algún rumiante extinguido que alcanzasen muy alto, que tuviesen el cuello, las patas, etc., más largos y pudiesen ramonear un poco por encima de la altura media, y la continuada destrucción de los individuos que no pudiesen ramonear tan alto, habría sido suficiente para la producción de este notable cuadrúpedo; aunque el uso prolongado de todas las partes, unido a la herencia, habrán ayudado de un modo importante a su coordinación. Respecto a los numerosos insectos que imitan a diversos objetos, no hay nada de improbable en la creencia de que una semejanza accidental con algún objeto común fue, en cada caso, la base para la labor de la selección natural, perfeccionada después por la conservación accidental de ligeras variaciones que hiciesen la semejanza mucho mayor; y esto habrá proseguido mientras el insecto continuase variando y mientras una semejanza, cada vez más perfecta, le permitiese escapar de enemigos dotados de vista penetrante. En ciertas especies de cetáceos existe una tendencia a la formación de pequeñas puntas córneas y regulares en el paladar; y parece estar por completo dentro del radio de acción de la selección natural el conservar todas las variaciones favorables hasta que las puntas se convirtieron, primero, en prominencias laminares o dientes como los del pico del ganso; luego, en laminillas cortas como las de los patos domésticos; después, en laminillas tan perfectas como las del pato cucharetero, y, finalmente, en las gigantescas placas o barbas, como las de la boca de la ballena franca. En la familia de los patos, las laminillas se usan primero como dientes; luego, en parte, como dientes y, en parte, como un aparato filtrante, y, por fin, se usan, casi exclusivamente, para este último objeto.

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

Imagen de Todocoleccion.net

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