Archivo de noviembre 25th, 2013

Míster Hudson, excelente observador y tenazmente incrédulo en la evolución, en el párrafo cuadrigentésimo décimo noveno de El Origen de las Especies

 

La poblaciones de Molothrus badius tienen costumbres muy variadas en lo que se refiere a sus crías. Otras especies de Molothrus tienen otras costumbres. Mister Hudson es el que ha observado todo esto.  No se lo pierdan, porque…:

 

Mr. Hudson is a strong disbeliever in evolution, ………….

 

(Mr. Hudson es tenazmente incrédulo en la evolución; ………)

 

 …but he appears to have been so much struck by the imperfect instincts of the Molothrus bonariensis that he quotes my words, and asks, “Must we consider these habits, not as especially endowed or created instincts, but as small consequences of one general law, namely, transition?”

 

(…pero parece haber sido tan impresionado por los instintos imperfectos del Molothrus bonariensis, que cita mis palabras y pregunta: «¿Hemos de considerar estas costumbres no como instintos especialmente fundados o creados, sino como pequeñas consecuencias de una ley general, es decir de la transición?)

 

 Pero no nos dejemos llevar por la retórica. La respuesta es, sin duda, el rechazo inmediato de una pregunta mal planteada. No existe ley alguna que  pueda llamarse Ley  de la transición.

 

 

 

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Some species of Molothrus, a widely distinct genus of American birds, allied to our starlings, have parasitic habits like those of the cuckoo; and the species present an interesting gradation in the perfection of their instincts. The sexes of Molothrus badius are stated by an excellent observer, Mr. Hudson, sometimes to live promiscuously together in flocks, and sometimes to pair. They either build a nest of their own or seize on one belonging to some other bird, occasionally throwing out the nestlings of the stranger. They either lay their eggs in the nest thus appropriated, or oddly enough build one for themselves on the top of it. They usually sit on their own eggs and rear their own young; but Mr. Hudson says it is probable that they are occasionally parasitic, for he has seen the young of this species following old birds of a distinct kind and clamouring to be fed by them. The parasitic habits of another species of Molothrus, the M. bonariensis, are much more highly developed than those of the last, but are still far from perfect. This bird, as far as it is known, invariably lays its eggs in the nests of strangers; but it is remarkable that several together sometimes commence to build an irregular untidy nest of their own, placed in singular ill-adapted situations, as on the leaves of a large thistle. They never, however, as far as Mr. Hudson has ascertained, complete a nest for themselves. They often lay so many eggs—from fifteen to twenty—in the same foster-nest, that few or none can possibly be hatched. They have, moreover, the extraordinary habit of pecking holes in the eggs, whether of their own species or of their foster parents, which they find in the appropriated nests. They drop also many eggs on the bare ground, which are thus wasted. A third species, the M. pecoris of North America, has acquired instincts as perfect as those of the cuckoo, for it never lays more than one egg in a foster-nest, so that the young bird is securely reared. Mr. Hudson is a strong disbeliever in evolution, but he appears to have been so much struck by the imperfect instincts of the Molothrus bonariensis that he quotes my words, and asks, “Must we consider these habits, not as especially endowed or created instincts, but as small consequences of one general law, namely, transition?”

 

Algunas especies de Molothrus, género muy característico de aves en América, afín a nuestros estorninos, tienen costumbres parásitas como las del cuclillo, y las especies presentan una interesante gradación en la perfección de sus instintos. Míster Hudson, excelente observador, ha comprobado que los machos y hembras de Molothrus badius viven a veces en bandadas, reunidos en promiscuidad, y otras veces forman parejas. Unas veces construyen nido propio, otras se apoderan de uno perteneciente a alguna otra ave, a veces arrojando los pajarillos del extraño. Unas veces ponen sus huevos en el nido que se han apropiado de esta manera o, lo que es bastante extraño, construyen uno para ellos encima de aquél. Comúnmente empollan sus propios huevos y crían sus propios hijos; pero míster Hudson dice que es probable que sean accidentalmente parásitos, pues ha visto a los pequeñuelos de esta especie siguiendo a aves adultas de otra y gritando para que los alimentasen. Las costumbres parásitas de otra especie de Molothrus, el M. bonariensis, están bastante más desarrolladas que las de aquél, pero distan mucho de ser perfectas. Esta ave, según lo que de ella se sabe, pone invariablemente sus huevos en nidos de extraños; pero es notable que a veces varias, juntas, empiezan por sí mismas a construir un nido irregular y mal acondicionado, colocado en sitios singularmente inadecuados, tales como en las hojas de un gran cardo. Sin embargo, según lo que ha averiguado míster Hudson, nunca terminan un nido para sí mismas. Con frecuencia ponen tantos huevos -de quince a veinte- en el mismo nido adoptivo, que pocos o ninguno podrán dar pequeñuelos. Tienen además la extraordinaria costumbre de agujerear picoteando los huevos, tanto los de su propia especie como los de los padres nutricios, que encuentran en los nidos que se han apropiado. Ponen también muchos huevos en el suelo desnudo, los cuales quedan de este modo inútiles. Una tercera especie, el M. pecoris de América del Norte, ha adquirido instintos tan perfectos como los del cuclillo, pues nunca pone más de un huevo en el nido adoptivo, de modo que el pajarillo se cría seguramente. Míster Hudson es tenazmente incrédulo en la evolución; pero parece haber sido tan impresionado por los instintos imperfectos del Molothrus bonariensis, que cita mis palabras y pregunta: «¿Hemos de considerar estas costumbres no como instintos especialmente fundados o creados, sino como pequeñas consecuencias de una ley general, es decir de la transición?

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