Archivo de noviembre 4th, 2013

La misión del intelectual según Berdiaeff

 

Las utopías aparecen como mucho más realizables que lo creíamos en otro tiempo. Y nos encontramos actualmente delante de una cuestión muy angustiosa: ¿ cómo evitar su realización definitiva? Las utopías son realizables. La vida marcha hacia las utopías. Y posiblemente un siglo nuevo comienza, un siglo en el que  los intelectuales y la clase cultivada imaginarán los medios de evitar las utopías y de retornar a una sociedad no utópica, “menos perfecta” y más libre.

 

Les utopies apparaissent comme bien plus réalisables qu’on le croyait autrefois. Et nous nous trouvons actuellement devant une question bien autrement angoissante: Comment éviter leur réalisation définitive… ? Les utopies sont réalisables. La vie marche vers les utopies. Et peut-être un siècle nouveau commence-t-il, un siècle où les intellectuels et la classe cultivée reveront aux moyens d’éviter les utopies et de retourner á une société non utopique, moins «parfaite» et plus libre.

NICOLAS BERDIAEF

 

Encabezamiento de la novela Un Mundo Feliz

Etiquetas:

Un congreso en Berlín (1889)

En octubre de 1889,  llevando entre su equipaje un microscopio Zeiss, Santiago Ramón y Cajal  tomaba un tren en Barcelona con destino a Berlin, al Congreso de la Sociedad Alemana de Anatomía. Él mismo nos habla del viaje en sus memorias:

La referida Sociedad anatómica celebraba aquel año de 1889 sus sesiones en la Universidad de Berlín, durante la primera quincena de octubre. Obtenido el permiso del rector (26 de septiembre de 1889) para tomar parte en las tareas del susodicho Congreso, reuní al efecto todos mis escasos ahorros, y me encaminé, lleno de esperanzas, a la capital del Imperio germánico. En el camino giré algunas instructivas visitas a las ciudades universitarias de Lyon y Ginebra y a la de Francfort, sobre el Mein, población desprovista de Universidad, pero próvida en sabios de primer orden. En ella conocí al célebre neurólogo C. Weigert, autor de valiosos métodos de teñido del tejido nervioso; a Edinger, la mayor autoridad en neurología comparada, y, en fin, a Ehrlich, inventor del proceder tintóreo de su nombre, y que, andando el tiempo, había de obtener el premio Nobel como galardón de sus grandes descubrimientos en los dominios de la Bacteriología y Seroterapia.

Pero, no lo olvidemos, la intención que llevaba a Cajal a Berlín era mostrar en este congreso sus preparaciones…..

Lectura aconsejada:

Etiquetas: