Archivo de octubre 23rd, 2013

El lenguaje de la evolución a veces parece ofuscar más que iluminar

 

Acabo de abrir el Boletín de noticias del  Sistema NotiWeb madri+d  correspondiente a hoy (23/10/2013 ) en cuyo encabezamiento, sección Cita del día,  leo con alegría la siguiente frase de Lynn Margulis (1938 – 2011):

“El lenguaje de la evolución a veces parece ofuscar más que iluminar”

 

Surgen dos preguntas:

 

  1. ¿En dónde publicó esto Lynn Margulis?

La respuesta, inmediata con ayuda de Google:  En su libro titulado Una Revolución en la Evolución (Colección Honoris Causa; Universidad de Valencia, 2002).

 

Y 2.  ¿Qué peaje tuvo que pagar para publicar esta frase tan abiertamente crítica con el sistema?

Muy sencillo. El pago consistió en la correspondiente adulación a Darwin y a su fantasía favorita: la Selección Natural. Dos páginas antes en su mismo libro se lee:

Charles Darwin estableció que las especies descendían de sus predecesores.  Toda la vida está conectada a través del tiempo hasta el mismo origen de la vida. Darwin mostró que muchas de las variaciones son hereditarias………etc etc etc que no me molestaré en copiar incluyendo argumentos  en relación con la selección natural.

 

Y ya para terminar:  ¿Puede un autor que está denunciando la oscuridad que hay en el lenguaje de la evolución haber escrito esto sólo un par de páginas antes? ¿Pueden proceder ambos párrafos del mismo autor que, con tanta claridad, ve en una página lo que ignoró en la anterior?   La respuesta no sólo es que sí.  Hay más. Tanta contradicción es habitual y es necesaria.  Para que alguien pueda escribir sobre evolución lo primero que debe aprender es a contradecirse. La ambigüedad ha de ser su doctrina.  La Selección Natural su guía.  Recuerden: Dentro de cincuenta años nadie entenderá de qué estamos hablando. Neolengua es Ingsoc e Ingsoc es Neolengua. Doblepensar. 1984. Orwell.

Imagen de Akifrases

 

Lectura aconsejada:

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Mozart, el clavicordio y una confusión terrible en el párrafo cuadrigentésimo tercero de El Origen de las Especies

 

Una terrible confusión mental preside este párrafo.

Para empezar, supone el autor que una acción habitual puede convertirse en hereditaria.  Dice poder mostrarlo pero ni lo demuestra ni tampoco da un solo ejemplo de ello.  No importa, porque según indica a continuación, los instintos más notables no se adquieren a partir de la costumbre (possibly,  el condicional que está presente en la edición inglesa para que nada quede firmemente asegurado, aunque el traductor lo haya eliminado, como siempre,   para ayudar al autor):

 

It can be clearly shown that the most wonderful instincts with which we are acquainted, namely, those of the hive-bee and of many ants, could not possibly have been acquired by habit.

 

Puede demostrarse claramente que los instintos más maravillosos de que tenemos noticia, o sea los de la abeja común y los de muchas hormigas, no pudieron (posiblemente ) haber sido adquiridos por costumbre.

Concluye así el párrafo con una afirmación opuesta a aquella con la que empezó:

Puede demostrarse claramente que los instintos más maravillosos de que tenemos noticia, o sea los de la abeja común y los de muchas hormigas, no pudieron haber sido adquiridos por costumbre.

Si, puede demostrarse, es posible que pueda demostrarse. Empero la ciencia no se ocupa ni de lo que pueda demostrase ni de lo que sea posible que pueda demostrarse. Se ocupa de las propias demostraciones que aquí no aparecen por ninguna parte.

 

¿Algo confuso, no? No importa siempre nos quedará Mozart……..

 

 

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If we suppose any habitual action to become inherited—and it can be shown that this does sometimes happen—then the resemblance between what originally was a habit and an instinct becomes so close as not to be distinguished. If Mozart, instead of playing the pianoforte at three years old with wonderfully little practice, had played a tune with no practice at all, be might truly be said to have done so instinctively. But it would be a serious error to suppose that the greater number of instincts have been acquired by habit in one generation, and then transmitted by inheritance to succeeding generations. It can be clearly shown that the most wonderful instincts with which we are acquainted, namely, those of the hive-bee and of many ants, could not possibly have been acquired by habit.

 

Si suponemos que una acción habitual se vuelve hereditaria -y puede demostrarse que esto ocurre algunas veces-, en este caso la semejanza entre lo que primitivamente fue una costumbre y un instinto se hace tan grande, que no se distinguen. Si Mozart, en lugar de tocar el clavicordio a los tres años de edad, con muy poquísima práctica, hubiese ejecutado una melodía sin práctica ninguna, podría haberse dicho con verdad que lo había hecho instintivamente. Pero sería un grave error suponer que la mayor parte de los instintos han sido adquiridos por costumbre en una generación, y transmitidos entonces por herencia a las generaciones sucesivas. Puede demostrarse claramente que los instintos más maravillosos de que tenemos noticia, o sea los de la abeja común y los de muchas hormigas, no pudieron haber sido adquiridos por costumbre.

Imagen tomada de Eine Kleine Nachtmusik, magnífico blog de Ana Carolina, desde Guadalajara, Jalisco, Mexico.

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