Archivo de noviembre 29th, 2013

Curiosidades de las hormigas en el párrafo cuadrigentésimo vigésimo tercero de El Origen de las Especies

El autor relata su experiencia personal con Formica sanguinea, una hormiga esclavista. Contiene algunas afirmaciones extrañas en obra que pueda considerarse científica, y más propias de un relato de fantasía o, a lo sumo de divulgación.  Por ejemplo:

 

  1. Hence, it is clear that the slaves feel quite at home.

 

(es evidente que las esclavas se encuentran completamente como en su casa.)

 

  1. Mr. Smith informs me that he has watched the nests at various hours during May,  June and August, both in Surrey and Hampshire, and has never seen the slaves, though present in large numbers in August, either leave or enter the nest. Hence, he considers them as strictly household slaves.

 

 

(míster Smith me informa que ha observado los hormigueros a diferentes horas en mayo, junio y agosto, tanto en Surrey como en Hampshire, y, a pesar de existir en gran número en agosto, nunca ha visto a las esclavas entrar o salir del hormiguero; y, por consiguiente, las considera como esclavas exclusivamente domésticas.)

 

  1. The masters, on the other hand, may be constantly seen bringing in materials for the nest, and food of all kinds

 

(A las amas, por el contrario, se les puede ver constantemente llevando materiales para el hormiguero y comidas de todas clases)

 

 

Extraño que las amas lleven constantemente materiales mientras las esclavas quedan en su casa, pero lo que sigue tampoco tiene mucho sentido…..

 

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Another species, Formica sanguinea, was likewise first discovered by P. Huber to be a slave-making ant. This species is found in the southern parts of England, and its habits have been attended to by Mr. F. Smith, of the British Museum, to whom I am much indebted for information on this and other subjects. Although fully trusting to the statements of Huber and Mr. Smith, I tried to approach the subject in a sceptical frame of mind, as any one may well be excused for doubting the existence of so extraordinary an instinct as that of making slaves. Hence, I will give the observations which I made in some little detail. I opened fourteen nests of F. sanguinea, and found a few slaves in all. Males and fertile females of the slave-species (F. fusca) are found only in their own proper communities, and have never been observed in the nests of F. sanguinea. The slaves are black and not above half the size of their red masters, so that the contrast in their appearance is great. When the nest is slightly disturbed, the slaves occasionally come out, and like their masters are much agitated and defend the nest: when the nest is much disturbed, and the larvae and pupae are exposed, the slaves work energetically together with their masters in carrying them away to a place of safety. Hence, it is clear that the slaves feel quite at home. During the months of June and July, on three successive years, I watched for many hours several nests in Surrey and Sussex, and never saw a slave either leave or enter a nest. As, during these months, the slaves are very few in number, I thought that they might behave differently when more numerous; but Mr. Smith informs me that he has watched the nests at various hours during May, June and August, both in Surrey and Hampshire, and has never seen the slaves, though present in large numbers in August, either leave or enter the nest. Hence, he considers them as strictly household slaves. The masters, on the other hand, may be constantly seen bringing in materials for the nest, and food of all kinds. During the year 1860, however, in the month of July, I came across a community with an unusually large stock of slaves, and I observed a few slaves mingled with their masters leaving the nest, and marching along the same road to a tall Scotch-fir tree, twenty-five yards distant, which they ascended together, probably in search of aphides or cocci. According to Huber, who had ample opportunities for observation, the slaves in Switzerland habitually work with their masters in making the nest, and they alone open and close the doors in the morning and evening; and, as Huber expressly states, their principal office is to search for aphides. This difference in the usual habits of the masters and slaves in the two countries, probably depends merely on the slaves being captured in greater numbers in Switzerland than in England.

 

Huber descubrió también, por vez primera, que otra especie, Formica sanguinea, era hormiga esclavista. Esta especie se encuentra en las regiones meridionales de Inglaterra, y sus costumbres han sido objeto de estudio por míster J. Smith, del British Museum, a quien estoy muy obligado por sus indicaciones sobre éste y otros asuntos. Aunque dando crédito completo a las afirmaciones de Huber y de míster Smith, procuré llegar a este asunto con una disposición mental escéptica, pues a cualquiera puede muy bien excusársele de que dude de la existencia de un instinto tan extraordinario como el de tener esclavas. Por consiguiente, daré con algún detalle las observaciones que hice. Abrí catorce hormigueros de F. sanguinea, y en todos encontré algunas esclavas. Los machos y las hembras fecundas de la especie esclava (F. fusca) se encuentran sólo en sus propias comunidades, y nunca han sido observados en los hormigueros de F. sanguinea. Las esclavas son negras, y su tamaño no mayor de la mitad del de sus amas, que son rojas, de modo que el contraste de aspecto es grande. Si se inquieta algo el hormiguero, las esclavas salen de vez en cuando y, lo mismo que sus amas, se muestran muy agitadas y defienden el hormiguero; si se perturba mucho el hormiguero y las larvas y ninfas quedan expuestas, las esclavas trabajan enérgicamente, junto con sus amas, en transportarlas a un lugar seguro; por lo tanto, es evidente que las esclavas se encuentran completamente como en su casa. En los meses de junio y julio, en tres años sucesivos, observé durante muchas horas varios hormigueros en Surrey y Sussex, y nunca vi a ninguna esclava entrar o salir del hormiguero. Como en estos meses las esclavas son en cortísimo número, pensé que debían conducirse de modo diferente cuando fuesen más numerosas; pero míster Smith me informa que ha observado los hormigueros a diferentes horas en mayo, junio y agosto, tanto en Surrey como en Hampshire, y, a pesar de existir en gran número en agosto, nunca ha visto a las esclavas entrar o salir del hormiguero; y, por consiguiente, las considera como esclavas exclusivamente domésticas. A las amas, por el contrario, se les puede ver constantemente llevando materiales para el hormiguero y comidas de todas clases. Durante el año 1860, sin embargo, en el mes de julio, tropecé con un hormiguero con una provisión extraordinaria de esclavas, y observé algunas de ellas que, unidas con sus amas, abandonaban el hormiguero y marchaban, por el mismo camino, hacia un gran pino silvestre, distante veinticinco yardas, al que subieron juntas, probablemente, en busca de pulgones o cóccidos. Según Huber, qué tuvo muchas ocasiones para la observación, las esclavas, en Suiza, trabajan habitualmente con sus amos en hacer el hormiguero; pero ellas solas abren y cierran las puertas por la mañana y la noche, y, como Huber afirma expresamente, su principal oficio es buscar pulgones. Esta diferencia en las costumbres ordinarias de las amas y de las esclavas, en los dos países, probablemente depende sólo de que las esclavas son capturadas en mayor número en Suiza que en Inglaterra.

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