Archivo de octubre 3rd, 2013

Primera aparición del término evolución como trampa semántica en el párrafo tricentésimo nonagésimo primero de El Origen de las Especies

 

Aunque se han puesto en juego varias ideas y conceptos diferentes, las reglas de tal juego no están claras.

En primer lugar se afirma que la mayoría de los naturalistas admite la evolución de alguna manera. Si la evolución pudiera referirse tanto a ontogenia como a filogenia la frase sería completamente estúpida. Sería imposible que algún naturalista no admitiese la evolución, al menos en su sentido de Ontogenia. Esto sugiere que desde el primer momento en que aparece la palabra Evolución lo hace con una marcada intención:

Definirla exclusivamente como Filogenia y borrar todo resto de su significado anterior (ontogenia).

Un objetivo de Darwin es divorciar la ontogenia de la filogenia, apoderarse de la palabra evolución para, mediante esta trampa semántica, describir la segunda según convenga utilizando la calidad que a la palabra otorga su significado antiguo que se refiere a la primera.

 

Vamos con la segunda frase:

Mr. Mivart believes that species change through “an internal force or tendency,” about which it is not pretended that anything is known.

Va dedicada al pobre Mr Mivart, quien cree que las especies cambian por una fuerza interna o tendencia, de la cual no se pretende que haya nada conocido (la pretensión es negativa y general, no sabemos a quién se refiere y desde luego no se refiere directamente ni a Mr Mivart ni a Darwin mismo). Para decir esto podría haberse ahorrado la frase, a no ser que el autor conozca elementos importantes y nuevos que intervienen en la evolución, que no es el caso.

 

La siguiente frase es larga, ocupa más de cuatro líneas. Veamos:

 

That species have a capacity for change will be admitted by all evolutionists; but there is no need, as it seems to me, to invoke any internal force beyond the tendency to ordinary variability, which through the aid of selection, by man has given rise to many well-adapted domestic races, and which, through the aid of natural selection, would equally well give rise by graduated steps to natural races or species.

 

La primera parte es casi idéntica a la primera frase del párrafo. Casi, más no idéntica.

Compárese aquella:

 

At the present day almost all naturalists admit evolution under some form

 

Con esta escrita solo tres líneas después:

 

That species have a capacity for change will be admitted by all evolutionists

 

La falsa identidad de ambas frases resulta en una inocente llamada de atención al inconsciente del lector. Ambas frases son casi idénticas, pero si inconscientemente admitimos tal identidad entonces habremos admitido sin quererlo otra (naturalists = evolutionists).

 

La segunda parte repite la frase anterior en la que había hablado de Mr Mivart.

Comparando ambas:

 

Mr. Mivart believes that species change through “an internal force or tendency,” about which it is not pretended that anything is known.

 

but there is no need, as it seems to me, to invoke any internal force beyond the tendency to ordinary variability

 

 

Se explica así que Mr Mivart está equivocado y que no hay que creer en ninguna fuerza indefinida como él hace. Porque según Darwin, la tendencia hacia la variabilidad ordinaria puede explicarlo todo, enorme disparate que lleva cometiendo desde la introducción de su obra y que consiste en confundir la variabilidad con el cambio de especie sin haber encontrado o descrito jamás la conexión entre ambas. Si es Mr Mivart quien cree en una tendencia A, entonces está equivocado Mr Mivart; mientras que si Mr Darwin cree en una tendencia B, entonces todos debemos creer con él. El autor del mayor disparate de la historia de la Biología (la Selección Natural) dispone del privilegio de seleccionar él mismo lo que es adecuado para sus juegos verbales, algo muy adecuado a las necesidades del poder, del cual se encuentra próximo.

 

Para mantener este tipo de disparates Mr Darwin se ha servido de una construcción artificial. Para ocultar la trampa ha inventado un fantasma semántico que nos presenta a continuación y hasta el final del párrafo:

 

but there is no need, as it seems to me, to invoke any internal force beyond the tendency

to ordinary variability, which through the aid of selection, by man has given rise to

many well-adapted domestic races, and which, through the aid of natural selection,

would equally well give rise by graduated steps to natural races or species.

 

 

Bienvenida, Selección Natural, bienvenido el fantasma semántico que ha de ocultar la trampa que dirigirá a la ciencia de la vida durante ciento cincuenta años: Así como la selección por el hombre da lugar a razas domésticas bien adaptadas, con la ayuda de la selección natural, le parece al autor, se obtienen las razas o especies naturales mediante pasos graduales.

La combinación de trampa y fantasma semánticos ha hecho su aparición y llega para quedarse. La escena presenta las figuras de evolución y de la selección natural en el peligroso juego de dobles y espejos del que tan sabiamente nos advertía Víctor Pacheco en su comentario en este blog:

He pensado en la mejor definición de la Selección Natural, con un ejemplo práctico
para facilitarlo, que consiste en tomar dos espejos, en uno de los espejos colocan la
palabra Evolución y en el otro espejo colocan la palabra Selección Natural, después
colocan los espejos de frente el uno contra el otro, allí te resultará la definición
Perfecta de Selección Natural.

 

Admitiendo este tipo de retórica tan vacía de contenido, todo lo que sea necesario para transformar una especie en otra pertenecerá al ámbito indefinido de su Majestad, la Selección Natural, algo tan impreciso como aquella fuerza interna de la que hablaba Mivart, pero en este caso la imprecisión cuenta con la bendición del autor y, sobre todo de quienes le apoyan. En un párrafo, evolución pasa a ser exclusivamente filogenia y su agente principal queda identificado, que no definido: La Selección Natural. Evolución es supervivencia del más apto. Juegos de palabras que desde el Origen serán la actividad principal del darwinismo, actividad lejana de los intereses de claridad propios de la ciencia pero próxima de los intereses de manipulación propios del poder establecido en círculos políticos, financieros y algunas sociedades académicas.

La aplicación de la ciencia a la explotación desmedida de la naturaleza y el supuesto perfeccionamiento dirigido de la especie humana son aspectos que florecerán al amparo del darwinismo. La Eugenesia, tan próxima al entorno familiar y social de Darwin, ha llegado para quedarse. La Ciencia está a su servicio para identificar y favorecer a los más aptos y ayudarlos en sus (des)-propósitos.

 

 

Texto tomado de:

 

Economía semántica para la manipulación del conocimiento: la palabra Evolución y su uso como trampa en “On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life”.

 

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At the present day almost all naturalists admit evolution under some form. Mr. Mivart believes that species change through “an internal force or tendency,” about which it is not pretended that anything is known. That species have a capacity for change will be admitted by all evolutionists; but there is no need, as it seems to me, to invoke any internal force beyond the tendency to ordinary variability, which through the aid of selection, by man has given rise to many well-adapted domestic races, and which, through the aid of natural selection, would equally well give rise by graduated steps to natural races or species. The final result will generally have been, as already explained, an advance, but in some few cases a retrogression, in organisation.

 

En la actualidad, casi todos los naturalistas admiten la evolución bajo alguna forma. Míster Mivart opina que las especies cambian a causa de «una fuerza interna o tendencia», acerca de la cual no se pretende que se sepa nada. Que las especies son capaces de cambio, será admitido por todos los evolucionistas, pero no hay necesidad alguna, me parece a mí, de invocar ninguna fuerza interna fuera de la tendencia a la variación ordinaria que, gracias a la ayuda de la selección del hombre, ha dado origen a muchas razas domésticas bien adaptadas, y que, gracias a la ayuda de la selección daría igualmente origen, por una serie de gradaciones, a las razas o especies naturales. El resultado final, generalmente, habrá sido, como ya se explicó, un progreso en la organización; pero en un corto número de casos habrá sido un retroceso.

 

Lectura aconsejada:

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